lun

10

jun

2013

Un día de negativas

Catacaos es una pequeña ciudad muy ruidosa, esta mañana salimos de la comisaría a buscar algo para desayunar y luego ponernos en camino hacia Lambayeque, el ruido y el movimiento en las calles  estaban ya a su total.

 

Además de mucha gente vendiendo artesanía, en Catacaos más que en otras ciudades de las que hemos visitado aquí en Perú, se ve a un gran número de niños trabajando que por lo que notamos luego van al cyber a gastarse en juegos de video lo que acaban de ganar.

 

El camino hacia Lambayeque fue bastante monótono y largo, aunque no son tantos los kilómetros que se recorre, pero el desierto hace que todo parezca interminable.

 

Esperábamos que Lambayeque fuese un lugar un tanto más pueblerino y quizá tranquilo; en cuanto a pueblerino no nos equivocamos mucho, pero está muy lejos de ser un lugar tranquilo.  La mayoría de las calles están destruidas, hay maquinaria por aquí y por allá arreglando las calles entre el polvo y el tráfico de busetas y motocarros.

 

Lo primero fue buscar un lugar para comer, así que nos acercamos a la universidad que está rodeada de comedores y papelerías.  Ahí encontramos mucha comida  a buen precio.

 

Y que estábamos en la Universidad quisimos probar suerte e ir a ofrecer las charlas para los estudiantes, pero estaban de “elecciones” de algo, así que no nos permitieron el ingreso, “quizá hasta pasado mañana porque no sabemos si mañana habrá clases” nos dijo uno de los guardias.

 

Ya que eso no funcionó fuimos al museo SIPAN, uno de los más importantes de la zona ya que en su interior se encuentra todo lo extraído de la tumba del Señor de Sipán, quien hasta ahora se cree fue el mayor jefe de la cultura Mochíca.

 

El museo estaba cerrado por mantenimiento, “regresen mañana, abrimos desde las 9 de la mañana” nos dijeron en la entrada.  Ya que eso no funcionó decidimos visitar el museo Brunin, el otro museo de la ciudad.  Aquí simplemente no obtuvimos respuesta ya que no estaba quien podía dárnosla según nos dijeron en la entrada, por tanto nadie pudo darnos permiso de entrar para hacer la nota.

 

Hasta ese momento nos reíamos de nuestra mala suerte.  Ya que nada más funcionaba, le propuse a David que parasemos en la biblioteca un rato, yo a leer y el a trabajar en su blog.  Pero oh sorpresa que me llevé cuando llegamos ahí!

 

El encargado no nos dejó permanecer por mi ropa, “no permitimos el acceso con shortsitos…”.

Volteé hacia abajo y vi mis shorts: deportivos para correr. Lo primero que pensé fue: no hay problema la camioneta está afuera, ahí tengo toda mi ropa, me puedo poner otra cosa y ya.  Un momento después, cuando lo escuché repetir la frase colmándola con un “de otra manera no habría ningún problema y ustedes podrían hacer uso de las instalaciones”, me ardió la cara de coraje.

 

Por lo visto los libros están reservados únicamente para mujeres en jeans o faldas largas…. En verdad hace tiempo que una norma no me parecía tan insultante y retrograda.

 

De ser David, o cualquier otro hombre, el que llevase shorts estoy segura que no habría el menor inconveniente, por qué: ¿acaso una mujer no puede leer mientras usa shorts? ¿O es que los hombres no pueden leer cuando hay una mujer en shorts en la biblioteca? ¿Dónde está la falta? Soy una mujer usando shorts en la biblioteca ¿Soy vulgar, es inapropiado? No, simplemente es una escalera más que nos toca subir como sociedad, para permitir a las mujeres acceso a donde quieran y se les respete por el simple hecho de SER.

 

Luego de esa restricción me dieron ganas de encerrarme en la Zaigua y no salir de ahí, pero me tomé las cosas con calma y terminamos viendo libros en una librería improvisada que encontramos en un parque.

 

Pasaremos la noche en una gasolinera y mañana, si todo sale bien, visitaremos el museo SIPAN y nos dirigiremos hacia Trujillo, la tercera ciudad más grande de Perú.

 

Andrea

 

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Comentarios: 1
  • #1

    amelia (lunes, 24 junio 2013 00:33)

    andrea armate de paciencia mas o menos me paso lo mismo en 1987 en chihuahua y fue una bibliotecaria y creeme te comprendo.

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