De Ciudad Juárez a Quito

Ayer a las siete de la tarde salimos rumbo al aeropuerto de Ciudad Juárez mi mamá, mi hermana y mi tía Amelia y yo, que llevaba el estómago revuelto de los nervios.  El  vuelo despegó a las nueve de la noche.   La despedida significó el comienzo de una nueva etapa en mi vida, y estoy segura que al regresar algo habrá cambiado en la vida de cada una.

 

En el aeropuerto me quitaron mis chiles chipotle y mi salsa Luisiana, por exceso de peso en la maleta, por suerte salvé las tortillas. El vuelo fue tranquilo, a las dos horas ya estaba en el aeropuerto de Guadalajara, en donde esperé seis horas para abordar el siguiente vuelo. Las primeras cuatro horas no hice más que retorcerme en mi asiento tratando de conciliar el sueño.

El aeropuerto solo.
El aeropuerto solo.

A las cuatro de la madrugada me puse de pie para documentar mi equipaje y ver si me dejarían tomar el avión o no, ya que Ecuador me exige el boleto de ida y el de regreso como comprobante de que saldré de su país.  Yo solo tenía el boleto que me llevaría a Quito, la copia del permiso de la Zaigua para estar en el Ecuador y  mi historia del recorrido que hemos hecho. Les convenció y me dejaron tomar el vuelo.

 

Después de casi tres horas en el avión y mucho dolor de estómago, llegué al aeropuerto de Panamá.  Durante el transcurso no hice más que tratar de dormir un poco y hablar con mi compañero de asiento.  Un hombre mayor de Puerto Vallarta, listo para varios días de fiesta en Panamá City.  Vi el amanecer por las ventanillas del avión y me quedé dormida.

Llegada a Panamá
Llegada a Panamá

En Panamá no pude más, me quedé dormida, desperté asustada sin saber dónde estaba ni qué hora era.  Eran ya las 11 de la mañana y en el aeropuerto había muchísimo movimiento – aunque ahí a cualquier hora es así.  Di varias vueltas entre las tiendas y las puertas de abordaje, compré un sándwich y esperé, esperé… hasta las 2:30pm que salía mi vuelo hacía Quito, finalmente!

 

Dos horas más en avión y llegué al aeropuerto en donde me esperaba David, después de una maratónica travesía desde Ciudad Juárez.  Las vistas de Ecuador desde el cielo eran impresionantes, verde por todos lados y grandes vacíos en los que la tierra se hundía y formaba enormes acantilados.

Para cuando logré salir con mi equipaje y pasar aduanas, los ojos se me cerraban solos, me dolía el cuerpo entero y ya no quería ver una sola persona/maleta/guardia/pasaporte más.

Fue muy bueno volver a vernos, la Zaigua hasta me pareció más alta y David más delgado, él dice que todo sigue igual que como lo dejé.  Quizá la Zaigua no haya crecido pero sé que varias cosas han cambiado y el proyecto ha madurado bastante.

 

El aeropuerto está muy lejos de Quito –al menos así me pareció  a mí -, y había mucho tráfico.   Mañana aprovecharemos a dar un recorrido por el centro y todo indica que pasado mañana seguiremos con la ruta rumbo al Amazonas.

Estoy de regreso!

 

Andrea

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Comentarios: 2
  • #1

    amelia (martes, 07 mayo 2013 08:59)

    me da gusto el regreso a tu pooyecto, saludos a david.

  • #2

    Zaigua (domingo, 19 mayo 2013 09:43)

    Muchas gracias Ame, por todo el apoyo.

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