Iniciamos nuevos caminos en Perú

Esta mañana hicimos un desayuno enorme,  más por glotonería que por cualquier otra cosa, pero resultó ser lo más acertado; no volvimos a comer hasta ya caída la noche, en Tumbes, Perú., y lo único que nos mantuvo todo el día fue ese  tremendo desayuno.

 

La ciudad de Machala es bastante común: hay comercio, tráfico y mucho ruido.   No encontramos mucho que hacer, así que caminamos por el centro, compramos un café y una película y nos recluimos en la Zaigua.

 

Esta mañana paramos a por otro café y dejamos la ciudad para iniciar el corto recorrido que había hasta la frontera con Perú, en Huaquillas.  Llenamos el tanque de gasolina de la Zaigua, y más adelante, una vez en Huaquillas volvimos a llenarlo, es lo único que podemos hacer: llegar con tanque lleno a un país en el que el galón de gasolina ronda los 6-7 dólares.  Extrañaremos los galones ecuatorianos de $1.48.

 

Llegamos a la frontera en la que lo primero que hicimos fue buscar la aduana de Ecuador para dar de baja el permiso de la Zaigua.  “Tienen que regresar al Ecuador, es allá, donde deben  darle de baja el permiso”  nos dijeron apenas abrimos la boca.  No teníamos la más mínima idea de dónde estaba la aduana, según nos decían, habíamos pasado justo al lado ya que se encontraba en la carretera “en la rotonda de Chacra”.

 

Efectivamente la aduana ecuatoriana estaba ahí.  Llegamos, nos recibieron los papeles a través de una ventana y nos pidieron una copia del permiso, la cual era la única que no llevábamos entre nuestro archivo de copias.  Cruzando la carretera había un pequeño puesto en donde nos la hicieron.

 

Entregamos la copia y  comenzó el trámite.  Él hombre que nos atendió tuvo tiempo para ver nuestro historial y dijo: “veo que mañana se vence el permiso,  que bueno que salen a  tiempo porque luego por cada día que exceden el permiso deben pagar un salario mínimo (en Ecuador el salario mínimo es calculado por mes), así que estarían pagando 318 dólares por día.  La semana pasada estuvieron aquí unos chilenos, se habían pasado por una semana y tuvieron que pagar más de 2,000 dólares porque si no el vehículo se queda retenido”. Vaya que agradecimos salir a tiempo, porque de eso nosotros no teníamos ni idea!

 

Dieron de baja el permiso de la Zaigua y entonces regresamos a la frontera.   Lo primero fue entrar a migración, la ecuatoriana y la peruana están en la misma sala, una al lado de la otra.  Sellaron nuestra salida de Ecuador y la entrada a Perú. 

Migración
Migración

La chica de migración peruana nos preguntó qué haríamos en Perú y cuánto tiempo estaríamos ahí, le respondimos que el mayor tiempo posible y le explicamos un poco del proyecto – eso para que nos dieran la visa lo más extensa que  se pudiera aun y cuando no vayamos a usarla toda. Nos dio 183 días de visa, que según nos aclaró es lo máximo a lo que podemos aspirar por año, si salgo del país puedo regresar siempre y cuando aún me queden días  en la visa, de lo contrario tendría que esperar hasta el siguiente año.

 

Concluimos nuestro trámite de entrada y nos dirigimos a aduanas para hacer el de la Zaigua; para ella solo nos dieron 90 días de permiso, pero por lo que nos dijeron, podemos ir a pedir una extensión en cualquier oficina de aduanas en el país.

 

El ingreso de la Zaigua al sistema peruano fue algo largo y tedioso.  El hombre a cargo era un viejito arisco y gruñón que no veía ni oía bien y tenía algunos problemas con la computadora, así que había que repetir las cosas varias veces y asegurarnos de que los números que ponía coincidieran con los datos de la Zaigua. Cuando terminó de llenar el formato de la camioneta, en vez de poner “guardar” le dio a “eliminar” y hubo que repetir todo el proceso...

 

Fuera de migración estaba una chica dando información,  nos pasó a su oficina y le explicamos la ruta que tenemos en mente;  sacó un bonche de mapas, los ordenó y nos explicó a grandes rasgos las particularidades de cada lugar, nos dio algunos consejos y un directorio para ponernos en contacto con ellos desde cualquier parte del país en caso de que tangamos alguna duda.  Digamos que nos armó para iniciar nuestros caminos en el nuevo país – de maravilla.

 

Hemos estado en contacto con algunas personas que nos han escrito a la página dando sus recomendaciones, entre ellos el más reciente ha sido Jorge, un chico que de viajero tiene bastante y nos ha dado una buena base para comenzar a recorrer su país.

 

Salimos de la frontera bastante cansados, cerca del atardecer. Paramos en Tumbes, una pequeña ciudad a unos 25km de distancia.  Aquí  pasaremos a noche, según lo que nos han dicho mañana y pasado se celebra aquí el Festival Internacional del Ceviche, no nos lo podemos perder!

 

Andrea

 

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Comentarios: 4
  • #1

    Felipe (sábado, 25 mayo 2013 11:58)

    oooh eso del ceviche que ganas de estar ahí!!

    y eso del viejito que apretó eliminar, me causo algo de gracia, aunque de seguro a uds no tanto jejeje.


    saludos!!.

  • #2

    Zaigua (domingo, 26 mayo 2013 18:20)

    La situación no nos hizo mucha gracia (sobre todo porque íbamos con hambre) pero ahora ya lo vemos como otra anécdota del camino.
    Un abrazo Felipe

  • #3

    Agustin (lunes, 27 mayo 2013 00:20)

    Les deseo un muy buen viaje y les envío un gran saludo desde Argentina.
    Tambien un link sobre la historia del vehículo que utilizan, tal vez la conozcan más en detalle, pero me acordé de ustedes cuando la leí: http://www.lanacion.com.ar/1585389-woodstock-cortazar-y-una-eterna-viajera

  • #4

    Zaigua (jueves, 30 mayo 2013 06:59)

    Gracias por los ánimos y el link Agustín. Un abrazo

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