lun

04

nov

2013

La mágia del desierto de Atacama

Frente al Valle de la Luna
Frente al Valle de la Luna

Este fin de semana pasado fue quizá el penúltimo de nuestra estadía en San Pedro de Atacama.  Varias cosas han pasado desde el viernes hasta hoy lunes que han dado la pauta para que nosotros vayamos pensando en retomar la ruta…

 

Para comenzar: ya no tengo trabajo.  La agencia para la que trabajé este tiempo encontró a un remplazo para mí que llega el jueves, dado que desde mañana martes hasta el viernes la agencia estará cerrada, puedo contarme como desempleada desde YA. Quizá mas adelante pueda regresar a despedirme, ya que hoy nadie se detuvo a escuchar mis palabras de agradecimiento/despedida…. No hubo mucho tiempo para sentimentalismos.

 

Esta mañana visitamos las oficinas de migración que nos dieron la binvenida a territorio chileno hace dos meses. Nuestra intención era la de renovar nuestro permiso para estar en el país –por tres meses más- y también el de la Zaigua.  Nos encontramos con dos cosas: nuestro visado no puede ser renovado hasta que ya haya expirado –cosa que no había sido necesaria en otros países, además la extensión del visado cuesta alrededor de 100 dólares por lo que sabemos hasta este momento.  La segunda cosa es que ni nuestra visa ni el permiso de la Zaigua podemos renovarlos en San Pedro, mínimo tenemos que llegar a Calama, la ciudad más cercana.  Una vez que estemos ahí nos dirán si aprueban la extensión o no.

 

En todo esto hay un detalle apremiante:  dentro de poco a David se le vencerá el pasaporte español, por lo tanto, de no tramitar uno en Santiago dentro del menor tiempo posible,  pronto no podrá estar legalmente en este país y tampoco le darán entrada a los países vecinos.

 

Esos detalles que he mencionado nos obligaron a definir nuestra fecha de partida para el próximo lunes 11 de noviembre más tardar.  Esta semana tendremos que dedicar bastante tiempo a las cosas que debemos ver y trabajar en internet, a cocinar las cosas que después nos será imposible y a ir a aquellos sitios que rodean San Pedro a los cuales no hemos podido ir por falta de tiempo.

 

Por lo pronto el inconveniente más grande es el hecho de tener que pagar 100 dólares cada uno para acceder a nuestra permanencia en Chile…. Claro, eso si ellos aceptan darnos la extensión después de revisar nuestro caso.

 

Pero regresemos al viernes. Ese día pedí permiso para tomar mi turno de la mañana libre, ya que nunca tengo días libres, es casi a lo máximo que puedo acceder para hacer otras cosas que no impliquen turistas comprando tours.

Jorge, nuestro amigo encargado de la biblioteca, nos invitó a su casa para que tuviésemos un acercamiento más puro a lo que es la verdadera cultura y tradición atacameñas.

 

Por la celebración del día de los muertos, Jorge y su esposa Jimena, prepararon comida en su casa y nos invitaron para el almuerzo, además nos explicaron los detalles de la ornamenta de la mesa de ofrendas para los difuntos.

Fue una muy grata experiencia. La casa de Jorge y Jimena se encuentra en una parcela fuera de San Pedro,  o al menos si fuera del ruido de autos y los turistas.  Para lo pequeño que es el pueblo, nos pareció larga la distancia hasta su casa.

 

Cuando llegamos nos sorprendió lo bella que es su casa de adobe, lo tranquilo que es el sitio y lo rico que cocina Jimena.

 

Estuvimos un buen rato en la sala de la casa, admirando los detalles que la componen: libros de todo tema, tejidos autóctonos de la zona y de otras regiones andinas, los bloques de adobe que posan uno sobre el otro formando las paredes, el piso y el techo de madera… todo conjugado perfectamente.

 

 

Tomamos jugo de frutas que nos ofreció Jimena, mientras conversamos y veíamos fotografías.  De pronto, Jorge nos invitó a dar un paseo….

 

 

Salimos de la casa, Jimena estaba dando los últimos toques al almuerzo y el bebé estaba durmiendo.  Caminamos hacia un costado del terreno, saltamos un canal de agua y poco a poco nos fuimos adentrado al desierto.

Nos detuvimos a las orillas del río San Pedro,  que a pesar de no tener agua, los rastros que el caudal dejó el año pasado, permiten hacerte una muy buena idea de la magnitud del río en temporada de lluvias.

Entonces Jorge comenzó a contarnos una historia, la leyenda que explica la existencia de los volcanes y montañas alrededor del mágico San Pedro de Atacama.  Cuando terminó estiró su mano hacia nosotros y dijo: “Bienvenidos al verdadero San Pedro de Atacama”, estrecho nuestras manos y nos dio un abrazo.  En todo el tiempo que llevamos en San Pedro, nunca alguien nos había dado la bienvenida… fue una experiencia muy especial.

Regresamos a casa de Jorge y lo ayudamos a poner la mesa en el jardín, al lado de un enorme árbol.

Cuando la comida estuvo lista la llevamos afuera y comenzamos el almuerzo. 

 

David y yo queríamos quedarnos ahí el día entero, en la serenidad de ese lugar, pero yo tenía que volver al pueblo a trabajar el medio turno de la tarde.  Con todo pesar nos despedimos de Jorge y Jimena y nos apuramos a llegar cuanto antes a mi agencia.   El resto del día fue la repetición de días pasados.

El sábado y el domingo nos dividimos, cada quien a su sitio de trabajo reuniéndonos solo para las comidas y para dormir.  Extraño los días en la ruta, aunque sé que cuando dejemos San Pedro extrañaré muchísimo mi vida pueblerina y a los amigos que hemos hecho aquí.

 

David ha pasado sus días haciendo el máximo de actividades que su cuerpo, mente y el tiempo le permiten hacer.  Por un lado está siguiendo un nuevo proyecto de energía con los chicos del pueblo de artesanos, por otro, pasa muchísimo tiempo en la computadora luchando por conseguir más votos para el concurso de bitácoras, editando videos, haciendo el blog, contactando gente… etc., etc.  Ahora que no tengo trabajo al menos podré ayudarle con estas cosas.

 

He estado sopesando la posibilidad de regresar a mi casa por algunas semanas, quiero conocer al primer hijo de mi hermana Raquel, y primer nieto de mis papás, mi primer sobrino: Leonel, un bebé enorme y por lo que me han contado muy risueño.   Además este será el primer invierno –Navidad, Año Nuevo- en el que no tengamos a mi abue Carmen.  Hay muchas cosas que me hacen desear como nunca regresar a mi casa, al menos por un tiempo…

 

Los días que vienen tendremos que aprovecharlos al máximo,  habrá que hacer las cosas con más prisa de la que hemos tenido desde nuestra llegada a este lugar, y el lunes, si todo sale bien, emprenderemos nuestra ruta hacia Santiago de Chile –un viaje de unas 24 horas según nos han dicho.

 

Será muy difícil despedirnos de San Pedro de Atacama. David suele hablar de nuestra vida paralela en este lugar, y tiene toda la razón, es como si viviésemos en una burbuja desértica en la que hemos hecho una pequeña vida alejados de todo…

 

Andrea

 

 

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Comentarios: 1
  • #1

    Jimmy (miércoles, 06 noviembre 2013 09:04)

    Aunque David escribe muy bien, me identifico con las narraciones de Andrea. La siento muy sincera, descriptiva y humana. La narración anterior me hace ver el lado femenino del viaje. Es diferente a la narración que pudiese haber hecho David, ya que él se enfocaría mas en detalles diferentes. Hagan lo que hagan, siempre los acompaño a través de sus narraciones. Sufro, vivo, tiemblo, me estreso y disfruto con ustedes. Ánimo.

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