Pachamama Hatun Festival

Esta mañana despertamos rodeados de tiendas de campaña y a lo lejos se veían las montañas. La música continuaba en el stage de al lado de la Zaigua, y se veía a algunos que seguían bailando. Eran las 8:30 de la mañana, y poco a poco fueron saliendo todos de sus tiendas a disfrutar del día soleado.

 

Por ahí de medio día nos fuimos a Písac, el pueblo que está aquí al lado, quizá a un kilómetro…

Nos encontramos con mucho más movimiento del que vimos ayer cuando pasamos por ahí.   El mercado de artesanías, que está en pleno centro, se había extendido bastante y la cantidad de productos que vendían es enorme: mantas, manteles, cintos, bolsos, zapatos, suéteres, gorros, guantes, vasijas, piedras, flautas y muchísimas cosas más.   Todo en textil, cuero, cerámica, madera o piedra.

 

Paseamos entre los pasillos de artesanías, todo era muy bonito, aunque los precios eran aún más altos que en Cusco.

 

Comimos una pizza en el pueblo, pequeña pero muy rica. También empanadas rellenas de espinaca y pizza. Eso nos bastó para quedar satisfechos.

 

Písac es un lugar bastante turístico, a diferencia de lo que me imaginaba, por lo visto recibe una gran cantidad de extranjeros y eso se nota en los restaurantes, cafés, bares y hospedajes que hay en el centro.   No es muy grande, pero sí bonito y con un toque bohemio.

Regresamos al festival y la música ya había comenzado, algunos bailaban, otros hacían malabares y algunos otros descansaban en el pasto.  

 

Ya se ha hecho de noche y la luna tiene un brillo increíblemente intenso.   Las fogatas están encendidas y la temperatura comienza a descender.   Será una muy buena noche para bailar y disfrutar del Valle Sagrado.

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