De playa y comedia

Luego de que pasar la Navidad decidimos darle un respiro a la rutina que hemos adoptado en Puerto Cabello –pasear por el malecón y vender artesanías. Así que nos fuimos a una playa que nos recomendaron nuestros nuevos amigos: Bahía de Patanemo, ya que en estas fechas “no debía estar tan llena” y aprovechamos eso para darnos una escapada.

 

Patanemo está a pocos kilómetros de Puerto Cabello luego de las montañas que rodean la ciudad en una zona de mucho verdor.  La camioneta hizo el camino sin mayor dificultad pero nos preocupa que esto vaya a tener una  repercusión negativa en el motor ya que está fallando.

 

Llegamos algo tarde así que apenas tuve tiempo de entrar al agua ara cuando ya debíamos preparar todo para instalarnos por la noche. El plan era quedarnos en la playa, pero uno de los vendedores que trabajan en las barracas se nos acercó para decirnos que era peligroso quedarse ahí ya que había muchos robos porque la playa quedaba prácticamente sola.

 

A la entrada de Patanemo hay un puesto de policía al que fuimos para ver si ahí era posible pasar la noche. Los policías fueron bastante amables y hasta nos ofrecieron la ducha, baños y agua filtrada. Pasamos ahí la noche sin ningún problema.

 

Esta mañana temprano nos fuimos a la playa para disfrutar de la tranquilidad de las primeras horas del día frente al mar –fuimos muy ingenuos al pensar que eso era posible. 

Bahía de Patanemo - Antes de que llegase la marabunta
Bahía de Patanemo - Antes de que llegase la marabunta

Comenzamos a preparar un café y apenas nos acomodábamos cuando llegaron dos camionetas llenas de chicos de alrededor de 20 años y unas bocinas que reventaban con el estruendo de la música que traían…

 

A David y a mí nos era imposible escucharnos luego de que una de esas camionetas se estacionó a tres metros de nosotros; todos los chicos saltaron directo a la arena y se pusieron a bailar como zombies. Era demasiado para aguantar a esas horas del día, pero no nos quedó otra opción más que aguantarnos ya que no teníamos otra opción de adonde ir. Le dimos la vuelta a al Zaigua para que no rebotara tanto el sonido y eso fue todo. Nuestras expectativas de una playa tranquila fueron rotundamente aniquiladas por ese y muchos otros factores.

Con Rachadell y Conchetta
Con Rachadell y Conchetta

Regresamos a Puerto Cabello por la tarde ya que Rachadell nos invitó al show de comedia que ofrece en un hotel de la ciudad cada fin de semana y en el que se tratan temas sociales y cotidianos, con una fuerte crítica hacia la política actual del país.

 

Cabe mencionar que la situación que atraviesa Venezuela, tanto social, como política y económica, no nos ha sido nada fácil de descifrar o entender.  Ahora mismo estamos en un periodo de absorción de información bastante importante, nos estamos enfocando en escuchar tantas opiniones como nos sea posible –de ambos bandos, los que apoyan el Chavismo y los que están completamente en contra de ello-y observar con mucha atención lo que pasa a nuestro alrededor.

Cómico imitando a Nicolás Maduro
Cómico imitando a Nicolás Maduro

Por ende, este show y los factores que se dieron en el transcurso del mismo, han sido un paso más en nuestra colecta de información, lo cual fue muy interesante.

 

Más allá de cuestiones políticas, y entrando en cosas más personales, la verdad es que la pasamos muy bien con Racha y Conchetta –su novia- compartimos historias del viaje y planes de rutas futuras. Al final del show, uno de los invitados, amigo de Racha nos invitó a todos a dar un paseo en yate mañana a Isla Larga -que está a pocos kilómetros de Puerto Cabello.  Ya que no hemos tenido la oportunidad de conocer ese lugar nos emocionó mucho la invitación J

 

Hoy nosotros regresamos a nuestro lugarcito en el malecón, a pasear un rato y ver a Maylin que seguro anda por ahí vendiendo sus “cebollitas”.

 

 

Andrea 

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