Último día de nevados en el Callejón de Huaylas

Esta mañana a las 5am salté con mi cobija de la cama al asiento de enfrente en la Zaigua.  Aún no salía el sol pero queríamos iniciar temprano el camino de ascenso a las Lagunas de Llanganuco en el parque Huascarán.  La distancia desde Yungay era corta –unos 30km- pero el camino no está asfaltado y eso hace que demoremos mucho más.

 

Levantarnos temprano tuvo bastantes ventajas: el camino estaba solo, al ser el único que conecta con otros pueblos detrás de la cordillera, luego hay mucho más tráfico transitándolo.  Otra ventaja fue que a la entrada del parque aún no había nadie cobrando y el camino estaba abierto a todos.

 

Las dos lagunas que vimos son muy hermosas, similares a la de Parón por su color turquesa; aquí también se pueden apreciar nevados alrededor de la laguna pero a nosotros nos tocó un día muy nublado y pudimos ver muy poco. 

No pasamos mucho tiempo ahí, en el camino no había un lugar en el cual pudiésemos poner la Zaigua, a pesar de que este parque parece bastante preparado para recibir el turismo… quizá aún no abrían las áreas para los autos.

 

El aire estaba mucho muy frío y húmedo, y corría bastante fuerte.   David se animó  a bajar a tomar fotos, pero yo no pude separarme de mi cobija y me quede viéndolo desde dentro de la Zaigua.  Cuando regreso tenía tanto frío que rápido echó a andar la camioneta y comenzamos a descender.   Al llegar a Yungay decidimos no parar y continuar nuestro camino hasta Huaraz.

 

Casita en el camino
Casita en el camino

La carretera está en buen estado  y no hay tanta pendiente, así que pronto habíamos llegado.  Huaraz es una ciudad mucho más grande que el resto de los pueblos que hemos visitado los últimos días, pero sigue pueblerina y bonita; eso sí, aquí se ven muchos más extranjeros que en los otros lugares del Callejón de Huaylas, probablemente porque desde aquí se pueden contratar tours o excursiones a los nevados.

 

Pasamos ahí la tarde pero decidimos dormir en Recuay, a pocos kilómetros de Huaraz.  Cuando llegamos al pueblo y nos dirigimos a la plaza principal, notamos un gran grupo de personas amontonadas en una esquina.  Eso me llamó la atención ya que parecía que todo el pueblo estaba ahí.   Estaba pensando en acercarme cuando vi a una señora salir corriendo de entre la gente con una gran bolsa de “picarones”.  Los picarones son muy populares entre los peruanos, son aritos de harina y camote que se sirven cubiertos con miel de higo.  A mí me encantan.  

Plaza principal en Recuay
Plaza principal en Recuay

No pude comprar picarones porque en realidad había muchísima gente, así que nos concentramos en preparar nuestra comida.  Esta noche la pasaremos aquí en la plaza principal de Recuay, la gente parece bastante amable y conforme ha ido cayendo la tarde cada vez hay más personas paseando aquí en el parque de la plaza.

 

Andrea

 

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