Niños con trabajo y vicios de adultos

Cuando llega el fin de semana lo único que quiero es escapar de Quito. De lunes a viernes estoy constantemente metido en el tráfico de un lugar para otro haciendo contactos o dando conferencias y cuando llega mi tiempo de descansar lo hago aparcado en una calle en la que el tráfico pasa a escasos metros de mi cama. Ya llevo más de una semana en esta situación y aunque he conseguido grandes logros es una vida bastante difícil.

 

Hoy no quería saber nada del tráfico así que me dirigí hasta el centro histórico de la ciudad para turistear un poco. Ya me lo conocía bastante bien porque lo había cruzado varias veces con la Zaigua pero hoy tocaba visitarlo a pie. El centro histórico de Quito está considerado como Patrimonio Cultural de la Humanidad desde 1978 y es muy fácil comprobar la razón. Sus empinadas calles repletas de vida con sus coloridas casas a los lados, tienen mucha cultura en cada esquina. Museos como el de Arte Colonial o Inti-ñan, plazas como la de la Independencia o la plaza Chica, teatros como el Bolívar o el Sucre y sobre todo multitud de Iglesias.

 

Es un placer caminar por sus estrechas calles y la seguridad no es un problema. En cada esquina hay policía y se puede pasear un poco más tranquilo. Me pareció un lindo paseo pero vi algo que no me gustó nada: el trabajo infantil.

 

No es que me quedara traumatizado por ver a niños trabajando, es algo que tristemente he visto en multitud de ocasiones durante el viaje y muchas veces ya ni le prestas atención porque parece algo “normal”: niños vendiendo dulces, frutas, cigarrillos, etc. o limpiando cristales en los semáforos por ejemplo. Como norma no me gusta “utilizar sus servicios” o darles dinero por lástima porque les perjudico más de lo que les ayudo. Si desde pequeños crecen con la idea de que ese es un estilo de vida correcto sus expectativas de futuro van a ser muy reducidas y nunca le darán importancia a los estudios, actividad que les puede sacar de trabajar en la calle de esa manera.

 

Los niños que vi hoy me llamaron la atención porque estaban limpiando zapatos. Cada uno llevaba sus propios utensilios de limpieza y limpiaban el calzado tanto de nacionales como de turistas. Supongo que los clientes prefieren a los niños porque les cobran menos pero me parece una irresponsabilidad tremenda. Los niños son el futuro de cada país y hay que cuidarles para darles las mejores oportunidades y con una acción como que un niño te limpie los zapatos lo único que se hace es enseñarle un estilo de vida con unas perspectivas de futuro muy restringidas.

 

Un niño a esa edad de lo que se tiene que preocupar es de jugar y estudiar y no de buscar clientes para limpiar botas. Niños son y lo demuestran cuando acaban su trabajo. Con lo poco que han obtenido se ponen a jugar a las canicas justo al mismo juego que yo jugaba de pequeño. Pero con una diferencia, yo lo que perdía o ganaba era una canica, ellos se apuestan lo que ganaron con su esfuerzo.

Juegos de niños con vicios de adultos.

 

David

 

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