La Ruta del Desierto

Si alguien nos hubiera dicho que hoy íbamos a recorrer la Ruta del Desierto nos hubiéramos imaginado únicamente arena y rocas, sin embargo esta ruta chilena transcurre a lo largo de la costa del Pacífico con unas de las mejores playas que hemos visto en Sudamérica. Lo malo es que no tuvimos un final feliz como en los cuentos…

 

Después de la rutina mañanera diaria, nos despedimos de la pareja alemana con la que estuvimos conversando anoche y de otra pareja chilena que viaja en un enorme ex-furgón policial antiguo, quienes nos estuvieron dando bastantes consejos sobre lugares a visitar en Chile.

 

 

Salimos del Parque Nacional Pan de Azúcar y llegamos a la panamericana en Chañaral. De nuevo asfalto y más desierto. Al llegar a Caldera paramos un rato para que descansara la Zaigua y aprovechamos para comer algo rápido. No pudimos conocer mucho de esta pequeña ciudad costera pero nos llamó la atención su iglesia.

Bahía Inglesa
Bahía Inglesa

Nuestra siguiente parada en la ruta fue Bahía Inglesa, un lugar que mucha gente nos había recomendado y enseguida entendimos la razón. Nada más llegar nos vino a la mente el Caribe, una playa de arena blanca bañada por aguas de color azul turquesa. Casi no había nadie (aunque parece que en temporada alta tiene mucha afluencia de turistas) y dejamos a la Zaigua un rato para pasear por la playa y coger conchas para futuras artesanías J

 

El día se nos había pasado rapidísimo y ya era un hecho que hoy no llegaríamos a la Serena. Teníamos dos opciones: regresar a la Panamericana o seguir la ruta del Desierto por la costa. Nos comentaron que la ruta del Desierto no estaba asfaltada pero el camino estaba en buenas condiciones y no tendríamos ningún problema para circular con nuestro vehículo. Así que decidimos seguir por la costa e ir descubriendo nuevas playas y caletas desde la Zaigua.

 

 

Efectivamente, el camino estaba en unas condiciones bastante aceptables y en casi dos horas llegamos hasta Huasco. Comenzamos a ver olivos por todas partes y nos acordamos que nos habían recomendado este lugar para comprar aceite de oliva, no podíamos desaprovechar esta oportunidad.

Robinson
Robinson

Llegamos hasta la fábrica familiar y artesanal de aceite “Valle de Olivos”. Robinson, el gerente, nos recibió y nos explicó las peculiaridades del Valle de Huasco y su producción de aceite. Robinson pertenece a la tercera generación de productores aceiteros y nos contó que el aceite chileno poco a poco va mejorando su calidad ya que actualmente utilizan las mejores aceitunas para elaborar el aceite, algo que no ocurría en el pasado, y sus aceites han sido galardonados en diferentes certámenes internacionales. Recientemente habían finalizado con la cosecha y producción y podíamos llevarnos aceite de este mismo año. No estábamos seguros qué tipo de aceite llevarnos y al final optamos por lo más fácil: llevarnos dos aceites diferentes.

 

Dimos una vuelta rápida por Huasco y retomamos a la ruta hacia Vallenar, lugar donde pretendíamos pasar la noche. A falta de 15 kms, en una pequeña subida al salir de Maitencillo, la Zaigua de repente perdió potencia y se detuvo!!! Tratamos de arrancarla en varias ocasiones pero se puso en huelga indefinida, no había mucho que pudiéramos hacer así que nos retiramos de la carretera y… pues bueno aquí estamos. Fui a pie hasta Maitencillo a ver si encontraba algún mecánico pero no había nadie que nos echara una mano.

 

Estamos cansados y ya es muy tarde para seguir buscando  ayuda, así que vamos a cenar algo, dormir y ya mañana pensaremos cómo solucionar este problemilla.

 

 

David

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