lun

11

nov

2013

Volvemos a la ruta!

Nunca hay despedidas fáciles y marcharnos de San Pedro ha sido bastante difícil por todo lo que ha significado este lugar para nosotros. En cuanto llegamos, muchísima gente nos ayudó e hizo que verdaderamente nos sintiéramos como en casa en el parque en donde hemos estado estacionados y viviendo durante más de dos meses. Hemos aprovechado a trabajar en nuestro proyecto y se dieron las oportunidades para que trabajáramos en cosas muy diferentes y ahorrar un poco de dinero para el viaje. Durante la última semana nos hemos ido despidiendo poco a poco de muchos amigos y esta mañana teníamos pensado despedirnos de todos una vez más pero al final nos entró el estrés y a primera hora ya estábamos saliendo de San Pedro.

 

Hay un dicho que dice que San Pedro te atrapa, incluso hay una teoría científica que es debido al litio que hay en el ambiente, y a nosotros nos atrapó totalmente, solo tenemos palabras de agradecimiento para todos y esperamos que nuestros caminos se vuelvan a cruzar en el futuro, muchas gracias a Jorge, Jimena, Jean, Simón, Maca, Gonzo, don Jorge, María Antonieta, Lorens, Cristian, Gerardo, Mario, Carlos, nuestros amigos peruanos y todas aquellas personas que hicieron que tuviéramos nuestra “vida paralela” en San Pedro.

 

 

Al salir de San Pedro nos quedamos un buen rato estacionados en el desierto observando el Valle de la Luna y de la Muerte con sus imponentes volcanes al fondo. Nos acordamos de tantas experiencias que hemos tenido en ese pueblo y que nos van a acompañar para siempre, ojalá que el ambiente de San Pedro se mantenga y el dinero del turismo no corrompa este lugar tan emblemático para nosotros.

Después de poco más de 100 kms llegamos a Calama y todo nos cayó como un jarro de agua fría: coches, ruidos, gente… Nos sentíamos como fuera de lugar, poco a poco tenemos que cambiar el chip y “reacostumbrarnos” a nuestra vida viajera que elegimos hace muchos meses atrás. Lo primero que hicimos fue ir al supermercado y al centro comercial para abastecernos. Hacía muchos meses que no estábamos en un super tan grande y todo nos parecía increíble, la variedad de cosas que se podían adquirir y sobre todo mucho más baratas que en San Pedro. Andrea no pudo resistir la tentación y aprovechó para comprarse uno de sus antojos: helado.

Estábamos estacionados en el parking del supermercado cuando de repente un hombre se nos acercó y nos dijo que nos conocía. Salem, pertenece al grupo Kleinbus y había visto y comentado un mensaje que escribimos en este grupo en su Facebook. Muy amablemente nos dio indicaciones y consejos para nuestra ruta, resultó ser una grata sorpresa que Salem nos empezara a ayudar de esa manera.

 

No sabíamos si continuar camino o pasar la noche en Calama, al final decidimos quedarnos para irnos acostumbrando otra vez a la vida rutera lentamente. De nuevo retomamos nuestra rutina de buscar un lugar seguro para dormir y nos acabamos de estacionar al lado de los carabineros, la policía.

 

Va a ser una noche muy diferente, nos sentimos fuera de lugar extrañando nuestro ambiente de San Pedro, pero mañana será otro día y volveremos a la carretera ansiosos por seguir conociendo y mostrando Latinoamérica como lo hemos hecho durante los últimos 15 meses.

 

 

David

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