Vamos a Machu Picchu!

A la salida de Cusco
A la salida de Cusco

El día de hoy comenzamos nuestra ruta hacia Machu Picchu, saliendo de Cusco. Dejamos atrás el frío entumecedor de la ciudad y comenzamos a adentrarnos en un clima cada vez más cálido.  Así fue hasta llegar al poblado de Ollantaytambo, un pueblecillo pintoresco, soleado y bonito.  Ahí paramos a tomar un café y disfrutar de la temperatura.

 

El detalle más especial del día fue que llegamos a los 20,000 kilómetros de recorrido: de Guadalajara, México, al Valle Sagrado en Perú.   Ha sido un bonito logro, que nos tocará celebrar en Machu Picchu.

El gusto de sentir el calorcito del sol se nos fue quitando conforme seguimos avanzando en la carretera, hasta que nos vimos una vez más con bufanda y chamarra, rodeados de alpacas, bajo el aguanieve a  4,316 msnm.   Entonces habíamos llegado al punto más alto y frío de la ruta: Abra Málaga.  Después de sufrir un rato las bajas temperaturas comenzamos el descenso y el clima mejoró.

 

La ruta sorprende por sus paisajes, los cambios de clima y, por la cantidad de perros que se ven al lado de la carretera,  ahí echados como esperando a alguien.  Los perros se ven incluso en zonas muy alejadas de los poblados y en lugares con temperaturas muy bajas, como si hubieran tomado una larga caminata que aún no terminan.

 

 

Camino a Machu Picchu, los últimos pueblos son: Santa María, Santa Teresa, luego la hidroeléctrica –que es el punto en el que dejaremos la Zaigua- y Aguascalientes –a donde solo se puede llegar caminando-  que es la población más cercana a las ruinas.

 

Llegamos a Santa María después de más de seis horas de conducir.  Teníamos mucha hambre ya que no comíamos nada desde que salimos de Cusco.  Nos detuvimos  frente a una escuelita -el único lugar en el que pudimos aparcar-, y preparamos la cena.

 

Santa María no parecía ofrecer mucho, así que decidimos continuar manejando hasta Santa Teresa.  A partir de este punto fuimos por terracería, ya que la autopista llega solo hasta Santa María.  El tramo nos pareció más largo de lo que  probablemente es, a pesar de que el camino estaba tan mal. 

 

Lo peor fueron los conductores con pick ups –todos y cada uno de ellos-, que tienen complejo de dueños y señores de la vía, y pasan a altísimas velocidades en un camino de un solo carril bordeando el precipicio,  no se diga sí les estorbas… entonces comienzan a tocar el claxon hasta que encuentres un recoveco al cual meterte para dejar a “los señores” pasar.  Son una verdadera pesadilla.

 

Después de un buen rato llegamos a lo que pensamos sería un diminuto pueblecillo: Santa Teresa;  nos sorprendió por ser un lugar aún más grande que Santa María, lleno de pequeñas tiendas de conveniencia, algunos restaurantes y hospedajes. 

 

Aprovechamos que también hay un cyber  para comprar una película, y pasar lo último de la noche en la Zaigua. El clima aquí es mucho mejor que en Cusco, no hace tanto frío y podremos ver nuestra película a gusto.  

 

Mañana será nuestro segundo día de camino a Machu Picchu.

 

Andrea

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