Por fin aprendimos a comer salteñas!

Por fin hemos aprendido a comer salteñas! La salteña es una empanada de masa dura en cuyo interior está la carne y vegetales con caldo y todo. Aunque son originarias de Argentina son muy populares en Bolivia para desayunar. En La Paz las habíamos probado una vez y fue un desastre, las mordimos como una empanada normal y enseguida se nos empezó a derramar el jugo quemándonos las manos, pensábamos que estaban mal hechas, ¿se les habría olvidado sacar el jugo?

 

Don Víctor vino a recogernos a casa de su hija y nos llevó a comer salteñas. Cada uno pedimos dos de carne picante acompañadas de una coca cola (la bebida que don Víctor toma a todas horas). Aprendimos que para degustar correctamente una salteña hay que utilizar una cuchara (aunque no es imprescindible si uno tiene práctica y habilidad). Se rompe un extremo de la empanada y con la cuchara se va sacando poco a poco el jugo y el contenido, así ya era otra cosa.

 

Bien desayunados regresamos hasta la casa de su hija y tuvimos una conversación muy interesante sobre la situación política actual de Bolivia y las problemáticas reales que está afrontando el país. Ya hemos hablado con bastantes personas sobre este tema y la gran mayoría coinciden en que en Bolivia priman los intereses de unos pocos y está dirigido al antojo por un presidente poco educado que llegó al poder a base de bloqueos. Lo peor es que parece que la situación no va a cambiar ni a corto ni a medio plazo. Es un tema controversial del que vamos a seguir recopilando información y hablaremos con mayor detenimiento próximamente.

Después de almorzar con don Víctor y Rori, su esposa, llevamos la Zaigua a que le dieran una revisada. La verdad que desde Lima no ha dado ningún problema pero siempre es conveniente llevarla al “doctor” y más si son especialistas en Volkswagen como en el taller mecánico Autotécnica. Jorge, el dueño, nos recibió con mucho entusiasmo, es un apasionado de VW y tiene una combi con la que quiere viajar como nosotros en un futuro cercano. Nos cambiaron el aceite, limpiaron el filtro del aire y el motor que estaba lleno de polvo, nos revisaron los rodamientos y los frenos, nos engrasaron la caja de cambios, etc. Estaba perfecta, parece que no hay nada que le impida llevarnos hasta la Patagonia, ojalá siga así. Jorge y todos los chicos del taller quisieron colaborar con nuestro proyecto y no nos cobraron nada por su trabajo y los repuestos, todo un detallazo, muchas gracias chicos.

 

El resto del día estuvimos en casa de don Víctor trabajando en el blog, que teníamos un poco descuidado, y planeando nuestro día para mañana. Según nos han dicho mañana vamos a ir a una peregrinación única en el mundo: “El Calvario”, ¿qué tendrá de especial?

 

David

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Comentarios: 2
  • #1

    Emilio (miércoles, 21 agosto 2013 15:01)

    Hola Andrea y David. Espero se encuentren bien y pues nada, que los relatos pendientes (que son como diez) se deba a la falta de tiempo para subirlos al blog y no a otra cosa.
    Por favor cuídense mucho: les envío un gran abrazo y deseos de bienestar.
    Saludos.
    Emilio García.

  • #2

    Zaigua (viernes, 23 agosto 2013 13:47)

    Hola Emilio, gracias por tu preocupación, últimamente hemos encontrado un Internet muy lento y no hemos podido subir todo correctamente pero todo está bien. Durante este fin de semana ya van a estar subidos los relatos pendientes, han sido unos días increíbles en Cochabamba y Torotoro, no te los pierdas.
    Un abrazo muy grande

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