La experiencia con Hilos de Peru

Esta mañana comenzamos desde temprano lo que sería un día bastante interesante.   Iríamos a Rumira, el pequeño poblado que visitamos también el viernes pasado, una vez más acompañando a los chicos de Threads of Peru.  Esta vez tuvimos la oportunidad de conocer a Adriana, una de las fundadoras de este proyecto.

 

Threads of Peru es una organización que trabaja de la mano de las tejedoras, ayudándolas a que sus productos –chompas, cinturones, chuyos, etc.-  alcancen más y nuevos mercados, así como recibir un pago justo por las piezas que venden.  El propósito de esta organización es lograr aumentar los ingresos económicos en las familias y con ello mejorar la calidad de vida de los niños -especialmente.

Esto último es una parte muy importante de lo que Threads of Peru ha logrado y en lo que aún sigue poniendo todos sus esfuerzos: pagos justos para las tejedoras.  En Cusco uno ve una tremenda cantidad de tiendas y vendedores ambulantes  ofreciendo productos que a la vista inexperta son “iguales”.   Las diferencias recaen por supuesto en los materiales con que los productos son hechos, si son sintéticos o naturales, y si fueron hechos a mano o de forma industrial.  

 

Como nos contaba Dana (encargada de logística y de descubrir nuevos mercados para estos productos), los turistas vienen aquí pidiendo la mejor calidad a precios muy bajos.  Las mujeres de las comunidades que traen sus tejidos a vender en Cusco, se ven compitiendo con grandes tiendas que utilizan procesos modernos para hacer sus producciones. La basta oferta y la competencia de precios las obliga a malbaratar su trabajo.

 

Contrario a eso, las mujeres que trabajan con Threads of Peru, reciben un pago justo por sus creaciones.  Aunque para la organización no ha sido nada fácil abrir nuevos mercados en el exterior para artículos tan autóctonos del Perú.  

El motivo de la visita del día de hoy fue una capacitación para “turismo vivencial”.  Se está preparando a las mujeres para que puedan recibir turistas en sus hogares y compartan con ellos su estilo de vida, comida y el lugar en el que viven. 

 

Llegamos a Rumira y nos recibió un grupo de mujeres  sentadas en el suelo sobre sus faldas coloridas, algunas tejiendo y otras con la atención puesta en sus bebés.  Recibieron a Adriana con emoción  y expectativas.   Dana dio una introducción a la charla y luego Johnny tomó la batuta.

Johnny
Johnny

Johnny es uno de los estudiantes de la organización Mosqoy, está a  solo dos meses de concluir sus estudios de turismo y fue él quien condujo la charla de hoy: qué adecuaciones deben hacer las familias para poder recibir turistas y obtener resultados positivos.

 

Parte muy importante de la capacitación se centró en la higiene.  Johnny enseñó a las mujeres  cómo debían lavar los trastes utilizando jabón, cómo lavar sus manos para preparar alimentos y lo importante que esto era para que los turistas no se enfermen del estómago.  

 

Fue en ese momento que comprendí a un nivel más amplio las diferencias culturales que nos separan.  Usar jabón para lavar los trastes –algo que incluso en muchos lugares de Cusco no se hace-, lavarse las manos…  En las comunidades a las que está llegando el “turismo vivencial” estas acciones toman relevancia no por salud propia, sino para recibir turistas.  Pero hasta ahora no era algo relevante.

 

Dana habló con nosotros de los beneficios que tiene esta clase de turismo: es algo positivo para ambas partes, el turista no solo está contribuyendo económicamente, sino que se llevará una experiencia de vida que compartirá con otros y eso ayudará a que cada vez más gente sepa lo que se hace en los Andes, y sepa que estas comunidades existen.  En cuanto a la comunidad, ellos permitirán al turista conocer otras formas de vida y llevarse una experiencia genuina  consigo.

 

Otro de los puntos importantes que se trató en la capacitación es  la organización en las viviendas y los trajes típicos: Johnny nos puso de ejemplo que en algunos hogares las granjitas de cuyes comparten espacio con el comedor y la cocina.  Así que lo primero era hacer saber a las mujeres la relevancia que tenía hacer la separación de espacios para mejorar las condiciones de higiene.   En cuanto a los trajes típicos se les pidió que siguieran vistiendo sus atuendos típicos ya que esto agradaba y llamaba la atención de los turistas. Además se les aconsejó adornar sus casas con los tejidos que ellas mismas hacen para hacer lucir más coloridos sus hogares.

Es bastante interesante este fenómeno de turismo vivencial y el impacto que tiene; por un lado pareciera que este movimiento está ayudando a que las comunidades indígenas conserven sus rasgos distintivos: vestimenta, lengua, costumbres… Al tiempo que los obliga a mejorar sus condiciones de vida: prácticas higiénicas, organización en la vivienda.  Hay que mencionar también que los ingresos que los turistas dejarán permitirán ver más progreso económico en estas familias.  Aunque no puedo dejar de pensar en que a pesar de todo lo bueno que esto conlleva, también provoca la comercialización de lo que aún se mantiene puro en Perú.   Pero siendo objetivos, esta es una de las muy escasas opciones que tienen estas familias para salir adelante, y una de las más favorables.

 

Al finalizar la capacitación, nos llevaron a comer pescado frito y papas.  Una vez más, es en las comunidades indígenas donde nos encontramos con la gente más amable y atenta.  Ansiosos por compartir lo que tienen para ofrecer.

 

Después de Rumira fuimos al encuentro con otro grupo de mujeres.   Ellas estaban esperando en un punto intermedio entre su comunidad y Rumira. Para ello habían tenido que caminar durante dos horas bajo el sol y aire frío, pero estaban ahí a la expectativa.  

 

Threads of Peru está estrenando un catálogo en el que se muestran los tejidos de estas mujeres, para la venta por internet a otros países.  Después de tratar algunos temas con ellas, pasaron a mostrarles en impreso las fotografías de sus creaciones.  Sobraban sonrisas y expresiones de sorpresa… las mujeres en grupo con el catalogo en el centro, pasaron un buen rato admirando su trabajo plasmado en papel.  Fue sin duda un momento muy grato para todos.

 

Adriana y las mujeres viendo el catalogo de tejidos
Adriana y las mujeres viendo el catalogo de tejidos

La reunión terminó con resultados positivos. El aire soplaba frío y el sol quemaba. A las mujeres les tocaba caminar dos horas de regreso a sus hogares y a nosotros nos esperaban unas tres horas en la carretera.  

 

Fue sin duda un día de mucho aprendizaje para nosotros.  Nos sorprende la gente como Adriana, que junto con su equipo, lucha por mejorar las condiciones de vida de estas personas, olvidadas por el gobierno.  Ella ha trabajado ya por alrededor de cinco años con estas comunidades indígenas.  Buscando la forma de generar ingresos para estas familias.

 

Como misma Adriana nos lo dijo, ha sido mucho trabajo, muchas horas de esfuerzo  de las cuales el resultado aun no es muy claro, “pero tengo toda la fe de que las vidas de los niños mejorarán”.

 

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Comentarios: 1
  • #1

    carolina (lunes, 22 junio 2015 21:22)

    increible trabajo, el mayor de los exitos

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