Al pueblo a por helado!

Esta mañana despertamos más tarde de lo normal, incluso se sentía un poco de calor a diferencia de las anteriores mañanas que siento que me congelo al salir de la cama.   Pasamos la mañana con Julián, preparó chocolate y pan,  y desayunamos ahí mientras platicábamos.  Su cocina y comedor tienen ventanas en vez de paredes así que la vista es hermosa, al frente el prado y las montañas. La casa de Julián fue diseñada por Ángela y César, y vaya que hicieron un buen trabajo.

 

Subimos un rato a la habitación y nos pusimos a trabajar en página.  Nos hemos dado cuenta de lo rápido que pasan los días en este lugar, será por lo bien que nos la estamos pasando.  Realmente no hay día que esta gente no nos sorprenda.

 

Para el almuerzo David bajó a casa de César y Ángela para cocinar pollo, con eso hicieron sándwiches.  Bajamos a comer todos juntos y entre plática y sándwiches pasó el almuerzo.  Los chicos no habían comentado de un pueblo cercano que se llama Mundo Nuevo y atrae a mucha gente por su helado. El plan del día sería ir ahí.

 

Más tarde nos subimos todos a la pick-up, vinieron también Felipe y Sofía los sobrinos de César, además su primo y una amiga. El trayecto hasta el pueblo duró unos 45 minutos, el camino fue subiendo entre las montañas, pasando al lado de pinos y una que otra palmera de cera.  Felipe nos contó que algo muy llamativo de la zona es el hecho de que nacen plantas de tanto de tierra fría como de tierra caliente.  

 

 

De pronto nos detuvimos y César dio la opción de subir a una cascada que se encuentra al lado opuesto del pueblo. La mayoría dijo ‘Si’ a la opción de la cascada, así que bajamos de la pick-up y comenzamos a caminar por el sendero que nos llevaría al lugar. 

 

 

El camino estaba verde, rodeado de árboles y lo atravesaba una vena de agua de la que podíamos beber.   Nos explicaron que cerca al pueblo hay una embotelladora que envasa esa agua sin tener que someterla a ningún proceso de purificación.  El agua estaba fría. 

 

Caminamos durante unos 15 o 20 minutos por el angosto sendero hasta llegar a la caída de agua que se deslizaba por las piedras desde lo alto.  Es la época del año en que menos agua trae consigo la cascada.  Felipe y Sofía se pusieron debajo del chorro, en un instante estaban mojados de pies a cabeza; luego siguió Julián, que al menos se quitó la camisa para no mojarla y al final César que hizo lo mismo que Julián.  Daba frío solo de verlos, la temperatura estaba de por sí baja.

 

Subimos a la camioneta y continuamos el camino hasta Mundo Nuevo, ya se había metido el sol.  Cada vez hacía más frío.  Llegamos a un local que tenía varias mesas,  la señora dijo que solo tenía helados de mora y ron con pasas, cada quien escogió sabor,  yo pedí ambos. 

 

 

El regreso fue algo más duro porque la temperatura había descendido bastante los últimos minutos y todos estábamos algo cansados.  Ya había anochecido y la luna se veía increíble entre las nubes que estaban casi al nivel de la camioneta.  

 

Llegamos a la finca y estuvimos un rato tomando algo caliente en casa de Ángela y César.  Ahora vamos a descansar, el paseo fue muy bello y el helado muy rico, pero tenemos frío!

 

Andrea

 

Escribir comentario

Comentarios: 0

Buscar en Zaigua:

Google:  Yahoo:  MSN:
English French German Spain Italian Dutch Russian Portuguese Japanese Korean Arabic Chinese Simplified