De cumpleaños por Panamá city

Ayer nos dijeron que ésta zona (la del Balboa Yacht Club) se ponía bastante ruidosa porque hay unas discotecas por el área, pero no escuchamos nada y dormimos tan tranquilos. Cuando me levanté ya estaba llegando gente al club para pasar un día en el mar, es sábado y los capitalinos que se lo pueden permitir se van a pescar, bucear o simplemente a relajarse en alta mar.

 

El plan para hoy lo teníamos bastante definido: ir a visitar el casco antiguo si el tráfico nos los permitía. Lo bueno es que después de pasar tantas horas en el tráfico ayer, ya nos orientábamos bastante bien. Además al ser fin de semana el volumen del tráfico disminuyó considerablemente.

 

Volvimos a atravesar uno de los barrios más conflictivos de la ciudad, Chorrillo (ayer pasamos por aquí pero no sabíamos ni donde estábamos). Este barrio está situado junto al casco antiguo, y muy cerca de todos los rascacielos, pero no tiene nada que ver con el resto de la ciudad. Nosotros en ningún momento sentimos inseguridad aunque posiblemente por la noche el ambiente es diferente. Se veía mucha gente en la calle (principalmente con un perfil caribeño), las calles están muy sucias y los edificios a punto de caerse pero tiene un carácter propio que lo diferencia del resto de la ciudad. Por cierto, seguro que muchas de las casas de madera que aún se tienen en pie datan de principios del siglo pasado.

 

Al llegar al casco viejo nos encontramos una vez más con ruidos y obras por todos lados, es impresionante, a cada paso que das están arreglando alguna calle o edificio, o están levantando alguna estructura. Ahora todo es un caos pero dentro de unos años la ciudad va a estar increíble.

 

Después de dar vueltas sin saber donde aparcar nos estacionamos en frente de la catedral y en zona amarilla. En teoría no se podía estacionar allí pero hablamos con los policías y al final los convencimos para que nos dejaran quedarnos allí por un rato, que se convirtió en unas cuantas horas.

 

La mitad del casco histórico está en obras pero aun así uno se puede imaginar como fue en su época de esplendor. Todavía hay casas muy antiguas donde la gente vive ahí con toda normalidad. Sin embargo todo se está remodelando para que el área quede más vistosa y haya espacio para restaurantes y hoteles de lujo.

 

Desde aquí las vistas son impresionantes para ver el “skyline” de la ciudad, cada rascacielos es diferente, nuestro favorito es “El Tornillo”. Había bastantes bandas de institutos que iban a tocar para un programa de televisión. Estuvimos esperando un rato pero todo iba muy lento y hacía mucho calor por lo que decidimos continuar nuestro paseo. 

 

Nos dirigimos hacia la Plaza de Francia que es un homenaje al intento francés de construir el canal de Panamá. Los franceses vinieron a finales del siglo XIX a construir el canal de Panamá pero tras muchas frustraciones y miles de muertes por malaria y fiebre amarilla desistieron abandonando totalmente el proyecto.

 

En el Museo del Canal al que fuimos a continuación aprendimos bastantes más cosas sobre el canal. En 1903 Panamá se independizó de Colombia y se alió con EEUU para tener mayor seguridad. Sin embargo, Panamá perdió demasiada autonomía en el tratado que firmó: dio a EEUU todas las tierras que necesitara para construir y gestionar el canal por un periodo indefinido. Además, el ejército americano podía estar y tomar acción en territorio panameño siempre que el gobierno estadounidense lo considerara oportuno.

 

El canal de Panamá ha sido una de las mayores obras de construcción de la era moderna. Se emplearon miles de hombres y mujeres de diferentes continentes de los cuales cientos murieron debido a accidentes, inclemencias naturales y enfermedades –a pesar de que se logró erradicar la fiebre amarilla. Las complicaciones técnicas fueron inéditas para la época y el costo económico y humano demasiado alto, pero finalmente en 1914 se consiguió finalizar el canal y se abrió al tráfico naviero.

 

EEUU tuvo un control absoluto sobre el canal e hizo y deshizo a su antojo durante décadas. Sin embargo los panameños poco a poco empezaron a oponerse a la jurisdicción americana no solo en el canal sino también en otras zonas donde existían bases militares estadounidenses. El pueblo se sublevó ante la opresión americana y cuando la situación se internacionalizó, EEUU no tuvo otro remedio que revisar el tratado de 1903. Tras muchos años de peleas diplomáticas Panamá obtuvo el control total del canal en 1999. 

 

Desde entonces el canal es uno de los emblemas del país y actualmente se están realizando obras para que puedan atravesarlo barcos de mayores dimensiones y tonelaje. Obviamente el canal es uno de los motores económicos del país, especialmente de la capital, tantos rascacielos y movimiento financiero no han surgido de la nada.

 

Terminamos de ver el museo y nos fuimos a comer, la ciudad estaba más tranquila que ayer y pudimos encontrar relativamente fácil un pequeño restaurante que nos gustó. Era mi comida de cumpleaños y elegí una de nuestras comidas favoritas: pollo asado.

 

Acabamos de comer, hicimos unas compras en el super y regresamos al Yacht Club. Aprovechamos que el club tiene lavandería para lavar bastante ropa sucia que teníamos y seguimos celebrando mi cumpleaños con cheesecake y calimocho, una combinación perfecta. Todavía es pronto y queda calimocho, ya veremos como continúa la noche…

 

David

 

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