El Callejón de Huaylas

Parece mentira que ayer nos estuviéramos levantando con la brisa del océano Pacífico y hoy casi en medio de la Cordillera Negra en los Andes. Al amanecer enseguida se siente el frío y el sol poco a poco nos va dejando ver el lugar al que llegamos anoche. Pamparomas es un pueblo situado literalmente en la ladera de una montaña, tiene una plaza principal que es el único lugar plano de la localidad y alrededor solo hay calles estrechas y empinadas. Compramos algo para desayunar y poco después de las 8 emprendimos camino hacia Caraz.

El camino continuó igual que lo dejamos ayer: curvas y más curvas en una carretera de un solo carril y con una gran pendiente. Al menos la vía estaba asfaltada y según nos dijeron, así iba a estar hasta que llegáramos al valle. Después de varios kilómetros el paisaje cambió radicalmente, llegamos a un páramo sin apenas vegetación. Debíamos de estar a bastante altura ya que nuestros oídos notaban la presión constantemente. Estábamos ensimismados con el paisaje cuando de repente nos llevamos la primera sorpresa del día: un grupo de alpacas pastando plácidamente al costado de la carretera. Las había de varios colores y la mayoría habían sido esquiladas recientemente. Nos llamó la atención su tamaño, eran más pequeñas de lo que creíamos y sin su pelaje se veían muy flacas, eran casi como una oveja muy grande pero delgada.

Continuamos nuestro camino hasta llegar a un punto donde la carretera comenzaba a descender y aquí nos llevamos la segunda sorpresa del día. Estábamos en el Chicahuarpunta a 4,314 metros de altitud. Las vistas eran impresionantes, tuvimos la suerte de que el día estaba despejado y ver alrededor de 120km de picos nevados de la Cordillera Blanca. Por encima de todas las montañas sobresalía el Huascarán con más de 6,700 msnm.  No recordaba haber visto tantos picos nevados juntos en muchos años.  Asimismo, desde aquí podíamos observar una parte del callejón de Huaylas, con Caraz a lo lejos en el valle.

En este lugar (llamado el paso de Winchus) conocimos la planta andina más grande de la región: la Puya Raimondi. Esta planta, que puede alcanzar 12 metros, crece entre los 3,900 y 4,150 msnm, puede llegar a vivir más de 100 años y tarda en florecer más de 50 años. Cuando florece produce racimos de hasta 8,000 flores generando 10 millones de semillas, una planta única.

Nos hubiera gustado pasar la noche en este lugar ya que las vistas eran increíbles miraras donde miraras. Sin embargo no traíamos comida así que comenzamos a descender los 42 kilómetros que nos separaban de Caraz. Si la subida fue complicada la bajada lo fue también, apenas tuve que pisar el acelerador y fuimos muy despacio para no calentar los frenos,  aún así los frenos se calentaron un poco. Tardamos más de una hora en llegar al valle y cuando llegamos casi no nos dejan pasar. Tuvimos que atravesar un puente sobre el río Santa en muy mal estado, tanto que hicieron bajar a Andrea por precaución. Por suerte, con alguna complicación, conseguimos cruzar el río.

Lo primero que nos llamó la atención al llegar a Caraz fueron los vestidos de las mujeres, muy vistosos y coloridos. Además usan un tipo de sombrero que no habíamos visto hasta ahora, alto y de un material que no llegamos a distinguir. Nos estacionamos en la plaza de armas y fuimos a comer al mercado.

Al terminar de comer nos dirigimos hacía uno de los puntos más interesantes del valle: el cañón del Pato. Este cañón, creado por la fuerza del río Santa, es el punto donde la Cordillera Negra y la Cordillera Blanca casi se llegan a unir, hay en un lugar en donde apenas están separadas por 5 metros. Tiene mil metros de profundidad y 15 kilómetros de longitud y la carretera que lo recorre a un costado es muy peculiar. De nuevo transitamos por una carretera de una sola vía, solo que esta vez no estaba asfaltada y atravesamos 35 túneles excavados en la cordillera. Las vistas eran magníficas con muchas cascadas (aunque en época de lluvias tiene que ser más impresionante) y con algunos puentes colgantes en los que se puede ver la fuerza con la que baja el río. Todo un espectáculo de la naturaleza.

Acabamos de regresar a Caraz para pasar la noche y lo único que queremos es descansar de este día tan largo. Vamos a quedarnos a dormir en la plaza de Armas ya que se ve tranquila y así aprovechamos a comprar uno de los dulces típicos de la provincia: el manjar blanco, creo que nos lo hemos ganado.

 

David

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Comentarios: 2
  • #1

    JULIAN DIEZ (miércoles, 21 agosto 2013 03:31)

    David, imprsionante la ruta, yo que he estado en Peru te animo que te aventures por Leimabamba y Celendin.
    Suerte y disfruta de la aventura

  • #2

    Zaigua (viernes, 23 agosto 2013 13:52)

    Gracias Julián, lástima que ya salimos de Perú, ahora nos encontramos en Bolivia. Vamos a apuntar ese dato por si regresamos a Perú, un abrazo.

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