Cambio de planes

Teníamos todo en la lista: comida extra, hamaca nueva, agua suficiente y sobre todo mucha paciencia. Todo estaba preparado para que esta tarde comenzara nuestra travesía por el río Amazonas hasta Manaus, bueno todo, todo, no. Faltaba un pequeño detalle: el barco.


Nos presentamos a la hora acordada en la agencia pero nada más ver la cara de Josias, el dueño, presentimos que algo no marchaba de acuerdo a lo planeado, efectivamente así fue. Nos comunicó que nuestro barco todavía no tenía la carga necesaria para que el viaje resultara rentable (el viaje de ida y vuelta cuesta alrededor de R$80,000 en gastos para la empresa) y que se había retrasado un día hasta mañana. Nos dijo que no nos preocupáramos que mañana salíamos con certeza. En fin, que nos tocaba quedarnos otro día más en Belem.


En otras situaciones esto no hubiera sido un inconveniente pero la verdad es que ya estamos cansados de estar aquí, principalmente por el calor y por la inseguridad que se siente en el ambiente (hoy leímos que durante el último mes hubo una media de 12 asesinatos diarios en todo el estado). Pero bueno así eran las cosas y había que buscar soluciones en vez de quejarse.


Durante los últimos días habíamos querido ir al Museo Emilio Goeldi y al parque zoo-botánico y aquí estaba nuestra oportunidad, como dicen “no hay mal que por bien no venga”.

 Dejamos la Zaigua estacionada en una calle segura y nos fuimos caminando hacia el parque que es allí donde también se encuentra el museo. La entrada cuesta menos de USD$1 y no hacen diferencia en la tarifa entre extranjeros y nacionales, ya con esto nuestra primera impresión fue muy positiva, verdaderamente quieren difundir cultura y no recaudar dinero.


El museo albergaba diferentes exposiciones temporales pero a nosotros nos resultaron especialmente interesantes dos. Una fue la de la comunidad indígena Ka’apor, nativos originarios de Brasil. Aprendimos cuales eran sus vestimentas, ritos de iniciación, festejos y su vida cotidiana en general. Muy interesante porque ya nos estamos marchando de uno de los países con mayor historia indígena y todavía no habíamos acudido a un lugar donde pudiéramos aprender un poquito de ellos.

La otra exposición se llamaba “O Soldado da Borracha” y eran las obras de un ex-militar que con 90 años comenzó a crear diferentes obras sobre un tema que desconocíamos por completo. Durante la II Guerra Mundial hubo una escasez de caucho ya que Japón se apoderó de las plantaciones asiáticas y no proveía de este recurso tan necesario para los militares en esa época a los países aliados. Entonces los países aliados llegaron a un acuerdo con Brasil para que les proporcionara el caucho, fue el segundo boom del caucho en Brasil. El gobierno prometió a 100,000 de sus militares una serie de beneficios para que se internaran en la selva amazónica y recolectaran ese material tan codiciado. 30,000 de esos militares murieron debido a las enfermedades y condiciones adversas de la selva. El resto tuvo que contentarse con sobrevivir porque a muy pocos le dieron lo prometido y además muchos años después.


El artista Paulo Sampaio fue uno de esos “Soldados del Caucho” y antes de morir quiso transmitir sus vivencias en esa época  a través del arte para dejar un legado a las generaciones venideras y lo hizo con 90 años! Lamentablemente murió recientemente a los 92 años.

Fuera del museo se encuentra el parque zoo-botánico con una colección de plantas y animales de la selva amazónica. A nosotros lo que más nos gustó fueron los gigantescos árboles que había ya que los animales no parecían muy contentos de estar ahí. Al fin y al cabo un zoológico es una cárcel para ellos y se nota que están estresados y aburridos por estar todas sus vidas en cautiverio en un espacio tan reducido. Un ejemplo de ello son los monos que se esconden de las cámaras de los visitantes o los felinos que no dejan de dar vueltas en sus jaulas como si buscaran la libertad en algún rincón.

En fin, que como decimos muchas veces “todo pasa por algo”, no pudimos embarcarnos hoy pero tampoco desaprovechamos el día. Eso sí, ojalá que ya mañana podamos salir de Belem, ya es hora de seguir la ruta, digo subir el río J


David

Escribir comentario

Comentarios: 0

Buscar en Zaigua:

Google:  Yahoo:  MSN:
English French German Spain Italian Dutch Russian Portuguese Japanese Korean Arabic Chinese Simplified