lun

19

ago

2013

Torotoro, la verdadera tierra de los dinosaurios

 

Aunque no teníamos muchas ganas de irnos de Cochabamba hoy teníamos que retomar nuestro camino. Ha sido casi una semana llena de sorpresas en esta ciudad en la que nos hemos empapado de la cultura boliviana, comido nuevos platillos y lo mejor de todo, hecho muy buenos amigos.

 

Nos levantamos y fuimos al supermercado para aprovisionarnos de víveres. Ya llevamos más de dos semanas en Bolivia y esta es la primera vez que vamos a comprar para cocinar, eso dice mucho de lo buena y económica que es la comida boliviana. Para la sorpresa de Andrea encontramos muchos productos mexicanos que echaba en falta y nos llevamos salsas, mole, totopos, etc.

Ale vino a buscarnos al super y nos reunimos por última vez con los chicos del club Volkswagen, don Víctor, Rori, Pablo  y Ale iban a despedirnos en caravana.

 

Antes de salir de la ciudad nos ayudaron a repostar gasolina (nuestra gran preocupación en Bolivia), con ayuda fue mucho más fácil y además llenamos nuestro bidón extra de 20 litros que nos regaló José Luis en La Paz. Por parte del Club VW de Cochabamba nos regalaron todo el combustible para contribuir a nuestro viaje y proyecto, muchas gracias a todos.

 

Nos sacaron hasta las afueras de la ciudad y nos despedimos deseosos de regresar en una próxima ocasión, quizás cuando se cumpla todo lo pedido a la virgen de Urkupiña J Nos vamos con muy buenos recuerdos de Cochabamba y ojalá que nos podamos reunir en un futuro que nuestros amigos de esta acogedora ciudad.

 

Con la Zaigua limpia, revisada en el taller y llena de víveres y combustible emprendimos camino hacia nuestro próximo destino: Torotoro. La verdad que antes de llegar a Cochabamba desconocíamos la existencia de este lugar pero don Víctor nos había hablado tan bien de este remoto pueblo que necesitábamos conocerlo. Torotoro es conocido por sus huellas de dinosaurios, riqueza geológica, paisajes naturales y cavernas, parecía que íbamos a regresar a la prehistoria.

El camino para llegar hasta Torotoro no es nada fácil. En primer lugar no hay nada señalizado (como prácticamente en toda Bolivia, algo que deberían subsanar para que los viajeros no estemos constantemente perdidos) y en segundo lugar no hay carretera , sino un camino empedrado lleno de polvo que hizo sufrir a la Zaigua mucho, tardamos casi 6 horas en recorrer poco más de 150 km, todo un suplicio.

 

Al llegar a Torotoro es imposible perderse dentro del pueblo, los dos lugares de referencia son la plaza principal y el mercado. Es muy tranquilo ya que apenas hay vehículos y de vez en cuando se ve algún turista andando por sus calles.

Lo primero que hicimos fue ir hasta el punto de información turística para planificar nuestra estancia durante los próximos días. José, el encargado, nos recibió y nos explicó con detalle lo que podíamos visitar. Además, después de conocer el propósito de nuestro viaje quiso, por parte de la alcaldía, colaborar con el proyecto y nos eximieron del pago de entrada al Parque Nacional de Torotoro, un muy buen detalle.

 

Tras analizar nuestras posibilidades hemos decidido que mañana vamos a hacer el tour de la caverna de Umajalanta a ver qué tal nos va.

Ahora vamos a descansar nuestras maltrechas espaldas, mañana necesitaremos estar a tope para descender a las profundidades…

 

David

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