Pura naturaleza!

Desayuno!
Desayuno!

Esta mañana ni David ni yo queríamos dejar la cama – taaaan cómoda -, pero debíamos levantarnos y retomar nuestro camino.  Juan, nuestro anfitrión, ya estaba despierto tomando café. Gilda se estaba levantando.

 

Nos invitaron a desayunar y aprovecharon para regalarme un termo para mis cafés.  “¿Cómo es posible que gustándote tanto el café no tengas un termo? Ten te llevas este! Como recuerdo de nosotros”

 

Juan debía irse temprano, así que nos tocó despedirnos de él primero.  Nos recordó que él y Gilda “van con nosotros” en la Zaigua, viviendo esta aventura con nosotros.

 

Tomé un baño – a menos de 12 horas de haber tomado el anterior, muy raro que eso suceda -, con agua caliente, otra vez… que delicia! No me  bañaba con agua caliente desde que salí de mi casa en julio!

Luego, el desayuno: arepas blancas con huevo revuelto y ogao.  El Ogao es mi más reciente descubrimiento culinario, algo similar a una salsa – lleva tomate, ajo, cebollitas y chiltoma - , muy popular en Colombia, riquísimo. Y por supuesto no me faltó el café, y a David jugo de piña.

 

Platicamos un rato con Gilda, es una persona muy agradable, abierta y sonriente, que además  nos habló mucho de Colombia y de lo bello de su país. Nos hubiera encantado pasarnos la mañana platicando, pero había que seguir…

 

No nos dejó despedirnos antes de darnos helados, jugo, fruta y café – en mi nuevo termo!-  para el camino. Luego tuvimos que decir adiós.

 

En el camino David y yo platicamos un poco, y ninguno de los dos terminaba de asimilar lo bien que esta pareja nos recibió y lo a gusto que nos hicieron sentir en su hogar, a pesar de que nos acababan de conocer, por coincidencia! Fue una experiencia encantadora, y esperamos muy pronto Gilda y Juan puedan comenzar su camino por las Américas, que se disfruten y disfruten cada lugar en el que estén.  A David y a mi nos han dejado con esta sensación de que efectivamente estamos haciendo lo correcto. Este tipo de cosas enriquecen muchísimo nuestra experiencia.

 

Antes de llegar a nuestro destino, el Parque Nacional Carara, nos detuvimos en el puente del río Tárcoles. Debajo del puente y en el agua, retoza un grupo de cocodrilos bastante impresionante.

Ahí básicamente nos estacionamos al lado del camino, al final del puente, que es donde hay más espacio como para dejar el vehículo.  Había dos policías, dijeron que no había problema con dejar ahí la Zaigua, y nos comentaron que ellos estaban ahí debido al alto índice de robos a carros, “rompen un cristal y sacan lo que ven”.  Nos advirtieron de los peligros que corríamos al dejar cualquier cosa de valor a la vista, en pocas palabras, nos pidieron que usáramos nuestro  sentido común.  

Los cocodrilos fueron impresionantes, por lo que leímos este es uno de los pocos lugares en Costa Rica en que se les puede ver de estos tamaños, ya que la caza los ha afectado mucho.

 

Llegamos al Parque Nacional Carara, leímos que ahí se pueden observar unas 400 especies distintas de aves, mono cara blanca, mono titi – el cual solo se ve esporádicamente-, oso perezoso, iguanas y muchísimos arboles.

Fuimos capaces de ver Guacamayas Escarlata - me encantan -, un pájaro con pecho amarillo que habíamos visto también en Ometepe y un pequeño pajarito negro que se escondía entre las grandes raíces de los arbustos.

 Ah! Y una lagartija bastante impresionante, totalmente camuflada entre ramas en el piso, tan en su papel de rama que al tocarla no se movía, apenas parpadeaba.  Ya cerca del área de recepción vimos dos grandes iguanas. 

 

Uno de los guías del parque se dio un tiempo para platicar con nosotros.  Nos dijo que era mejor venir al parque muy temprano en la mañana para ver a los animales salir del nidos/madrigueras a buscar alimento, y que lo óptimo era contratar a  un guía que nos enseñase a poner atención a detalles que pueden llevarnos al animal, además ellos conocen dónde es más fácil ver a tal o cual especie y tienen equipo que lo facilita. Adrián, el chico guía, además nos dio una pequeña charla acerca de las bellezas y riqueza ecológica de Costa Rica, “Pura Vida!”.  


Antes de irnos se acercó uno de los vigilantes del parque a preguntarnos acerca del proyecto y a desearnos buen viaje, mucha energía positiva.

 

 

Playa Hermosa
Playa Hermosa

Dejamos Carara y comenzamos a buscar un lugar para comer y otro para dormir.  Llegamos a Playa Herradura, que esta a pocos kilómetros del parque, pero no nos gustó el ambiente – muchos carros, y gente cobrando por ayudarte -, además la playa no es bonita.  Luego llegamos a Jacó, la playa contigua, mucho más atractiva pero Adrián no nos había recomendado dormir ahí ya que al parecer es muy turística y eso ha traído inseguridad a la zona.

Seguimos hasta Playa Hermosa, un lugar tranquilo, con hoteles por todos lados y olas para aprendices de surf.  Hemos estado aquí ya un buen rato en la Zaigua, tratamos de ver el atardecer en la playa pero los mosquitos  eran demasiados y ya estamos algo cansados para pelear con ellos.  Mañana seguro nadamos un rato y luego nos vamos al Parque Nacional Manuel Antonio.

 

Esta noche será totalmente distinta a la de ayer…

 

Andrea

 


 

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