Barquisimeto

Nuestro recorrido por Venezuela ha ido bastante lento, por decirlo de alguna manera. Hoy Jan –el mecánico que conocimos a través de Racha. Revisó la camioneta y dio el visto bueno para que saliéramos a una playa que se encuentra cerca de Puerto Cabello para pasar el año nuevo.

 

Ya que estábamos a punto de salir hacia la playa, pensamos en un cambio de planes: irnos a Barquisimeto, una  de las ciudades más grandes-y según hemos escuchado, mas organizadas- del país; que si bien estaba más lejos, no era tanta la distancia desde Puerto Cabello.

 

Llamamos a Miguel –a quien conocimos, junto  con George, en la gran sabana y que son de Barquisimeto- y nos invitó a pasar con él el año nuevo.  Además queríamos aprovechar para buscar allá los repuestos que necesita la Zaigua.

 

Llegamos a Barquisimeto luego de dos horas y media de camino, nos reunimos con George  y Miguel y nos presentaron algunos de sus amigos. Por la noche fuimos con ellos a un barecito estilo cantina en el que -como nos explicaron- se reúne gente chavista de todas las edades para discutir cuestiones políticas.

 

De pronto, estábamos sentados en círculo tomando una cerveza y escuchando algunos de los acontecimientos políticos recientes en el país, planes, debates y mucha información con una absoluta postura chavista.  Habíamos cambiado completamente de bando, de pasar del grupo derechista –que aquí se conoce como “la oposición” y a quienes los chavistas han otorgado el nombre de “los escuálidos”- a un grupo chavista que tiene como objetivo el socialismo.

 

Para alguien foráneo como nosotros- tener este tipo de acercamientos, en primera mano, es algo muy valioso. Poder escuchar de los venezolanos mismos sus posturas, ideas, percepciones y opiniones, es algo que nos deja ver más claramente cuál es la realidad que vive el país. También el hecho de escuchar a ambos lados permite conciliar una idea en general de Venezuela, aunque no deja de ser difícil tratar de expresar una opinión al respecto, lo cual a decir verdad, tratamos de evitar ya que somos observadores, ajenos a muchas de las situaciones que se están viviendo aquí. 

Terminamos la noche en un mirador, que en realidad es mucho más que eso: el mirador se encuentra dentro de una sede de la Comuna Comandante Adrián Moncada, en lo que llaman un Observatorio del Poder Popular. Ahí dormiríamos.

 

La comuna, es un sistema organizativo tanto político como económico, que tiene como prioridad la cooperación, igualdad y transparencia entre los miembros de la misma. Esta sede se encuentra en un área de lo que llaman una ‘toma’: era un área que no estaba en uso -pero para la cual había planes de convertirla en un hotel- la cual fue literalmente tomada por chavistas para más tarde, ser oficialmente otorgada a ellos por el propio Chávez. Convirtiéndola así en un espacio que podía ser remodelado para ser usado con fines comunales. Algunos de los chicos que conocimos hoy están trabajando en los detalles para dejarla lista para futuras juntas comunales.

Pasamos de escuchar planes y opiniones a estar en uno de los sitios que demuestra que los chavistas están haciendo efectivos algunos de sus planes en la lucha por la ‘revolución venezolana’ y sin duda, una de las acciones que más mortifica a la oposición: la toma de terrenos.


Esta mañana despertamos en la comuna, que se encuentra en lo alto de una montaña que rodea Barquisimeto, El Manzano. Para nuestro deleite, hacia frio y teníamos una vista completa de la ciudad y sus alrededores.

Don Dolores
Don Dolores

Bajamos de ahí y nos fuimos al centro a desayunar y caminar un rato, luego nos encontramos con Miguel y George, y también con dos de sua amigos: Rubén y Larry, con quienes iríamos a una cata de Cucuy, una bebida tradicional y 100% artesanal que se parece mucho al tequila, ya que también está hecho de agave y lleva un proceso muy similar al de la bebida mexicana.

 

 

Fuimos  a un pueblo cercano a Barquisimeto, a la destilería de Dolores, un hombre de avanzada edad que ha pasado a sus siguientes generaciones el aprecio al cucuy.  Don Dolores nos habló de las peripecias que sufrió como destilador de cucuy, ya que hasta hace escasos años esta bebida era ilegal y quien la hiciera pagaba con la cárcel.

 

 

El cucuy de Don Dolores es puro y muy sabroso, probamos algunas de sus variedades y nos compramos una botella para celebrar el año nuevo .

Después de la parada en la destilería de Dolores, George y Miguel nos llevaron a comprar un ovejo, George estaba en busca de lo que sería su cena de fin de año.



Fuimos a una pequeña tienda en la que encontramos los ovejos y a David le tocó ‘empaquetarlos’ para llevar.  La verdad es que nos divertimos mucho con los chicos, en la cata del cucuy y la compra de los ovejos, fue algo muy espontaneo y sin duda una experiencia bastante única para cuando se está de viaje. 

 

Terminamos el día en casa de George en donde los chicos asaron uno de los ovejos y se pasó entre todos la botella de cucuy.  

Este será un fin de año completamente distinto a cualquiera que hayamos tenido, y por suerte estamos rodeados de gente que nos ha recibido con mucho cariño y ganas de compartir su forma de vida con nosotros.

Andrea

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