La Ruta Quetzal

Menudo cambio de temperatura que hemos experimentado en menos de 24 horas, ayer estábamos en bañador  en la costa y esta mañana al levantarnos casi nos ponemos la ropa térmica. Además me levanté a mi hora de costumbre (las 6) pensando que ya sería casi de día pero como en Panamá es una hora más que en Costa Rica todavía era de noche.

 

Había estado lloviendo toda la noche y el ambiente se sentía bastante fresco. En lo que se despertaba y preparaba Andrea fui a comprar algunas cosas para desayunar y comer en el supermercado 24 horas. De regreso recogí los pasaportes que dejamos anoche en la estación de policía (hoy estaba otro oficial), nos despedimos y nos fuimos hacia el sendero de los Quetzales que está dentro del Parque Nacional Volcán Barú. El volcán Barú es el único volcán de Panamá, no está activo y es la cima más alta del país.

Nos costó un poco encontrar el camino correcto, pero como de costumbre preguntando llegamos a donde queremos.

 

Toda esta región de Panamá, Chiriquí, nos recordaba mucho a Guatemala. Las personas tienen facciones parecidas, las mujeres usan vestidos tradicionales (aunque no tan vistosos como los de Guatemala) y uno de los motores económicos es el cultivo de vegetales y hortalizas.


Subimos con la Zaigua hasta donde pudimos, la dejamos aparcada, metimos en una mochila agua, algo de comer y los chubasqueros y comenzamos a subir hasta la entrada del Parque. Este tramo hasta la entrada se puede subir en 4x4 aunque tiene una inclinación bastante considerable, nuestras piernas dan fe de ello, la verdad que nos costó más de lo que pensábamos.

 

La entrada al parque tiene un costo de $5 para los extranjeros y $3 para los nacionales. Por suerte no llovía pero todo el sendero estaba muy resbaladizo y con bastante lodo en algunos tramos, fue una caminata bastante exigente. Nos pusimos a caminar mirando para todos los lados tratando de encontrar al esquivo quetzal pero no tuvimos la suerte de ver alguno, aunque sí vimos otras especies de aves como el pájaro carpintero. Después de varios kilómetros decidimos regresarnos porque las piernas ya comenzaban a sentirse adoloridas de tanto subir y bajar. 

 

Tardamos más de lo que pensamos en llegar a Boquete porque aunque la carretera estaba en excelentes condiciones había muchas subidas y bajadas con gran inclinación y la Zaigua se toma su tiempo en subir… Además paramos a recoger naranjas, encontramos un lugar en donde había muchísimos naranjos semi-abandonados y la fruta se estaba echando a perder, obviamente no podíamos dejar escapar esa oportunidad.

 

Alrededor de las 3 llegamos a Boquete, un pueblo típico de montaña. Encontramos una cafetería y comenzamos a trabajar en la página web. Después de un buen rato allí poniéndonos al día nos marchamos con la misión de encontrar un lugar para pasar la noche.

Justo al doblar la esquina nos encontramos con la estación de bomberos en donde había un estacionamiento público perfecto para dormir. Hablamos con el bombero que estaba de guardia para verificar que podíamos quedarnos y nos dijo que no había ningún problema. Aparcamos la Zaigua y nos fuimos a buscar algún lugar para comer algo. Después de caminar durante un buen rato encontramos un restaurante en donde por $7 comimos los dos bastante bien.

 

Ya se hizo de noche y hacía más frio. Además estaba comenzando otra vez a llover y el viento soplaba con más fuerza, nada mejor que irse a la Zaigua.

Hemos estado trabajando un rato con la computadora y ya nos vamos a dormir. Ayer dormimos en la estación de policía, hoy en la de bomberos, mañana, ¿en dónde dormiremos?

 

David

 

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