mié

06

nov

2013

Sandboard en el Valle de la Muerte

No nos podíamos ir de San Pedro de Atacama sin experimentar la actividad más emocionante de esta región: Sandboard en el Valle de la Muerte. Este deporte, consiste en lanzarte con una tabla de snowboard desde una duna e ir “surfeando” la arena. De la mano de Sandboard San Pedro pusimos nuestra adrenalina al máximo y también nos tocó revolcarnos frecuentemente en la arena…

 

A las 15:00 nos juntamos con Sebastián, fundador de la agencia y nuestro guía para el resto del día, en la plaza principal. Primero a cada uno nos asignaron una tabla y botas acordes con nuestro peso, altura y destreza, ya que la tabla se dirige principalmente con un pie y teníamos que tener una tabla acorde a nuestras características.

En cuanto todos tuvimos el material adecuado nos montamos en la furgoneta de Sandboard San Pedro y nos dirigimos hacia el Valle de la Muerte, en plena Cordillera de la Sal. Según nos contó Sebastián, hay varias teorías para el nombre de este valle; una dice que antiguamente los atacameños que sentían cercano su final, acudían a este lugar con provisiones para esperar la muerte, pero si conseguían sobrevivir significaba que todavía no les había llegado su momento; otra teoría dice que Gustavo Le Paige (sacerdote belga investigador de la cultura atacameña) al ver este lugar tan inhóspito le puso el nombre del valle de Marte (en francés Mars) pero a los lugareños les sonaba como muerte y así se quedó; otra teoría dice que únicamente es un nombre comercial para atraer a los turistas.

La verdad es que el paisaje de este lugar es impresionante, rocas de formas inverosímiles gracias a la erosión. La fauna y flora es casi inexistente, no en vano nos encontrábamos en el desierto más árido del mundo.  Después de recorrer varios kilómetros dentro de la Cordillera de la Sal, llegamos hasta una duna de dimensiones considerables en la que practicaríamos sandboard.

 

Tomamos todo el equipo, subimos jadeando la duna y una vez arriba Sebastián nos dio varios consejos para disfrutar de esta experiencia sin llenarnos la boca de arena. La primera vez bajamos con bastante cautela (no queríamos que se repitiera la historia de Cerro Negro) y nos caímos en varias ocasiones, sin embargo después de varias veces le fuimos agarrando el truquillo y fuimos capaces de deslizarnos sin caernos durante la mayor parte del tiempo. Lo peor era el calor tan extremo que hacía y tener que subir la duna cada vez más cansados y llenos de arena por todas partes. A la quinta vez decidimos que ya habíamos tenido suficiente, lo habíamos conseguido y no nos habíamos roto nada…

Salimos del Valle de la Muerte y nos dirigimos al Valle de la Luna, reserva natural (hay que hacer un pago de $2000 pesos chilenos por persona) con unos paisajes tan increíbles como los que habíamos visto en el Valle de la Muerte.  

Caminamos un sendero  adentrándonos en una caverna admirando las maravillas de la madre naturaleza y terminamos en un mirador natural tomando un pisco mientras el sol desaparecía por el horizonte.

 

 

Fue un día muy diferente a los que habíamos tenido durante las últimas semanas en San Pedro, ya nos tocaba comportarnos como unos turistas por una vez.

 

David

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