Llegamos al Amazonas!

Para conocer bien Baños y sus alrededores se necesitan más días de los que disponemos. Hoy necesitábamos llegar a la zona del Amazonas sino nos hubiera encantado quedarnos más tiempo en Baños practicando deportes de aventura y admirando sus cascadas.

Javier y su hija
Javier y su hija

Antes de marcharnos recibimos una invitación vía Facebook muy especial. Javier, el dueño de la cafetería Café & Miel, nos invitó a que probáramos unas yucas con queso. Habíamos estado estacionados enfrente de su negocio durante los últimos 3 días, vio la página web y le gustó nuestro proyecto.

Estuvimos charlando un rato sobre la vida en Baños y como cambia el turismo en esta ciudad dependiendo de si el volcán Tungurahua entra en erupción o no. Desde su primera erupción en 1999 se muestra activo cada 4-5 meses. Cuando esto ocurre mucha gente cancela sus planes de venir a Baños por temor a alguna situación peligrosa. La verdad que este es el mejor momento para venir ya que es uno de los pocos lugares del mundo donde se puede ver lava en vivo. Además la ciudad está perfectamente preparada para cualquier tipo de incidente y el viento normalmente se lleva la ceniza en dirección opuesta a Baños (aunque en esta ocasión cayó sobre la localidad). Acabamos las yucas, le hicimos un dibujo para que lo pusiera en la pared de su cafetería y emprendimos camino hacia la región de Pastaza en el Amazonas.

Al poco rato de estar conduciendo el paisaje cambió completamente, poco a poco fue apareciendo más y más vegetación hasta que en un momento dado nos encontramos literalmente en medio de la selva, las vistas eran increíbles.

                                                                                                                                      

A las 14:00 habíamos quedado en llegar con los chicos de Merazonía, pero la verdad lo único que sabíamos era que se encontraban cerca de Mera. Merazonía es una ONG enclavada en medio de dos parques nacionales con una biodiversidad enorme que se encarga de rehabilitar animales amazónicos para poder introducirlos otra vez a la jungla, aunque en muchas ocasiones esta tarea es casi imposible.

 

Preguntamos a la policía por esta ONG y nos dijeron que teníamos que subir por un camino sin asfaltar montaña arriba. Tras varios kilómetros con miedo a quedarnos en un camino en muy malas condiciones y dudando sino nos habríamos equivocado, conseguimos llegar hasta el final de la via en donde había un puente que cruzaba un río. Tenía que ser ahí.

Malcon
Malcon

Sin saber muy bien dónde dirigirnos y siguiendo un sendero muy estrecho llegamos hasta una casita. Allí nos recibieron efusivamente Esther y Thomas, ahora sí estábamos seguros de estar en el lugar correcto. Esther es de Salamanca, España y fue toda una sorpresa para mí encontrarme una charra en el Amazonas, nunca me lo hubiera imaginado. Es la segunda vez que está en Merazonía y en esta ocasión se encarga de la salud de todos los animales que reciben y sueltan, es la veterinaria.

Esther
Esther

Durante toda la tarde nos estuvo mostrando las instalaciones y nos explicó su función en la región. Merazonia es un lugar para personas que le gusten los animales y disfruten de la naturaleza. Aquí solo reciben voluntarios, no es ni un lugar turístico ni un zoológico, es un espacio para recibir animales procedentes del tráfico ilegal, entregados por particulares o incautados por la policía a personas que los tenían en su casa. El objetivo es proporcionarles un ambiente lo más natural posible, con el mínimo contacto humano, tratarlos si están enfermos y si se reúnen las condiciones necesarias liberarlos en la naturaleza con garantía de que pueden sobrevivir y tampoco van a ser una amenaza para otros animales.

Por desgracia, los animales llegan en tan pésimas condiciones que en ocasiones por muchos esfuerzos que se hagan, si se liberan solo se les enviaría a una muerte segura. Algunas aves llegan con las alas atrofiadas porque nunca tuvieron el espacio suficiente para poder desarrollarse correctamente, a otras se las cortaron para que no pudieran volar, varios felinos estuvieron tanto tiempo en cautiverio que perdieron su instinto animal y no saben cómo cazar, algunos monos están tan acostumbrados a la presencia humana que los estarían buscando continuamente, etc. Cada animal llega con una historia diferente pero con la suerte de que como mínimo aquí van a estar en unas condiciones naturales envidiables.

 

Merazonía no recibe ningún tipo de ayuda gubernamental (aunque les mandan animales al centro) y la única manera de financiamiento es a través de los voluntarios. Los voluntarios pagan $130 semanales para su alojamiento, manutención y el de los animales. Además ellos se encargan de preparar las comidas de los animales, limpiar las instalaciones y mejorarlas con cualquier tipo de trabajo que se tenga que hacer. Es un trabajo muy duro pero a la vez muy reconfortante.

Cena a la luz de las velas, no hay electricidad
Cena a la luz de las velas, no hay electricidad

Esther nos enseñó las instalaciones: la cocina de los animales, la clínica, el lugar de los voluntarios y algunos animales a los que podíamos acceder como los monos chorongos y las guacamayas. Al anochecer todos los voluntarios se reunieron en la casa principal para cenar juntos. Cada noche los voluntarios se van turnando para cocinar. Después de la cena se dedican unos minutos a conversar como ha ido el día, como están evolucionando los animales y se planifica un poco el día siguiente.

 

Poco después de las 21:00 regresamos a la Zaigua. Mañana seguiremos conociendo con más detalle esta ONG, pero por ahora nosotros nos vamos a quedar al otro lado del río, va a ser una noche muy relajante durmiendo en medio del Amazonas con el ruido del río de fondo…

 

David

Nuestro nuevo porche
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