Toda una vida de trabajo para esto

Don Julio Palacio
Don Julio Palacio

Últimamente nos está yendo maravillosamente en Colombia, estamos conociendo a mucha gente que nos colabora para que nuestro proyecto salga adelante, disfrutando de los bellos paisajes de Colombia y deleitándonos con su comida. Sin embargo estábamos dejando de lado uno de los objetivos de Zaigua Through the Americas, dar a conocer problemáticas sociales de los lugares donde pasamos y ser la voz de aquellos que no la tienen. Hoy conocer a don Julio Palacios nos cayó como un jarro de agua fría y nos volvió a poner en nuestro sitio.

 

Después de habernos bañado ayer en los Termales de Santa Rosa de Cabal y dormir en una de sus habitaciones estábamos con las pilas a tope para comenzar el día. Desayunamos con William unos huevos y el famoso chorizo de la región y nos pusimos a trabajar en la página. La mañana se nos fue rapidísima y cuando nos quisimos marchar ya era la 13:00. Nos despedimos de William agradeciéndole a él en nombre de los Termales toda la atención que nos habían brindado, verdaderamente quedamos encandilados de este lugar.

El acceso
El acceso

Desde los Termales de Santa Rosa de Cabal nos dirigimos hacia los otros termales que se pueden encontrar cerca de la ciudad, los Termales de San Vicente. El camino para llegar hasta estos termales es largo y únicamente 5 km de los casi 20 que tuvimos que recorrer estaban asfaltados. La terracería no está en las mejores condiciones y tardamos casi 1 hora en llegar. A unos 10 minutos de alcanzar los termales, el sendero estaba tan inclinado y había tanto lodo que tuvimos que dejar aparcada la Zaigua ya que de continuar seguramente no podríamos salir de allí por nuestros propios medios.

Los Termales de San Vicente se publicitan como los más naturales de la región y en cierta manera es así aunque no completamente. Tienen dos piscinas naturales de las que tanto el agua fría como caliente emanan del lecho y uno se sienta en sus piedras a relajarse y empaparse de los beneficios de este agua. Lo mejor es que al salir hay unos baños turcos totalmente naturales que son un complemento perfecto para el agua termal. En sus instalaciones también existe una piscina de algas y unos pozos del amor, pero la primera estaba cerrada y los segundos no los encontramos.

Nos agradó el lugar pero a nuestro parecer tienen que mejorar un poco en la atención al usuario, señalizar correctamente los senderos y renovar el camino para llegar a los termales, eso sí las piscinas y turcos naturales nos cautivaron.

 

De regreso a Santa Rosa fue cuando todo el día cambio. A los pocos minutos de salir de los termales nos encontramos con un anciano que nos pidió que le bajáramos al pueblo. Ya hemos dado “aventones” a otras personas en diferentes situaciones sin embargo, cuando tuvimos que ayudar a don Julio a subir a la Zaigua porque el apenas podía caminar, nos dimos cuenta que su historia era diferente.

 

Don Julio se encontraba allí, prácticamente en medio de la nada. Tiene artritis en las piernas y sube hasta la casa donde trabaja su sobrina ordeñando vacas para aprovechar las aguas termales que se escapan de San Vicente y poder así aliviar su dolencia. No tiene dinero para pagar las aguas termales pero sí mucho dolor que no puede calmar con medicamento ya que tampoco tiene dinero para pagarlo. Don Julio tiene 75 años, no tiene hijos ni esposa, estuvo trabajando toda su vida en el campo hasta que su cuerpo dijo basta y ahora depende de sus allegados para poder sobrevivir ya que apenas puede caminar. 

 

Católico confeso, no culpa a su dios sino a un gobierno que se olvida de la gente que estuvo sacando adelante al país durante décadas y ahora ni siquiera le presta servicios médicos. Quizás, con suerte, en Marzo le van a aprobar una ayuda de COL$70,000 cada dos meses, totalmente ridículo. Nos relató que su enfermedad comenzó hace 10 años y que sube hasta el lugar donde lo recogimos una vez al mes o cada dos meses. A veces tiene que subir y bajar andando porque no tiene para pagar los COL$8000 que cuesta el trayecto de ida y vuelta en jeep.

 

Nos contó que él no era la única persona de su edad que estaba en las mismas condiciones y que el gobierno colombiano prácticamente se desentiende de ellos porque ya no son útiles para la sociedad.

Aunque don Julio tiene que pasar penurias diariamente nos sorprendió su coraje para seguir viviendo y nos contaba que se sentía muy orgulloso de haber llegado a viejito. Hasta que le explicamos que es lo que hacíamos en Colombia, en varias ocasiones demostró su humildad al disculparse porque no podía pagarnos el viaje.

 

Tratamos de llevarlo hasta la casa de una sobrina en Santa Rosa, pero nos decía que nuestro “taxi” no podía llegar hasta allá debido a las condiciones del camino. Le dejamos en la plaza principal con su bastón despidiéndose y agradeciéndonos lo que habíamos hecho por él.

 

Nos fuimos de Santa Rosa de Cabal hacia Pereira (en donde vamos a pasar la noche) sin parar de darle vueltas a la situación de don Julio. Le habíamos ayudado con lo poco que tenemos pero aun así pensamos que se puede hacer más.

 

En Santa Rosa existen muchos ancianos que sufren de artritis y no tienen los recursos necesarios para poder aliviarse, aunque sea por un rato, de sus dolores en las tan afamadas aguas termales de su ciudad. Entendemos que estos lugares son privados pero tampoco tienen que olvidarse de la problemática que viven algunos de sus compatriotas y que un pequeño esfuerzo por su parte cambiaría la calidad de vida de personas que verdaderamente lo necesitan.

 

Les proponemos tanto a la administración de Termales Santa Rosa de Cabal como a la de Termales San Vicente que no sean ajenas a esta realidad y presten sus instalaciones de vez en cuando a personas sin recursos como don Julio para que disfruten de los beneficios de sus aguas termales.  Al fin y al cabo ellos también son parte de esas tierras, un poco de voluntad por parte de estos dos grandes complejos turísticos mejoraría la vida de las personas que están en esas condiciones debido a una dura vida de trabajo insuficientemente recompensado.

 

David

 

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Comentarios: 6
  • #1

    Juan Fernandez (sábado, 16 febrero 2013 18:48)

    Buena la Propuesta, ojala y mueva algunos corazones de la region que quieran ser bondadosos.

  • #2

    Kevin (domingo, 17 febrero 2013 01:47)

    admirable su tndravesía, disfrazada de labor, porque siembran con sus ojos de viajero una pequeña semilla por donde han pasado, de seguro les esperan muchas "aventuras" similares o aún mas fatidicas que la de Don Julio, así, que por lo pronto los seguire leyendo a diario, viajando con Uds. un poco. Les espera Pereira y la decision de avanzar hasta Calí o dar un paseo por Medellin antes de dejar Colombia. Abrazos y admiración.

  • #3

    Juan Fernandez (domingo, 17 febrero 2013 11:25)

    Por lo q Leo presiento que no piensan ir a Medellin y eso seria IMPERDONABLE para su Proyecto , si hablamos de lo social hay que ir y ver lo invertido en las comunas para la educacion salud y transporte ,es todo un proceso pero se esta HACIENDO.

  • #4

    Kevin (domingo, 17 febrero 2013 13:21)

    La idea de dejar Medellin para el regreso es muy buena, porque pueden regresar por la ruta de Medellin hasta Cartagena y embarcarse a Panama desde Capurgana incluso, buen viaje y feliz estadia en Colombia

  • #5

    Zaigua (lunes, 25 febrero 2013 07:55)

    Ya nos arrepentimos de no haber visitado Medellín pero Colombia es tan grande que no se puede visitar todo el país en tres meses. Medellín y otros lugares los tenemos agendados para el regreso, no te preocupes Juan ;)

  • #6

    Iván (sábado, 27 abril 2013 22:53)

    Ehhhh amigos, vaya casualidad, me pongo a leer un artículo en El País y los comentarios poteriores y ahí me encuentro el logotipo de la Zaigua. buena idea, sí señor.
    Este artículo ya lo había leído, seguid así. Un abrazo fuerte para los dos y enhorabuena por los 9meses!!!

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