Kayak en mar abierto - Taltal

Esta mañana despertamos fuera de la casa en la que se hospedan los voluntarios, seguíamos algo mareados por los pisco sour que nos tomamos ayer.  Lo siguiente fue desayunar y tomar café, luego me di un baño realmente largo –por fin- y salí de ahí renovada, lista para lo que venía: hacer kayak en el mar.

 

Nunca antes me había subido a un kayak, pero los nervios que tenía se dispersaron cuando David me aseguró que con lo pequeñas que son las olas aquí era casi imposible caer al agua. Y en efecto, nadie cayó a la gélida agua.

David fungió como instructor debido a su largo historial haciendo este tipo de deporte, y Tello nos guio en la ruta. Fue algo increíblemente lindo, y nos hizo recuperar nuestro espíritu positivista que estaba algo apagado desde que dejamos San Pedro.

 

Dedicamos un buen rato al kayak, a remar en el agua y disfrutar de lo bello del paisaje y la quietud del lugar.  Lugo remamos de regreso a la costa y nos fuimos a almorzar.

 

Creo que la mejor parte de estar compartiendo este tiempo con Tello y los chicos, es  que nos recuerda lo bueno de lo que estamos haciendo: tenemos la oportunidad de conocer a mucha gente con una visión optimista del mundo, o con ganas de hacer algo, con historias y circunstancias distintas.

El caso de Tello es algo especial, él es un hombre joven que ha viajado durante gran parte de su vida, mayormente en el este asiático.  Al regresar aquí a Chile, su país, comenzó este proyecto, una escuela de inglés para todos.  El ‘para todos’ de la frase anterior es en realidad como lo escribo: para TODOS. Como principio, no hay cuotas a pagar, es gratuita, quien puede y quiere aporta dinero que es reinvertido directamente en la escuela.  No hay restricción en cuanto a tu edad, no se exige un nivel mínimo para ingresar. Lo único netamente necesario es querer aprender y querer hacer lo necesario para aprender.

 

Los conflictos a los que se enfrenta Tello son meramente económicos, ya que hasta ahora todos los gastos corren por su cuenta, incluida la manutención de los voluntarios que llegan a Taltal para trabajar con él.  Después de nuestra primera charla, David y yo quedamos bastante impresionados por la iniciativa de Tello: invertir todos sus ahorros en la gente, darles educación gratuita y la oportunidad de conocer gente de otros países –que vienen a hacer voluntariado- y aprender el idioma inglés.

 

Tello no se conforma con la escuela de inglés, también organiza actividades con los alumnos y los voluntarios, como lo de hoy: hacer kayak… ¿por qué no?  Este hombre es en realidad una de esas personas difíciles de encontrar, así que vaya que tenemos suerte de habernos topado por casualidad.

 

Por la tarde-noche nos dedicamos a descansar y cocinar, hoy tocó noche mexicana! Preparamos quesadillas, guacamole, frijoles y a cenar.  Fue un día exhaustivo y muy positivo.  Mañana nos quedaremos también aquí en Taltal, Tello nos invitó a hacer surf en una playa cercana, así que probaremos suerte con las tablas en este frío mar.

 

Andrea

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