Zoológico abandonado y fiesta de despedida

Ya nos quedan poco días en León, si todo va según lo previsto el próximo lunes saldremos de Sonati y todavía nos quedan algunas cosas por hacer. Ayer ya terminé mis clases de inglés en el Instituto de Occidente, estuve trabajando algo mas de un mes durante 3 días a la semana 2 horas cada día. El sueldo no era muy alto pero tuve la oportunidad de tener un trato directo con nicaragüenses (en el hostel normalmente trato más con extranjeros) y conocí un poco más de su cultura. Una de las cosas que no me pude acostumbrar en mis clases fue a su volumen de voz al hablar, hablan muy bajito y me costaba mucho escucharlos, o a lo mejor es que me estoy quedando sordo…

Con respecto a mis clases de español, ya las he estado terminando con la mayoría de mis alumnos (he tenido 5) y durante el fin de semana daré mi última clase. En el hostel anoche fue mi último turno de noche, bastante cansado porque fue Halloween y la gente salió. Para el viernes y sábado me tocan turno de tarde y estará más relajado.

 

Hoy tuve el día libre y una de las cosas que queríamos hacer antes de irnos era ir al zoológico. Nos habían dicho que estaba en muy malas condiciones, había pocos animales y se mantenía gracias a las donaciones de la gente, principalmente comida. Invitamos a Nicole y Lance, compramos 5 docenas de plátanos y nos fuimos hasta el zoológico.

No está muy lejos de la ciudad y en cuanto llegas se puede ver que prácticamente está abandonado. Había monos araña, un mono de cara blanca, un cocodrilo, tortugas, venados, conejos, mapaches y ovejas, una mezcla bastante rara de animales. En cuanto sacamos los plátanos los monos fueron los primeros que se acercaron a la verja a pedir comida. Pasamos un buen rato alimentándolos y tocándolos (incluso a Andrea le quitaron los piojos…) pero se les notaba en la mirada que estaban tristes, es una pena verlos ahí encerrados y saber que así van a estar hasta que se mueran.

 

El guarda de seguridad me dijo que el ayuntamiento no hacía nada por los animales pero eran de ellos, la alcaldía solo le pagaba a él para que no los robaran y la alimentación corría a cargo de la voluntad de la gente, especialmente de un extranjero que desde hacía un par de meses iba todas las mañanas a llevarles comida.

 

Acabamos de dar el resto de las plátanos y pieles a todos los animales que pudimos y nos fuimos con un sabor agridulce, fue una experiencia muy bonita darles de comer pero es muy triste verlos ahí atrapados.

 

Por la tarde tuvimos nuestra fiesta de despedida en Sonati y nos juntamos alrededor de 20 personas. Todos hicimos algo de comer y lo compartimos, estuvo muy divertido sobre todo porque después de la cena continuó la fiesta de despedida J

Muchas gracias a todos los huéspedes y compañeros de Sonati que nos acompañaron en nuestra fiesta, la verdad que fue muy divertida.

 

David

 

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