dom

31

ago

2014

El otro Rio...

Este fin de semana optamos por salirnos un poco de las visitas turísticas tradicionales en Rio de Janeiro y nos dimos una vuelta por las afueras de la ciudad para descubrir otra cara de esta metrópoli.  Aprovechamos que había un encuentro de vehículos antiguos en Nova Iguaçu –un municipio que se encuentra en la zona metropolitana de Rio- para encontrarnos con más gente y explorar un poco aquellos rumbos.

 

 

Esta zona es completamente distinta a lo que conocíamos de Rio.  Evidentemente el nivel económico es inferior, también las zonas verdes dentro de la ciudad son más reducidas, el transporte público es más viejo, etc., etc.  En nuestro camino hacia Nova Iguaçu pasamos cerca de una gran cantidad de favelas en las que la gente misma, la basura, las casas, y el ambiente que se observa son prueba de la pobreza que se vive en esos sitios.  Un mundo mucho muy lejano al que vemos en Ipanema. 

En el encuentro de autos clásicos
En el encuentro de autos clásicos

En el encuentro duramos poco tiempo, aunque lo suficiente para conocer a una pareja muy especial: Fátima y Jorge.  Con quienes conversamos un poco durante el encuentro y terminaron invitándonos a su casa.

Jorge y Fátima
Jorge y Fátima

Fátima y Jorge tienen una bella casa a las afueras de Nova Iguaçu. Cerca de las áreas verdes que aún no han sido urbanizadas. Esta casa es un proyecto en el que han trabajado muy duro los últimos meses. La casa la compraron casi en ruinas y en cuatro meses–con sus propias manos–la han puesto en pie y la han dejado bonita y acogedora., además de ser dos personas sumamente generosas, resultaron ser también una pareja con mucha creatividad para el trabajo artesanal.  

Lo primero que Fátima nos ofreció fue una ducha y agregó “sé que lo que más se extraña al viajar es poder darse una ducha sin apuros, y sin el agua o muy fría o muy caliente”. A pesar de que nos habíamos duchado por la mañana–justo como Fátima lo detalló: apurados y con agua helada–acepté darme un segundo baño feliz de la vida J Para cuando salí Fátima nos había preparado almuerzo.

 

Conversamos un buen rato y Jorge nos mostró el trabajo que realiza en madera: increíbles réplicas de barcos, de autos y de mansiones; todo a detalle.  Este hombre tiene una creatividad interminable–por lo que pudimos ver. Su trabajo es variado y pulcro. Nos mostró varias de las piezas que ha realizado durante los años que lleva haciendo estas obras artesanales y nos dejó impresionados por la dedicación y buena mano que tiene.

 

Antes de lo deseado tuvimos que despedirnos de esta singular pareja que nos demostró tanto cariño en muy poco tiempo. Fue un real placer conocerlos y sorpresa encontrarlos.

 

Salimos de Nova Iguaçu un tanto acalorados y preocupados por encontrar un buen aparcamiento en Leblon–el barrio en que dejamos a la Zaigua. Por suerte el tráfico fue mejor de lo que esperábamos y pronto estábamos de nuevo en Rio, entre cafeterías, tiendas y gente paseando a sus mascotas.  Es impactante y muy triste el contraste entre lo que conocimos esta mañana y lo que vemos ahora.  Lo peor es que cuestiones como esta suceden en toda Latinoamérica.

 

El clima ha mejorado, ya no llueve y además hace calor, lo cual parece ser que empuja a los cariocas a la calle porque las cafeterías, restaurantes y bares están abarrotados.  Por suerte encontramos nuestro lugarcito en Leblon.

 

Así termina nuestro fin de semana “en Rio”, con una perspectiva más amplia de lo que es esta ciudad y con dos queridos nuevos amigos: Fátima y Jorge J

 

 

Andrea

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