Bienvenidos a Panamá!

Hoy dejamos Costa Rica.  Esta mañana nos despertamos y comenzamos a arreglar pendientes que teníamos. Debíamos subir el blog de ayer, y Martín – quien nos dio hospedaje anoche – nos dijo donde exactamente podíamos encontrar conexión: frente a una tienda en el centro de Golfito, llamada ice, era cuestión de llegar, estacionarte al frente y conectarte.  

 

Martín con su nieto Ethan
Martín con su nieto Ethan

Antes de irnos estuvimos un rato con Martín, su mujer y su nieto Ethan –un niño de menos de 3 años, muy gracioso -.  Ethan comenzó a hacer mucho ruido y a decir cosas que solo sus abuelos entendían, luego nos dimos cuenta que había visto a un pajarito caer de su nido y nos estaba avisando.  Pusimos al pajarito de vuelta en el nido y vimos a Ethan jugar.

 

Nos despedimos de Martín y su mujer, aun sin saber a dónde nos dirigiríamos.   No deja de sorprenderme lo amable que ha sido a gente con nosotros aquí en Costa Rica, debe haber una formula que tenemos que copiar en el resto del mundo. 

 

 

La salida de Costa Rica fue sencilla: llegamos a migración y sellamos la salida en nuestros pasaportes – ambos debíamos estar presentes -.  Después fuimos a cancelar el permiso de la Zaigua, llenamos un formulario y listo.

 

Ya en el área panameña nos confundimos un poco al principio.  Había mucha gente y trafico en un lugar muy pequeño rodeado de negocios,  en donde cada quien iba por la vía que quería.  Estacionamos la Zaigua en el primer espacio libre que vimos, un chico vino y nos dijo que debíamos moverla porque era prohibido estacionarse ahí, nos señaló otro lugar y nos movimos. 

 

David fue  a investigar  cómo y dónde debían hacerse los trámites y yo le espere en la camioneta.   Al cabo de un rato regresó, debía ir personalmente a que me dieran la entrada al país.  Según me dijo David, antes tuvo que ir a comprar el seguro para la Zaigua (seguro por un mes, 15.45 dólares), ya que para ingresar al país, Panamá exige que tengas tu vuelo de salida; ya que nosotros vamos en transito – en automóvil- nos pidieron el seguro para comprobar que efectivamente tenemos un vehículo y que vamos a salir del país.  Otro requerimiento es mostrar 500 Balboas (500 dólares) en efectivo o una tarjeta de crédito.  A él le habían pedido su pasaporte y tarjeta de crédito – mostró una tarjeta de débito -,  a mi solo me pidieron el pasaporte.  

 

Esperando en la línea
Esperando en la línea

Una vez sellado nuestro ingreso, fuimos a que nos dieran el permiso para la Zaigua.  Ya teníamos el paso 1: seguro para el vehículo.  Paso 2: debíamos ir al segundo piso del mismo edificio, ahí están las oficinas de Tránsito, en donde nos sellarían el papel del seguro y la copia del mismo – la copia es para Aduanas -. Paso 3: entregamos la copia sellada a Aduanas, mas una copia del pasaporte del dueño del vehículo, y otra copia del registro o titulo del auto; luego hay que esperar a que llamen y te entreguen tu permiso. Paso 4: Revisión del automóvil; un agente vio la Zaigua y firmó el permiso.   Paso 5: Pagar por la fumigación de la camioneta (3 dólares por ser microbús, los autos pagan 1 dólar) y si el trafico – mas autos y trailers- te lo permiten, pasar por los aspersores de fumigación.  Listo! Estábamos en Panamá!

David aprovechó para poner el sticker de Zaigua en la ventanilla de atención jaja
David aprovechó para poner el sticker de Zaigua en la ventanilla de atención jaja

Apenas tomamos la carretera comenzó a llover.  Después de un rato en el camino paramos en la Concepción – una pequeña ciudad que queda de paso en la carretera panamericana – porque vimos una pizzería y teníamos mucha hambre.  Mientras comíamos – Pizza Gigante por 8 dólares, día de oferta – la lluvia se puso mucho muy fuerte, en poco tiempo ya corría un riachuelo sobre la banqueta de la pizzería ya que el agua había desbordado el canalito que tiene la calle.  Comenzó a hacer frio.  Temíamos que a la Zaigua le estuviese entrando agua – por un empaque dañado -, pero era imposible ir a revisarla. 

 

Pasó un buen rato, terminamos nuestra pizza, la lluvia se aligeró y el agua que corría disminuyó bastante. Salimos corriendo del lugar, la camioneta estaba seca, no había entrado agua.

 

 

Nos dirigimos a Volcán, un pueblo en la montaña.  La carretera estaba en buen estado así que la lluvia no fue un problema.  De pronto nos vimos en un lugar rodeado de montañas, casas con techo de teja, muchos arboles, y una que otra dollar store (tiendas de todo por un dólar).

Habíamos llegado.


Nos dimos cuenta que debíamos adelantar una hora nuestros relojes ya eran las 6:30pm y estaba oscureciendo con rapidez.  Debíamos encontrar un lugar dónde dormir, daba la impresión que no sería difícil encontrar un espacio seguro y tranquilo para pasar la noche, pero quisimos preguntar en la gasolinera, quizá nos podían recomendar algo.   Apenas preguntamos por un lugar donde quedarnos, el chico que atendía nos dijo que nos estacionáramos ahí.   Nos pareció bueno el detalle y definitivamente era una opción muy viable. 

 

 Yo quería buscar otro lugar, no quería pasar la noche en una gasolinera, teniendo la oportunidad de dormir entre las casas, cerca de los arboles y sin luces.  Nos pusimos en búsqueda pero no vimos a nadie a quien pudiésemos preguntar si nos permitía quedarnos en su patio, los accesos a las zonas verdes eran difíciles y ya estábamos muy cansados – y con frio -, así que regresamos a la gasolinera. Teníamos sueño, las luces y el ruido no serian un impedimento para dormir. 


Nos estacionamos en la esquina de la gasolinera que tenia pasto y menos luz, los carros no pasaban por ahí, el mismo lugar en que nos habíamos puesto antes.  Esta vez  el chico nos pidió que nos moviésemos, a la pasada de los autos, justo debajo de la luz, además tendríamos que pagar  según nos dijo “8 o 5 dólares por quedarse”.  El mismo precio que hay que pagar por el Parque Nacional al que queremos ir mañana.  

Le dimos las gracias y retomamos la búsqueda, decidimos dirigirnos hacia el parque, quizá seguía abierto o tal vez podríamos quedarnos a las afueras.  

 

 

 

Nuestro lugar en la estación de policia
Nuestro lugar en la estación de policia

Nos detuvimos a preguntar a unos hombres, cuál era el camino al parque, les explicamos que estábamos buscando un lugar para pasar la noche y nos dijeron que fuéramos a la estación de policía. “Ellos tienen espacio ahí, seguro los dejan estacionarse y dormir ahí”.

 

Llegamos a la estación y expusimos nuestro caso.  El oficial Félix – así se presentó - , un hombre negro, alto y robusto, nos escuchó y se quedó pensando un poco, luego nos dijo que necesitaría nuestros pasaportes. “La verdad es que no recibimos casos como el suyo, por eso no se bien qué decirles, voy a necesitar sus pasaportes para tenerlos como garantía, mientras están aquí… saber quienes son.  Pueden estacionarse aquí atrás (…)”.  Pusimos la Zaigua en el lugar que nos indicó, junto a un árbol, sobre el pasto, en un lugar sin luces, seguro y tranquilo.  Antes de irse nos dijo que la puerta del frente estaría abierta toda la noche “¿o qué ya no van a salir?”, agregó con cara de asombro. “Deberían ir a caminar aquí alrededor, para que conozcan el pueblo y den una vuelta.  En ese lugar – apuntando hacia el frente – sirven café y esta abierto toda la noche”.   

 

Salimos a caminar, yo tenía mucho frio.  Entramos al lugar que nos había señalado el oficial Félix, era un supermercado con una cafetería.  Estuvimos un buen rato ahí, hacia mucho no veíamos un súper con tantos productos, además no podemos creer lo barato que es todo en comparación con los precios de Costa Rica.  Compramos un yogurt,  cacahuates salados, servilletas y un bronceador… jaja.
 Regresamos a la Zaigua, dimos un saludo al oficial para que sepa que estábamos de regreso, sonrió  y nos saludó de vuelta.  

 
Ahora vamos a dormir que ha sido un día largo, y con este frio – y la lluvia que no ha parado - muero de ganas de meterme bajo mi cobija.

 
Andrea

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Comentarios: 5
  • #1

    Hilda (jueves, 22 noviembre 2012 12:10)

    Andrea me da mucho gusto que todo vaya bien y que sigan avanzando en su recorrido. Aqui te extrañamos.
    Me preocupé un poco al leer que en el último lugar que se quedaron tuvieron que entregar sus pasaportes, ya que es un documento fundamental para ustedes como extranjeros y comprometerlos en un arreglo verbal me parece riesgoso. Saludos a David.

  • #2

    Hilda (jueves, 22 noviembre 2012 12:28)

    Andrea tienen un poco olvidado el segmento de fotos. Me encanta verlas!!
    Se las encargo!!

  • #3

    Zaigua (domingo, 25 noviembre 2012 13:38)

    Tienes razón con lo de las fotos ma, vamos a actualizarlas porque tenemos muchas!!

    Con lo del pasaporte, en realidad fue una situación bastante segura. Es la primera vez que lo dejamos en manos de tra persona, normalmente usamos copias! No te preocupes.
    Las extraño mucho...

  • #4

    Luis Quiroz (miércoles, 05 marzo 2014 08:25)

    Hola. lastimosamente he encontrado esta pagina un poco tarde, mi padre tiene una finca a 10 minutos de la fronteray en medio del Panama, unos tios tienen fincas y cabañas en Volcan y y mi casa esta a 15 minutos de la ciudad, si hubiera sabido de su travesia de seguro mis padres o yo les hubieramos podido dar hospedaje o lugar para que se estacionaran. Me gusta mucho leerlos ya que me considero mochilero de medio tiempo ya que trabajo pero en vacaciones hago viajes alocados asi como ustedes. Les deseo la mejor de las suertes y que continuen con su viaje. Dios los bendiga y los illumine en su viaje.

  • #5

    Zaigua (miércoles, 05 marzo 2014 16:01)

    Se agradece el ofrecimiento Luis, si hay un regreso por Panamá allá nos vemos y sino a ver si nuestras rutas se cruzan en algún momento.Muchas gracias por tus palabras y los ánimos, un saludo desde Bariloche, Argentina.

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