Pescadores artesanales

De nuevo hoy estuvimos liados buena parte de la mañana reparando la Zaigua. Sin embargo esto no nos impidió que conociéramos más sobre los pescadores de los “Caballitos de Totora” y disfrutáramos de las fiestas patronales de Huanchaco.

 

Los pescadores artesanales de Huanchaco, junto al surf, atraen a la mayoría de los turistas a la localidad. La verdad que su trabajo parece más de otra época que del siglo XXI. Utilizan unas sencillas barcas hechas de un junco llamado Totora que únicamente les dura un mes. Este junco crece en unas pozas a los alrededores de Huanchaco y tiene la característica de absorber la sal del agua y convertir la poza en agua dulce. Cada pescador necesita 2-3 pozas ya que cada mes tienen que renovar sus embarcaciones. 

 

A las 8:00 de la mañana los pescadores se juntan en la playa y comienzan a preparar sus aparejos de pesca. En unas redes circulares colocan la carnada para los cangrejos y cuidadosamente colocan las redes en el “caballito” atándolas minuciosamente. Cuando están todos los listos se lanzan al agua, reman de rodillas y su único medio de propulsión es un bambú cortado a la mitad que les sirve de pala. Únicamente pueden faenar si las condiciones del mar lo permiten ya que sus botes son muy frágiles.

 

Una vez que se alejan de la costa esparcen en círculos sus redes y durante varias horas introducen y sacan las redes capturando una especie de cangrejo morado que no habíamos visto hasta ahora. Después de mediodía y tras varias horas de estar de rodillas regresan a la playa con grandes sacos de cangrejos, bueno por lo menos hoy porque no todos los días son iguales.

 

Además de ver a los pescadores, buena parte de la mañana la pasamos en Trujillo con Toño poniendo a punto la Zaigua. Tratamos de cambiar las cerraduras delanteras pero el costo era muy elevado y mejor nos vamos a esperar hasta Lima a ver si encontramos algo más barato. Con respecto al ruidito que nos venía molestando desde Máncora resulto ser falta de aceite, ya habíamos notado que el aceite estaba bajo (en realidad no podíamos observar el nivel con el medidor) pero no sabíamos que la situación era tan extrema. Nos habíamos arriesgado a fundir el motor, menos mal que no pasó a mayores. Lo que no entendemos es como ha desaparecido el aceite ya que no hemos visto ninguna fuga y hace apenas 4000 km que lo cambiamos. Compramos más aceite, se lo echamos y ojalá que todo haya quedado solo en un susto.

 

Regresamos a Huanchaco e inauguramos nuestro puesto de artesanías. Desde Colombia hemos ido adquiriendo diferentes artículos (y otros que hemos ido haciendo nosotros mismos) y como hoy se celebraba la festividad del Señor de Huamán de Huanchaco pensamos que sería un buen día para vender. No hicimos grandes ventas pero sí lo suficiente para celebrarlo con una pizza :)

 

Ahora están acabando de instalar varios castillos de fuegos artificiales en el malecón para la fiesta de esta noche. Además de fuegos hay un baile así que nosotros también vamos a ir a prepararnos que para eso es sábado.

 

David

 

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Comentarios: 2
  • #1

    Agustin (domingo, 16 junio 2013 19:25)

    Te sugiero controlar bien el consumo de aceite del motor, porque es un asunto complicado. Quizás cuando lleguen a Lima puedan hacer un análisis exhaustivo para evitar un daño mayor en el motor. Buen viaje.

  • #2

    Zaigua (domingo, 16 junio 2013 19:41)

    Gracias por el consejo Agustín, vamos a ir comprobando los niveles todas las mañanas y esperemos que no pase a mayores. Un saludo.

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