Monos de cara blanca, osos perezosos, iguanas...

Barbacoa a las 8 de la mañana
Barbacoa a las 8 de la mañana

Anoche prácticamente no nos costó dormirnos, el ruido de las olas y el cansancio que traíamos encima también ayudaron a que nos durmiéramos enseguida. Lo bueno es que ésta mañana a las 6 ya estábamos despiertos para comenzar otro día.

El plan para la cena de ayer era hacer una barbacoa pero como estábamos tan cansados no la preparamos, sin embargo hoy a las 8 de la mañana estábamos desayunando carne asada, como se alimenta un campeón…

 

Después de desayunar y recoger todo en la Zaigua haciendo tetris (la rutina diaria), nos pusimos en camino hacia el parque nacional Manuel Antonio, tardamos poco más de una hora en llegar al parque.

Habíamos leído que no es raro que se produzcan robos a coches mientras se está visitando el parque, así que por C1000 dejamos la Zaigua en un parking seguro. Antes habíamos tratado de aparcarla en frente de la estación móvil de policía pero no nos dieron permiso.

 

Tuvimos la suerte que hoy se celebraba el 40 aniversario de la creación del parque así que nos ahorramos los $10 por persona que cobran para entrar. Al ser un día tan señalado vimos bastantes coches oficiales del gobierno que llevaban a los políticos a dar su discurso y blablablá.

El parque Manuel Antonio es muy diferente al de Carara, además de poder pasear por el bosque tropical y tratar de observar aves, mamíferos e insectos se puede visitar una de las 4 playas de arena blanca finísima con las que cuenta el parque.

 

Primero nos adentramos por un sendero bastante embarrado que te llevaba hasta una cascada chiquita. Ésta fue la parte en la que vimos menos turistas en todo el día. El camino estaba un poco complicado y había que poner especial atención en no resbalarte. Tardamos alrededor de 45 minutos en llegar a la cascada y aunque pusimos mucha atención en tratar de ver algún animal solo pudimos ver una lagartija.

Nos hicimos las fotos de rigor en la cascada y nos regresamos, la cascada se veía muy apetecible para refrescarse un poco, sin embargo regresar mojados y con el suelo tan resbaladizo iba a aumentar nuestras posibilidades  de tener una mala caída, así que mejor nos reservamos para el chapuzón en la playa.

 

En cuanto salimos del sendero de la catarata y volvimos al camino principal comenzamos a ver bastantes turistas, muchos de ellos con guía que les iban mostrando con sus telescopios diferentes aves. Contratar un guía es una buena idea porque puedes ver muchos más animales, pero cuesta $20 por persona y se nos salía de nuestro presupuesto. Siguiendo este camino principal tuvimos nuestro primer encuentro con los monos de cara blanca.

 

A un lado del camino se estaban alimentando de unos frutos de los árboles un grupo de 4-6 monos. Se notaba que estaban acostumbrados a la presencia humana porque aunque éramos un grupo considerable de personas, no se sentían alterados e incluso saltaban de un lado a otro del camino, uno casi me golpea al saltar.

Después de estar observándolos durante un rato continuamos el camino hasta donde se divide en varios senderos que te llevan a diferentes playas. Justo en esa intersección fue donde vimos a un oso perezoso. Estaba trepado en lo alto de un árbol, inmóvil y sin hacer nada, por algo le llaman perezoso… Parecía una bola de pelo en la copa de un árbol.

 

Cuando nos cansamos de ver al perezoso evaluamos las dos opciones que teníamos: seguir caminando por diferentes senderos o dirigirnos hacia la playa principal del parque, la playa Manuel Antonio. Teníamos calor y ya estábamos cansados de andar, la elección fue sencilla: a revolcarnos en la playa.

La playa Manuel Antonio, parece sacada de película: situada en una pequeña bahía con vegetación casi hasta la orilla y con arena blanca y fina. Nos relajamos un buen rato, nos duchamos y seguimos nuestro camino hacia Punta Catedral.

 

El sendero de Punta Catedral consta de tres miradores desde los cuales se puede observar diferentes islas en frente del parque y las mismas playas del parque. Durante el camino nos encontramos en varias ocasiones con unos mamíferos pequeños llamados pisones y con otro grupo de monos de cara blanca. También vimos un grupo de 4 mapaches que iban buscando comida entre los cubos de basura del parque. Una de las reglas más importante del parque es la de no alimentar a los animales ya que se vuelven dependientes de los humanos y comienzan a contraer enfermedades que nunca contraerían si siguieran su dieta natural.

 

Para salir del parque seguimos un sendero paralelo a la playa en el que vimos varias iguanas. Antes de poder salir completamente del parque hay que atravesar la desembocadura de un río que dependiendo de la marea puede tener una profundidad que varía  desde los tobillos hasta por encima de la cintura, a nosotros nos tocó en marea alta. Podríamos haber pasado vadeando la desembocadura pero nos teníamos que volver a cambiar de ropa y tampoco queríamos exponer a ningún peligro evitable el equipo fotográfico. Había un par de lancheros que por C500 te cruzaban de una lado a otro (apenas 30 metros), no llevábamos casi dinero pero nos lo rebajo y por las pocas monedas que llevábamos uno de los lancheros nos cruzó a los dos.

 

En cuanto llegamos a la Zaigua nos llegó todo el cansancio del día, ya eran las 4. El lugar donde estábamos aunque muy bonito y con muchos restaurantes y hoteles, no nos parecía especialmente seguro por lo que decidimos continuar camino hacia el sur.

Habíamos leído que la playa de Matapalo podría ser un buen lugar para pasar la noche y estaba únicamente a unos 30 km de donde estábamos. Paramos en un super a comprar comida y nos pusimos en camino, ya totalmente de noche.

 

Cuando llegamos a Matapalo nos pareció una playa bastante solitaria y ya cuando nos íbamos a regresar nos encontramos con un sudafricano que nos invitó a quedarnos en un costado de su hotel, el hotel Bahari. Era de noche, estábamos cansados, sin lugar para quedarnos y él hombre se veía confiable y agradable así que le seguimos. Efectivamente nos instaló al lado de su hotel que además contaba con seguridad, ya nos quedamos más tranquilos.

 

Ahora vamos a cenar y acostarnos.  Mañana no sabemos que haremos, pero si nos gusta el lugar donde estamos quizás nos quedemos aquí por un día para descansar y volver a recargar batería que hoy ha sido un día largo y cansado.

 

David

 

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Comentarios: 2
  • #1

    maria (domingo, 22 septiembre 2013 10:16)

    no dice nada de los oso perezoso

  • #2

    tU sHUlo (viernes, 13 diciembre 2013 12:25)

    viste alguna vez un perezoso mojado ? mmmm

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