Espíritu Santo, un pueblo muy pintoresco!

Lima
Lima

El día de hoy cumplimos ya una semana de estar en Lima, parece que hemos estado aquí muchísimo tiempo pero a la vez  sentimos que los días se han ido bastante a prisa.  Hoy Coco nos recogió en la Zaigua pasadas las siete de la mañana, Camila y Jessy estaban adentro del auto. Nos subimos y comenzaos el camino hacia un pueblo que se encuentra a unas dos horas de Lima.

 

La ciudad parecía vacía, la mayoría de los capitalinos seguían en casa hoy por ser domingo.  Una de las mejores partes de este pequeño viaje es que veríamos el sol después de muchos días.  Todo indica que en Lima hay que olvidarse del sol durante todo el invierno, excepto uno que otro día de suerte.

 

En el camino pudimos ver más de la ciudad, distritos por lo que nunca habíamos pasado y que fue interesante ver.  Lima al igual que la mayoría de las ciudades latinoamericanas, está llena de contrastes, la riqueza y la pobreza son vecinos muy cercanos.

 

El paisaje al salir de la ciudad era sumamente árido,  el carro iba dejando una estela densa de polvo que cubría –aún más- las plantitas de al lado del camino.  Nos rodeaban grandes montañas, totalmente estériles y áridas. 

 

Paramos en un pueblo llamado Nieve Nieve, ahí desayunamos.  Por fin probamos el famoso Lomo Saltado, estuvo rico, aunque a Coco no le gustó del todo y a la vuelta nos dio a probar de otro Lomo Saltado que compró en otro comedor, también muy bueno.

Después de desayunar seguimos camino hacia Antioquia, a un pueblo llamado Espíritu Santo, cuya peculiaridad son las paredes de las casas que están pintadas con flores, aves  y demás figuras, y  hacen que el lugar se vea bastante pintoresco y alegre.  Aquí compramos varios alfajores, porque cuestan menos de un tercio de lo que cuestan en Lima y están ricos.

Coco, Jessy, Camila, David y yo
Coco, Jessy, Camila, David y yo

Luego seguimos a otro pueblo que está aproximadamente a un kilómetro de distancia, ahí encontramos una pequeña fábrica en la que procesan las frutas de la región y luego las venden como vinagre, mermeladas, dulces y néctares.   

 

El día estaba perfecto, soleado y con un poco de viento, aunque conforme fue pasando la tarde el sol era cada vez más intenso y eso nos quitaba las ganas de caminar. 

Mujer de la comunidad vendiendo los productos locales
Mujer de la comunidad vendiendo los productos locales

Estuvimos un rato descansando en la plaza de Espíritu Santo y viendo las casitas de alrededor.  El gran logro de la tarde fue que Camila, la bebé de Coco y Jessy, dejó un poco de lado la enorme timidez que la caracteriza y por primera vez accedió a acercarse a David y darle la mano, aunque a los seis metros se arrepintió y regresó corriendo a con sus papás. A mí no me hace mucho caso…

 

Cuando estábamos en camino a Lima, Coco se detuvo en un pueblecillo que descubrió al lado del camino; bajamos del auto y alcanzamos a ver una “fiesta/reunión”, había niños disfrazados, mesas con manteles y gente repartiendo comida y sodas. Luego al estrado subió un grupo de hombres, cada uno con un instrumento diferente: guitarra, cajón peruano, castañuelas y la voz propia.  Coco nos aclaró que eso es la música criolla y que es bastante popular en la región.

 

Llegamos a Lima cansados y con hambre, así que David y yo nos pusimos a preparar unas pizzas en vista de que comprarlas es bastante caro en esta ciudad…

Lo único que perturbó un poco a David durante el día fue saber que su equipo estaba perdiendo contra Brasil en la Copa Conferderaciones (jaja).

Comiéndonos una buena pizza terminamos un día de rica comida, música y paisajes nuevos.

 

Andrea

 

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Comentarios: 1
  • #1

    Jorge (viernes, 09 agosto 2013 13:16)

    Que gusto que la pasaron bien en Lima, me gustó tu relato de Espiritu Santo, no lo conocía pero se ve muy lindo, voy a averiguar donde es para llevar a mi esposa.

    Saludos desde Lima,

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