San Pablito es la leche!

Despertamos con una lluvia ligera, David escribió su blog y yo seguí en la cama hasta que hubo que comenzar nuestro camino hacia Otavalo, una ciudad importante por su mercado de artesanías los sábados;  ahí nos encontraríamos con Fernando de COAGRO.   Antes de llegar a Otavalo nos detuvimos en Ibarra, una ciudad no muy lejos de Tulcán – donde nos quedamos anoche.

 

Lo primero que nos impresionó fue el excelente estado de las carreteras, amplias, sin baches, y con peajes muy razonables – un dólar.  Otra cosa que nos llamó muchísimo la atención fue la belleza de los paisajes, volcanes, lagunas, depresiones enormes que llevan por en medio un río, y abundante vegetación por todos lados.

 

 

Llegamos a Ibarra, nos acercamos al centro para desayunar y conocer el lugar.  Dejamos la Zaigua y comenzamos a caminar por las calles; nos sorprendió que a pesar de que ya eran las 10:30am, la mayor parte del comercio seguía cerrado.   Encontramos varios lugares que ofrecían desayunos,  pero ninguno de los que visitamos tenía lo que ofrecían, así que comer no fue tan sencillo como lo esperábamos.

 

Después de nuestra travesía en Ibarra, seguimos a Otavalo, desde donde contactamos a Fernando para más tarde vernos en Cajas, una población a poca distancia de donde lo llamamos.  Otavalo resultó ser algo muy distinto a lo que imaginaba; por ser una ciudad cuyo mayor atractivo es la artesanía, me esperaba un lugar más bien rustico, pero fue todo lo contrario, de hecho de no haber sabido que una de sus cualidades más características es el movimiento artesanal, jamás lo hubiese imaginado.

 

Llegamos a Cajas, ahí estaba Fernando esperándonos.  Nos presentamos y pasamos a la cafetería de la gasolinera en la que estábamos.  Lo primero que noté es que el café dejó de llamarse tinto, y se acompaña con bizcochos y queso. 

 

Fernando nos dio un panorama a grandes rasgos de lo que se vive política y económicamente en Ecuador.   Nuestra llegada sucede por pocos días la reelección del Presidente Correa, quien después de cinco años de mandato, inicia un nuevo periodo al mando del país.  De acuerdo con Fernando, ha sido un gobierno de cambios positivos para los ecuatorianos.  Contrario a lo que vimos en los medios de comunicación que dieron seguimiento a las elecciones recién ocurridas.  

 

Entre los factores que han cambiado Fernando mencionó la disminución del pago de la deuda, para dedicar un mayor porcentaje a la inversión social – en 2006, por cada dólar invertido en el sector social se destinaba 1.8 dólares al pago de la deuda; para el 2001 se ha disminuido a 33 centavos de dólar.  Otro cambio fue el de hacer gratuita la escuela pública a nivel superior, y la clausura de 14 escuelas a nivel superior que no cumplían con el nivel académico necesario.

 

Fue interesante escuchar la postura de Fernando y oír de los cambios que ha habido en Ecuador en los últimos años, que de ser solo noticias como las que nos dio Femando hoy, vaya que el país está yendo en una muy buena y próspera dirección.  

 

Al terminar la charla seguimos a Fernando hasta su comunidad San Pablito de Agualongo.  Nos recibió su esposa, una mujer bajita, sonriente y morena; ataviada con un sombrero muy lindo, como de gamuza.  Conocimos su casa y el lugar en donde nos estaremos quedando estos días, una cabañita muy acogedora justo al lado de su casa.  Dimos un paseo por la comunidad de la que son miembros poco más de 500 personas. 

 

Años atrás la comunidad era pequeña, ya que estaban rodeados de tierras propiedad de hacendados.  Las mujeres se dedicaban al cultivo de las flores, trabajando para compañías botánicas, a lo cual dedicaban largas jornadas de trabajo sin conseguir grandes beneficios.   Después de años bajo esas condiciones la comunidad comenzó a ejercer presión a los hacendados para que vendiesen la tierra – que estaba olvidada por los propietarios.  Tuvieron éxito en su petición y hoy en día las familias son dueñas de tierras, la comunidad es más extensa y el papel de las mujeres ha dado un importante giro: hoy por hoy se dedican a la leche, algo que ha cambiado muchas cosas en la comunidad. 

 

Las familias se hicieron de vacas, y tras varios años de organización, las mujeres se pusieron a la cabeza del negocio, siendo ellas quienes se encargan del cuidado y atención al ganado, del ordeño, de la venta de leche, y además están ya trabajando en el procesamiento de alimentos lácteos como queso y yogurt.  El hecho de que sean ellas las cabecillas de su propio negocio ha cambiado la rutina de la localidad, ahora tienen tiempo para ellas mismas y para sus familias, además de que la retribución económica es mayor. 

 

Por la noche nos reunimos a cenar, conocimos también a las dos hijas de Fernando, una de ellas está a poco de graduarse de odontología y la otra de derecho.

 

Conocimos también a “Rosita”, una de las líderes del negocio de la leche en la comunidad.  Ella nos habló de lo importante que ha sido la tenacidad y los oídos sordos, para lograr su cometido y seguir adelante;  la tenacidad para no frenarse ante los inconvenientes de ser mujer en una sociedad tradicionalista y patriarcal, los oídos sordos para no escuchar las críticas masculinas; “siempre le decían a una, ‘ah ustedes solo van al chisme, no hacen nada’ y por eso muchas compañeras lo dejaron, porque decían ‘oiga mi marido dice que solo estamos acá para perder el tiempo y chismear’ lo bueno es que yo tuve oídos sordos y seguí!”.

 

El trabajo de Rosita y de muchas otras mujeres lo conoceremos el jueves que visitemos el centro de acopio de la leche y veamos el proceso del lácteo desde la vaca hasta su entrega.  

 

Conversamos hasta entrada la noche, de nuestras experiencias, de Ecuador y de lo que nos espera en este rico y bello país, que nos ha dado una muy buena e interesante bienvenida. 

 

Andrea

 

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