Doble show

Sin palabras
Sin palabras

Muy a nuestro pesar hoy era nuestro último día en Las Flores, las niñas nos habían tratado de convencer de que nos quedáramos más tiempo con ellas y a nosotros nos hubiera encantado, pero debíamos seguir camino hacia Nicaragua.

Después de desayunar estuvimos grabando algunas cosas más con Caro, Maribel y Miriam. En un momento dado las niñas nos dijeron que fuéramos a la sala de Ludoteca porque nos habían preparado una sorpresa. Nosotros no teníamos ni idea de nada y cuando llegamos a Ludoteca vimos como habían estado decorando la sala con carteles deseándonos buena suerte en nuestro viaje. También habían preparado todo un show de despedida que constaba de 6 canciones, dos poemas y una representación teatral. Todas participaron bailando y hasta habían cuidado detalles de vestuario ya que para cada canción utilizaban un vestuario diferente. Fue muy divertido e incluso nosotros nos animamos a bailar. Para finalizar, proyectaron  una presentación en powerpoint con fotos de actividades que ellas hacían. No nos esperábamos nada de esto y la verdad que nos gustó mucho. Las niñas son un verdadero encanto y se nota la buena educación que les están dando en el centro, fue un acto muy emotivo, en muy poquitos días nos habíamos encariñado mucho con las niñas.

 

Ni Doky (el perro) se quiso perder la foto de familia
Ni Doky (el perro) se quiso perder la foto de familia

Alrededor de la 1 llegó la hora de la despedida final, nos dio mucha lástima irnos, pero esperamos regresar en otra ocasión en un futuro no muy lejano. Nos vamos con un gran recuerdo de Las Flores, no solo por las niñas sino también por todo el personal que nos hizo sentir como si fuéramos dos miembros más de la familia, muchas gracias y mucha suerte a todas.

Atravesar Tegucigalpa no tuvo mucha dificultad, no es muy grande y todo estaba bien señalizado, lo único que nos preocupaba es que habíamos salido un poco tarde y no queríamos que se nos hiciera de noche nada más llegar a la frontera. Decidimos atravesar hacia Nicaragua por el puesto fronterizo de Las Manos, que está pasando El Paraíso. Aunque cuando llegamos ya casi estaba anocheciendo, pensamos que si todos los trámites iban bien todavía nos quedaría un poco de luz para adentrarnos en Nicaragua en dirección hacia Esteli… que equivocados estábamos.

Primero sellamos nuestro pasaporte en Honduras para que quedara constancia que dejábamos el país y después cancelamos el permiso del vehículo. A continuación pasamos a la parte nicaragüense para fumigar la Zaigua, nos cobraron 71 Córdobas. Todo parecía que iba bien hasta que llegamos con los oficiales nicaragüenses de inmigración para sellar nuestros pasaportes. El oficial que nos recogió los pasaportes empezó a revisarlos, a meter datos en la computadora y luego nos preguntó que a donde íbamos y a que nos dedicábamos. Le dijimos que a Estelí y como estamos haciendo un documental le dijimos que éramos periodistas. Entonces se fue hacia la parte de atrás y desapareció durante casi una hora. Ya era de noche y nosotros ya estábamos cansados de esa situación tan ridícula; preguntábamos y nadie nos hacía caso, ni nos respondían los otros oficiales, no entendíamos nada. Cuando vino el retrasado del oficial (por decirle algo bonito) nos dijo que se nos había negado la entrada y no nos dio ninguna explicación. La situación se puso tensa porque empezamos a exigir que se nos diera una explicación y le pedimos su identificación para hablar con su superior. No dijo nada, solo se metió a su oficina y desapareció. Seguimos alegando con los otros oficiales y ellos no decían nada, era como si habláramos con una pared, nadie nos daba explicaciones de nada.

La situación se puso muy difícil, era de noche, teníamos todo sellado de salida en Honduras y en Nicaragua (por el capricho de un gilipollas) no nos dejaban entrar. Pedimos hablar con la persona que estaba a cargo y decían que no había nadie, cada vez todo se iba poniendo peor y ya nos estaban echando de la zona fronteriza nicaragüense porque no teníamos permiso para entrar. No nos quedó de otra que regresarnos a la parte de Honduras y explicarles la situación. Con nuestros pasaportes no hubo problemas, el problema era con la Zaigua que ya habíamos cancelado su permiso y por ley hasta dentro de tres días no podíamos sacar otro. Así que ahí estábamos sin poder sacar el vehículo fuera de la zona fronteriza porque corríamos el riesgo de que nos incautaran la Zaigua.

Sopesando nuestras opciones, decidimos pasar la noche en frente de la caseta de inmigración hondureña rodeados de camiones. Mañana trataremos de volver a pasar a Nicaragua cuando se haya cambiado el turno de los imbéciles de los oficiales nicaragüenses. Esperamos tratar con oficiales competentes y no con los que apenas acaban de aprenderse como se deletrea su nombre.

Si nos vuelven a denegar la entrada, tendremos que contactar con nuestras respectivas embajadas en Nicaragua para ver cual es nuestra situación y obtener una explicación de por qué de un día para otro nos hemos convertido en personas non gratas en Nicaragua.

David

 

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