Quito, más grande de lo que creía...

Normalmente me levanto temprano para aprovechar al máximo las horas de luz pero hacía mucho tiempo que no me levantaba tan pronto, poco después de las 5 de la mañana ya estaba ultimando mi partida de San Pablito. Acabe de empacar las últimas cosas en la Zaigua, me despedí de Fernando y Eugenia y justo cuando estaba amaneciendo salí rumbo a Quito.

 

No hay mucha distancia entre San Pablito y Quito pero hay muchas curvas, subidas y bajadas y demoré poco más de una hora en llegar a la capital. Mi intención era llegar lo más temprano posible para comenzar a hacer contactos con colegios, institutos y universidades, con lo que no contaba era con las dimensiones de Quito.

 

Pensaba que era una capital pequeña (en comparación con otras capitales) pero enseguida me di cuenta que no era así, Quito es más grande de lo que se ve en el mapa que tengo. Empecé a deambular sin rumbo fijo por sus calles con el único objetivo de parar cuando viera una institución educativa. Después de varias semanas llevando una vida rural y en una ciudad completamente nueva para mí estuve la primera hora bastante desorientado. Sin embargo en cuanto pasó la hora punta y me situé en el mapa, la conducción empezó a ser más sencilla.

 

Durante toda la mañana y hasta las 15:00 estuve dando vueltas de un lado para otro conversando con rectores de colegios y universidades, no paré ni a comer. Para ser el primer día no me había ido nada mal, había obtenido respuestas positivas y casi seguro que el lunes comienzan las conferencias Zaigua en Quito.

Durante todo el día había hecho bastante calor (con lo que echaba esa sensación de menos…) y una ducha no me vendría nada mal. Como no tenía ningún lugar donde quedarme se me ocurrió ir a un gimnasio y así mataba dos pájaros de un tiro: ejercicio y baño.

 

Antes de que anocheciera me dirigí hasta un centro comercial para pasar las últimas horas del día y tratar de conectarme a internet. Normalmente los centros comerciales resultan muy efectivos porque encontramos todo lo que necesitamos. En esta ocasión no fue así, no había conexión Wi-Fi.

 

Al salir del centro comercial empecé a buscar un lugar seguro donde pasar la noche y de casualidad lo encontré. Descubrí un parque que tenía seguridad las 24 horas y además había conexión gratis a internet, justo lo que necesitaba.

 

Esta noche volveré a dormir en la Zaigua después de varias semanas aunque va a resultar bastante raro, igual que el resto del día. Estoy acostumbrado a compartir cada instante con Andrea y en cada momento me gustaría que estuviera aquí, espero que pueda volver pronto y todo vuelva a la normalidad como antes. Mientras tanto me tocará cuidar de la “casa” en Quito…

 

David

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Comentarios: 1
  • #1

    Andrea (sábado, 13 abril 2013 13:15)

    Pronto vuelvo a casa! Keep it warm xx

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