Un día zaigüero!!

Hay días en los que llegamos a un lugar con el único objetivo de pasar unas horas pero de repente conocemos a alguien y se convierte en un día zaigüero, lo inesperado ocurre y solo nos dejamos llevar, un día como hoy.

 

 

Al levantarnos, vimos que efectivamente estábamos de nuevo en la costa, la última vez que vimos el mar fue hace cuatro meses y nos quedamos embelesados con la vista. En pocas horas habíamos pasado del desierto al océano y de una altitud superior a los 2000 m.s.n.m. a estar en la playa. Nuestros cuerpos se sentían raros y estábamos cansados pero durante el día se nos fue pasando.

Habíamos dormido en Caleta Paposo, una pequeña comunidad que hasta la Guerra del Pacífico, había sido límite fronterizo con Bolivia. En la actualidad por lo que pudimos ver es un pequeño pueblo costero cuyo principal motor económico es la pesca.

 

A media mañana salimos de Paposo rumbo al sur, la Zaigua se estuvo comportando de una manera bastante rara, después de varios meses circulando por los Andes ahora parecía que le costaba acostumbrarse a su nuevo terreno. Durante todo el día nos estuvo dando problemas ya que una vez que se dejaba de pisar el pedal del acelerador se apagaba, algo que tendremos que mirar en cuanto tengamos oportunidad.

 

 

Durante 50 kms pasamos diferentes caletas y playas, un paisaje muy rocoso y con escasa o nula vegetación pero hermoso debido a las formas tan peculiares que tomaban las rocas. Tras 40 minutos conduciendo llegamos a Taltal, una pequeña ciudad alejada de cualquier ruta turística que nos atrapó durante el resto del día, y eso que solo íbamos a hacer una parada rápida para repostar combustible y pedir indicaciones…

Taltal es una típica ciudad del norte de Chile, se fundó en la última mitad del siglo XIX debido a un boom minero y posteriormente por la explotación de salitre. Tuvo subo apogeo durante varias décadas llegando a exportar miles de toneladas de minerales recibiendo capital extranjero, principalmente alemán e inglés, hasta que se los fertilizantes artificiales aparecieron en el siglo XX y poco a poco la economía de la región comenzó a decaer.

 

En la actualidad, Taltal es una pequeña ciudad costera, con construcciones de un solo nivel y muchas casas de colores con una construcción igual a las de las ciudades “bananeras” que habíamos visto en el caribe. En su plaza principal se erige una réplica de la iglesia que se quemó hace unos años y por decisión popular se volvió a construir igual que la original. Nos llamó la atención la tranquilidad con la que podíamos pasear sin ningún tipo de preocupación, nos gustó mucho.

 

 

Nos dirigimos a la alcaldía para informarnos de cómo llegar hasta el Parque Nacional Pan de Azúcar (nuestro objetivo del día) y nos acabaron dando muy buenos consejos para visitar los alrededores de la ciudad, en especial la Isla de la Loba. A poco más de 3 kms de Taltal existe una isla junto a la costa (que al parecer no mucha gente conoce) en la que habita una considerable comunidad de lobos marinos. Aunque ya habíamos visto estos hermosos animales en Perú, teníamos curiosidad por conocer este lugar y sin dudarlo un momento nos dirigimos allá.

Fuimos con la Zaigua hasta donde el camino nos permitió y luego comenzamos a caminar guiados por unos aullidos que verdaderamente asustaban. Después de unos 15 minutos, dimos la vuelta a un pequeño cerro y… decenas de lobos marinos aparecieron ante nuestros ojos. No nos lo podíamos creer, había hembras, machos y crías (en Perú no vimos ningún macho) y estaban todos tomando el sol tranquilamente en las rocas. Con mucho cuidado nos acercamos lo más que pudimos sin hacer ruido y nos quedamos un buen rato viéndolos como interactuaban entre ellos. Las hembras al cuidado de las crías y los machos de vez en cuando peleándose, parecía que estábamos viendo un documental de National Geographic en vivo. Además había pelícanos, gaviotas y otras aves que desconocíamos, todo un espectáculo de la naturaleza.

De regreso a Taltal de casualidad conocimos a Tello y cambiaron todos nuestros planes. Tello es el fundador de la institución Eftg Taltal una organización sin ánimos de lucro que enseña inglés a todas las personas que lo desean sin ninguna limitación de edad, el único requisito es querer aprender. Rápidamente Tello nos invitó a que conociéramos mejor a sus voluntarios (Ryan y Sarah del Reino Unido y Kat de Australia) y asistiéramos a un par de sus clases, una con los más pequeños y otra con adultos. Personalmente fue un placer acudir a estas clases, me trajeron muy buenos recuerdos de cuando enseñaba en México y E.E.U.U. El ambiente era muy relajado, educativo pero sobre todo divertido, el objetivo principal era aprender una lengua extranjera pero lo más importante era ver como a partir del inglés personas de diferentes culturas compartían experiencias.

Con su labia, Tello nos acabó convenciendo para que nos quedáramos unos días más, tampoco tuvo que insistir mucho la verdad, nos gustaba la vibra reinante. Para celebrarlo nos fuimos todos a tomar unos piscos y unas cervezas y continuar con la clase en el bar, eso sí que es una clase!

Ahora vamos a descansar ya que mañana nos espera un día bastante intenso; por fin vamos a hacer algo que teníamos ganas desde hace mucho tiempo: kayak en mar abierto!

 

David

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Comentarios: 2
  • #1

    Juan Fernández (jueves, 21 noviembre 2013 08:47)

    Será casualidad. ? Hace un año el 13 de nov también fue un día Zaiguero pero en nuestra casa en Costa Rica .
    Feliz aniversario y un gran abrazote
    Juan y Gilda

  • #2

    Zaigua (viernes, 22 noviembre 2013 11:41)

    Juan! Por suerte seguimos encontrando gente maravillosa que como ustedes nos dan espacio en sus vidas. Que rápido pasa el tiempo... ya un año de aquel día! Aún recordamos a detalle lo rico que cocina Gilda y esas arepas! Los recordamos con mucho cariño y seguimos esperandolos acá en el sur! Un abrazo enorme a los dos!

    Andrea y David

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