Día de andar por casa

Hoy, a diferencia de ayer, la mayor parte de nuestro día transcurrió al frente de la laptop. Trabajamos en un artículo y en nuestro blog, teníamos planeado dedicarle tan solo tres horas al trabajo; después de estar unas ocho horas en la computadora nos dimos cuenta de lo ilusos que habíamos sido con nuestros planes.

Juan haciendo su mezcla
Juan haciendo su mezcla

Por la tarde, ya con mucha hambre, decidimos ir al súper a comprar comida. Juan estaba dormido en ese momento ya que había salido desde la las cuatro de mañana a trabajar y regresó cansado. Cuando volvimos nos recibió en la puerta aún medio dormido y confundido. Preparamos quesadillas con chorizo español, además compramos Doritos e hicimos guacamole, todo nos quedó muy bien. Juan colombianizó el platillo mezclándolo todo, el guacamole y los doritos dentro de la quesadilla con chorizo.

Después de comer seguimos trabajando por un rato, hasta que Juan nos separó de la computadora para ir a conocer la casa de su tía y recoger a su mamá que estaba ahí. Cerramos la laptop y nos subimos al carro de Juan; de pronto estábamos frente a un gran portón, nos recibió un guardia de seguridad, habíamos llegado a la “casa” que resultó ser una enorme mansión.  

 

 

Conocimos a su tía, una mujer muy amable y atenta, igual que el resto de la familiares de Juan que nos ha presentado.  Estaba también su madre y Yoyis, su abuelita. Platicamos de lo que estamos haciendo y luego Juan nos dio un largo paseo por la casa. David y yo nos enamoramos de la cancha de tenis, la sauna turca, el jacuzzi y la piscina, por decir algo…

Luego de ver una buena parte de la propiedad regresamos a donde la madre, la tía y Yoyis. La abuela de Juan – que tiene 80 años - parece sacada de una serie de televisión.  Es serena y emana ternura, pero de pronto dice cosas TAN graciosas, dichas con tanto desdén que pareciera que está bromeando. Por lo que nos contó Juan, una de sus más recientes ocurrencias fue la de tatuarse en la mano el nombre de su marido. Dice Juan que hay veces que se queda viendo con cariño el tatuaje por ratos mientras le pasa los dedos por encima. Ahora quiere agregarle un corazón al lado.

 

Terminamos el día riéndonos de las cosas que decían Yoyis y de la mamá de Juan. Para cenar fuimos a comprar un helado y volvimos casa de Juan.

 

Andrea

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