Nuestro rinconcito en la plaza

Con Nicole, Victoria, Joao, Scoobies, Gilvan, July y Aldo
Con Nicole, Victoria, Joao, Scoobies, Gilvan, July y Aldo

Las cosas salieron aún mejor de lo que las habíamos planeado: en vez de quedarnos en Eunápolis solo el fin de semana optamos por quedarnos siete días más. El rinconcito artesanal que hicimos entre la Zaigua y nuestras artesanías y las de los chicos -Aldo y July,  nuestros amigos de Argentina a quienes conocimos en Trancoso- fue un éxito.  Ya que nos instalamos en una esquina  de la plaza en la que se realiza la feria  anual de las flores, teníamos gente pasando todo el tiempo y muchos de los que pasaban también compraban nuestras artesanías. Eso nos garantizó buenas ventas toda la semana.

 

 

Más allá de que nos fuese bien esta semana vendiendo, también hicimos lazos con la gente y eso creó un ambiente muy especial.  

Los días transcurrían mas o menos así:

Nos despertábamos por ahí de las 6:30am –bueno, yo me despertaba más bien a las 7. Dábamos un paseíto mañanero aprovechando que no hacia tanto calor como por la tarde y comprábamos la comida del día.  Al regresar a la plaza poníamos nuestro “puesto” y al poco rato llegaban July y Aldo a poner el suyo frente al nuestro. Entonces comenzaban las rondas de mate y se preparaban las tazas de café.  

 

 

Algunos días se vendía bien por la mañana, otros no tanto… pero las horas pasaban muy rápido y antes que nos diéramos cuenta ya teníamos hambre y eso significaba que ya eran pasadas la una de la tarde.  Casi todo el día lo pasábamos tomando café, mate, haciendo artesanía y vendiendo.  Todo eso bajo el sol, así que a estas alturas ya todos tonemos un moreno costero que contrasta con el blanco de la piel que se quedó bajo la ropa…

 

En fin, la hora del almuerzo era distinta cada día, así como la comida…. Algunos días preparábamos algo para comer, otros días Aldo nos convencía de pedir a algún restaurante la comida que les restaba, lo cual no fue tan malo como imaginábamos, de hecho nos daban buena comida y nos ayudaban a no gastar el dinero que estábamos haciendo con la artesanía.  Ya antes un par de personas nos había recomendado pedir comida a los restaurantes, ya que según nos dijeron, Brasil tiene un muy alto índice de desperdicio de comida y a la mayoría no le molesta en lo más mínimo dársela a un viajero en lugar de tirarla a la basura.  Aunque, a pesar de que esa idea no es nada mala, la verdad es que preferimos cocinar a nuestro gusto y de acuerdo al hambre que tengamos; sin embargo, nunca está de más saber que se puede acudir a los restaurantes en caso de ser necesario. 

Nicole y yo
Nicole y yo

Por las tardes, a aquello de as 4:00pm llegaba Carlos a instalar el carrito de hot dogs justo detrás de la Zaigua. Al poco tiempo llegaba Nicole. Nicole es una mujer joven que contagia su entusiasmo.  Trabaja todo el día ya que es ella quien mantiene a sus tres hijos, algunos días llega cansada pero siempre dispuesta a platicar con nosotros. Yo le he tomado mucho cariño y la voy a extrañar muchísimo. Ella es de esas personas que dan todo lo que tienen y ofrecen todo el cariño que pueden ofrecer; realmente espero que nos volvamos a ver. 

July, como Aldo decía, fue mi aliada estos días. Yo pasaba el día hablando con July de cosas de viajes y mujeres viajando, de lo que nos gusta y de lo que nos incomoda de vivir en una camioneta.  Es muy interesante lo diferente que es una experiencia de viaje como la que estamos haciendo para un hombre que para una mujer, las diferencias de percepción y sensibilidad hacia una cosa o la otra. Para mí fue genial encontrar a una mujer viajera -que entendiera lo que es vivir como vivo- con quien hablar y compartir cosas.  Supongo que Aldo y David también encontraron en cada uno una bocanada de aire fresco, jaja

Joao, un hombre taxista ya mayor y bastante reservado, también se hizo parte del grupo. Por las tardes de vez en cuando se pasaba por nuestro rincón de artesanías a tomar un cafecito conmigo y July; en algunas ocasiones incluso trajo pastel y de despedida compartió con todos una caja de chocolates J La verdad es que aquí en Eunápolis los postres nos han sobrado, siempre hubo alguien que nos trajese algún postrecito para pasar la tarde.

 

Hicimos amistad con muchas personas y fue eso lo que hizo de ese rincón de artesanías en la plaza algo que no olvidaremos.

Hoy ya estamos de salida, ayer nos despedimos de todos y cerramos nuestros puestos. July y Aldo siguen su ruta hacia el sur y nosotros hacia el norte.  Dejamos en Eunápolis buenos amigos y nos llevamos muy lindos recuerdos de esta gente querida.

 

 

Andrea

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Comentarios: 3
  • #1

    Gilvan (lunes, 29 septiembre 2014 20:35)

    Adorei meus amigos uma noite muito agradavel com voces um forte abraço de seu amigao que possamos nos encontar no futuro proximo beijo Andre abraço Davi vcs sempre vai estar na minha lembraça ASTALAVISTAS AMIGOS!!

  • #2

    Raquel Ro.venzor (viernes, 03 octubre 2014 01:36)

    Esta padrísimo ese lugar por lo que veo en las fotos, que padre que te topaste con esa chica para charlar! Acuérdate que acá te estamos esperando también para que compartas esas experiencias con nosotros!! Muchos saludos de Cd. Juárez, Chihuahua, México. besos y abrazos!!!

  • #3

    amelia venzor (martes, 07 octubre 2014 18:54)

    Yo tambien quiero platicar contigo la nostastalgia de estar todos juntos te reclama. Tu familia te extrana y espera.

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