jue

22

ago

2013

Qué carretera!

Así quedó el motor después del viajecito...
Así quedó el motor después del viajecito...

Qué infierno de carretera! Nos hemos pasado prácticamente todo el día conduciendo desde Cliza para poder llegar hasta la capital de Bolivia, Sucre. Antes de las 9 de la mañana nos pusimos en camino y no hemos llegado hasta después de las 17:00. Nos habían avisado que esta carretera no estaba en muy buenas condiciones, que era mejor retornar a Oruro y de ahí dirigirnos hasta Sucre, pero eso significaba regresarnos muchos kilómetros y preferíamos conocer algo nuevo.

 

Hasta Epizana todo fue bien, buena carretera. Sin embargo ahí nos desviamos hacia Aiquile (de nuevo ninguna señalización y nos perdimos) y todo cambió. Otra vez un camino empedrado lleno de polvo que se nos hizo interminable, como si no hubiéramos tenido suficiente los últimos días. Nos hemos dado cuenta que una de las grandes deficiencias de Bolivia es su infraestructura de carreteras, está en muy mal estado, no nos  creíamos que circuláramos por la carretera que une dos de las principales ciudades de país, Cochabamba y Sucre.

 

En Aiquile paramos a comer y luego continuamos nuestro camino. Casi con toda seguridad no vimos un vehículo particular salvo nosotros (los únicos inconscientes), solo vimos trufis (así llaman a los taxis) y camiones de mercancías que además levantaban una polvareda horrorosa.

Cerca de Sucre volvió a aparecer el asfalto (parecía que habíamos llegado a la mejor carretera del mundo) y por fin pudimos conducir un poco más tranquilos. Al llegar a Sucre necesitábamos gasolina y de nuevo comenzó la peregrinación de gasolinera en gasolinera hasta que alguien nos echara combustible a un precio razonable. En la tercera gasolinera el chico nos dijo lo de siempre, que había cámaras, que no se podía, que blablablá. Como vi que otras personas iban con sus garrafas a llenarlas de gasolina y no les pedían nada, le dije que si a mí también me podía hacer lo mismo con mi bidón. Para mi sorpresa me dijo que sí. Solo tuve que separarme 3 metros de la gasolinera y comenzó el show: primero llenar el bidón y luego echar el combustible al tanque, con lo fácil que hubiera sido echarlo directamente. Que ganas de complicarnos la vida si al final fue exactamente lo mismo, yo como extranjero conseguí gasolina a precio boliviano para mi vehículo extranjero con la única molesta diferencia que no la pude echar directamente del surtidor sino de bidón en bidón a tres metros de la gasolinera, no hay quien lo entienda.

Fácilmente llegamos hasta la plaza principal de Sucre, bastante más grande que la de Cochabamba y La Paz. Vamos a buscar algo de cenar y ya mañana conoceremos la ciudad, según dicen una de las más bonitas de Sudamérica.

 

David

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