Rumbo a la Cordillera Andina

Después de varios días en Huanchaco, hoy tuvimos que dejarlo atrás y continuar la ruta.  Conocimos varias personas durante nuestra estadía ahí, muchos están solo de pasada, otros van a conocer el lugar y se sorprenden cuando han pasado días y siguen ahí. 

Este de la foto es Pedro Pablo, que se autonombra Paul; él cuida los carros en el malecón  -es un parquero, como diríamos en  Juárez -, ayer se la pasó de pleito con otro hombre de la “municipalidad” que llegó a quitarle su trabajo  el día que llegan más clientes: domingo, y abusa del hecho de que Paul es cojo y no puede correr a cobrar primero. 

 

El caso es, incluso Paul -que a mí no me daba tanta confianza al principio- resultó ser muy buena persona y compañía durante nuestras ventas en el malecón de Huanchaco.  De él pudimos despedirnos por la noche con un chocolate caliente, al resto de personas que conocimos no los vimos pero les deseamos la mejor de las suertes. 

 

Sitio arqueológico Chan Chan
Sitio arqueológico Chan Chan

Salimos de Huanchaco rumbo a Chan Chan, la famosa ciudad Mochíca de la que tanto nos han hablado.  Llegamos al sitio y pedimos permiso para entrar y hacer la nota del lugar: video y fotos; la chica de la taquilla llamó al hombre a cargo, el hombre nos preguntó qué es lo que hacemos y dónde publicamos la información.  Después de darle todos los datos del proyecto nos dijo que eso debíamos verlo en una oficina en ciudad Trujillo, que no teníamos permiso para tomar fotos ni grabar, que no podíamos entrar. Se dio la vuelta e ignoró el hecho de que nosotros seguíamos hablando.

 

Intentamos hablar con la chica de la taquilla, comprar dos tickets e ingresar como lo hace cualquier turista, ella dijo que no podíamos publicar nada de Chan Chan y que no podíamos acceder con equipo de filmación. Cuando traté de explicarle que nuestra cámara (Nikon 3100) es igual que la de muchos otros turistas y que ni siquiera es profesional,  la chica comenzó a poner  excusas que ni ella entendía.  Luego remató no aceptando nuestras credenciales (ISIC) para hacer un descuento, “es que su pasaporte no dice a qué se dedica”  fue lo último que la oí decir.  Por favor alguien dígame si su pasaporte  especifica su ocupación!

 

Después de tanto discutir, es casi imposible evitar la sensación de estar en un lugar en el que no eres bienvenido… 

 

Una visita como esta, tan esperada por nosotros, es una lástima que se tornase en algo negativo.  Más aún porque lo hacemos con el afán de transmitir y llevar a más gente este sitio arqueológico de tanta importancia, que la mayoría fuera de Perú no tiene idea de que existe.  No pudimos entrar a Chan Chan, en parte también porque preferimos parar una discusión que no estaba beneficiando a nadie.

 

A eso le siguió casi una hora atorados y perdidos en el tráfico de medio día en ciudad Trujillo.  Por suerte, con ayuda de unas cinco personas logramos salir hacia la carretera panamericana.

 

Carretera Panamericana
Carretera Panamericana

El siguiente lugar en la ruta sería Huaraz, según el plan inicial, varias personas nos habían dicho que no podíamos perdernos ese sitio por su belleza natural.  Revisando los mapas que nos dieron en información turistica nos dimos cuenta de dos cosas: la primera era que estábamos a unas ocho horas de distancia de Huaraz; la segunda, que el escenario natural del que tanto nos hablaron comienza más al norte de Huaraz, en Caraz.

 

Optamos por dirigirnos hacia Caraz basándonos en el juicio que hicimos del mapa: parecía estar bien.  Preguntamos a varias personas cuál era el estado de la carretera, pero todos nos dijeron que no la habían transitado recientemente (en los últimos años), así que no sabían si estaba asfaltada o no…

Vistas desde las montañas
Vistas desde las montañas

Salimos de la panamericana en el desvío hacia Moro, a unos 20km de Chimbote; de principio la carretera estaba asfaltada así que la pregunta era: ¿hasta cuándo estará así? Por suerte atinamos con la selección del camino, la carretera esta asfaltada hasta Caraz!

 

Asfaltada pero algo peculiar… La carretera, tiene a partir de Moro, 3 - 3.50 metros de ancho que deben ser compartidos tanto por el que viene como por el que va, no existen líneas rectas, el 90% del camino son curvas muy pronunciadas,  además de estar  bordeada por precipicios de los que en veces no se alcanza a ver el fondo. 

 

Yo estuve a punto del llanto cuando cayó la noche y nosotros seguíamos encaramados en las montañas, curva tras curva, viendo al lado el acantilado permanente, mientras la temperatura bajaba cada vez más y se me entumía la espalda…

Digamos que la pase muy mal. 

 

Por otro lado, las vistas que teníamos desde la carretera eran hermosas, y pudimos ver el atardecer desde un punto muy alto que nos permitía observar lo que íbamos dejando detrás.

 

Hemos llegado a un pueblo –por fin!!!- que se llama Pamparomas.  Las calles tienen más inclinación que cualquier tramo del camino, la Zaigua por poco y no sale de un callejón al que la metimos, demasiado en picada para el cansado motor.  Por suerte la Zaigua es una guerrera y salió.

 

Aparcamos al lado de una calle, la que encontramos más plana, aquí no hay lugares para estacionarse porque ni siquiera hay autos en el pueblo – no hemos visto uno solo!- , únicamente motocicletas.

Yo estoy agotada y me duele absolutamente todo el cuerpo, además el frio y la altura no son una buena combinación…

 

Mañana volveremos al camino, espero yo, con más ánimo.  Ojala nos sirva el hecho de que nos estamos acostando hoy a las 8pm.

 

Andrea

 

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Comentarios: 1
  • #1

    amelia (lunes, 24 junio 2013 01:29)

    cuidate mucho, las fotos estan muy bonitas, descansa y abrigate bien.

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