Día agridulce en Tumbes

Nuestro día en Tumbes no ha sido como lo esperábamos ayer, nos levantamos con el objetivo de conocer el famoso ceviche de la región pero todo cambió por un intento de robo.

 

Los mosquitos de Tumbes son bravísimos, ayer en cuanto cayó la noche hicieron acto de presencia y enseguida se metieron a la Zaigua. Estuvimos durante un buen rato tratando de eliminar el mayor número posible, aun así esta mañana hemos amanecido con nuevas picaduras en nuestra amplia colección.

 

Desayunamos papa rellena de carne con jugo de soya (nuevo desayuno) y nos dirigimos hacia el centro deportivo de Tumbes. Cuando nos levantamos estuve hablando con los responsables del centro porque habíamos visto una piscina y nos pareció una buena idea nadar un rato para hacer un poco de deporte. Me dijeron que no había ningún problema, que éramos más que bienvenidos a utilizar sus instalaciones. Nos cambiamos, entramos y  justo cuando íbamos a lanzarnos al agua apareció un hombre y nos prohibió que utilizáramos la piscina. Ni nosotros ni otras personas que estaban con nosotros lo entendíamos, este centro es gratuito y tiene acceso libre para todas las personas que lo deseen, bueno para todos menos para nosotros. Ni nos planteamos discutir la situación, enseguida se nota cuando no somos bienvenidos en algún lugar y esto no nos iba a amargar el día.

 

Nos dirigimos hacia la plaza mayor de la localidad para dar una vuelta. Tumbes encaja a la perfección como ciudad fronteriza:  mucho ruido, un tanto desorganizada y una sensación en el ambiente que te avisa que tengas cuidado con tus pertenencias. Dejamos la Zaigua en el lugar que nos pareció más seguro: enfrente del ayuntamiento, al cuidado de un aparca coches, con dos vigilantes de seguridad enfrente y policía patrullando alrededor, en unas horas nos dimos cuenta de lo equivocados que estábamos.

 

Estuvimos un rato paseando por el centro y nos dirigimos hacia el cuartel militar en donde se estaba celebrando el festival del ceviche/cebiche. El ceviche es un plato a base de pescado y/o marisco en el que la carne no se cocina sino que se marina con limón. En cada país se le añaden diferentes ingredientes: tomate, pepino, cebolla, cilantro, etc., cada uno tiene su propio sazón.

 

La especialidad de esta región es el ceviche elaborado a partir de conchas negras.  El ingrediente característico de este platillo, que dicen que es afrodisiaco, es la concha negra que crece en los manglares de la costa de Tumbes. Pudimos ver su preparación y la verdad que se antojaba bastante. 

 

Mientras estábamos conociendo más detalles sobre el cebiche, Andrea  que había ido un momento a la combi, regresó con una noticia que nos cambió el día: nos habían forzado la cerradura de la Zaigua. Rápidamente regresamos a la furgoneta y pudimos comprobar que no solo habían intentado abrir una puerta sino dos, la del piloto y la del copiloto. Ambas cerraduras estaban destrozadas, ¿cómo era posible que habiendo tanta gente alrededor y mucha “seguridad” nos hubiera pasado esto? Discutimos con el aparca coches, él decía que no había pasado nada y que así la habíamos dejado, con otro señor sospechoso que nos había estado observando desde que nos estacionamos, incluso fui a quejarme con la policía aunque ya sabía su respuesta de antemano.

 

Dentro lo malo tuvimos muy buena suerte porque la Zaigua no se dejó robar, no habían podido entrar y todo estaba como lo dejamos, eso sí ahora ninguna de las dos puertas delanteras se puede abrir. Lo que más me molestó de esta acción no fue el intento de robo que puede ocurrir en cualquier ciudad del mundo sino la complicidad de demasiada gente que “no había visto nada”.

 

Ya ni teníamos ganas de regresar al festival ni de hacer nada, no nos sentíamos seguros en Tumbes. Estuvimos un buen rato en su plaza principal decidiendo que íbamos a hacer. Poco a poco se nos fue pasando el coraje y por los menos pudimos disfrutar de un show de bailes y música que se estaba celebrando para recaudar fondos para un niño que necesita una intervención médica. Viendo a los niños, jóvenes y adultos bailar y cantar se nos suavizó un poco el carácter aunque teníamos claro que no queríamos pasar otra noche más en Tumbes.

 

Emprendimos camino hacia al sur y a unos 25 kilómetros nos estacionamos en una gasolinera en la localidad costera de Zorritos. Este pequeño pueblo se ve mucho más tranquilo que el de Tumbes. Nos fuimos de Tumbes con un sabor agridulce, nos hubiera encantado degustar su ceviche en vez de estar cuidando la Zaigua, nunca nos imaginamos que nuestro primer día en Perú sería así.

 

David

 

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Comentarios: 3
  • #1

    Damiel (martes, 30 julio 2013 10:14)

    Amigo el sur del país no tiene nada k ver con el norte. Te recomiendo k visites Cusco y el titicaca, cambiarás d opinión.

  • #2

    Victor Joél (viernes, 21 marzo 2014 13:49)

    La verdad que me sorprende esa situción en la cual han pasado, la verdad que me dá verguenza e indignación saber así tratemos el turismo en Tumbes. En nombre de todos los Tumbesinos que no somos complice de esos casos mil disculpas amigos, espero que para l proxima cambiara esta situación. Dios me los bendiga.

  • #3

    Zaigua (sábado, 22 marzo 2014 08:36)

    Victor, somos conscientes que por unos pocos suelen pagar muchos, vivimos una situación bastante desagradable pero sabemos que esa gente no representa al verdadero pueblo de Tumbes y Perú. Un Saludo.

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