De cumpleaños con el Club VW

Temprano esta mañana llegaron Víctor y Rorri, nos llevarían a desayunar algo típico de Cochabamba: chicharrón.  Se le llama chicharrón a lo que en México llamamos carnitas de cerdo.  Carne de puerco  hervida y luego freída en su propia grasa.  Honestamente no me encanta la carne de puerco, pero debo admitir que el desayuno estuvo muy rico.  Nos sirvieron un plato grande con granos de maíz o mote  como lo llaman aquí, papas y carne; además Rorri pidió para ella y para mí unas humitas  -tamales- de maíz dulce con queso. 

David probando la chicha boliviana
David probando la chicha boliviana

Como dicen Rorri y Víctor: venir a Cochabamba y no comer chicharrón ¡es como no haber venido!

Ahora sí puedo decir que estuve en Cochabamba.

 

Víctor nos invitó una chicha, aunque estaba algo renuente a que la probásemos porque temía que nos hiciera daño en el estómago. Le explicamos que hemos tomado chicha ya en muchos países por los que hemos pasado y que ninguna nos ha hecho daño. Entonces se animó a pedirla.

 

La chicha era acida pero a la vez un tanto más dulce que el resto de chichas que hemos probado –excepto que la de maíz morado que preparan en Perú y sirven sin fermentar.

 

Luego del desayuno nos llevaron a conocer algo de lo más característico de la ciudad: El Cristo de la Concordia.   Una réplica del cristo ícono de Rio do Janeiro, pero más grande. El cristo de Cochabamba se destaca por ser la “Imagen más grande del Mundo”.

 

Al regresar del paseo Víctor nos llevó a por un helado, eso era un no parar de comer…. Cerca del Boulevard La Recoleta, hay un local sencillo en el que se ven las tinajas de aluminio dentro de cubos de madera, en las que preparan el helado.   Eso nos reactivó, porque el desayuno y el paseo estaban haciendo que nos diese sueño.

 

 

El resto del día lo pasé en casa de Rorri y Víctor escribiendo en la computadora. Poco antes de caer la noche llegó Marcelo, otro miembro del club VW. Fue a dejarnos su laptop para que David pudiese trabajar al tiempo que yo usaba nuestra laptop, el internet iba bastante lento así que lo mejor era trabajar al mismo tiempo para poder avanzar con el blog.

 

 

Después llegó Carla, la novia de Marcelo, y más tarde llegó Alex, otro miembro del club. Esa noche se celebraba el cumpleaños del director del Club VW Cochabamba, Iván. Dejamos las computadoras y nos fuimos con Víctor y los chicos a casa de Iván.

Apenas llegamos al festejo, nos acomodaron a la mesa y sirvieron la cena –en realidad es un no parar de comer. Iván nos mostró dos de sus coches, dos Brasilia VW tuneados, a los que llama su pasión –y sin duda lo son.

 

Iván nos dio una muy calurosa bienvenida, y no paró de repetir que éramos una agradable sorpresa.   Nos la pasaos muy bien, reímos bastante y además comimos pastel, hace tiempo que no estábamos en un cumpleaños.

Regresamos a donde la Zaigua con Víctor. Hoy abrían el bar de su hija, Sismo, entró con nosotros para que lo conociéramos y nos tomásemos una copa. Víctor se fue y David y yo nos quedamos ahí un rato más.

 

Mañana, según lo planeado, iremos a almorzar con los chicos del club como despedida de Cochabamba. No cabe duda que aquí dejaremos buenos amigos.

 

Andrea

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