Nuestros días en La Paz

Esta mañana mi día comenzó con una muy grata noticia: el Adventure Brew Hostal ofrece un desayuno de cortesía, pancakes, café, té y leche, “todo lo que puedas comer”.   Ya que dese hace meses nos es imposible comer pancakes –los precios son excesivamente altos en la mayoría de lugares que los ofrecen, y muchos solo te sirven un pancake- esto fue una maravillosa noticia.

 

Nos servimos una pila de pancakes cada uno y comenzamos nuestro día.   La mañana la enfocamos  en trabajar y no fue hasta después de medio día que pudimos dejar la computadora de lado para ir a Migración.  En la frontera sólo nos sellaron por un mes de estancia en el país, necesitamos que nos den un plazo mayor, “por si acaso” no tener problemas, ni multas que pagar.

En Migración nos preguntaron qué íbamos a hacer en Bolivia para necesitar más de un mes. Explicamos que vamos a viajar en el interior –incluso a la selva, lo cual no es real-  hasta salir a Chile.  Nos pidió nuestros pasaportes y la hoja verde que te dan al ingresar al país, además copias de ambas cosas.  Ya que no llevábamos ni la hoja verde, ni las copias, optamos por volver mañana.

 

De Migración nos pasamos al estudio fotográfico de José Luis y ahí pasamos un buen rato platicando con Indira –su hija menor. Luego tomaos café y biscochos.  La verdad es que cada vez que vemos a José Luis y su familia, tenemos garantizado un buen rato de risa.

 

Algo que me ha parecido interesante de Bolivia, es como la gente baja la voz cundo habla de política, y cómo se ríen con ironía cuando se trata de lo que Evo ha hecho en pro del pueblo boliviano.   Lo único que se nos ha dicho hasta ahora, es que Evo no admite que se hable mal de él, y para ello ha intervenido las líneas telefónicas –no sabemos si de algunas personas en específico o en general.   Habrá que seguir investigando para saber más de este gobierno. 

En las calles notamos algo que me llamó la atención: los lustradores, o limpia zapatos, llevan la cara cubierta.  En un principio me recordó la capucha que usa el Comandante Marcos, en México, y pensé que pudiese ser algo relacionado a algún movimiento político, luego pensé en que pudieran simplemente estarse cubriendo del olor de los materiales que usan.  Vaya sorpresa me llevé cuando José Luis nos dijo “es para que no los reconozcan sus cholitas.  Los que están casados ya no lo llevan, pero los solteros se cubren para que no sepan quienes son. Les da vergüenza.”   Nunca había visto un lustra botas cubrirse por vergüenza…  Al fin y al cabo es un trabajo, y en los países que hemos visitado, resulta ser un trabajo que se hace con bastante naturalidad, excepto aquí que se realiza con capucha.

 

Caminamos un buen rato por las calles. Pareciera que casi siempre es hora pico.  El tráfico y el humo marean, además de que es lo mismo en las calles que en las aceras, hay tanta gente caminando –muy lento como si fueran turisteando, contando chismes o viendo las pantallas de sus celulares- que debes poner atención para no tropezarte.   Aun y con eso, debo admitir que me agrada caminar en estas calles. Ves comida por todos lados -que por cierto, me ha encantado la comida boliviana-, puestos de periódico, y las luces de colores que encienden en la Av. Mariscal Santa Cruz cuando comienza a oscurecer. 

 

Lo importante al caminar es estar siempre atento al tráfico, por lo visto aquí en Bolivia existe cierta anarquía en lo referente a reglas de tránsito, y los que más incurren en faltas son los peatones, como diríamos en México “se creen de hule”.  A pesar de que hay semáforos peatonales, las personas corren en el momento menos esperado a la calle, y el conductor tiene que ir sorteándolos a pocos centímetros.   En vez de esperar a que el semáforo peatonal se ponga en verde,  cruzan en masa –aun cuando el semáforo este color rojo y los autos tenga la vía libre- y detienen el tráfico.  Así que cuando el semáforo peatonal se pone en verde, los autos ya no respetan y recuperan el tiempo que la gente al atravesarse les hizo perder.  Conclusión: No importa de color este el semáforo, observa en todas direcciones y sé prudente.

 

Los primeros días era bastante difícil conservar la calma en las calles, pero ahora, parece de lo más normal.  

The Adventure Brew Hostel
The Adventure Brew Hostel

Regresamos al hostal a descansar un rato y por la noche salimos a por una de las ricas cenas que encontramos cerca  a la Plaza Alonso de Mendoza. Un lugar de techos altos y pintura descarapelada, pero con excelentes cocineros y precios increíbles.  “Un menú” para la cena –carne a tu antojo, arroz, papas fritas, pan y mate- por unos 95 centavos de dólar.

 

Ahora estamos de vuelta en el Adventure Brew Hostal y vamos  bajar al bar a por nuestra cerveza de cortesía y jugar un rato futbolito.  Mañana seguramente será otro largo día.

 

Andrea

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