Bienvenidos a Guatemala

Despertar muy temprano, alistarnos, cruzar la frontera con Guatemala y dirigirnos al Lago Atitlan, eso era lo único que teníamos claro que haríamos el día de hoy.

La parte de alistarnos, nos demoró un poco más de lo planeado, además llegamos a Oxxo a desayunar un hot-dog. El cruce, sin embargo, fue mucho más rápido de lo que pensamos que sería; aunque David y yo tuvimos experiencias totalmente diferentes.

 

Andrea:

Desde antes de llegar al cruce, me alertó un poco que había muchos hombres al lado de la calle que cuando la Combi se acercaba se ponían en medio de la calle para impedir el paso y decían cosas que no logramos entender. Después de pasarlos, un oficial mexicano nos detuvo y nos dirigió a donde había que sellar los pasaportes; acordamos que yo me quedaría en la Combi y David iría con los oficiales y sellaría ambos pasaportes. Yo me quedé alerta y observando a la gente, ahí cada quien iba a lo suyo. David regresó muy rápido y entonces nos dirigimos a migración de Guatemala, ahora debíamos seguir el proceso para poder internar la Combi y en el país y que nos sellaran los pasaportes de entrada. Antes de llegar a las oficinas de migración hay un “puente” en el que nos cobraron 5 Quetzales (poco menos de un dólar) y además, el oficial que nos cobró me pidió que dejara de grabar (yo traía la cámara en la mano). Al llegar al siguiente punto, yo me volví a quedar en la Combi (leímos que muchos viajeros lo hacen para no dejar el auto o las cosas solas mientras se hace el proceso migratorio). En este punto había mucha más gente, de pronto se acercaban unos cinco o seis a la camioneta a ofrecerle diferentes cosas a David, yo me sentía súper abrumada. Una vez que David se fue las cosas se pusieron peor para mí.

Para empezar, mi experiencia en cuanto a cruce de frontera (puente fronterizo) es muy diferente de lo que vi hoy; en Ciudad Juárez (de donde soy yo) cruzar hacia El Paso, Texas, es algo que algunas personas hacen a diario, y las cosas van de un modo totalmente diferente. Al ir hacia Estados Unidos en carro, si alguien se te acerca corres peligro de que haya impregnado tu auto con droga para que los perros de la policía te detecten, de esa manera pasas a ser un distractor para que quien lleva cargamento de droga tenga más oportunidad de pasar desapercibido. Así que tener tanta gente alrededor me ponía los nervios de punta, a pesar de que estoy consiente que lo de la droga no tiene nada que ver acá.

Hubo un momento en que conté nueve personas recargadas en Zaigua, todos hombres haciendo diferentes cosas, unos la golpeaban con las manos, otros daban pataditas a las llantas, otros trataban de ver porlas ventanas , otros me decían cosas (esos eran los peores porque eran muy obscenos y cínicos) y otros simplemente se recargaban porque la Zaigua les daba sombra. Luego, había otro grupo de hombres que según ellos me querían vender Quetzales, pero solo se asomaban a la ventana (que por cierto tenia abierta solo unos cuatro centímetros, y eso hacía que adentro me ahogara de calor) miraban solo hacia mis piernas y decían: Quetzales mami. A uno de ellos le dije que se largara y dejara de estar molestando (chingando, como se dice allá en mi tierra). Puse el para-sol del lado de mi ventana para que no pudieran ver hacia adentro, entonces se paraban en el cristal de enfrente; hubo uno que vino y se quedó ahí alrededor de 10 minutos, y si yo lo ignoraba comenzaba a empujar la camioneta (que por ser estándar se mecía de un lado a otro), me puse histérica y le grité que qué quería, me contestó: quita eso (señalando el para-sol que había puesto para cubrir la ventana) no te tapes.

                Traté derelajarme un poco y me dediqué a grabar todo lo que pasaba alrededor, me fue difícil disimular la cámara pero al parecer lo logré. Para cuando llegó David yo ya quería salir corriendo de ahí.

               

Lo que pasó en la frontera me dejó un tanto hostil hacia la gente,pero al hablar con la primera persona me relajé. Llegamos a Santiago de Atitlán, el clima es como el de la sierra pero con vegetación un tanto tropical, flores exóticas y además cafetales. Las personas han sido bastante amables, parece que tratan de hacernos sentir seguros, todos saludan y sonríen y si no lo hacen sólo falta que lo hagas tú y lo hacen de vuelta. No nos han querido cobrar más de lo que le cobran a alguien de aquí al comprar algo. Hay muchísimos niños por todos lados (más que en México) y hay algunos que cobran 1Q por cada foto que les tomes. El español es bastante pobre, y eso hace un poco complicado que nos entiendan y que los entendamos, entre ellos hablan en lengua todo el tiempo, tanto los niños como los adultos.

Los trajes típicos son muy bonitos y la mayoría los usa. La comida es bastante salada (para mi gusto) pero eso a su vez acentúa los otrossabores; la Pepsi y la cátsup son bastante dulces.

                Creo que una de las cosas que más me ha gustado es la belleza de los paisajes, no hay foto que salga mal. Los volcanes, la vegetación, la construcción del pueblo, los colores de los trajes típicos, todo en conjunto hace de Santiago de Atitlán un lugar bastante rico en belleza.

David:

Llegaba mentalizado de que iba a ser un proceso bastante estresante debido principalmente al papeleo con la combi. Además había leído demasiadas experiencias negativas de gente que la habían estafado, incluso funcionarios.

En cuanto íbamos llegando a la frontera (pasamos por la garita de el Talismán que es menos comercial que la de Ciudad Hidalgo) empezó a aparecer bastante gente a los lados tratando de pararnos e incluso se ponían casi en la mitad de la calzada. Pero tan pronto se ponían más rápido se retiraban porque no paré hasta que un policía mexicano con uniforme me hizo parar. Toda esa gente de la carretera trataba de cambiarnos quetzales o “ayudarnos” en el proceso de pasar la frontera.

Primero paramos para sellar nuestros pasaportes de salida de México, un proceso rápido y ridículamente fácil ya que incluso yo sellé el de Andrea y rellené su formulario migratorio. Lo firmé por Andrea aconsejado por el oficial de aduana para que no nos demoráramos tanto, la verdad no lo entendía.

En ese mismo lugar empezamos a tratar con un hombre para cambiar quetzales (la moneda de Guatemala). En la garita guatemalteca ya no aceptan ni dólares ni pesos, así que si no llevas quetzales ellos son tu única opción. Ayer estuvimos viendo el cambio de dólar/quetzal y sabíamos hasta donde podíamos llegar en el trato. Nos vendió el quetzal a 7.04 por dólar, y no nos pareció mal cambio teniendo en cuenta que eran nuestra única opción, sólo cambiamos lo justo para los papeleos en la aduana.

Seguimos nuestro camino y al minuto, un oficial guatemalteco nos paró y tuvimos que pagar 5 quetzales por pasar un “puente aduanero” inexistente, pero nos daba recibo así que era algo legal (siempre hay que pedir recibo, si no posiblemente te puedan engañar). Continuamos y ya todo empezó a complicarse más, había mucha gente por todos los lados y no sabíamos donde dirigirnos para sellar nuestros pasaportes y hacer todo el trámite del vehículo. Desde hacia un rato un chico en una moto nos había estado siguiendo y dando consejos, no le había prestado atención hasta este momento ya que ahora sí que estaba perdido. Decidí aceptar su ayuda y Andrea se quedó en la combi y yo fui a hacer todos los papeles.

Sorprendentemente todo fue muy fácil. Primero sellamos los pasaportes (no nos cobraron nada) y luego me dirigí a hacer el trámite del vehículo. No me tocó esperar nada, el oficial que me atendió fue muy agradable y respondía gustosamente todas mis preguntas, me inspiraba confianza. Como ya llevaba copias de todo solo tuve que hacer un pago de 160 quetzales y listo. El mismo oficial vino a la Zaigua a comprobar el número VIN y todo correcto.

Por último antes de pasar oficialmente la frontera nos “desinfectaron” la Zaigua (otros 39 quetzales) y otro oficial nos dio los papeles y nos puso un sticker en el parabrisas. Ahora podemos circular sin problemas por Guatemala por 90 días si queremos. Al chico que me estuvo ayudando le di 12 Q y listo. La verdad que todo fue muy fluido en cuanto al papeleo, llegaba un poco nervioso pero los oficiales de aduana que nos atendieron fueron muy profesionales y atentos. Ojala nos encontremos con policía así durante todo el viaje.

Después de que se nos pasara la emoción de haber atravesado nuestra primera frontera empezamos a analizar el nuevo contexto en el que nos encontrábamos. En un principio nos parecía muy similar a México pero poco a poco nos fuimos dando cuenta que no era así.

En primer lugar las carreteras están destrozadas, hay baches continuamente y esto hace la conducción bastante cansada y lenta. Además aquí cada uno conduce como le enseñaron en su casa, ¿en verdad habrá un código de circulación?

Durante la primera hora casi cada 200 metros veíamos gente que vendía gasolina de contrabando con total impunidad (en la gasolinera cuesta 35Q y ellos venden el galón a 25Q, luego nos enteramos que esa gasolina viene de contrabando de México donde es mucho más barata). Así, observándolo todo y con cuidado seguimos avanzando hasta que paramos a comer algo. También pudimos comprobar que aquí la mayoría de las cosas son algo más caras que en México.

Con la panza llena y rodeados de autobuses pintados de diferente manera, continuamos nuestro camino hacia el lago de Atitlán atravesando la ruta del café. El paisaje era perfecto, los volcanes son imponentes y en sus laderas hay cafetales, todo muy impresionante. Continuamos camino hasta Santiago de Atitlán donde tuvimos nuestro primer percance mecánico serio: la marcha atrás no funcionaba. Nos acercamos hasta un taller mecánico y dos chicos muy simpáticos nos mostraron que una goma que va en la caja del cambio había desaparecido y no se podía meter la marcha atrás. Ellos no tenían ningún repuesto pero se idearon algo para ver si nos aguanta la Zaigua hasta Antigua que es una ciudad más grande y con suerte podamos encontrar ese recambio. Por ahora la marcha atrás funciona pero esperamos que aguante hasta Antigua sino se nos van a complicar las cosas.

El resto del día lo pasamos en Santiago paseando por el centro. Casi todas las mujeres llevan su traje típico y toda la gente habla en su lengua indígena (que hay varias) muchas personas tienen un español muy básico. Enseguida nos dimos cuenta que aquí llamamos mucho la atención pero por ahora no hemos tenido ningún problema. Cenamos carne asada y nos fuimos a un parque a orillas del lago para dormir.

El clima ha cambiado totalmente, cuando cae la noche se nota que estamos en zona de montaña y hace frío. Mañana planeamos subir hasta un volcán y ver el lago desde allí, claro, eso si nos levantamos a una hora prudente porque estamos bastante cansados desde que nos levantamos esta mañana a las 6.

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Comentarios: 5
  • #1

    Alberto (martes, 14 agosto 2012 19:11)

    Vaya aventurita para cruzar la frontera. Muy interesante escuchar las versiones de ambos.

  • #2

    Ana (domingo, 19 agosto 2012 17:42)

    Me encanta como narráis lo que os va sucediendo, estoy deseando llegar a casa para dedicar un ratillo y leer todo lo que ponéis. Cuidaros mucho. Un beso muy fuerte desde Salamanca.

  • #3

    Frank (miércoles, 03 abril 2013 22:25)

    soy mexicano y mi esposa centroamericana, se de lo que uds hablan seguido cruzamos la frontera y viajamos en el sur, nor-este y centroamerica, mi recomendacion es que no utilicen la frontera Talisman.... ni para ir a Atitlán ya que para llegar a Atitlán sin muchisima curva es mejor cruzar por Ciudad Hidalgo y recorrer el pacifico hasta llegar a "Cocales" ahi hay una entrada directa hacia Atitlán!, muy buen tip el de pedir recibo, en la frontera de guatemala cobran 10Q actualmente por sellarte lo cual es mentira nunca pagamos, pero siempre se les olvida y nos piden pero siempre nos salimos con la nuestra, lamentablemente mucha gente cae en esos fraudes... saludos!

  • #4

    cesar (viernes, 07 junio 2013 23:54)

    soy de guadalajara y mi hijo de19 y yo queremos irnos asta brasil pero mucha gente nos dise que es muy peligroso asi que tratamos de adquirir toda la informasion posible!! saludos y vaya aventura que se aventaron felisidades...

  • #5

    Zaigua (sábado, 08 junio 2013 07:20)

    Gracias César, nosotros os animamos a que lo hagais. La inseguridad es relativa, cualquier lugar puede ser peligroso lo importante es ir con cuidado, ¿o en Guadalajara no existe zonas que es mejor evitar?
    Un abrazo

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