vie

31

oct

2014

Ponta Negra, Natal

Natal es una ciudad tranquila, grande y bastante moderna en comparación con sus vecinas ciudades aquí en el noreste.  Hoy pasamos el día en una de sus playas más famosas: Ponta Negra.


La playa es  una bahía extensa; sin embargo, el espacio de playa es bastante reducido.  Había mucha gente en Ponta Negra, pero lo que más nos sorprendió fue la cantidad de vendedores que hay paseando por la playa, es más, pareciera que los vendedores son los únicos que pasean en la playa ya que la mayoría de la gente renta una silla bajo la sombra y no se mueve mucho de ahí excepto para nadar un rato.  

Casi como de broma comenzamos a contar la variedad de cosas que venden en la playa, ya que realmente son muchas las opciones! –camarones, acaí, crepas, licor, helados, cigarrillos, elotes, queso asado, brochetas de carne,  vestidos de playa, gorras, lentes, trajes de baño, protector solar, chalinas, sandalias, cintos de cuero, artesanías, bisutería, pinturas en óleo, llaveros, hamacas, papalotes, juguetes de plástico, y un muy largo etcétera… impresionante no? 


Ahora imaginen a todos esos vendedores, más los turistas, en una playa muy pequeña. No suena a una buena combinación, pero por suerte es mucho mejor de lo que parece si logras enfocarte en algo que no sea la gente: como ir a probar las muestras gratis de castañas de cajú que tienen las tiendas del malecón, o darte un baño en la playa. 

Una de las características más sobresalientes de Ponta Negra es una lengua de duna que divide un cerro, llamado Morro do Careca; desde lejos puede verse el contraste entre la arena y la vegetación que la rodea, sin embargo ya no es posible subir al morro ya que lo han vedado debido a la afluencia de turistas.


La verdad es que a pesar de la cantidad de gente que había en la playa, tuvimos una tarde bastante tranquila. Ponta Negra es definitivamente para aquellos a quienes les gusta ir a la playa, tomarse una cervecita bajo una sombrilla y dejar que el desfile de gente comience.  

Para ver el atardecer fuimos al fuerte de los Reyes Magos, una fortaleza colonial que forma parte de los atractivos históricos de la ciudad. Lo malo es que llegamos demasiado tarde y ya estaba cerrado, lo bueno es que nos quedamos con vistas de la ciudad y el mar al atardecer.

Antes de que cayera la noche regresamos a la ciudad, más bronceaditos que antes J a buscar un lugar donde aparcar para pasar la noche, se nos ocurrió quedarnos en frente del reloj solar que hay en la avenida del malecón–con mucho tráfico pero también con bastante seguridad–y todo indica que hicimos una buena elección. Hasta mañana!


Andrea

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Comentarios: 1
  • #1

    Joanmi (jueves, 30 julio 2015 12:38)

    Hola! Sonreí con el comentario de playa reducida: seguramente fuisteis con la marea alta!! Cuando la marea baja desde luego que el espacio no es reducido ;)

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