La familia en Coquimbo

David y yo con Valentina, Paulina, Mamá Rosa, Yeyo y el bebé Gaspar
David y yo con Valentina, Paulina, Mamá Rosa, Yeyo y el bebé Gaspar

Cada día vamos acumulado una desvelada más, y ahora sí que me es imposible despertar temprano; las conversaciones y el vino no han faltado en las últimas noches y hoy no fue la excepción.

 

La familia de Johnny –sus padres, su hermano, su cuñada y sus sobrinitos- nos ha acogido de una manera tan cálida que nos sentimos como un integrante más de la familia. Apenas es nuestro segundo día aquí, pero ya hemos tomado confianza y vamos conociéndolos cada vez un poco más.

El día de hoy se nos complicó un poco porque la Zaigua se detuvo de nuevo, no había quien la moviese; para colmo, había que sacarla de la cochera porque estaba obstruyendo la salida de los autos de la familia, así que no quedó más remedio que empujarla entre todos.

 

Por lo visto el distribuidor de corriente –que falló apenas antier- terminó por fundirse del todo y hay que comprar un repuesto y cambiarlo. Todo esto lo supimos gracias al mecánico que Don Homero llamó para que viniese a la casa por la tarde a revisar la camioneta.  Por suerte, además de eso, el Club Kleinbus nos ayudó con el dato de dónde comprar la pieza y corroboraron lo que el mecánico dijo.

 

 

Para contrarrestar los nervios por lo que le está sucediendo a la Zaigua, Yeyo –Jason- nos llevó a dar otro tour, ahora a varias de las playas de Coquimbo; lo mejor es que esta vez nos acompañó la familia.

Autosardina
Autosardina

Visitamos Totoralillo, una hermosa playa de agua azul claro y olas en las que se puede hacer bodysurf e incluso surf; por lo visto el área está teniendo un proceso de privatización –cada vez más casas de playa que abarcan grandes terrenos junto a la costa, que probablemente dentro de unos años cambien el carácter del lugar.

 

Luego visitamos playa Guanaqueros, otra playa de agua limpia y enormes mansiones que rodean la costa. La playa de Tongoy y su pueblo fueron nuestra última parada, veíamos  largas extensiones de playa que enmarcaban el panorama.

 

 

En estos sitios estaba soleado, pero de regreso a la casa, al igual que ayer, comenzamos  percibir las densas nubes que encapotaban el cielo.

David y Don Homero de chefs: España vs Chile
David y Don Homero de chefs: España vs Chile

Ya en la casa, Mamá Rosa preparo once –merienda-y nos sentó a la mesa. No mucho tiempo después, estábamos saliendo al súper para comprar los ingredientes de la cena.  Esta noche David y yo preparamos tortilla española –que parece ser nuestra especialidad-  y micheladas –como solo en México se hacen. Mamá Rosa y Paulina –esposa de Yeyo- prepararon empanadas de queso y camarón, tan ricas que no podíamos parar de comerlas.

Apenas nos sentamos a la mesa parecieron el pisco y el ron, y esto se convirtió en semejante conversación que fue hasta las cinco de la mañana que se nos ocurrió ver el reloj y entonces  nos fuimos directo a dormir asustados de ver lo tarde que era.

 

 Lo que nos queda por hacer es arreglar la Zaigua, una vez solucionado ese problema podremos continuar hacia el Valle del Elqui. Esperamos poder regresar aquí el domingo, ya que habrá asado aquí en la casa, y nos tocará ver la tradicional preparación de mayonesa que hacen todos los domingos.

 

 

 

Andrea

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