jue

07

ago

2014

La Aripuca

Más allá de las reconocidas Cataratas de Iguazú, Puerto Iguazú tiene otros sitios que merecen ser  visitados cuando se está aquí. Uno de ellos–como lo mencioné en un post pasado–es la Casa Ecológica de Alfredo Santa Cruz.  Otro de ellos es la Aripuca.

 

 

La Aripuca es un emprendimiento eco-agro-turístico familiar que se encuentra muy cerca del centro de la ciudad.  La finalidad de este sitio se resume en tres puntos principales: crear conciencia de los recursos naturales con que cuenta la región, Incentivar acciones para preservar y promover el cuidado del medio ambiente y difundir la cultura, creencias y tradiciones de la región.

La selva misionera se ha visto brutalmente reducida en las últimas dos décadas y de no ser por sitios como este y Parques Nacionales, probablemente ya hubiese llegado a su devastación total.

 

En lengua guaraní, Aripuca hace referencia a la trampa que utilizaban–y siguen utilizando–los nativos guaraníes para atrapar aves o mamíferos. La ventaja de esta trampa, en comparación con otras, es que no causa daño a la presa, por ende quien la captura puede determinar si la presa es apta o no para consumo, y de no ser así liberarla.

 

Este eco-parque utiliza la aripuca para ejemplificar de manera simbólica la trampa en la que está entrando el ser humano al devastar áreas naturales a través de la caza, tala y pesca excesivas.  Así como la apropiación de terrenos naturales para la construcción de urbes.

 

La construcción de la Aripuca se despliega a 17 metros de altura. Construida con madera de 30 especies diferentes de árboles de la Selva Misionera, que en conjunto conforman una construcción de 500,000kg de peso.

 

 

Cabe mencionar que la madera con la cual se construyó la Aripuca proviene de rescates que se hicieron en aserraderos, con el fin de utilizarla para concientizar acerca de los perjuicios de la tala. Ningún árbol fue talado para esta construcción.

Apenas llegamos nos recibió Marcelo–guía en el parque–para contarnos sobre las  curiosidades que encierra este sitio y por qué esta tan importante promover lugares como este que ayudan a concientizar al público de la importancia de la conservación ambiental., en este caso, de la Selva Misionera.

 

Nos sorprendió el tamaño de la Aripuca, el tamaño de los arboles con que fue construida  y la edad de algunos especímenes que hay en el parque–el más antiguo se calcula tiene más de 1,000 años.

 

Al costado de la Aripuca se encuentra un edificio construido con 500 toneladas de diferentes clases de piedras de la provincia de Misiones. Este sitio alberga una  galería de ventas que ofrece productos típicos de diferentes regiones de Argentina–a precios totalmente razonables.

 

 

Luego pasamos al Yateí–que hace referencia a una pequeña abeja sin aguijón– que alberga una galería con productos típicos de Misiones y es una réplica de las viviendas típicas de los colonos.  En otro extremo se encuentra La Tacuara, un ambiente de dos pisos, construido en su totalidad con diferentes especies de bambú de la región–que recibe el nombre de tacuara.

No podíamos terminar de mejor manera que con un delicioso–y muy particular–helado de yerba mate y pétalos de flores en el Cucurucho–la heladería.  Para aquellos que quieren escapar un poco de la cotidianeidad de Puerto Iguazú y probar platillos locales pueden venir a almorzar a Las Termitas, el restaurante de la Aripuca.

 

 

El costo de entrada a La Aripuca es muy accesible y sin duda es un sitio que deja una linda enseñanza a quien lo visita. Nosotros nos vamos sorprendidos de los detalles con que nos encontramos en este lugar  y con la noble finalidad con fue creado: preservar el medio ambiente y salvar la Selva Misionera. 

 

Andrea

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