lun

07

abr

2014

Nuestra vida se mide en kilómetros

Patagonia
Patagonia

Me he dado cuenta de que básicamente mi vida transcurre en kilómetros, no en horas ni días, quizá no sepa qué fecha es hoy, pero sí cuántos kilómetros nos faltan para llegar al siguiente punto.  La cosa es que los kilómetros son más largos que los días y las semanas, y de pronto ha pasado tanto tiempo desde que comenzamos a medir nuestra vida en kilómetros que el tiempo se ha convertido en algo completamente relativo. Aunque para nuestras familias y el mundo, obviamente una hora sigue teniendo sesenta minutos. 

Guanacos corriendo al lado de la Zaigua
Guanacos corriendo al lado de la Zaigua

Recorrer la Patagonia en vehículo es una experiencia que pareciera nunca terminar, hay cosas hermosas y también paisajes casi permanentes, de pastos amarillos y cielos azules; tan monótono a veces, que aprecias la libre que corre o el guanaco que salta, cualquier movimiento o cambio en el escenario te llama la atención. 

 

 

Hoy, al igual que ayer y antier, que mañana y pasado mañana, fue un día de muchos kilómetros casi idénticos entre sí.  Es tanta la tranquilidad que  nos ponemos a bailar aunque no haya música, hacemos ruido y nos reímos, aunque sea cuestión de segundos. 

Camarones
Camarones

Decidimos salir de la Ruta 3 e incursionar en la costa. Llegamos a un pueblecito que parece acabado de hacer, se llama Camarones.  Para nuestra sorpresa resultó ser la capital del salmón, aunque por una u otra cosa no pudimos acceder al rico pescado. 

 

 

Pasamos la noche en Camarones en un área frente al mar que está adaptada para que las familias vayan a hacer sus asados.  Éramos lo únicos en el lugar así que estábamos muy tranquilos, aun así una patrulla de policía tocó en nuestra ventana por la noche, para decirnos que a veces en el área había “vagos” o ladrones, y que en caso de cualquier cosa no dudáramos en llamarlos. La noche transcurrió sin inconveniente.

Salimos de Camarones continuando por la ruta costera –Ruta 1- que para nuestra sorpresa no era tan costera como se suponía, de pronto estábamos de nuevo entre estancias enormes en las que solo había matorrales, y de nuevo quienes nos aligeraron el camino fueron las liebres, los zorros, las ovejas y los guanacos, que corren asustados al escuchar el motor de la camioneta.

 

La Ruta 1 es de ripio –terracería- pero está en muy buenas condiciones, solo hay que tener más cuidado con los animales ya que las poblaciones parecen mayores en esta zona.  No volvimos a estar al lado del mar hasta que llegamos a Punta Tombo, el único sitio de interés luego de Camarones en ruta hacia el norte.

 

 

Punta Tombo es un sitio bastante alejado de todo –a 110km de Rawson y Trelew, las ciudades más cercanas-, es una reserva natural a la que llega la cantidad más grande en el mundo de parejas de pingüinos magallánicos para aparearse y tener sus crías.

Punta Tombo
Punta Tombo

En la reserva se encuentra un centro interpretativo con información de diversas especies que habitan el área. Muy ilustrativo. En la reserva y por estas fechas, aun se pueden ver pingüinos magallánicos, lamentablemente no pudimos acceder a esa área.

 

Seguimos nuestro camino de regreso a la Ruta 3, por la que continuamos hasta llegar a Trelew,  está lloviendo y es de noche, no hemos podido ver casi nada de la ciudad excepto luces y algo de tráfico; pasaremos la noche en una estación de servicio a la entrada de la ciudad, entre tráileres y bajo la lluvia. Mañana esperamos llegar a Puerto Madryn, un sitio al que he querido llegar hace tiempo para ver las orcas que nadan en aguas cercanas, aunque quizá para estas fechas ya sea demasiado tarde…

 

Pero como mencioné antes, la ruta no se mide en tiempo, sino en kilómetros y los kilómetros son largos.

 

 

Andrea

Escribir comentario

Comentarios: 0

Buscar en Zaigua:

Google:  Yahoo:  MSN:
English French German Spain Italian Dutch Russian Portuguese Japanese Korean Arabic Chinese Simplified