mar

24

feb

2015

                         No es un adios,                               es un hasta pronto!

Tras 942 días en ruta por las carreteras de latinoamérica, nuestro viaje llega a su fin... o no. ¿Será posible qué una experiencia tan enriquecedora se termine de un día para otro?

Con Iván Lomelí y su equipo quienes se encargaron de que la Zaigua estuviese en óptimas condiciones para el viaje
Con Iván Lomelí y su equipo quienes se encargaron de que la Zaigua estuviese en óptimas condiciones para el viaje

 Ahora miramos hacia atrás y vemos lo diferentes que somos y como hemos cambiado. Antes de salir de Guadalajara, México, un 27 de Julio del 2012 tuvimos una preparación de casi 1 año, preparación que la verdad nos sirvió de muy poco, la teoría es una cosa pero la práctica es otra historia. Cuando comenzamos a planear nuestra "locura" a Andrea todavía le quedaban un par de semestres en la universidad y yo estaba muy cómodo con mis clases. Nuestro entorno cercano nos escuchaba pero nadie pensaba que nos fuéramos a marchar, si ni siquiera teníamos vehículo!!!

 

Siempre habíamos sido muy viajeros al estilo: llegaba el fin de semana y salíamos a acampar; o era Semana Santa y nos íbamos a hacer unos cuantos cientos de kilómetros; pero dejar todo de un día para otro para vivir en una camioneta es algo totalmente diferente. 

Teníamos muchas cosas planeadas pero no teníamos lo más importante: el vehículo, de hecho no lo conseguimos hasta dos meses antes de salir. En cuanto al modelo no había discusión, tenía que ser una combi sí o sí. No sabíamos porque pero cada vez que veíamos una, se nos dibujaba una sonrisa, eso tenía que ser una señal.

 

Nuestros conocimientos de mecánica eran escasos, por no decir nulos, pero el destino nos puso en las manos adecuadas y no solo conseguimos nuestra "Zaigua", sino que también la acomodamos como nuestra casa. Bueno esto es un decir porque lo único que hicimos bien fue poner una cama fija y todo lo demás pues... ahí como se podía. Nuestro entusiasmo por salir superaba cualquier contratiempo, estaba decidido nos íbamos a marchar!

Salimos de Guadalajara con mucha ilusión pero también con miedo ¿dónde íbamos a dormir por la noche? ¿quién nos podría echar una mano si no conociamos a nadie? ¿y para bañarnos? y así un montón de incertidumbres. Dejamos que el destino decidiera por nosotros y confiamos en el cliché de "por algo será".

 

Las primeras dos semanas fueron un aprendizaje intensivo, casi todo había que reorganizarlo otra vez. Era normal, era nuestro primer viaje con la combi, la primera vez que salíamos de Guadalajara con ella y decididos a recorrer la ruta panamericana hasta llegar a Ushuaia, no está mal para ser el primer viaje...


La mosquitera no servía, llenar los cilindros de agua era complicado, el calor era agobiante y no teníamos ventilador, las mantas estorbaban, todo se caía constantemente, etc. En ningún momento decidimos echarnos para atrás, ya nos acostumbraríamos y aprenderíamos de nuestros errores, estábamos haciendo lo que siempre habíamos querido y esa satisfacción hacía que todo lo demás valiera la pena.

 

Tras esas dos semanas llegó el momento de la verdad, teníamos que salir de nuestra zona de confort, había que dejar México atrás. Fue cruzar la frontera y cambiar nuestra perspectiva. Nuestra idea inicial era viajar durante 6 meses porque solo teníamos dinero ahorrado para ese tiempo, pero comenzamos a vivir tantas experiencias nuevas que nosotros ya no éramos dueños del viaje, la ruta se había apoderado de nuestra travesía y tendríamos que viajar sin tiempo, sin fijarnos fechas, que durara lo que tuviera que durar y ya nos iríamos ajustando a las necesidades que surgieran cuando fuera necesario.

La Zaigua también se transformó, parecía que había adquirido vida propia. Allá donde íbamos la gente se nos quedaba mirando y los niños nos llamaban Scooby Doo!! Nuestro estilo de vida llamaba la atención y hasta dábamos entrevistas y todo. 

La carretera se convirtió en nuestra aliada y aprendimos a buscar lugares seguros para dormir, esa ha sido una de las pocas reglas que nos impusimos al principio y que no hemos roto. Cuando llegó el momento de lavar ropa por primera vez, fue todo un evento. Llevábamos una especie de lavadora portatil pero no era muy útil asi que montamos el campamento y a lavar y a esperar a que se secara la ropa, éramos un espectáculo con ruedas.

Nuestro miedo de no conocer a nadie se disipó enseguida. Sin darnos cuenta pasamos de un status de turistas a un status viajero. El turista viaja para relajarse, disfrutar y/o entretenerse durante su periodo de vacaciones. Nuestro caso era diferente, ni teníamos fecha de regreso ni teníamos una casa o trabajo que atender a la vuelta, nuestra rutina diaria se convirtió en vivir viajando, divina rutina. Cada día era diferente y nuestros nuevos vecinos compartían su vida con nosotros y nosotros con ellos. Un día podíamos estar en una escuela, otro haciendo tortillas como uno más de la familia y al día siguiente celebrando el día de la independencia de Uganda ¿que agencia de turismo te ofrece una oferta cultural tan variada?

Nuestra idea inicial de tener esta página web para mostrar a nuestros amigos y familiares las incidencias del viaje también cambió. Estábamos tan felices con lo que hacíamos que queríamos mostrar a más gente lo que significaba vivir viajando, cómo era el día a día y mostrar que si nosotros sin  preparación alguna lo estábamos haciendo ¿quien no iba a ser capaz de hacerlo?

Pero como cualquier vida normal, la vida viajera tambien tiene sus partes negativas, y no estoy hablando de buscar urgentemente un baño cuando lo necesitas inmediatamente... ¿Qué ocurre si hay una emergencia médica grave?

Simplemente hay que evaluar la situación y buscar la solución más adecuada, como en cualquier otra situación ¿no? Al poco tiempo de salir de México, Andrea se fracturó la clavícula haciendo volcano boarding en Nicaragua. Un grave contratiempo del que aprendimos muchas cosas. Aprendimos que éramos más fuertes que lo que pensábamos, que esa piedra en el camino (nunca mejor dicho) estaba ahí por una razón, y aprendimos que podíamos conseguir todo lo que nos propusiéramos, dependíamos de nosotros mismos. Gracias a esa clavícula hicimos tantos amigos y vivimos tantas cosas, que este viaje no hubiera sido lo mismo sin esa fractura, aunque a lo mejor Andrea no piensa lo mismo...

Las distancias en centroamérica ahora las vemos pequeñas y también nos arrepentimos de haber cruzado demasiado rápido por algunos países. A través de una ONG española comenzamos a colaborar con algunas instituciones y empezamos a involucrarnos más en la vida cotidiana de la gente enfrentando con ellos las mismas alegrías y dificultades. Allá donde íbamos la gente nos ayudaba sin pedir nada a cambio, no podíamos comprender esa hospitalidad que llevaban dentro ¿cómo puede ser que una persona, sin conocernos de nada, de un momento para otro nos invite a comer y dormir en su casa? El desconfiado dirá que "algo busca" y efectivamente busca algo,  una amistad sincera y duradera con la intención de compartir vivencias y experiencias. Por suerte durante el viaje nos hemos encontrado con cientos de personas así, sin ellos nunca hubiéramos podido estar donde estamos hoy.

Así fue como comenzamos a decir algo que no dejamos de repetir "en la Zaigua no viajan dos personas, viajan cientos de personas que quieren compartir sus experiencias y sus ganas de disfrutar la vida", da igual de que país vengas, tu religión, tu color de piel, sexo, edad, situación laboral, ideología, status social, etc. todo tipo de personas nos han aceptado como somos y nosotros hemos hecho lo mismo, la única condición es el respeto y ser feliz. Queríamos romper barreras y acabar con muchos prejuicios a través de nuestra experiencia viajera, ojalá hayamos aportado nuestro granito de arena.

Pero no solo la gente se acercaba a compartir con nosotros, hasta los animales! Viajamos con un ratón durante unos días que nos hizo sacar todo de la combi; tuvimos una plaga de hormigas que duró semanas; los mosquitos se han divertido constantemente con nosotros; hasta un mapache se apuntó por cuenta propia a la cena.

La ayuda de mecánicos y fuerzas de seguridad ha sido fundamental desde el principio. Policia, bomberos y protección civil de todos los paises nos han brindado su apoyo para que algunas noches pudiéramos dormir más seguros y hasta más limpios. Muchos mecánicos nos han enseñado a cuidar nuestra combi y nos han arreglado nuestra casita rodante, hasta nos han contribuido con piezas y su tiempo. Sin ellos no hubiéramos recorrido más de 60,000 kms muchas gracias a todos ellos, incluso a los que lo hicieron mal, que de todo hay...

Mucha gente nos pregunta que es lo más difícil y no tenemos ninguna duda: dar el primer paso, todo lo demás viene rodado :) Obviamente hay que aprender a vivir sin ciertas comodidades pero todo es posible. No hay un baño en el momento que lo necesitas, la compra tiene que ser diaria porque no hay refrigerador o te tienes que bañar cuando sale la ocasión y no cuando quieres. Nos hemos bañado en rios, lagos, a cubazos, con manguera, baños públicos, casas de amigos, hasta en un volcán de lodo aunque este último no es que fuera muy higiénico que digamos. Así aprendimos a valorar cosas que antes no prestábamos atención, cada vez que tocaba ducha de agua caliente (que no han sido muchas veces) parecía que nos había tocado la loteria, bueno y ya no digamos cuando alguien nos ofrecía su lavadora, hasta fiesta queríamos hacer.

El viaje te enseña a afrontar y superar tus miedos, todo es posible si crees firmemente en ello. No hablamos del miedo físico de "nos van a asaltar, atracar, matar y vender nuestros órganos" (miedo que te meten los medios de comunicación y que se aleja de la realidad si vas con los ojos bien abiertos e informándote con la gente local de antemano), sino a las barreras psicológicas que tendemos a ponernos para no afrontar las dificultades. Algunas veces las cosas son imposibles (no creo que ahora gane unos juegos olímpicos en gimnasia artística) pero la mayoría de las veces son más o menos difíciles dependiendo de cómo lo afrontemos.

Cuando cruzamos de centro a sudamérica el viaje cambió por muchos motivos y uno de ellos era el económico. Teníamos que afrontar que si  queríamos seguir viajando había que generar plata. Así fue como nos introducimos  en el mundo de las artesanías. En Colombía comenzamos a comprar artesanía para revender en otros países pero nos empezó a gustar tanto que gracias a las enseñanzas de muchos artesanos comenzamos a hacer nuestros propios diseños y ahora incluso valoramos seguir dedicándonos a esto, quién nos lo iba a decir.

 

Pero no solo hemos trabajado con las artesanías, en cada lugar había algo que se podía hacer, solo había que buscar bien y estar dispuestos a aprender. Así vendimos tortilla de patata y horchata en la playa,  escribimos artículos de colaboración con empresas, trabajamos en agencias turísticas, restaurantes, campings y hostels, diseñamos páginas web, hicimos sesiones fotográficas de aventura, impartimos clases de inglés y español, incluso hicimos portes con la Zaigua. Ella también tenía que poner de su parte para el combustible.

Ha sido un viaje único e irrepetible no solo por lo que hemos vivido sino porque hemos podido vivirlo juntos. Hemos crecido mucho como pareja y ahora nos conocemos mucho mejor. Ha sido una convivencia continua 24 horas al día durante más de dos años y medio. Muchas parejas no son capaces de aguantarse ni las 2 semanas de vacaciones y nosotros hemos disfrutado el uno del otro durante todo este tiempo, hemos sido el uno para el otro el mejor amigo, el confidente, el amante, el esposo, la familia, etc.

 

Claro que como en toda convivencia sea con quien sea, también surgen roces y discusiones pero cuando vives en un espacio de poco más de dos metros cuadrados hay que aprender a solucionar esas situaciones lo antes posible. Eso de dormir uno adelante y otro atrás es muy incómodo, sobre todo para el que le toca delante.

Hemos tenido la oportunidad de conocer muchas culturas diferentes; de apreciar la vida del campo; de valorar profesiones que desconociamos; de constatar que la unión hace la fuerza; que únicamente se conoce la realidad si se vive; que las prisas no son buenas; que a 80 kmph se disfruta más que a 120 kmph; que los sueños se consiguen solo si se persiguen; que hay que trabajar para vivir y no al revés y que con menos también se vive; que una comida sencilla en una casa humilde es mucho más sabrosa que la del mejor restaurante del mundo; que el mal de altura es verdadero; que todo el mundo tiene algo importante que aportar; que ser viajero y ser hippie no es lo mismo; que una fiesta no es una fiesta hasta que suena el mariachi; que la caja de herramientas necesita algo más que una llave inglesa y dos destornilladores; que el reggaeton cansa mucho; que tus acciones se regresan de la misma manera que las realizaste; que viajar es una sana enfermedad que cada día te engancha más y no te quieres curar.

La ruta nos unió con una comunidad que está en todos lados pero que nosotros desconocíamos: la comunidad viajera. Descubrimos que somos muchos "locos" y que entre nosotros nos entendemos. Cada uno tiene una razón y una finalidad para viajar; unos lo hacen en solitario, otros en pareja, otros en grupo, hasta familias enteras; unos escapan de su realidad y otros buscan su felicidad; unos viajan en vehiculos de cuatro ruedas de cualquier tipo, modelo y tamaño (incluso cuanto más viejo mejor), otros en moto, otros a pie, en autobus, a dedo, en bicicleta, en tuc-tuc, en lo que sea; unos con más recursos económicos y otros trabajando por el camino; unos para unos meses o años y otros para toda la vida.


Somos diferentes pero somos iguales, a todos nos mueve el mismo bichito que nos pica y no nos deja que nos establezcamos en un lugar por mucho tiempo. Nos movemos con esas ansias de llegar un poquito más lejos cada vez, de conocer aquel lugar del que tanto nos han hablado o de compartir con esas personas que solo conocemos por internet. Pero si hay algo en lo que todos coincidimos es la solidaridad. Nos ayudamos con nuestras experiencias, con  nuestros conocimientos, compartiendo la comida, con esos respuestos que tenemos extra o con un lugar para dormir, cada uno aporta lo que puede y a nadie se le exige nada, al fin y al cabo todos somos viajeros y sabemos lo que es estar en las buenas y en las malas.

Vivir viajando te da la oportunidad de hacer cosas que habías estado postponiendo durante mucho tiempo. Es el momento de disfrutar como si cada día fuera el último y disfrutar al máximo.

 

Con esta filosofía y aprovechando las oportunidades con un "¿por qué no?" hemos hecho parapente, montado en yate, practicado rafting, kayak, sandboard, volcano-boarding, torrentismo o snorkel, andamos en bicicleta por grandes ciudades y hasta por el salar más grande del mundo, nos iniciamos en el paddle surf, nos adentramos en el Amazonas, subimos hasta casi 5000 m.s.n.m., nos metimos en profundas cuevas y minas, tratamos de bailar vallenato (sin mucho éxito), subimos y bajamos enormes dunas en buggy, hicimos canopy, bajamos un río con neumáticos, cruzamos la cordillera andina en 9 ocasiones, etc. Pero hay una actividad que no nos cansamos de repetir y no es muy costosa, dormir en nuestra casita rodante convertida en el hotel de las mil estrellas.

El viaje tampoco ha sido un "Zaigua por el continente de las mil maravillas" también hemos tenido momentos difíciles aparte de la fractura de Andrea. Pero es como todo en la vida: por mucho que te cuides o preveas las cosas también llegan ratos malos, ese dichoso destino no hace distinción.

 

Nos han forzado las cerraduras en 4 ocasiones; nos robaron parte de nuestro material una vez; hemos tenido serias incidencias en algunos cruces fronterizos; en un par de ocasiones hemos tenido que discutir con policía corrupta. Este tipo de cosas tampoco nos cayó de sorpresa, sabíamos que al estar literalmente viviendo en la calle, nos exponíamos a situaciones así. Lo único que no sabíamos es dónde podía ocurrir por lo que teníamos que estar siempre muy atentos y prevenidos, pero aun así ocurrieron. Da igual en que país haya sucedido porque la malicia esta en cualquier esquina. De hecho a nosotros unos días antes de salir nos rompieron una ventana de la Zaigua enfrente de casa para robarnos, si es que nunca se sabe...

Una de las cosas que hemos dsifrutado todos los días ha sido la comida. Cada país tiene su propia gastronomía e incluso dentro de cada país hay cambios significativos. Aunque no nos podíamos permitir comer continuamente en la calle, tampoco era difícil encontrar el económico carrito de comida callejero para comer una empanada, coxinha, baleada o lo que tocara.

 

Al principio controlábamos mucho lo que comiamos por el gasto de gas ya que cocinábamos con una cocina de camping y los tanques de gas ni eran baratos ni fáciles de conseguir. Pero en Colombia conseguimos una cocina de gasolina y desde entonces hemos sido imparables: cualquier tipo de pasta, diferentes platos combinados, pizzas, hamburguesas, patatas fritas, yuca, beiju, tacos, guisos, etc. Todo lo que se nos imaginaba lo hemos podido cocinar. Además disfrutábamos perdernos en un supermercado grande viendo que productos nuevos encontrábamos o comparando precios

 

La pachamama también nos ha regalado muchas cosas durante el camino como naranjas, mangos, moras, plátanos, etc. Ya se sabe, cuando es un regalo de la naturaleza sabe mucho mejor.

Siguiendo nuestra rutina viajera, en muchas ocasiones nos hemos ido moviendo de lugar turístico en lugar turístico. Queríamos ver con nuestros propios ojos esos lugares que antes solo veíamos por la televisión y al final, en general, nos cansaron. Muchos de esos lugares tuvieron que tener su encanto hace mucho tiempo pero en la actualidad algunos se han convertido en centros económicos masificados en vez de ser lugares de difusión cultural y/o entretenimiento.

 

Entradas carísimas para conocer lugares que son Patrimonio de la Humanidad, se supone que la entrada es para pagar los gastos de gestión que genera el lugar y no para obtener un beneficio económico, el beneficio debería ser que todos esos lugares tan bellos estuvieran al alcance de todas las personas y se nos valorara a todos igual sin importar el tamaño de nuestra cartera o nuestro país de procedencia.

 

Para tratar de no decepcionarnos elaboramos nuestra propia estrategia: si queríamos ir a visitar algún lugar turístico tratábamos de no hacerlo durante el fin de semana o vacaciones, y hacerlo lo más temprano posible para evitar las multitudes. Esto nos evitaba de frustrarnos y perdernos entre la gente.

 

Asimismo, tenemos que agradecer que muchas empresas privadas y organizaciones gubernamentales nos han apoyado durante el trayecto y gracias a ellas hemos podido visitar lugares que nunca lo hubiéramos hecho ya que estaban fuera de nuestras posibilidades.

Aunque siempre hemos tratado de evitar meternos en asuntos políticos, de una u otra manera, rara ha sido la vez que una conversación no haya derivado hacia ese tema. Ahora conocemos in situ la efectividad de los gobiernos, si sus políticas llegan al pueblo o únicamente se quedan en palabras. 

 

Hemos constatado como los medios de comunicación enfocan una noticia según ciertos intereses y son capaces de orientar la opinión pública en una u otra dirección. Todo puede verse desde muchas perspectivas pero al final todo es un negocio. ¿Y cuál es nuestra conclusión? Que ni todo es negro, ni todo es blanco. Nosotros hemos sido unos observadores de excepción y es cierto que nos hemos convertido en personas muy críticas en este tema. Pero como hemos dicho en otras ocasiones, este no ha sido ni será un blog de política en favor o en contra de ningún gobierno, solo es un blog que cuenta cómo es el día a día de un largo viaje.

La idea inicial era salir a la carretera durante 6 meses y a las 2 semanas cambiamos los planes. Otra cosa que teníamos planeado antes de salir era vender la combi en el país que termináramos el recorrido pero conocimos a la familia VW y eso también cambió porque la Zaigua ya es nuestra familia y no nos vamos a deshacer de ella.

 

Cuando adquirimos nuestra Zaigua, nadie nos dijo que no solo comprábamos un vehículo, sino que también pasábamos a ser miembros de la gran familia internacional VW. Hay que tener una combi o un vocho/peta/fusca/escarabajo para entender a esta familia. Todos los miembros tenemos algo en nuestra personalidad que nos une y la verdad que no se qué es, posiblemente sea la buena onda. Hemos sido recibidos con los brazos abiertos en infinidad de clubs VW a lo largo de nuestro camino y siempre ha habido gente dispuesta a echarnos una mano cuando más lo necesitábamos. Incluso en una ocasión un chico se desplazó casi 100 kms desde su casa para venir a recogernos ya que nos habíamos quedado varados. 

 

Tendremos un vehículo viejo que va despacio, pero nos da lo mismo, pertenecemos a una familia que nos entiende. ¿con que otro vehículo ocurre que te cruzas y empiezas a dar las luces y saludar efusivamente sin conocernos de nada? Solo con una combi o un vocho.

Y poquito a poco conseguimos uno de nuestros objetivos, llegamos a Ushuaia! Llegar hasta la ciudad del fin del mundo, como mucha gente la conoce, después de tanto tiempo viajando fue algo indescriptible, ni nosotros mismos nos lo creíamos. Habíamos estado tantas horas pensando que algún día llegaríamos que cuando lo hicimos nos sentimos con energías renovadas, acababa una etapa y comenzaba otra, había que cambiar el sentido de la brújula y comenzar a subir ¿y si dábamos toda la vuelta a sudamérica?

Ha habido un grupo de personas con el que hemos tenido una relación de amor-odio: los camioneros. Parece que a muchos de ellos el volante los transforma y cuando están conduciendo somos un estorbo para ellos, en más de una ocasión nos han echado al arcén y casi hemos tenido algún accidente grave. Pero luego te los encuentras en los puestos de gasolina y vienen a interesarse de donde vienes y que les cuentes historias.

 

Nos han ayudado en varias ocasiones con problemas mecánicos y hasta hemos acabado de fiesta en medio de una balsa en el río Amazonas con ellos. Entendemos su ritmo de vida y su estresante rutina en la carretera, pero lo tenemos claro, cuanto más alejados estén del volante mejor nos caen.

 

El viaje no ha sido uno solo, han sido muchos viajes dentro de uno. Hemos tenido muchas mini-vidas dentro de nuestra vida viajera. Cada vez que pasábamos cierto tiempo de calidad con gente a la que acabábamos de conocer, para nosotros era una mini-vida.


El proceso casi siempre era similar: un comienzo reservado porque nos estábamos conociendo; según pasaban los días esas personas se convertían en las más importantes para nosotros; y las despedidas eran caóticas.


En cuestión de días, y a veces horas, hemos sentido mucha afinidad con una gran cantidad de gente y familias que nos han "adoptado", parecía que nos conociéramos de toda la vida, es muy difícil de explicarlo y claro, hemos tenido despedidas terribles.


Aunque sabes que la comunicación siempre va a estar ahí, para nosotros era complicado salir y volver a la ruta. Pero así es la vida viajera, hay que salir constantemente de tu zona de confort y ahora van a ser ellos los que nos tienen que visitar a nosotros :)

Es tiempo de confesar algo, aunque siempre hemos dicho que íbamos a contar todo en el blog, esto no es cierto. Hay momentos que no hemos querido compartir porque son nuestros y los queremos guardar para nosotros, son tan especiales que solo nuestra complicidad hace que los entendamos. Además, sería imposible de explicarlos, hay que vivir la situación para poder comprenderlos.

Para viajar hay que hacerlo sin ataduras, sin preocuparse por el tiempo, sin imponerse una fecha final para acabar, solo así se consigue disfrutar de cada momento.

 

A nosotros no tener un teléfono celular nos ayudó a tener esa sensación de libertad, nos gustaba saber que nadie nos podía localizar y que no tendríamos que atender una llamada cuando no queríamos. Solo llevar un teléfono (que ocurrió en una sola ocasión) nos agobiaba, parecía que nos devolvía al mundo del estrés, de las limitaciones, del saber donde estás y que haces en cada momento. 

 

Es cierto que es muy útil y te facilita mucho las cosas (sobre todo cuando estás varado en una carretera en medio de la nada) pero saber que no dependes de un aparato, como dice el anuncio, no tiene precio.


Ha sido tanta gente la que nos apoyado en persona y desde las redes sociales que sería imposible nombrar a todos. Cada uno sabe quien lleva ese zaigüero dentro y sabemos que el destino que nos unió una vez lo volverá a hacer en otra ocasión en el futuro. Ya estamos ansiosos por volver a encontrarnos para seguir contando historias mientras tomamos ese mate, caipirinha, canelazo, chela, emoliente, tereré, agua panela, api, pisco, chicha, vino, tintico, té o lo que toque.

¿ Y ahora qué? Pues regresar a la vida que llevábamos en el 2012 es imposible porque hemos cambiado, hemos madurado y ahora tenemos otra perspectiva de la vida.  Si quisiéramos volver a hacer lo mismo que hacíamos antes todas estas experiencias no servirían de nada asi que solo queda una cosa, como dice nuestro amigo Juan, pa'lante y pura vida! todavía queda Zaigua para rato, la vida zaigüera no se acaba! Lo que no sabemos es donde seguirá ¿alguna sugerencia?

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lun

23

feb

2015

Viajar es muy gratificante pero llegar a casa también lo es

Cada entrada del blog es diferente, sin embargo este post es muy especial: es el primero que escribo en el que Andrea, la Zaigua y yo estamos separados cada uno en lugar distinto del mundo, aunque no será por mucho tiempo…


Hoy hace una semana que embarcamos la Zaigua y hasta esta tarde no llegué a mi casa en Salamanca, España. Por cuestiones de logística que Andrea ya explicó, ella tuvo que salir antes y yo más o menos seguí la misma ruta que ella una semana después. Tratamos de conseguir un boleto de avión desde Caracas pero los precios eran muy elevados, y eso si se encontraban. Por esta razón nuestros vuelos salieron desde Cúcuta, Colombia. 

Como todavía tenía unos cuantos días antes de partir hacia España, aproveché a turistear un poco, ahora con la mochila a cuestas. Antes de despedirme totalmente de Puerto Cabello, me acerqué con nuestro amigo Rubén de Valencia hasta San Esteban Pueblo. Esta pequeña localidad situada a unos 25 minutos de  la costa parece sacada de otro lugar, parece que el bosque se tragó al pueblo.


Al final de San Esteban se encuentra una reserva natural con un sendero que sigue el curso del río y te lleva hasta la carretera antigua con un puente restaurado que data de la época de la colonia, el Puente de los Españoles. El paseo de tres horas (ida y vuelta) mereció totalmente la pena ya que era justamente lo que necesitaba para olvidarme de todos los trámites de los últimos días. Eso sí, hay que andarse con cuidado para no pasarse el puente porque la vegetación prácticamente se lo ha comido y no hay ninguna señalización, es muy fácil seguir de largo sin percatarse de su existencia.

Al día siguiente nos dirigimos hasta Caracas y el recibimiento no pudo ser más aguado.  Parece ser que uno de los entretenimientos durante carnaval es tirarse cubos de agua  ̶̶   y hasta agua y pintura  ̶̶  entre la gente y me tocó. Poco después de dejar el autobús un grupo de adolescentes nos rodearon con cubos en mano y… tras unos cuantos minutos de negociaciones al menos conseguí que me mojaran de cintura para abajo y no me empaparan la mochila lo cual iba a ser un gran problema. Bueno, mejor que te reciban con cubos de agua a que te reciban con pistolas que de Caracas se escuchan muchas historias de inseguridad.  


Aunque apenas estuve 24 horas en la capital pero me dio tiempo a darme un paseo aéreo en el metro cable y ver los grandes contrastes en sus edificaciones (en cierta manera me recordó a Rio de Janeiro); pasear por el centro; visitar el Cuartel de la Montaña en donde reposan los restos de Hugo Chávez; e incluso hice unas últimas compras para nuestras artesanías y unos repuestos para la Zaigua.

De Caracas partí hacia Valencia en donde la familia de Rubén me hospedó y de ahí a Barinas en donde nuestros amigos Pierrot y Marie me estaban esperando. Pasé un par de días disfrutando de su hospitalidad haitiana y mi última noche en Venezuela fue en tránsito hacia la frontera con Colombia.


Andrea ya me había advertido de cómo era todo el procedimiento para llegar a Cúcuta y esto hizo que mi cruce fronterizo fuera un poco más sencillo que el suyo. Desde Barinas tomé un autobús hasta San Cristobal. A las 3 de la mañana tome un taxi junto con otros dos viajeros hasta San Antonio del Táchira. El mismo taxi me llevó hasta la oficina de migración para sellar mi pasaporte y me esperó hasta que abrieran la oficina a las 5:00 AM (tuve que pagar 115 bolívares por la salida). Cruzamos la frontera, el taxi me llevó hasta el puesto de migración colombiano, me sellaron y el mismo vehículo me llevó hasta el aeropuerto. Tuvimos que pasar bastantes controles policiales pero únicamente nos pararon en uno y la revisión fue muy superficial. En total todo el transporte desde Barinas hasta el aeropuerto de Cúcuta me costó 1550Bs, menos de USD$10 al cambio paralelo. La verdad que tuve bastante suerte con todo porque este cruce de frontera es complicado y hay que andarse con mucho ojo para no te quieran cobrar “precio turista” o tengas algún problema con el equipaje en los controles policiales.


9 horas de espera en Cúcuta; vuelo Cúcuta-Bogotá; otras 4 horas de espera; vuelo Bogotá-Madrid; y tras casi tres años, volví a encontrarme con mi familia con un gran recibimiento. Viajar es muy gratificante pero volver a casa también lo es J

David

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mar

17

feb

2015

Como exportar un vehículo de Sudamérica a España

Ok, el viaje se acaba pero, ¿y la Zaigua?

 

Nuestro viaje ha tenido muchos contratiempos y cambios de planes. Nuestra idea inicial, allá por el 2012, era salir a la ruta durante 6 meses y  luego vender la combi en donde estuviéramos. Al poco tiempo de iniciar la ruta decidimos que el viaje duraría lo que tuviera que durar y que no nos desharíamos de nuestra casita rodante. Todo esto nos lleva a la situación actual, llevar nuestra combi desde Venezuela a España.

 

La verdad que todavía no tenemos muy claro dónde vamos a continuar nuestra vida post-viaje o incluso si vamos a continuar viajando pero lo que hemos decidido es llevarla hasta Europa ya que allá tenemos un lugar para guardarla, y bueno, quien sabe, he escuchado que hay una ruta que te lleva hasta China que …

 

Decidimos embarcarla desde Venezuela porque según lo que investigamos los trámites iban a ser casi los mismos en cualquier país de Sudamérica, quizás desde Venezuela podíamos ahorrarnos algo de dinero  por diversos factores. Sin embargo, como explicaré más adelante, nos confundimos totalmente y ha sido una experiencia llena de complicaciones-que lo más probable es que no hubiésemos tenido de haber salido desde otro país. 

 

Hace dos meses contactamos con una naviera internacional y nos explicaron que nuestro vehículo lo podíamos meter en un buque que hace el servicio RO-RO (roll-in, roll-out) y nos lo transportaban hasta Europa desde Puerto Cabello. El sistema nos convenía porque nos ahorrábamos muchísimo dinero al no ir en contenedor. Para hacerse una idea, el precio iba a ser lo mismo que pagamos para cruzar desde Panamá a Colombia el cual esta totalmente sobre valuado (por cierto ahora existe el servicio del ferry que parece que está funcionando y es casi cuatro veces más barato). Además nosotros pensábamos que el pago iba a ser en bolívares, la moneda oficial de Venezuela.

Todo parecía que iba perfecto hasta que comenzamos seriamente con el proceso y empezaron las complicaciones. La naviera nos dijo que ellos no podían aceptar el pago en bolívares en Venezuela, la única opción era pagar en dólares al recibir la furgoneta en España. La fecha de salida era el 9 de Febrero y teníamos muchos trámites que realizar en el puerto, que en el caso de Venezuela es un dolor de cabeza elevado al cuadrado. Por suerte comenzamos a informarnos y a movernos antes de Navidad.

 

Para empezar nosotros no podíamos hacer ningún trámite, teníamos que encontrar un agente aduanal que lo hiciera. Al ser una exportación prácticamente ningún agente aduanal quería tomar nuestro caso ya que es un proceso que la guardia nacional y bolipuertos complican mucho y por ello los agentes aduanales optan por no hacer exportaciones.

 

Además de esta versión oficial, luego nos enteramos que de Venezuela salen las mayores cantidades de droga por vía marítima de Sudamérica hacia Europa y concretamente hacia España. Por esta razón el trámite es aún más complicado; lo que nos asustó fue el hecho de que en varias ocasiones (incluso la abogada a quien consultamos) nos mencionaron que era la misma guardia nacional y/o bolipuertos quienes “plantaban” la droga.  Nosotros no supimos  de ningún caso en específico, pero esas advertencias dejan a cualquiera con los nervios de punta. 

 

Gracias a unos amigos de Puerto Cabello, una agencia aduanal se decidió a llevar nuestro caso. En sí, el proceso no es complicado pero son las mismas administraciones públicas las que lo hacen muy enredado para que en algún momento tengas que dar dinero extra a los funcionarios y que se realice “correctamente”.

 

Primero un abogado nos hizo un documento para que una notaría nos hiciera un poder notarial en el que autorizábamos a la agencia aduanal a representarnos. Ese poder notarial se presentaba en Bolipuertos y ellos lo aceptaban. Bolipuertos rechazó nuestro primer poder notarial porque había un número de artículo mal escrito y vuelta a buscar abogado, notaría, etc. y claro, otra vez a pasar por caja.

 

Una vez aceptado el poder, tuve que tener una cita formal con el capitán de anti-narcóticos del puerto. Para entrar al puerto tenía que haber pedido casi con una semana de antelación un permiso, pero como además era extranjero iba a ser muy difícil que me dieran ese permiso. Esto al capitán le daba igual ya que era mi problema. ¿Cómo entré? Me explicaron que tenía que pagar al oficial de bolipuertos y al de la guardia nacional para que fuera posible mi acceso. Tantas restricciones, papeles y trámites y luego por menos de USD$6 cualquier persona no autorizada (como yo) puede acceder.

 

De la reunión lo único que entendí fue que lo que iba a realizar era un proceso muy exhaustivo debido al cuerpo anti-narcóticos, era un procedimiento muy difícil. Ya me olía que por algún lado me iba a tocar tirar de cartera otra vez.

 

Entre todo esto todavía faltaban papeles y trámites por realizar y la combi se embarcaba en dos días. Para nuestra fortuna el buque se retrasó, sino hubiera sido así no nos hubiera dado tiempo a terminar con toda la burocracia y la Zaigua se hubiera quedado en tierra.

 

Una de las cosas que más nos frustró de esta situación es que tuvimos toda la disposición e hicimos todo lo posible por evitar ir a contratiempo con las fechas de embarcación, pero las cosas se fueron retrasando. Tanta era nuestra confianza de que las cosas se harían a tiempo que compramos nuestros vuelos de regreso a casa para el 13 de febrero -error nuestro.

Cuando ya estaba casi todo listo para la inspección, de la administración de bolipuertos me dijeron que tenía que proporcionarles mi número de registro fiscal. ¿Cómo voy a tener un número de registro fiscal si estoy como turista en el país? Además, es un vehículo extranjero que esta en tránsito, ni siquiera llega a ser una exportación. Na de na, sin registro fiscal no hay nada que hacer. A inventarse una dirección y dar su sobresueldo al funcionario de turno para que me tramitaran eso rápidamente.

 

Cada día que pasaba, el buque estaba más cerca de atracar y nosotros sentíamos que cada vez nos metíamos más en el hoyo burocrático. El jueves pasado estuvimos todo el día en el puerto de un lado a otro “coleccionando” sellos (hasta 9) para que la Zaigua quedara lista en el patio de exportación para su revisión al día siguiente. Lo único que se hizo de provecho fue pasarla por rayos X.

 

El viernes vino la temida revisión. En la agencia nos advirtieron que la guardia nacional podía irse a extremos con la revisión: desmontar el motor, bajar el tanque de la gasolina, bajar la carrocería, quitar los ejes, etc. cualquier cosa que consideraran necesaria. Yo fui con la idea de llegar hasta cierto límite, no iba a permitir que, por ejemplo, quisieran desmontar el tanque de gasolina porque para ello hay que sacar todo el motor completo y en las condiciones que está la Zaigua, literalmente nos la destrozan e inutilizan. Hasta 4 personas, incluyendo un mecánico, de la agencia vinieron conmigo a la revisión.

 

Los guardias me pidieron que sacara todo y cuando digo todo, es todo. Nunca habíamos sacado todo de la Zaigua, quedó sin nada. Metieron el perro, revisaron las cosas y todo correcto pero aun así querían empezar a desmontar cosas del motor y el mismo tanque de gasolina. Yo entiendo que se tengan que hacer unas revisiones efectivas, no me niego a eso, pero me pareció completamente innecesario teniendo en cuenta que hay tecnología que puede ayudar a detectar anomalías o cosas extrañas en un vehículo sin desmontarlo antes. Les explique que si me desmontaban el motor me destrozaban el vehículo; se volvió a revisar con los rayos X y como todo estaba fuera y el perro no marcaba nada, quedaron conformes y dieron el visto bueno. Esto no quitaba la probabilidad de que el  mismo día que se embarcara se tuviera que hacer una revisión igual o más exhaustiva, especialmente si los guardias eran otros. ¿Entonces para que servía lo que habíamos estado haciendo todo el día? ¿No dejábamos nuestro vehículo con todas nuestras pertenencias en un lugar seguro y confiable?

 

Ya con todo listo llevamos los papeles a la naviera y todo quedó conforme salvo dos pequeños grandes detalles. Ayer llegaba el buque pero al ser lunes de carnaval en la agencia aduanal no trabajaba nadie a pesar de que  el puerto trabaja 365 días/24 horas y además nos están cobrando por embarcar la camioneta -sea cual sea la fecha.  El otro problemilla es que la guardia nacional nos pidió unas pegatinas de seguridad para las puertas de la combi, sin las cuales la embarcación no se puede realizar, pero que debido a la falta de insumos reinante del país no se encuentran, ¿qué pasaría el lunes?

Ayer a primera hora fui a la agencia aduanal, en donde el jefe de operaciones y un ayudante me recibieron, y nos dirigimos al puerto, otra vez la misma historia para poder acceder…  Subir la combi al barco tampoco fue tarea fácil. Del patio de exportaciones la llevamos otra vez a rayos X y como todo estaba bien (eran los mismos guardias y estaban conformes) ya no hubo que hacer más revisiones aunque lo de las pegatinas fue un problema. Al no encontrarse las que ellos pedían, se fabricaron unas que no les convencían mucho pero al final accedieron a ponerlas junto con otras de la misma naviera. Lo peor es que ese material va a estropear toda la pintura de la combi, pero como no había otra cosa…


Y por fin pudimos subir la combi al barco! Se aseguró, pusieron todas las pegatinas que quisieron, le entregué la llave al capitán del barco y… nuestra casita se animó a cruzar el charco J


Ahora vamos a ver como es todo el proceso en España para legalizarla, esa va a ser otra novela…


PD: sin tener en cuenta el transporte de la Zaigua (que va a ser algo más de USD$1000), todos los gastos de abogados, notarios, agente aduanal, sobornos varios, etc. han sido alrededor de 40,000 Bs.F. unos USD$225 al cambio paralelo de Febrero del 2015.


David

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lun

16

feb

2015

Un largo camino de vuelta a casa

Salí de Puerto Cabello muy temprano por la mañana rumbo a Valencia, que se encuentra a pocos kilómetros del puerto, ahí comenzó mi camino de regreso a mi casa. 


Despedirme de David fue la parte más dificil, nisiquiera mi tremendo mochilón me molestaba tanto como eso. Es extraño despedirse de la persona con la que han compartido las 24 horas del día, de todos los días de los últimos casi tres años, en situaciones geniales, buenas, malas y hasta extrañas. Han sido pocas las veces que nos hemos separado y esta será una de ellas.


Los dejé a él y a la Zaigua en el puerto, el día en que la camioneta tendría su primera revisión anti-narcóticos, uno de los pasos más delicados de la exportación/envío del vehículo. En Valencia, luego de un viaje corto y sin novedades, compré mi boleto de autobús rumbo a San Cristobal–frontera con Colombia-el cual saldría hasta las 7:30pm, por lo cual me tocó pasear por la pequeña y un tanto incómoda terminal de autobuses todo el día.


Del trayecto que estaba a punto de hacer, lo que más me preocupaba eran las alcabalas,  esos puntos en los que la milicia o la Guardia Nacional hacen revisiones para descartar que haya algún pasajero que porte armas, o lleve consigo artículos que puedan ir de contrabando rumbo a Colombia. La fama de esas alcabalas es que son puntos en los que la policía aprovecha para pedir dinero a los pasajeros a cambio de no hacer las revisiones que pueden tomar mucho tiempo. Sin embargo, mi experiencia distó mucho de eso. Para empezar, en el autobús que viajé iba un gran grupo de oficiales de la Guardia Nacional, y en todo el camino no hubo una sola parada para revisiones de ningún tipo. Fue un viaje tranquilo.


Llegué muy de mañana a San Cristóbal, de ahí debía encontrar transporte hasta el cruce fronterizo en San Antonio. Apenas me bajé del autobús se acercó un hombre ofreciendo llevarme hasta la frontera, o si quería, hasta el aeropuerto en Cúcuta, por Bf 4,000 –alrededor de 25 dolares a precio paralelo. Un precio exageradamente alto tomando en cuenta el costo del combustible y la distancia. Le dije que lo pensaría e inmediatamente se me acercó otro cobrándome Bf 2,000. También me advirtieron que tenía que salir de ahí cuanto antes si mi plan era llegar ese mismo día a la frontera, ya que habría una manifestación en contra del gobierno y ese mantendría las avenidas cerradas el resto del día; así que tomé el de Bf 2,000.


Llegué a San Antonio y contrario a lo que habíamos acordado, el taxista me dejó a 11 cuadras del cruce, las cuales tuve que caminar con 30 kilos en la espalda y arreglarmelas del otro lado para cambiar algo de dólares. 

Para mi enorme suerte me esperaba una familia en Cúcuta: la de Orlando y Georgina, hermana de Danilo uno de nuestros amigos colombianos que nos puso en contacto con ellos y así es como pude conocerlos y quedarme con ellos.


Apenas llegué a casa de Orlando y Georgina sentí que me caía encima todo el cansancio de los últimos dos días de viaje que habíamos tenido mi mochila y yo.  Ellos tenían wifi en la casa así que también pude enterarme de cómo iba David con los trámites y la revisión.


Orlando, Georgina y sus tres hijas, me recibieron con curiosidad y muchas preguntas, fue divertido y reconfortante conocerlos.


Al día siguiente Orlando me llevó al aeropuerto, esa mañana estaba lloviendo, las calles se inundaron y se suspendieron los vuelos. Pensé que no llegaría a Bogotá –de donde saldría mi vuelo a la una de la mañana del siguiente día- hasta ya muy tarde. Por suerte la lluvia cesó y permitieron que continuara el tráfico aéreo.

Llegar a Bogotá –para salir de ahí a México- fue un excelente cierre para esta travesía, y para terminar ahí mi recorrido por latino américa. Me hubiera encantado quedarme por más tiempo, ver a todas las personas que conocimos aquí, especialmente Hernando Burbano, quien iba a recibirme en la ciudad.

 

Al llegar al aeropuerto vi a Julian, un muy buen amigo, quien hace dos años –junto con César y Angela- nos recibió en su finca y nos hospedó por dos semanas ahí. Ellos nos mostraron mucho de la cultura colombiana, nos llevaron de fiesta y compartieron con nosotros un montón de cosas durante nuestra visita. Fue difícil despedirnos de ellos hace dos años y ahora pude verlos de nuevo!

 

Pasé la mayor parte del día con Julian, que apenas llegué me llevó al restaurante Doña Elvira en el centro de Bogotá a comer un ajiaco santafereño y a probar el típico pezcuezo de gallina relleno que tanto nos impresionó hace dos años -de no muy buena manera- y que resultó ser una verdadera delicia :)

Luego de la comida, Julian me llevó a comprar un sombrero vueltiao a una tienda de artesanías en La Candelaria y me llevó a Monserrate, un cerro que se yergue a poca distancia del centro de la ciudad y es un importante destino de peregrinaje y turismo.

 

 Pasar esa tarde en Monserrate me renovó por completo, por primera vez desde hacía semanas tuve la oportunidad de recapitular lo que había estado haciendo y darme cuenta de que estaba presenciando el final de una grandiosa etapa de mi vida, lo cual celebramos con un muy apropiado licor de hierbas que también nos ayudó a quitarnos un poco el frío. 

Más tarde nos encontramos con Angela y César para cenar e ir a un baresito en La Candelaria, realmente daban ganas de quedarse.

 

Mi viaje tenía que continuar, y tuve que despedirme una vez mas de los chicos. Aún me faltaban dos vuelos por tomar y tres días de viaje.

A la mañana siguiente desperté en la Ciudad de México, por fin estaba de regreso en mi país y eso se sintió tan increíblemente bien que no podía dejar de sonreír a pesar del cansancio y el frío que me recibió. No había hablado con David y no sabía cómo iban las cosas, hasta que pude conectarme al Internet y pudo actualizarme de cómo le estaba yendo con los trámites.

En México retrasaron un día entero el vuelo que me llevaría de la capital a mi ciudad. Por suerte me quedé con un buen amigo al que no veía hacía ya cuatro años –José Luis-, fue una estancia muy divertida.  Estas escalas realmente fueron de reencuentros muy agradables.

Los dos días que pasé en D.F. fueron geniales: comí todo lo que quise, volví a probar los chilaquiles, las tortillas de maíz, huevos a la mexicana, una buena salsa y el mezcal.  Fui a una obra de teatro y redescubrí la Ciudad de México con José y Rodrigo –un amigo de José- que me entretuvieron con sus historias hiper citadinas.


El lunes 16 de febrero por fin llegué a mi casa, era ya de noche, estaba muy cansada y tenía el cuerpo amoratado por el peso de la mochila que venía cargando. En pocos días estuve en muchos lugares, con gente genial que compartió mucho conmigo, un reflejo de lo que viví durante los últimos casi tres años de recorrido.  


Llegar a casa fue el principio de esta nueva etapa que acaba de comenzar. No me queda mas que agradecer profundamente a todas y cada una de las personas que conocí en este trayecto, porque me enseñaron mucho, y a muchas de ellas, por habernos dado tanto cariño.


Nos vemos pronto!


Andrea

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lun

09

feb

2015

Se nos acaba la ruta

Luego de pasar el fin de semana en la Villa Olímpica de Carabobo –en donde pudimos quedarnos gracias a nuestro a amigo Ruben- comenzó la cuenta regresiva hacia el término de este recorrido que comenzamos hace 2 años y casi 8 meses. Y digamos que el final es un paso tan fuerte como el inicio –al menos si para mí.

 

El plan inicial era que tanto David como yo íbamos a salir de Venezuela el día 12 febrero, tomaríamos nuestros vuelos de regreso a casa en Cúcuta, yo hacia México y David hacia España, y la kombi ya estaría embarcada para ese momento, yendo igual que David rumbo a España.  Sin embargo, las cosas se dieron de manera distinta los últimos días antes de nuestra salida y las cosas cambiaron.

 

Los vuelos fueron comprados en función de la llegada del barco y la embarcación de la Zaigua, de los trámites portuarios, y claro, teniendo en cuenta que todo ese proceso podía retrasarse. Pero el rango de tiempo que dimos extra, no fue suficiente para el retraso que tiene el barco y los trámites que esta llevando a cabo la aduana. 

Ya que David es el titular de la camioneta es él a quien la naviera y la aduana requieren para el procedimiento de embarcación, y es en esta etapa del proceso, que cualquier persona que no sea titular queda totalmente excluída del trámite y pasos de la embarcación.

 

Resumiendo lo que viene a continuación: David y yo tendremos que separarnos antes de lo planeado. El se quedará esperando la llegada del barco –que se espera llegue justo el día que salen nuestros vuelos- hará los últimos y más conflictivos pasos del proceso de embarcación y una vez embarcada la Zaigua, se quedará esperando la fecha de su nuevo vuelo rumbo a España. Mientras tanto, yo haré mi recorrido de salida de Venezuela, desde Puerto Cabello hasta la frontera con Cúcuta, Colombia; una vez ahí tomaré el primero de 3 vuelos, lo cual me permitirá llegar a mi casa seis días después de mi salida en Puerto Cabello.

 

En definitiva,  que cada quien tome su rumbo antes de tiempo es algo desconcertante. También el hecho de que a cada uno le tocará enfrentar problemas/retos que pensábamos que enfrentaríamos juntos.  Y bueno, llegar al fin de esta etapa en nuestras vidas, sea cual sea el proceso, es algo fuerte. Estamos a punto de dejar nuestra casa en un barco; de pasar de lo cambiante y poco estable de nuestros días, a un tipo de vida más ... estructurado?

 

Va a ser raro no cambiar de vecinos y escenario casi todos los días, no tener ‘una siguiente parada’. Pero también va ser inmensamente reconfortante volver a nuestras familias, saber lo que han hecho y lo que ha sucedido mientras no estuvimos y contarles nuestras historias pudiendo ver sus reacciones.

 

Mi salida de Puerto Cabello es este miércoles, así que hoy y mañana serán mis últimos días en Venezuela, en la Zaigua y de recorrido –aunque todavía me queda uno largo de vuelta  a México.  Ya me tocará contarles ese proceso.

 

Andrea

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dom

08

feb

2015

Olímpicos de la limpieza

Cada vez que hablamos con nuestro amigo Rachadell contándole nuestras últimas anécdotas nos dice que tenemos una vida de película, hay veces que nosotros tampoco nos creemos las cosas que nos ocurren, por ejemplo ¿cómo pudimos acabar este fin de semana durmiendo en la Villa Olímpica de Carabobo?


Esta semana estuvimos en Puerto Cabello, una ciudad muy familiar para nosotros ya que en Diciembre  estuvimos más de una semana allí. Cerca de Puerto Cabello se encuentra Valencia, lugar de residencia de Rubén, un fanático de las kombis que hasta el jueves únicamente conocíamos por internet. Entre unas cosas y otras no pudimos ir a visitarlo y el jueves por la noche Rubén agarró su colchón lo metió en su kombi y se unió a nuestro vecindario en el malecón por un día, vino incluso con flores J

Rubén tiene una combi igualita a la Zaigua, mismo color, modelo, nacionalidad y año, la única diferencia es que la nuestra está un poquito más sucia y llena de cosas por dentro… Rubén trabaja en la Villa Olímpica en Valencia y nos invitó a pasar el fin de semana allá para compartir más tiempo. Nos pareció una idea estupenda para salir de la rutina de los últimos días y nos fuimos como “deportistas invitados”.

Nos reservó una habitación en la Villa por 3 días con todas las comidas incluidas, una bienvenida totalmente inesperada. Al principio nos sentíamos un poco fuera de lugar ya que los deportistas nos miraban bastante extrañados así  que decidimos darle un toque de humor. Cuando nos preguntaban que hacíamos allá dábamos diferentes versiones: decíamos que veníamos con la federación de surf ya que nos habían invitado a descansar unos días mientras reparábamos nuestras tablas; o les explicábamos que pertenecíamos a la federación de canotaje para estudiar la posibilidad de unos futuros talleres de tecnificación. 

Aprovechando la tranquilidad y seguridad del lugar, nos dedicamos exclusivamente a una tarea muuuy necesaria: limpiar y organizar la Zaigua a fondo, menudo desastre traíamos dentro. Comenzamos a sacar y sacar cosas, parecía una tarea interminable, encontramos cosas que ya dábamos por perdidas, otras por olvidadas y otras que nunca tuvieron que haber venido con nosotros. Así nos pasamos 2 días completos pero mereció la pena ya que ahora la Zaigua está más organizada que nunca. Que lástima que no la podamos disfrutar así por mucho tiempo, nuestro viaje va tocando a su fin…


David

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lun

02

feb

2015

Un poco de playa

Nuestra estadía en Venezuela se termina y por diferentes motivos no hemos recorrido algunos lugares que habíamos planeado antes de entrar al país. Esto tampoco nos molesta ya que por otro lado hemos podido vivir la realidad venezolana con mayor profundidad en vez de estar en la carretera más tiempo. Lo que no podíamos hacer antes de marcharnos era darnos un último paseo por el Caribe y para ello nos dirigimos a un nuevo estado: Falcón.


Las mejores playas en Falcón no están en su litoral sino en sus islas. Desde Chichiriviche, Tucacas o Morrocoy parten con cierta frecuencia botes turísticos que te trasladan hasta Los Cayos, como es llamado este pequeño archipiélago de 11 islas. Nosotros llegamos hasta Tucacas y Chichiriviche para tomar un bote y llegar hasta Cayo Sombrero pero el ambiente no nos convenció. La Zaigua la teníamos que dejar en unos estacionamientos repletos de vehículos que no nos daban mucha confianza. Además, al ser fin de semana, las playas estaban abarrotadas de gente, justamente lo que tratábamos de evitar en nuestro último fin de semana playero.

Seguimos recorriendo muchos kilómetros tratando de encontrar un lugar en la costa que nos diera seguridad y tranquilidad. Ya cuando nos habíamos dado por vencidos, lo encontramos en el lugar más inesperado: un puesto de control policial.


Entre Morón y Tucacas hay una alcabala (puesto policial) situado a escasos metros de la playa, justamente lo que estábamos buscando. Pedimos permiso a los oficiales para pasar la noche y obtuvimos un porche con vistas al mar.


El agua no será tan azulada ni la playa tan limpia como la de Los Cayos, pero acá tenemos la playa para nosotros solos, incluida la Zaigua J


David

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vie

30

ene

2015

Y volver, volver... volvimos!

Los últimos días hemos estado en nuestra ciudad de acogida en Venezuela, Barquisimeto, ahora sí, por última vez. Desde el Páramo nuestra intención era regresar hasta la costa pero como vamos sin prisa y a nuestro ritmo, decidimos parar un par de días más con la familia de Elvita quienes, de nuevo, nos recibieron con los brazos abiertos.


En esta ciudad recibimos el año, me recuperé de la Chikungunya, la Zaigua se averió, conocimos la realidad actual del día a día de Venezuela e hicimos una gran cantidad de amigos. En esta segunda ocasión, aunque únicamente estuvimos un par de días, también aprovechamos muy bien el tiempo. Nos habían hablado mucho de la sanidad gratuita venezolana y fuimos al odontólogo y al oftalmólogo. Que sea gratis no quiere decir que sea fácil conseguir una consulta, en ambas ocasiones tuvimos que llegar al consultorio a las 6 de la mañana para garantizarnos un turno a partir de las 8. Yo me pude tratar una muela que me venía molestando desde Argentina y Andrea se revisó la vista y le hubieran dado unas gafas nuevas si no fuera porque el asunto de los insumos actualmente está bastante complicado. Pudimos comprobar que para este tipo de “emergencias” la sanidad funciona aunque según nos explican y leemos ,en los hospitales es otra historia diferente debido, de nuevo, a la falta de insumos.

Como colofón de nuestra visita nos “colamos” en una pedida de mano. La hermana menor de George se comprometía con su novio y para festejarlo se organizó una parrillada a la cual fuimos de invitados viajeros J Mientras George trataba de sonrojar a los prometidos con sus ocurrencias al ritmo de su inseparable altavoz, los demás dimos buena cuenta de la cena, fue una linda experiencia y aunque todavía estamos convalecientes de la chikungunya nos animamos a probar el champán.

Hoy nos marchamos del barrio de San Juan como unos barquisimetanos más pero algo de nosotros se queda aquí, hasta pronto amigos.


David

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mar

27

ene

2015

Venezuela también es un país andino

¿Venezuela es un país andino? Eso mismo nos preguntábamos cuando hace unas semanas nuestros amigos nos dijeron que no nos podíamos marchar del país sin conocer la región de los Andes con cumbres que rondan los 5,000 m.s.n.m.


Ayer dejamos a nuestros anfitriones, Pierrot y Marie, que durante varios días cuidaron especialmente a Andrea para que se recuperara lo más pronto posible de la Chikungunya. La verdad es que nos pusimos en ruta demasiado temprano, a Andrea no le hubieran venido mal un par de días más de reposo pero como ya se sentía un poco mejor y teníamos muchas ganas de sentir un poco de frío, nos pusimos en ruta hacia el Páramo.

De Barinas salimos hacia Barinitas y fue en esta población donde comenzamos a subir poco a poco. Iba a ser una prueba exigente para la Zaigua ya que la arreglamos recientemente y aún no estaba al 100% pero si ya había cruzado la cordillera andina en 7 ocasiones, seguro que la cruzaba un par de veces más.


Según íbamos ascendiendo la vegetación y la temperatura iban cambiando. La tarde estaba nublada pero aun así el paisaje era hermoso, incluso de vez en cuando se observaban enormes caídas de agua. La subida fue bastante exigente pero a nuestra “velocidad del paisaje versión en segunda marcha” conseguimos llegar hasta los 3600 m.s.n.m. tras casi 3 horas de camino.

La Zaigua necesitaba un descanso y aprovechamos para visitar la laguna de Mucubají dentro del Parque Nacional Sierra Nevada. El acceso ya estaba cerrado pero como todavía era de día los guardaparques nos permitieron entrar ya que al día siguiente el parque estaba cerrado por mantenimiento. Por primera vez en muchos meses tuvimos que agarrar las chaquetas, que bien se sentía! Esta laguna de origen glacial es uno de los atractivos de la región y a su alrededor se puede observar la flora propia del Páramo en donde sobresalen los frailejones.

Sin saber muy bien donde dormir comenzamos a descender en dirección hacia Mérida. La noche se nos vino encima y nos tocó conducir casi 40 kilómetros por una carretera de montaña que si ya es peligrosa durante el día por la noche no es nada recomendable. Nada más entrar en Mérida vimos una estación de policía y ahí pasamos la noche, bien fresquitos.


Por cuestiones de tiempo (y porque el tráfico también estaba terrible) tuvimos que limitar nuestra visita a la ciudad a un mirador desde el cual se divisa la cima más alta de Venezuela: el pico Bolívar. Además, uno de los mayores atractivos de la ciudad, el teleférico, lleva muchos meses paralizado y esto también nos desanimó un poco. En otra ocasión volveremos a conocer esta ciudad que sobresale por su oferta turística y su población universitaria, eso sí, será en invierno para poder ver todas las cumbres que rodean la localidad nevadas.


De regreso utilizamos la misma ruta pero fue un viaje totalmente diferente. Hoy el día estaba totalmente despejado y pudimos llevarnos una impresión más soleada de los Andes venezolanos. Como en toda región andina, aquí mora gente muy trabajadora que principalmente se dedica a las labores del campo. Vimos muchas áreas con sembradíos de patata y zanahoria, algunas ubicadas en zonas tan altas e inclinadas que no solo nos parecía casi imposible que se pudiera cultivar algo allá, sino que también no nos podíamos imaginar cómo bajaban la cosecha.

Otra parte de la economía se sustenta en el turismo ya que la región se presta para ello. Además de los múltiples senderos para hacer trekking, se pueden visitar lugares como la Capilla de Piedra en San Rafael de Mucuchíes, bañarse en aguas termales o pernoctar en posadas con una arquitectura muy cuidada en sintonía con la comarca. Nosotros por cuestiones de tiempo no pudimos realizar ninguna actividad pero dimos buena cuenta de la gastronomía, tienen unas empanadas de trucha con queso ahumado que son una delicia ;)

Lo más difícil del retorno no fue la subida sino la bajada. Desde la laguna de Mucubají hasta Barinitas el descenso es muy largo con tramos bastante pronunciados y a mitad del camino tuvimos que hacer una parada larga ya que los frenos comenzaban a fallar, un problemita que no queríamos tener a 3,000 metros de altura…


Nos fuimos del Páramo con ganas de más pero por lo menos podemos dar fe que Venezuela también es un país andino ;)


David

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dom

25

ene

2015

La Chikungunya ataca de nuevo

Solemos decir que cuando se viaja el futuro es impredecible y que todo puede pasar de un día para otro, muy a nuestro pesar esta regla no escrita se volvió a cumplir.


El jueves llegamos a Barinas con la intención de conocer a Pierrot, un guía local compañero de nuestro amigo George, y subir hasta el Páramo para pasar una noche fresquita en los Andes. Sin embargo, al llegar a Barinas tuvimos que hacer un cambio de planes inesperado. Cuando estábamos esperando a Pierrot, Andrea empezó a notar unos puntos rojos por todo su cuerpo, primer síntoma de la Chikungunya. No podía ser, yo todavía me estoy recuperando de esta enfermedad, hace un par de días que volvimos a la ruta después de 3 semanas y ahora Andrea se enfermaba.


Lo bueno es que conocíamos a la perfección todo el proceso de la enfermedad y su tratamiento debido a mi experiencia reciente. Sabíamos que lo más importante era conseguir paracetamol (el cual conseguimos sorprendentemente en la primera farmacia que preguntamos aunque solo nos vendieron dos cajas) y un lugar donde Andrea pudiera descansar tranquilamente los próximos 3-4 días como mínimo.

Pensamos en regresar a Barquisimeto ya que no tenía sentido subir hasta 4000 m.s.n.m en las condicionas en las que estaba Andrea pero Pierrot nos ofreció su casa para pasar estos días y decidimos quedarnos con él y su amiga Marie.

Gracias a la hospitalidad de Pierrot y Marie, Andrea ha estado reposando los últimos días y poco a poco va pasando todas las fases de la Chikungunya: floreamiento de la piel, fiebre, dolores musculares y óseos, malestar general…


Como siempre hay que mirar el lado positivo de la situación y lo bueno es que hemos tenido la oportunidad de conocer mejor a nuestros anfitriones y su cultura. Ambos son de Haití y hemos aprendido muchas cosas de su país y de su comida, Marie es una excelente cocinera ;)


Según como se levante Andrea mañana veremos si nos ponemos en ruta otra vez o pasamos un día más en Barinas, cualquiera de las dos opciones son buenas ya que acá nos están tratando como en casa.


David

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jue

22

ene

2015

Llaneando

Que gusto da volver a nuestra casita rodante y sentir el aire en la cara a nuestra “súper velocidad” de 80 kph! Ya hacía más de 3 semanas que por diferentes razones no habíamos podido ponernos en ruta, y aunque estábamos muy bien acompañados en Barquisimeto, ya nos hacía falta salir a la carretera, por algo elegimos la vida viajera ;)


De Barquisimeto nos dirigimos hacia la zona de Los Llanos Occidentales. Esta amplia región se caracteriza por sus grandes extensiones de terreno, la mayoría dedicada a la ganadería extensiva y a la agricultura, que se inundan durante la época de lluvias y durante la época seca el agua se concentra en diferentes puntos que son un espectáculo para el avistamiento de mamíferos, reptiles y aves. El único inconveniente para nosotros es que esos lugares se encuentran en zonas privadas y tenemos poca información para poder entrar en una hacienda y acercarnos hasta alguna de esas lagunas. Vamos a ver si sale la oportunidad durante los próximos días.


Por cierto, cambiando de tema, algunos viajeros nos han preguntado cómo es circular por Venezuela y la respuesta es… diferente. En las ciudades las señales de tránsito son simplemente un adorno, muchos conductores no respetan ni los semáforos, al cruzar las calles no se sabe quién tiene preferencia y ceder el paso a los peatones casi ni se practica. Fuera de las ciudades las carreteras están  en unas condiciones aceptables, las principales vías son autopistas de pago (que nadie paga) y aunque se conduce rápido nadie trata de echarte fuera del carril como nos pasaba en Brasil.

Lo que se hay son muchas alcabalas (puestos policiales y/o militares de control) para las cuales somos una atracción porque rara es la alcabala que no nos detiene. Mucha gente (venezolanos y no venezolanos) nos advirtieron de estos puestos de control ya que en ocasiones su único objetivo es ser el sobresueldo de los funcionarios. Hemos escuchado muchas historias de sobornos y malos ratos pero nuestra experiencia, hasta el momento, ha sido positiva. Nos han parado en muchos puestos de control pero en cuanto conocen nuestra situación viajera se relajan y solo nos hacen preguntas por curiosidad, de hecho en ocasiones solo nos paran para fisgonear un poco.


La gente aquí nos dice que estamos teniendo mucha suerte porque la realidad para ellos es muy diferente. Siempre que pueden les buscan las vueltas para sacarse algún dinero, ojalá que sigamos con la “buena suerte” como la que tuvimos hoy en una alcabala. Como de costumbre nos pararon y comienza la rutina:


-          Oficial: ¿de dónde vienen?

-          Nosotros: de Barquisimeto.

-          Oficial: ¿hacia dónde se dirigen?

-          Nosotros: hacia Barinas.

-          Oficial: ¿y qué están haciendo?

-          Nosotros: solo conociendo un poco Venezuela.

-          Oficial: bueno, tengan esta piña.

-          Nosotros:………

Ayer pasamos la noche en Guarane en donde dormimos en uno de nuestros habituales en Venezuela: el Farmatodo. Siempre estamos pendientes de nuestra seguridad y ponemos especial atención al elegir un lugar para pernoctar. En otros países las gasolineras eran nuestro “comodín” y en Venezuela el estacionamiento vigilado 24 horas de las farmacias Farmatodo son los lugares que elegimos normalmente para dormir. Ahí queda el dato para otros viajeros ;)


Hoy nos acercamos hasta Sabaneta, lugar de nacimiento del personaje más relevante de la historia reciente de Venezuela: Hugo Chávez Frías. Amado por unos y odiado por otros, Hugo Chávez cambió el rumbo de su país dirigiéndolo hacia el socialismo y aún después de su fallecimiento en el 2013 su filosofía está presente en la Venezuela actual.


La situación actual venezolana es muy complicada y la política está presente continuamente en la vida diaria del venezolano. Nadie es indiferente a la crisis que se está viviendo y mientras que los chavistas defienden la situación culpando a los opositores de comenzar una guerra económica para derrocar al presidente Nicolás Maduro, los opositores culpan a los chavistas de apoyar una nefasta gestión por parte del gobierno y ser los causantes de la mayor inflación del mundo y la escasez de muchos alimentos de la cesta básica.


Nosotros, durante las últimas semanas que llevamos en Venezuela, nos hemos convertido en unos observadores de lo que está ocurriendo y escuchamos atentamente las justificaciones de unos y otros. Eso sí, en el poco tiempo que llevamos en el país hemos notado una subida de los precios y un aumento de las personas que hacen cola para tratar de conseguir artículos de primera necesidad como pañales, desodorante, papel, azúcar, jabón o harina. Parece que “colear” es el deporte nacional.

Sentíamos curiosidad por ver el pueblo que vio nacer a Chávez y nos desviamos un poco de la ruta para llegar hasta Sabaneta. Sabaneta es una localidad parecida a cualquier otra del Llano, la única diferencia es que hay muchos más murales y carteles que mencionan a Chávez y éstos están mejor cuidados. Llegamos hasta la que fue la casa en la que se crió Hugo con su abuela, bueno en realidad hasta el lugar donde se erigía porque en la actualidad hay una escuela de enseñanza básica con un espacio conmemorativo del personaje más ilustre de Sabaneta.


Mañana llegaremos hasta el inicio o final de la cordillera andina, depende de cómo se mire, Venezuela cada día sigue sorprendiéndonos de una u otra manera.


David

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mar

20

ene

2015

Energías renovadas

Lo que no te mata te hace más fuerte, en este caso nos hace más fuertes J

Vamos por partes que ya hace muchos días que no escribimos y hemos estado un poco desconectados del mundo cibernético. Como ya había mencionado Andrea, me enfermé de la Chikunguya, parece que me tenía que llevar un recuerdo especial de Venezuela y como esta enfermedad está de “moda” por acá pues no me podía ir sin ella.


La verdad que no me dio tan fuerte como otros casos que había escuchado, mi experiencia fue bastante ligera dentro de lo que cabe. El primer día comenzaron a aparecerme manchas en la piel y hasta la noche no comenzó la fiebre. La alta temperatura me acompañó durante un par de días más, pero nunca sobrepasó los 39ºC. El segundo día comenzaron los dolores óseos y musculares. Esta enfermedad ataca principalmente a tus áreas más débiles y en mi caso fue la espalda. Con esos dolores continué una semana más, en ocasiones casi no podía ni caminar porque después de 5 minutos ya me encontraba cansado y con dolores por todos lados, especialmente las rodillas. Ya después de una semana me empecé a encontrar con más ánimo de hacer cosas y a los 10 días ya estaba de nuevo con mis ejercicios matutinos. A Andrea le toco aguantar mis quejas de “estoy harto de estar sin hacer nada” y crisis existenciales varias pero gracias a ella y al apoyo de toda la familia de Elvita, que nos ha adoptado durante todos estos días, puedo decir que salí victorioso de la Chikunguya. Algunos días me viene algún “arreón” óseo o muscular, pero bueno, es algo propio de la enfermedad que se me irá quitando en los próximos meses y que no me quita de llevar una vida normal.

En cuanto a la Zaigua parece que hemos podido terminar de repararla hoy. Ha sido un proceso bastante largo e internacional porque hasta desde Argentina nos han estado ayudando. De un problema  grave, como era  hacer de nuevo el motor, se pasó a una complicación con el carburador y, entre muchas personas que nos han estado ayudando, parece que ahora la Zaigua ya está otra vez lista para recorrer Venezuela. Agradecemos particularmente la ayuda de Yorman, que nos arregló el flotante, de McGyver (presidente de la Federación Venezolana de Volkswagen) que nos ayudó a revisar el carburador, de Jimmy que nos puso a andar la combi, de Alberto Carretero que nos estuvo orientando desde Argentina, de Rubén que cada día nos llamaba desde Valencia para ver cómo íbamos, de Lubryser, C.A.  que nos obsequiaron con un cambio de aceite y filtros del aceite y gasolina, etc. Esto solo nos reafirma lo que dijimos antes de empezar nuestro viaje: no viajamos solos y en la Zaigua vienen muchos amigos con nosotros.

Mañana, si no hay cambio de planes de última hora, nos pondremos de nuevo en ruta. Se nos va a hacer raro irnos del barrio de San Juan después de más de 3 semanas. Durante este tiempo nos hemos convertido en unos vecinos más viviendo en nuestra casita rodante. Echaremos de menos todas las atenciones que nos ha brindado la familia de Elvita (son tantos que nos los nombro por miedo a olvidarme a alguno), las ocurrencias de Larry o la curiosidad de los chicos del barrio cuando me pongo con las artesanías. No nos vamos con tristeza, sino con la alegría de poder haber compartido estas semanas con una auténtica familia venezolana que nos ha dado la oportunidad de vivir la realidad de su día a día con sus alegrías y dificultades.


De nuevo la Zaigua supo estropearse en el lugar adecuado y mi enfermedad quedará como una anécdota más del viaje, ahora, a la carreteraaaaaaaaaaaaaaa!!!!


David

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jue

08

ene

2015

La Chinkungunya ataca!

El equipo Chikungunya
El equipo Chikungunya

 Ayer recibimos dos noticias un tanto desalentadoras… la primera es que los repuestos de nuestra camioneta no se encuentran en Venezuela, por ende se nos ha complicado muchísimo el arreglo que hay que hacerle a la Zaigua para que vuelva a andar. La segunda noticia y la que más nos preocupa es que David adquirió la fiebre Chikungunya.

 

Para los que –como nosotros hasta hace poco- no saben lo que es esta palabra tan extraña, aquí va un pequeño sumario: La Fiebre Chikungunya es un virus que transmite el mismo mosquito que transmite el dengue.

 

Al infectarse, la persona comienza tener fuertes dolores en las articulaciones y fiebre, además de erupciones en la piel que le causan picazón. También pueden presentarse nauseas, dolor de cabeza y fatiga. 

 

El primer brote de esta enfermedad se registró en el sur de Tanzania en 1952, y ha afectado ya muchos países en América –incluyendo a Estados Unidos-, Asia y África; la mayoría de los países en el caribe han sufrido esta fiebre. Venezuela enfrenta una rápida propagación de esta enfermedad, tanto así que en la casa de Elvita –aun y siendo tantas personas- solo dos personas no se han infectado, hoy se agregó David a la lista de enfermos.  Los vecinos cuentan historias similares: tienen una buena parte de su familia infectada. 

 La gente ya no cree que sea algo que se propaga a través de un mosquito, piensan que es algo que se encuentra en el aire. Así que me puse a investigar y di con un estudio que realizó el investigador Scott Weaver de la Universidad de Texas, publicado en la revista Nature; en la cual explica que el virus mutó y ahora se puede transmitir de forma similar que el catarro, además de que se ha hecho más contagioso, por ende un mosquito necesita una menor dosis de sangre para ser sumamente infeccioso.

 

No hay un tratamiento que ataque la enfermedad en sí, solo se pueden aliviar los síntomas y por ello se recomiendo tomar paracetamol o acetaminofén para disminuir la fiebre, tomar muchos líquidos, una buena dieta y mucho reposo.

 

Una de las peores partes de esta enfermedad, es el hecho de que el virus se aloja en el cuerpo hasta por dos años y por ello la persona puede seguir sintiendo dolores en las articulaciones durante ese lapso de tiempo.

 

A nuestro favor tenemos que esto ha sucedido en casa de Elvita y aquí todos están al pendiente de cómo está llevando David la enfermedad, además de que como la mayoría ya pasó por esto, tienen muchos consejos para sobrellevarla.

 

En cuanto a los arreglos de la camioneta tendremos que esperar  hasta después del 15 de enero que es cuando  comienzan a funcionar normalmente las cosas aquí y abren las tiendas de repuestos…

 

Ahora solo espero que al menos yo logre pasar este lapsus infeccioso sin unirme a las listas de la Chikungunya aunque  nadie me augura nada bueno. Nos estamos metiendo en la experiencia venezolana a full!! Como dirían los argentinos.

 

Andrea

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dom

04

ene

2015

Con la familia venezolana

Solo una parte de a familia
Solo una parte de a familia

El hecho de que la camioneta dejara de funcionar justo enfrente de la casa de Elvita –tía de nuestro amigo George- ha representado un gran cambio en cuanto a lo que teníamos pensado sería nuestra estadía en Barquisimeto: nos ha permitido vivir con una familia venezolana, y no cualquier familia…

 

En casa de Elvita entra y sale gente todo el día: nietos, sobrinos, hijos, primos, vecinos, conocidos, etc. A la hora de la comida hay un plato para todo aquel que este en casa, y el café nunca falta, no importa la hora que sea.  Entre todos, David y yo pasamos como uno más. 

Elvita haciendo arepas para todos
Elvita haciendo arepas para todos

Estos días de espera hemos podido compartir con esta familia, aprender de su vocabulario, su forma de ser, sus comidas, el temperamento de cada uno… Y también hemos visto reflejada a nivel familiar la situación del país, por ejemplo: la constante lucha por conseguir los precios reales de los productos para evitar los precios especulativos –los cuales son mucho más altos que aquellos vigilados por el gobierno.

 

Para que no nos aburriésemos –que la verdad en esta casa eso imposible- nos invitaron a dar la vuelta por la ciudad visitando los puntos más icónicos. El tour lo dimos nada más y nada menos que en un autobús ‘familiar’ ya que un miembro de la familia –David- es chofer de transporte público y lo pidió prestado para pasear a la familia J Así que nos fuimos a dar la vuelta por Barquisimeto en la ‘busetica’ como la llaman aquí. 

El Obelisco
El Obelisco

Nos llevaron al Centro Cultural Flor Venezuela, patrimonio cultural de la ciudad: una gigante flor que se abre y se cierra al tiempo que el sol sale y se mete.  La estructura fue inspirada en la flor nacional, la Orquídea. Para cuando llegamos ahí la flor ya estaba cerrada y el parque también, pero aun había movimiento el lugar, así que compramos galletas para todos y los compartimos bajo la flor.

 

El paseo en la busetica era la parte más divertida, se sentía como un día de campo de la escuela.  Luego de la Flor nos fuimos al Obelisco –que fue construido en el año 1952 como conmemoración de los 400 años de la ciudad y por las fechas navideñas está decorado como una enorme vela de colores. 

Catedral de Barquisimeto
Catedral de Barquisimeto

Pasamos también por la catedral, que nos sorprendió mucho por su arquitectura -obra del arquitecto Jahn Bergkamp- tan distinta y moderna en comparación al del  resto de catedrales que hemos visto en Latinoamérica.  

Al día siguiente de nuestro tour por Barquisimeto, Larry nos invitó a con la familia de su esposa Jazmín a pasar la tarde y comer un asado.  Así que pasamos el domingo en El Manzano, el sitio en ql que dormimos la primera noche que pasamos en Barquisimeto. Compartimos con la familia de  Larry y Jazmín y nos reímos muchísimo todo el día. 

Nos la hemos pasado muy bien a pesar de  todas las contrariedades que estamos teniendo con la Zaigua, como lo hemos dicho antes, pareciera que sabe dónde dejarnos a pie…

 

 

Andrea

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mié

31

dic

2014

Año nuevo, experiencias nuevas

En nuestra planificación viajera no somos únicamente dos personas las que tomamos las decisiones. En ocasiones la Zaigua parece que tiene vida propia y cuando ella dicta sentencia es inapelable. Hoy ella dispuso donde íbamos a recibir el año nuevo y no le pudimos discutir, pero bueno, por algo será...


La mañana nos recibió con una mala noticia: George se había enfermado de Chikungunya. La Chikungunya es una enfermedad transmitida por mosquitos infectados que produce fiebre alta, fuertes dolores articulares, erupciones en la piel… Un auténtico fastidio que por si no fuera poco puede tardar desde varios días hasta meses en conseguirse una plena recuperación, depende de la persona. Ayer George estaba como si nada y hoy no se podía ni levantar de la cama. Como vamos a estar varios días por Barquisimeto lo seguiremos visitando a ver cómo sigue, ojalá que se recupere pronto.


Nos despedimos de Elvita (la tía de George) y su familia, quienes nos habían acogido como vecinos, para juntarnos con Miguel cuando la Zaigua se puso en huelga y dijo que de ahí no se marchaba. Le limpiamos bien las bujías pensando que así se arreglaría el problema pero nada de nada. Ahora sí que parece que el motor dijo basta. Únicamente un pistón estaba funcionando correctamente y después de la subida de hace dos días al Manzano creemos que lo acabamos de estropear y se perdió toda la compresión.


Arreglar esta falla mecánica hoy era imposible, de hecho incluso va a estar difícil durante los próximos días conseguir los repuestos. En fin que no sabíamos qué hacer cuando tanto Elvita como su familia nos dijeron que no nos preocupáramos que pasáramos con ellos Nochevieja y así probábamos las famosas hallacas de Elvita. La Zaigua no funcionaría pero nos había dejado con gente de muy buen corazón que nos iba a acoger para recibir el año nuevo con ellos.

Elvita y sus famosas hallacas
Elvita y sus famosas hallacas

Durante el día estuvimos compartiendo con todos ellos e incluso pudimos hablar un rato con George. Al caer la noche las bebidas afloraron y la música comenzó a sonar. Llegaron muchos familiares de Elvita y todos nos trataban como si fuéramos uno más y nos conocieran de toda la vida, la verdad que nos sentimos muy cómodos.


Durante la cena nos ofrecieron la típica hallaca navideña. La hallaca es una masa de maíz con carne y vegetales que se termina de cocinar envuelta en hoja de plátano. Una auténtica delicia y más si viene acompañada de pernil ;)

Ahora vamos a prepararnos para recibir el Año Nuevo, feliz año 2015 a todos y que sus propósitos se cumplan carajo!!!


David

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mar

30

dic

2014

Barquisimeto

Nuestro recorrido por Venezuela ha ido bastante lento, por decirlo de alguna manera. Hoy Jan –el mecánico que conocimos a través de Racha. Revisó la camioneta y dio el visto bueno para que saliéramos a una playa que se encuentra cerca de Puerto Cabello para pasar el año nuevo.

 

Ya que estábamos a punto de salir hacia la playa, pensamos en un cambio de planes: irnos a Barquisimeto, una  de las ciudades más grandes-y según hemos escuchado, mas organizadas- del país; que si bien estaba más lejos, no era tanta la distancia desde Puerto Cabello.

 

Llamamos a Miguel –a quien conocimos, junto  con George, en la gran sabana y que son de Barquisimeto- y nos invitó a pasar con él el año nuevo.  Además queríamos aprovechar para buscar allá los repuestos que necesita la Zaigua.

 

Llegamos a Barquisimeto luego de dos horas y media de camino, nos reunimos con George  y Miguel y nos presentaron algunos de sus amigos. Por la noche fuimos con ellos a un barecito estilo cantina en el que -como nos explicaron- se reúne gente chavista de todas las edades para discutir cuestiones políticas.

 

De pronto, estábamos sentados en círculo tomando una cerveza y escuchando algunos de los acontecimientos políticos recientes en el país, planes, debates y mucha información con una absoluta postura chavista.  Habíamos cambiado completamente de bando, de pasar del grupo derechista –que aquí se conoce como “la oposición” y a quienes los chavistas han otorgado el nombre de “los escuálidos”- a un grupo chavista que tiene como objetivo el socialismo.

 

Para alguien foráneo como nosotros- tener este tipo de acercamientos, en primera mano, es algo muy valioso. Poder escuchar de los venezolanos mismos sus posturas, ideas, percepciones y opiniones, es algo que nos deja ver más claramente cuál es la realidad que vive el país. También el hecho de escuchar a ambos lados permite conciliar una idea en general de Venezuela, aunque no deja de ser difícil tratar de expresar una opinión al respecto, lo cual a decir verdad, tratamos de evitar ya que somos observadores, ajenos a muchas de las situaciones que se están viviendo aquí. 

Terminamos la noche en un mirador, que en realidad es mucho más que eso: el mirador se encuentra dentro de una sede de la Comuna Comandante Adrián Moncada, en lo que llaman un Observatorio del Poder Popular. Ahí dormiríamos.

 

La comuna, es un sistema organizativo tanto político como económico, que tiene como prioridad la cooperación, igualdad y transparencia entre los miembros de la misma. Esta sede se encuentra en un área de lo que llaman una ‘toma’: era un área que no estaba en uso -pero para la cual había planes de convertirla en un hotel- la cual fue literalmente tomada por chavistas para más tarde, ser oficialmente otorgada a ellos por el propio Chávez. Convirtiéndola así en un espacio que podía ser remodelado para ser usado con fines comunales. Algunos de los chicos que conocimos hoy están trabajando en los detalles para dejarla lista para futuras juntas comunales.

Pasamos de escuchar planes y opiniones a estar en uno de los sitios que demuestra que los chavistas están haciendo efectivos algunos de sus planes en la lucha por la ‘revolución venezolana’ y sin duda, una de las acciones que más mortifica a la oposición: la toma de terrenos.


Esta mañana despertamos en la comuna, que se encuentra en lo alto de una montaña que rodea Barquisimeto, El Manzano. Para nuestro deleite, hacia frio y teníamos una vista completa de la ciudad y sus alrededores.

Don Dolores
Don Dolores

Bajamos de ahí y nos fuimos al centro a desayunar y caminar un rato, luego nos encontramos con Miguel y George, y también con dos de sua amigos: Rubén y Larry, con quienes iríamos a una cata de Cucuy, una bebida tradicional y 100% artesanal que se parece mucho al tequila, ya que también está hecho de agave y lleva un proceso muy similar al de la bebida mexicana.

 

 

Fuimos  a un pueblo cercano a Barquisimeto, a la destilería de Dolores, un hombre de avanzada edad que ha pasado a sus siguientes generaciones el aprecio al cucuy.  Don Dolores nos habló de las peripecias que sufrió como destilador de cucuy, ya que hasta hace escasos años esta bebida era ilegal y quien la hiciera pagaba con la cárcel.

 

 

El cucuy de Don Dolores es puro y muy sabroso, probamos algunas de sus variedades y nos compramos una botella para celebrar el año nuevo .

Después de la parada en la destilería de Dolores, George y Miguel nos llevaron a comprar un ovejo, George estaba en busca de lo que sería su cena de fin de año.



Fuimos a una pequeña tienda en la que encontramos los ovejos y a David le tocó ‘empaquetarlos’ para llevar.  La verdad es que nos divertimos mucho con los chicos, en la cata del cucuy y la compra de los ovejos, fue algo muy espontaneo y sin duda una experiencia bastante única para cuando se está de viaje. 

 

Terminamos el día en casa de George en donde los chicos asaron uno de los ovejos y se pasó entre todos la botella de cucuy.  

Este será un fin de año completamente distinto a cualquiera que hayamos tenido, y por suerte estamos rodeados de gente que nos ha recibido con mucho cariño y ganas de compartir su forma de vida con nosotros.

Andrea

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dom

28

dic

2014

Chapuzón caribeño inesperado

Y que continúe la rumba! El día de ayer fue muy intenso y acabamos la noche casi de madrugada. Sin embargo el cansancio tiene que ser pasajero, sobre todo si te invitan a dar un paseo en yate ;)


Anoche, de la mano de Rachadel y Concheta, hicimos nuevas amistades y uno de ellos nos invitó a navegar hasta Isla Larga con el resto de los comediantes y otros amigos. Nosotros nunca habíamos montando en un yate y sin dudarlo nos apuntamos, otra experiencia zaigüera.


En la mañana, Rachadel y Concheta nos vinieron a recoger y fuimos juntos hasta la marina. Allá nos encontramos con el resto de la gente y tras media hora de agitada navegación llegamos hasta Isla Larga. Su pequeña y alargada playa estaba repleta de gente pero eso no le restaba belleza al lugar: una playa de arena fina y blanca bañada por un agua cristalina que tomaba diferentes tonalidades azuladas dependiendo la profundidad, ahora sí podemos decir que conocemos el caribe venezolano J

En cuanto atracamos el barco nos lanzamos sin titubear al agua, la playa estaría llena de gente pero allí entrábamos todos. Mientras tanto nuestro anfitrión y la tripulación se encargaban de montar una parrillada en el barco, parrillada que duró hasta que regresamos otra vez al puerto. ¿Quién nos iba a decir que íbamos a conocer una playa caribeña de esta manera?


David

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sáb

27

dic

2014

De playa y comedia

Luego de que pasar la Navidad decidimos darle un respiro a la rutina que hemos adoptado en Puerto Cabello –pasear por el malecón y vender artesanías. Así que nos fuimos a una playa que nos recomendaron nuestros nuevos amigos: Bahía de Patanemo, ya que en estas fechas “no debía estar tan llena” y aprovechamos eso para darnos una escapada.

 

Patanemo está a pocos kilómetros de Puerto Cabello luego de las montañas que rodean la ciudad en una zona de mucho verdor.  La camioneta hizo el camino sin mayor dificultad pero nos preocupa que esto vaya a tener una  repercusión negativa en el motor ya que está fallando.

 

Llegamos algo tarde así que apenas tuve tiempo de entrar al agua ara cuando ya debíamos preparar todo para instalarnos por la noche. El plan era quedarnos en la playa, pero uno de los vendedores que trabajan en las barracas se nos acercó para decirnos que era peligroso quedarse ahí ya que había muchos robos porque la playa quedaba prácticamente sola.

 

A la entrada de Patanemo hay un puesto de policía al que fuimos para ver si ahí era posible pasar la noche. Los policías fueron bastante amables y hasta nos ofrecieron la ducha, baños y agua filtrada. Pasamos ahí la noche sin ningún problema.

 

Esta mañana temprano nos fuimos a la playa para disfrutar de la tranquilidad de las primeras horas del día frente al mar –fuimos muy ingenuos al pensar que eso era posible. 

Bahía de Patanemo - Antes de que llegase la marabunta
Bahía de Patanemo - Antes de que llegase la marabunta

Comenzamos a preparar un café y apenas nos acomodábamos cuando llegaron dos camionetas llenas de chicos de alrededor de 20 años y unas bocinas que reventaban con el estruendo de la música que traían…

 

A David y a mí nos era imposible escucharnos luego de que una de esas camionetas se estacionó a tres metros de nosotros; todos los chicos saltaron directo a la arena y se pusieron a bailar como zombies. Era demasiado para aguantar a esas horas del día, pero no nos quedó otra opción más que aguantarnos ya que no teníamos otra opción de adonde ir. Le dimos la vuelta a al Zaigua para que no rebotara tanto el sonido y eso fue todo. Nuestras expectativas de una playa tranquila fueron rotundamente aniquiladas por ese y muchos otros factores.

Con Rachadell y Conchetta
Con Rachadell y Conchetta

Regresamos a Puerto Cabello por la tarde ya que Rachadell nos invitó al show de comedia que ofrece en un hotel de la ciudad cada fin de semana y en el que se tratan temas sociales y cotidianos, con una fuerte crítica hacia la política actual del país.

 

Cabe mencionar que la situación que atraviesa Venezuela, tanto social, como política y económica, no nos ha sido nada fácil de descifrar o entender.  Ahora mismo estamos en un periodo de absorción de información bastante importante, nos estamos enfocando en escuchar tantas opiniones como nos sea posible –de ambos bandos, los que apoyan el Chavismo y los que están completamente en contra de ello-y observar con mucha atención lo que pasa a nuestro alrededor.

Cómico imitando a Nicolás Maduro
Cómico imitando a Nicolás Maduro

Por ende, este show y los factores que se dieron en el transcurso del mismo, han sido un paso más en nuestra colecta de información, lo cual fue muy interesante.

 

Más allá de cuestiones políticas, y entrando en cosas más personales, la verdad es que la pasamos muy bien con Racha y Conchetta –su novia- compartimos historias del viaje y planes de rutas futuras. Al final del show, uno de los invitados, amigo de Racha nos invitó a todos a dar un paseo en yate mañana a Isla Larga -que está a pocos kilómetros de Puerto Cabello.  Ya que no hemos tenido la oportunidad de conocer ese lugar nos emocionó mucho la invitación J

 

Hoy nosotros regresamos a nuestro lugarcito en el malecón, a pasear un rato y ver a Maylin que seguro anda por ahí vendiendo sus “cebollitas”.

 

 

Andrea 

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jue

25

dic

2014

Nochebuena viajera

¿Y cómo pasamos Nochebuena? Como la Zaigua se puso en huelga en Puerto Cabello nos quedamos aquí. La verdad que tampoco nos importó mucho porque llevamos varios días estacionados en el malecón y nos sentimos parte del vecindario con nuestras nuevas amistades. Desde Rachadel y Concheta que nos están ayudando con toda la logística para poder arreglar la Zaigua, pasando por Maylin que nos alegra las tardes e incluso nos trae de desayunar, hasta Ricardo, un chileno afincado en Venezuela desde hace muchos años con quien compartimos las mañanas hablando de la actualidad venezolana y nos regaló una lámpara para que nuestras artesanías brillen con luz propia ;)

También estar tanto tiempo en la calle nos consume mucha energía y como ayer queríamos un tiempo para nosotros, pagamos un hospedaje para poder cocinar y hablar tranquilamente con nuestras familias. Siempre tenemos en mente a nuestros más allegados que se encuentran tan lejos y hace mucho tiempo que no vemos, pero estos días se nos hacen más difíciles porque es cuando nuestras familias se reúnen y nosotros somos los únicos que faltamos. Pero bueno, internet nos hace la vida un poquito más fácil y pudimos compartir con ellos a través de la red.


Nos hicimos una cenita a nuestro estilo, pasta con chuletas ahumadas a la pimienta, aunque el postre lo tuvimos que posponer porque el turrón de chocolate se derritió por completo, el calor acá es terrible. Después de la cena, como parece que no sabemos estar entre cuatro paredes quietos, agarramos la Zaigua y nos fuimos a tomar un roncito a nuestro barrio en el malecón para compartir un poco con la gente, una nochebuena muy agradable y diferente.

Hoy al ser el día de Navidad hemos aprovechado a poner nuestro puesto para vender ya que mucha gente viene al malecón para que los niños estrenen sus regalos. Eso sí, mañana nos vamos a relajar en alguna playita cercana, que entre unas cosas y otras ya llevamos una semana en el caribe y todavía no hemos tocado el agua!


David

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mié

24

dic

2014

Feliz Navidad!

Desde la Zaigua en nuestro jardín navideño en Puerto Cabello os deseamos una muy Feliz Navidad acompañados de sus seres queridos.

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mar

23

dic

2014

Varados en el Caribe

Ya que las fechas navideñas se acercaban, decidimos dirigirnos hacia el noreste venezolano, con planes de pasar estas fechas en esa región de playas. Llegamos a Puerto Cabello, un sitio que en sí no tiene mucho encanto pero sería nuestro punto base ya que está rodeado de playas y  dos parques naturales.

 

Apenas llegar conocimos a dos oficiales de policía, ya que David se hizo un cigarro de liar –que aquí no se ve- y la policía sospechó que pudiese ser mariguana… así que nos pidieron mostrarles nuestros pasaportes, revisaron la bolsita de tabaco de David y también el cigarrillo, luego fueron a revisar la Zaigua. Cuando vieron que eso no era en absoluto mariguana, que somos viajeros y que vivimos en una combi, cambaron bastante su actitud y se quedaron platicando con nosotros cerca de una hora de la situación del país.

Los policías nos sugirieron que nos quedásemos ahí en el malecón –donde estábamos-ya que por la tarde iría mucha gente  y podíamos aprovechar para vender nuestra artesanía. Además de que estaríamos muy cerca de la estación de la policía y en una área bastante segura.  Les hicimos caso y en efecto, pudimos vender y ver por primera vez una feria venezolana.

 

En poco tiempo conocimos a varias personas que se acercaban a hablar  con nosotros y a contarnos sus vidas, es impresionante la apertura  que tienen las personas aquí.

 

Una de las personas que conocimos es William, un hombre que se acercó a la Zaigua porque le llamó la atención la placa que dice 'Jalisco, Mexico'. Precisamente su hija había llegado de México un par de días de atrás y les pareció mucha coincidencia encontrarnos aqui. Nos invitó a pasarnos por su restaurante Lanceros I para platicar un rato y conocer a su hija, Graciela. 

 

La pasamos muy bien con William, Graciela y unos amigos de la familia. William nos invitó algunas cervezas y una cena deliciosa. Hablamos de todo, de aqui, de allá, de la comida mexicana y la venezolana, de la politíca y las oportunidades...  Fue una tarde muy amena, además de inesperada. 

 

Al día siguiente cuando nos íbamos, la  Zaigua simplemente no encendió. Tratamos y tratamos y nada… Ya que teníamos la Navidad encima ningún mecánico estaba trabajando. Así que nuestros planes cambiaron drásticamente.

 

Por suerte conocimos a Rachadell, un chico que se acercó a ver qué era lo que sucedía con la camioneta y nos echó la mano  ayudándonos a  encontrar un buen mecánico y dándonos consejos que nos han sido bastante útiles.

 

Ya que debíamos quedarnos aquí en Puerto Cabello hasta que lográsemos hacer algo por la camioneta, seguimos poniendo nuestro puesto de artesanía por la tarde, así fue como conocimos a Maylin, una chica llena de energía y súper amigable, que nos ha acompañado, ayudado y hasta nos hizo unas galletitas y arepas. Ella vende “cebollitas” en la calle, también vende galletas y siempre está buscando nuevas oportunidades para superarse.

 

La verdad que hemos hecho buenos nuevos amigos, dentro de lo malo, nos está yendo muy bien.

Hoy vino el mecánico que conoce Rachadell, y no nos dio muy buenas noticias… de hecho, no dio noticias preocupantes. Por lo visto las válvulas del motor están descompensadas y una de ellas ya está trabajando al mínimo, lo cual nos está causando un montón de problemas más en el motor. 


Los arreglos no se le pueden hacer hasta después de Navidad, si tenemos suerte, o quizá hasta luego de año nuevo.  El mecánico nos la echó a andar para que podamos movernos por aquí estos días, buscarle repuestos y no estar tan aburridos.  Muy probablemente si podamos conocer algunas playas al menos de aquí alrededor.


Así que la Zaigua ha decidido quedarse en Puerto Cabello por un tiempecito… y nosotros aquí con ella.


Andrea

 

 

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jue

18

dic

2014

Impresiones de la vida diaria venezolana

Encuentro de las aguas
Encuentro de las aguas

Hace una semana que no actualizábamos el blog y ya era hora de contar un poco sobre nuestras andanzas por Venezuela. Nuestra primera ciudad grande en Venezuela fue Puerto Ordaz con su espectacular encuentro de las aguas entre los ríos Orinoco y Caroní. Aquí tuvimos la primera  decisión sobre la ruta para ver donde pasábamos las Navidades. Una opción era dirigirnos hacia el Delta del Orinoco, muy recomendada por nuestros amigos George y Miguel, sonaba muy tentador pero como acabamos de entrar a Venezuela y más que gastar lo que necesitamos es generar dinero lo dejamos para otra ocasión. Otra opción era dirigirnos hacia la famosa Isla Margarita. Pensamos que este lugar sería bueno para disfrutar de la playa y vender nuestras artesanías, pero todo indicaba que iba a ser un hervidero de gente y como preferimos pasar las fiestas un poco más tranquilos lo dejamos para Enero. Finalmente nos decidimos ir hasta el estado de Carabobo y de ahí movernos hacia alguna playa del Caribe.


En todos estos días hemos ido aprendiendo un poco de la vida diaria venezolana y su realidad actual. De su gastronomía descubrimos (además de la arepa) la cachapa y el pabellón. La cachapa es una especie de torta/tortilla de maíz dulce acompañada de queso y/o carne, jamón, tocino, huevo… Es una verdadera delicia que se ha convertido en una de mis comidas preferidas. El pabellón es el plato típico tradicional de Venezuela y tiene arroz, caraotas (frijoles), carne y tajadas (plátano maduro frito), una autentica bombaza que además también se vende en empanadas!!!


A la hora de ir al supermercado hay dos tipos: los que están regulados por el gobierno y los que no. Los primeros tienen sus artículos subvencionados y los precios son muy bajos. Su inconveniente son las enormes colas que hay para entrar, hay gente que incluso pasa toda la noche esperando a la puerta del super. Por cierto hacer fila parece el deporte nacional, hay filas por todos lados y a todas horas. En cuanto a los productos alimenticios se puede encontrar de todo (nosotros incluso compramos turrón y mazapanes de España) pero hay ciertos artículos que son muy difíciles de encontrar como champú, papel, jabón o leche. En los artículos importados verdaderamente hay una escasez y cuando alguna tienda pone a la venta alguno de esos artículos se corre la voz y las filas son enormes. En general en todo lo importado hay un déficit importante, por ejemplo los concesionarios automotrices  están vacíos y conseguir un repuesto para un vehículo es difícil o muy difícil. En las farmacias verdaderamente hemos visto momentos de tensión ya que faltan productos para los bebés y como es normal la gente se pone muy nerviosa si no consigue lo necesario para sus hijos.


La inflación actual marca la vida diaria del venezolano ya que su moneda está muy devaluada. A cambio oficial 1USD$ son 6.30 Bs pero nadie se rige por el dólar oficial sino por el paralelo cuyo valor es de más de 150 BS. Los sueldos son muy bajos, por ejemplo un policía municipal cobra alrededor de 6000 Bs, y todo esta caro en relación a esos sueldos (un almuerzo cuesta alrededor de 200 Bs y unos pantalones unos 3000 Bs). Aun así el comercio se mueve mucho, las calles están repletas de vendedores ambulantes y las tiendas llenas.


Hemos conocido a mucha gente que tiene mucha curiosidad por la Zaigua y enseguida se acercan y preguntan. Los venezolanos son muy abiertos y a los 5 minutos ya conoces la mitad de su vida. Eso sí, todos nos dicen que tenemos que andar con mucho cuidado y siempre alerta ya que hay un alto índice de criminalidad. Esto nos ha condicionado mucho ya que por ejemplo nos cuidamos mucho de sacar la cámara de fotos (por eso ahora tomamos menos fotos) y elegimos cuidadosamente donde aparcamos y dormimos. Por ahora estamos durmiendo en los estacionamientos de los hospitales ya que son tranquilos y relativamente seguros, se acabó eso de dormir en parques y gasolineras.

Hablando de gasolineras, la gasolina es ridículamente barata, hay de 91 y 95 octanos y la de 91 cuesta 0.07 Bs, es decir con un dólar al cambio paralelo se conseguirían más de 2100 litros de gasolina!!


La política es el debate diario del venezolano de a pie, nosotros siempre preguntamos por este tema  y nos encontramos con muchas opiniones diferentes pero todos en general coinciden en dos cosas: hay una gran diferencia entre la era Chávez y la post-Chávez y el rumbo actual del país los está llevando hacia un empobrecimiento cada vez más acuciante.


Y así, aprendiendo cada día un poquito más de Venezuela hoy llegamos a Puerto Cabello en el estado de Carabobo y por un día vamos a cambiar nuestra rutina de dormir en el hospital, hoy toca en el centro comercial ;)


David

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lun

15

dic

2014

Video - La Gran Sabana

Recorrido por algunas de las joyas naturales venezolanas que se encuentran en la Gran Sabana, el tepuy Roraima, la Quebrada del Jaspe, el Salto de la Golondrina, la cascada de Kamá, etc.

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vie

12

dic

2014

Cambio de aires

El Paraíso
El Paraíso

Ayer entre unas cosas y otras de nuevo se nos vino la noche encima y nosotros sin un lugar donde dormir. Recordamos que nuestros amigos viajeros Juli y Aldo nos habían recomendado el Salto de la Golondrina, un lugar del que no estábamos muy lejos y hacia allá nos dirigimos.


Cuando llegamos allí no se veía nada, excepto por el espectáculo nocturno de cientos de estrellas que nos iluminaban un poquito. Hoy al levantarnos vimos que estábamos en un lugar muy preparado para el turismo con zona de acampada y puestos de artesanía y comida pero no había nadie (todo lo gestionan los indígenas Pemones). Se supone que también hay que pagar una pequeña entrada de 20 bolívares pero como tampoco había nadie para cobrar nos fuimos de excursión por los alrededores.

La zona se caracteriza por dos cascadas, la más pequeña es la de las Golondrinas y la más grande es El Paraíso, a cada cual más linda. Si hubiera sido más tarde nos hubiéramos pegado un chapuzón pero como todavía era temprano y hacía fresquito decidimos ponernos en ruta para visitar la última cascada que teníamos pendiente en la Gran Sabana: la de Kamá.


El salto de Kamá es uno de los más turísticos de la Gran Sabana ya que está situado a escasos metros de la carretera principal y su altura de alrededor de 50 metros es el gran atractivo. El salto es precioso y nos recibió con un colorido arcoíris. Cuando estábamos a punto de bajar a la poza donde terminaba el salto del agua, llegó un autobús entero de turistas con bañador en mano dispuestos a adueñarse de la poza y se nos quitaron las ganas del chapuzón, últimamente no congeniamos mucho con las aglomeraciones.

Salto de Kamá
Salto de Kamá

Y sin más nos pusimos en ruta saliendo del Parque Nacional de Canaima que dejó en nosotros muy bonitos recuerdos (y mucho picor debido a los molestos puri-puri, unos insectos que dejan un escozor durante varios días). Atravesamos la frondosa sierra de Lema, cruzamos el tan mentado punto kilométrico 88 que desde que entramos a Venezuela nos advirtieron que ni paráramos ya que es una zona peligrosa (nosotros no la vimos tan mal) y acabamos de llegar a Tumeremo.


En cuanto entramos a esta ciudad nos recordó de inmediato a Colombia, ya que se escuchaba mucho vallenato cuando el ruido de las decenas de motos que pasaban te dejaban escucharlo. Parece que nos quedaremos acá aprovechando que por una vez no es de noche y tenemos más tiempo para ver donde dormiremos aunque todo indica que será en el estacionamiento del hospital, atrás quedaron nuestras comodidades de las gasolineras de Brasil, Argentina… habrá que acostumbrarse.


David

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jue

11

dic

2014

¿Viajando o turisteando?

Campamento Toron-Kan
Campamento Toron-Kan

Esto que estamos haciendo, nuestro recorrido, el proyecto y las ganas de conocer más que aquello que habíamos visto en la tele, nos traen a lugares como el sitio en el que despertamos hoy, rodeados de gente como la que nos trajo hasta aquí.

 

Una de las cosas  que nos diferencia de la mayoría de los turistas es el hecho de que  nosotros vamos a conocer a la gente del lugar y no solo el paisaje; cómo vive esa gente, qué es lo que hacen y por  qué lo hacen de esa manera. 

 

Encontrar personas como Miguel y George es algo realmente valioso para nosotros. Este par está desarrollando rutas ‘con corazón y mucha cabeza’ por decirlo de alguna manera.  Yendo a sitios llenos de historias y valor cultural y llevando a los turistas a conocerlos, a impregnarse de eso que están conociendo.

La cocina del campamento Toron-Kan, con indumentaria como para poner un restaurante en cualquier capital
La cocina del campamento Toron-Kan, con indumentaria como para poner un restaurante en cualquier capital

Esto no significa simplemente un cambio de ruta y salir de lo ‘mainstream’ sino retomar el valor de las personas sobre las cosas: no vas a dormir en una habitación equipada con servicio a cuarto, sino que vas a compartir el espacio con otros viajeros y las personas que te hospedan -quizá en una hamaca- mientras escuchas historias de ese lugar en el que te estas quedando.  

 

Se trata de retomar la espontaneidad y naturalidad de las cosas, dar valor a aquello que lo tiene y dejar de lado aquello que no es necesario.

 

Nuestra experiencia con ellos fue muy interesante, primero porque pudimos conocer su proyecto, sus ideas y los factores que los mueven; por otro lado, porque nos dieron acceso a una experiencia en la Gran Sabana venezolana que nosotros no hubiésemos tenido ni siquiera viajando en la Zaigua. 

Esta mañana despertamos bajo la característica construcción del campamento, circular y de adobe, con un techo en forma de cono.  Hacia frio, llovió toda la noche y sentía la humedad en todos lados. Nos sirvieron un desayuno típico venezolano con huevos y plátano, café y té.  

Nos contaron la historia de esas tierras tan antiguas sobre las que estábamos parados, cómo era la vida antes de la conquista y cómo lo es ahora. 

Salto Aponwao
Salto Aponwao

Nos fuimos al salto Aponwao –Aponguao- que queda a una distancia considerable desde el campamento. La 4x4 nos deslumbraba, es extraño como luego de viajar tanto tiempo en una combi ciertas cosas se hacen importantes, como el hecho de no temer pasar por el lodo y el agua…


Llegamos a una comunidad desde la cual se accede al salto, aprovechamos para comprar un par de artesanías autoctonas y después tomamos un pequeño bote que nos llevó por el río hasta poco distancia de la cascada. Las vistas eran muy bellas, el agua caía con fuerza y levantaba una brisa fresca.  

Bajamos por un camino rodeado completamente por arboles hasta llegar a los pies de la caída de agua y nos quedamos ahí un rato sintiendo el agua como lluvia muy ligera. 

Aguirre
Aguirre

Cuando regresamos al campamento en el que pasamos la noche, el almuerzo ya estaba listo. Aguirre-marido de la mujer que lleva el campamento- es un nativo Pemón, y nos contó por menores de cuando la única ropa que usaban en su comunidad eran los taparrabos.

Rafael en el volante, a su lado Eloisa, atrás Vanesa y por último George y Miguel 
Rafael en el volante, a su lado Eloisa, atrás Vanesa y por último George y Miguel 

Luego del almuerzo nos llevaron de regreso al punto militar en donde dejamos a la Zaigua ya que ellos debían seguir camino y nosotros teníamos que ir a recuperar nuestra casa.  Antes pasamos por una pista de aterrizaje militar en la que George nos contó algunas anécdotas acerca de los dos satélites que se controlan desde esa base  y gracias a los cuales el internet de Venezuela y sus sistemas de comunicación ya no tienen que pasar a través de Estados Unidos.

 

La Zaigua estaba sana y salva  y nosotros muy contentos por cómo se dieron las cosas. Sin duda alguna, hemos comenzado a recorrer Venezuela con el pie derecho y realmente esperamos que las rutas sigan así para poder llevarlos con nosotros a descubrir más sitios lindos como en los que estuvimos estos días, conociendo gente tan positiva como la que les hemos mostrado.

 

Hasta la próxima J

 

Andrea

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mié

10

dic

2014

Gran Sabana Espectacular

No pudimos haber entrado de una manera más zaigüera a Venezuela, la Gran Sabana nos estaba esperando para dejarnos extasiados con parajes y gente increíble.


La Gran Sabana se encuentra al sur de Venezuela y limita con Brasil y Guyana. Entre sus límites se encuentra el Parque Nacional Canaima, famoso internacionalmente por albergar la cascada más alta del mundo, el Salto del Ángel con casi un kilómetro de caída. Para nosotros iba a ser imposible llegar hasta el Salto del Ángel ya que no hay ninguna carretera que te lleve hasta la caída del agua y para llegar al punto más cercano hay que tomar un avión o hacer una caminata de varios días. Sin embargo el Canaima es mucho más que el Salto del Ángel y de la mano de los Pemones, los Tepuis y Miguel y George nos hemos ido maravillando de esta región a cada kilómetro.

Los Pemones es el pueblo indígena de esta región. En realidad son tres grupos diferentes pero cuando tuvieron su primer contacto con los criollos, hace menos de un siglo, a todos los “bautizaron” como Pemones. Tienen su propia lengua y también hablan castellano ya que por muchos estuvieron bajo la tutela de misiones católicas españolas.


Los Tepuis son montañas en cuya cima hay una meseta, son montañas sin pico, y cada uno tiene su propio microclima con una variedad de fauna y flora que varía de un tepui a otro. A Miguel y George ya los presentaremos más adelante.


Ayer salimos de Santa Elena y a unos 30 kilómetros paramos en la Quebrada del Jaspe. Hemos visto muchos ríos y arroyos pero como éste ninguno, un río cuyo fondo es una gran losa de jaspe roja tiene que haber pocos en el mundo. El lugar no es apto para darse un baño ya que apenas hay profundidad pero es una delicia caminar en medio del río viendo como el fondo toma diferentes tonalidades según su exposición al sol. 

 Nuestra segunda y última parada de ayer fue en la comunidad de Paraitepui, enfrente del Tepui Roraima, el más alto de la región. Llegar hasta aquí no fue nada fácil, de hecho tuvimos mucha suerte. Desde la carretera general hay que desviarse poco más de 20 kilómetros para llegar hasta la comunidad, pero el camino es casi impracticable para cualquier vehículo que no sea 4x4. Nosotros decidimos arriesgarnos y aunque estuvimos en varias ocasiones a punto de quedarnos atorados debido a las pendientes y a los enormes socavones, pudimos llegar a Paraitepui después de una hora de camino, eso sí, el trayecto mereció totalmente la pena.

Paraitepui es una pequeña comunidad Pemón que es utilizada como punto de salida para los montañistas que suben el Roraima. No hay comercios y el único hospedaje son unas cabañas situadas en el mirador. Nosotros pedimos permiso para quedarnos en el mirador y muy amablemente nos cedieron un espacio. Las vistas desde aquí son increíbles, es muy difícil hallar un día en el que el Roraima este completamente despejado pero aun así pudimos ver claramente su majestuosidad. Una de sus características, además de ser el tepui más alto y el que mayor biodiversidad contiene en su cima, es que también es triple frontera entre Venezuela, Brasil y Guayana, teniendo Venezuela la mayor parte de su territorio. También es uno de los pocos que se puede subir caminando (son entre 4 y 6 días de trekking ida y vuelta)sin tener que escalar sus paredes.

En este enclave pasamos la noche de ayer y buena parte de esta mañana. Cuando regresamos a la carretera general, nos encontramos con Miguel y George, los guías de la agencia Tucán Amazónico, que junto a Rafael, el conductor, y Vanesa y Eloise, dos turistas francesas, estaban haciendo un tour por Venezuela de varios días. Estuvimos charlando un rato con ellos y nos invitaron a que nos subiéramos a su 4x4 para ir con ellos a algunos puntos en los que no podíamos llegar con nuestra combi. En un principio estábamos un poco reticentes de dejar así la Zaigua pero nos aseguraron que no iba a pasar nada y enseguida nos pusimos los bañadores para dirigirnos hasta la Poza Azul.

Este pequeño “paraíso” está fuera de toda ruta turística y no está señalizado, nosotros nunca hubiéramos llegado allá con la Zaigua y nos hubiéramos perdido una bonita perla de la Gran Sabana. El camino parecía que nos llevaba a cualquier lugar de la Sabana pero al llegar a una quebrada,  miramos hacia abajo y un oasis se hizo presente. Una pequeña cascada de agua cristalina que terminaba en una poza con playa incluida, si buscábamos el lugar perfecto para bañarnos, lo encontramos.

Después nos llevaron hasta otros miradores desde los cuales se podía ver la Gran Sabana de una y mil maneras. A la vez, nos fueron contando muchas historias de la región y de la historia y la sociedad venezolana. De repente nos habíamos incluido en uno de los mejores tours en los que hemos estado ya que comenzamos a comprender muchas realidades de la actualidad de Venezuela.

De regreso nos animaron a que hiciéramos noche con ellos en una pequeña comunidad para ir a ver mañana una cascada de más de 100 metros de altura. El problema era que había que dejar la Zaigua a medio camino en un puesto del ejército ya que el camino era solo apto para vehículos 4x4. De nuevo nos volvieron a asegurar que todo iba a estar bien y en contra de todas las recomendaciones que mucha gente nos había hecho de mantenernos lejos de los militares no solo dejamos a la combi enfrente de su puesto de control sino que ni siquiera vamos a pasar la noche con ella… Ojalá que como dicen ellos todo este bien. Por cierto, antes paramos a repostar pero la gasolinera ya estaba cerrada (en los estados fronterizos las gasolineras cierran a las 18:00 por causas del contrabando) y los chicos nos regalaron su reserva de 25 litros, como decía Miguel “el agua y la gasolina no se les puede negar a nadie”, algo que solo pasa en Venezuela.

Ya de noche emprendimos camino hasta llegar al campamento Toron-Kan, regentado por una pareja de Pemones. Aunque ya era tarde, la señora nos preparó cena para todos (con licor de ron y hormigas incluido) y ahora nos estamos alistando para dormir después de un día tan zaigüero como el de hoy. Nos han dejado un espacio dentro de su restaurante para descansar y mañana continuaremos con nuestra pequeña aventura por la Gran Sabana, ni nosotros mismos nos creemos esta entrada a Venezuela, y que continúe!!


David

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mar

09

dic

2014

Ahora sí, en tierra venezolana!

Nuestro primer día en Venezuela ha estado lleno de cosas nuevas para nosotros, una de las más interesantes es la situación política y económica del país.  


En muy poco tiempo hemos escuchado varias opiniones de gente que vive aquí en Santa Elena–frontera con Brasil–y en cuanto a nosotros, por ahora solo podemos hablarles de nuestra visita a la gasolinera y al supermercado, ambas completamente distintas a  las experiencia que hemos tenido en otros países.


Apenas entrar al país y luego de hacer el cambio de moneda,  nos dimos cuenta –quizá ilusoriamente- de que nuestro poder adquisitivo había dado un salto muy positivo;  no solo por el tremendo desfase que hay entre el cambio oficial y el paralelo–que es el que se maneja en la calle–sino porque, a pesar de que el comercio tampoco está valorado en cuanto al cambio oficial, aun así es muy barato en relación con los precios que hemos manejado en el resto de América Latina.


Nuestra visita al primer supermercado en Venezuela–que debemos mencionar no era uno de los supermercados del gobierno, sino uno particular de tantos que tienen los chinos en el país– fue casi un shock: en primera por la oferta de productos que hay. 


Las estanterías son austeras y un tanto vacías. De la mayoría de los productos que tenían había si acaso dos marcas, aunque mayormente solo una marca de cada cosa. En segunda, los precios; no dejábamos de sonreír al hacer las comparaciones de precios, en especial comparando con los precios de Brasil que son los que hemos visto los últimos cuatro meses.  La diferencia es enorme.

Después de nuestros descubrimientos en el súper tratamos de  poner gasolina. Fuimos a la gasolinera que se encuentra en el pueblo, había una larga fila de gente esperando a ser atendida  Ahí nos dijeron que nosotros por ser extranjeros no podíamos comprar gasolina en ese lugar, teníamos que regresar a la ‘estación internacional’, que se encuentra en el paso fronterizo, incluso antes de migración y aduana venezolana.  Y así fue. 

Fila para poner gasolina y diesel
Fila para poner gasolina y diesel

Regresamos los 12km que hay entre el pueblo y la gasolinera, justo al hito. La fila parecía interminable. Cuando pasamos frente a migración un militar pregunto qué estábamos haciendo, a dónde íbamos, etc. Pidió el papel que nos dio aduana y nos dijo que le mostráramos eso a los militares de  la gasolinera para que supieran que nosotros no éramos tráfico fronterizo, sino personas en tránsito, de esa forma evitaríamos la fila. 

Al mostrar nuestro papel al militar en la gasolinera él escribió con letras grandes  en el cristal de la camioneta: TURISTA, y con eso no tuvimos que esperar las horas que teníamos pronosticadas haciendo fila.  


Este puesto internacional tiene la gasolina–aproximadamente–500 veces más cara de lo que cuesta dentro del pueblo y en el resto del país, probablemente sea así en todas las ciudades fronterizas: cada litro cuesta 50 bolívares, mientras que el precio oficial en el resto del país es de 0.07 centavos de bolívar por litro.  Es decir, con lo que pagamos ahí por 30 litros, en cualquier otro puesto de gasolina hubiésemos comprado 15,000 litros. En fin, aun y pagando tanto más, el litro nos costó un tercio de lo que cuesta en Brasil ahora mismo.


Esa diferencia en el precio, y el hecho de que en el lado brasilero de esta frontera ni siquiera hay gasolineras, provocan un flujo constante y muy fuerte de autos brasileños llenando sus tanques en territorio venezolano.

Contrabando de cocacolas
Contrabando de cocacolas

Durante la espera en la gasolinera hablamos con un hombre chileno que vive aquí en Santa Elena, para él el socialismo venezolano es un fracaso. Nos habló de la escasez de productos, de la cada vez más fuerte devaluación de la moneda, del contrabando que no cesa y del saqueo que está viviendo Venezuela.

 

Ya que nosotros estamos ahora mismo como un papel en blanco en cuanto a la situación del país, lo único que podeos mencionar es que comprar gasolina aquí en Santa Elena es un infierno, ni imaginar cuantas horas pierden estas personas  esperando comprar combustible. Realmente esperamos que no sea así en el resto del país.

 

De la política ya nos iremos enterando más adelante….

 

Por lo pronto, Bienvenidos a Venezuela!

 

Andrea 

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lun

08

dic

2014

Llegamos a la tierra de Bolívar!

Siempre que podemos, como normal general, tratamos de estar en las zonas fronterizas únicamente el tiempo indispensable para realizar todos los trámites. Son áreas en las que se mueve mucho de todo de un país a otro y por temas de seguridad es mejor no turistear mucho. Hace dos días llegamos a Pacaraima para cruzar hasta Santa Elena en Venezuela pero hubo cambio de planes y hasta hoy no cambiamos de país.


El sábado, hablando con algunos venezolanos en Pacaraima nos recomendaron que si teníamos que llevar cualquier repuesto de la combi era mejor comprarlo en Brasil ya que en Venezuela iba a ser complicado encontrar piezas nuevas y de calidad. Así que esperamos hasta hoy, lunes, para comprar un par de cosas para la Zaigua, es mejor ir prevenido. Lo bueno es que ayer estuvimos entretenidos con una pareja viajera de Argentina y otro chico venezolano con los que nos pasamos prácticamente todo el día de cháchara.


Hoy a mediodía nos dirigimos hasta el puesto fronterizo y entre unas cosas y otras nos demoramos todo el día en realizar todos los trámites. Mi preocupación estaba del lado brasileño, me había pasado un mes más de lo que tenía autorizado y aunque ya sabía que a mí me iban a poner una multa económica, no tenía muy claro si nos iban a poner algún problema con el vehículo ya que está a mi nombre y por ley la Zaigua había permanecido de manera ilegal el mismo tiempo que yo.


Al entrar en migración enseguida el oficial me preguntó por la razón por la que había excedido del tiempo permitido y yo únicamente le conteste que Brasil es un país muy grande para conocerlo en solo tres meses y que no había podido salir antes. También me preguntó porque no había renovado mi visa y le expliqué que lo había intentado pero yo soy español y por tratados internacionales no se me permitía. Dicho esto me dijo que me iba a tener que poner una multa de unos 260 reales que tenía que pagar en el Banco de Brasil y que expiraba en 5 años. Ahora no la tenía que pagar para salir pero si quería regresar a Brasil antes de cinco años se me iba a exigir este pago (como Andrea si pudo renovar su visa de turista ella no tuvo ningún problema). Obviamente nunca comente que estaba viajando en un vehículo particular y con respecto a la combi no pasó nada. 

Nos dirigimos hacia el lado venezolano y comenzamos muy bien pero el trámite se alargó demasiado. En migración nos sellaron el pasaporte y nos dieron 90 días de estancia y todo fue muy rápido, fue en aduanas donde se alargó el proceso. Para conseguir el permiso de la Zaigua teníamos que presentar el carnet de conducir, el título del vehículo, el pasaporte y el seguro venezolano, original y copias. El problema era que ni en la frontera se podían sacar las copias ni tampoco se podía comprar el seguro, la única opción era acercarse hasta Santa Elena, ya en Venezuela y a unos 12 kms de la frontera, para sacar el seguro y las copias. Nos parecía un poco raro que nos dejaran circular así sin más hasta esa ciudad sin finalizar el trámite y sin hacernos una revisión al vehículo, pero bueno, país nuevo, reglas nuevas.


A la entrada de Santa Elena cambiamos unos dólares a bolívares. Hoy estaban aceptando el cambio de USD$1 -130 bolívares!! Es una barbaridad teniendo en cuenta que el cambio oficial esta alrededor de 8 bolívares, nos dieron una cantidad de billetes ridícula, todo en billetes pequeños, más que billetes oficiales parecía que nos estaban dando unos papeles para una rifa o para jugar al monopoly. La situación actual que vive Venezuela es bastante complicada y parece que la economía está difícil. 

Aunque en la ciudad hay varias aseguradoras anunciadas, en realidad únicamente funciona una compañía internacional. Primero acudimos a un par de aseguradoras locales y nos decían que no nos podían ayudar porque el sistema estaba caído, nos parecía un poco raro porque nos explicaban que el sistema estaba caído desde hacía días. Después nos enteramos que la verdad es que les habían quitado el permiso para operar ya que se habían dado muchos casos de fraude a extranjeros.


En la aseguradora internacional tuvimos que comprar un seguro por un año (ya que según nos dijeron por ley solo se pueden sacar por ese tiempo) y pagamos 3800 bolívares. Al cambio paralelo no es muy caro, pero si hubiéramos conseguido bolívares al cambio oficial hubiera sido imposible.


Regresamos a la aduana, presentamos todos los papeles y después de un rato conseguimos nuestro permiso. Ahora sí, ya podemos recorrer un país del que tanto hemos oído hablar, tanto bueno como malo, pero hay que conocerlo de primera mano para poder tener nuestra propia visión de Venezuela ;)


David 

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vie

05

dic

2014

Utimos días de rutas brasileras: camino a Boa Vista

Saber que estos son nuestros últimos días en Brasil es una sensación agridulce: por un lado no queremos irnos, sabemos que nos falta mucho por ver y aprender de este país; por otro lado, cada avance nos acerca más al siguiente paso en nuestra ruta, Venezuela, y también a nuestras familias y el regreso a casa.


En cuanto a la Amazonia, tristemente hemos tenido más oportunidades de asombrarnos por su devastación que por su grandeza, la deforestación va avanzando a paso firme y sus estragos son más que evidentes.

Hoy salimos de Presidente Figueiredo, ese rinconcito de naturaleza tan disfrutable y comenzamos nuestra ruta hacia Boa Vista, posiblemente nuestra última parada antes de cruzar a Venezuela.


La ruta de Presidente F. a Boa Vista atraviesa más de 100km de la reserva indígena Waimiri Atroari, en la cual está prohibido–según nos explicaron en el punto de información turística de P.F. –tomar fotos, detenerse al lado de la ruta e internarse en la selva por cuestiones de respeto a la comunidad que mora en la reserva. En esta área una puede darse cuenta de la enorme diferencia que existe entre lo que uno cree que es la selva y lo que realmente lo es.

 Al cruzar la divisa con la reserva, casi inmediatamente uno ve  cómo se va cerrando la carretera por los inmensos árboles, es un verdor que tupe por completo el paisaje. Comenzamos a ver papagayos azules, enormes volando sobre los árboles; se escuchaban los ruidos de otras aves dentro de la floresta y el aroma de la tierra, la humedad y la selva perfumaban el aire.  Nada que ver con los pasados kilómetros de amazonia en los que habíamos estado, o los que seguirían al salir de la reserva.


Entonces fue que  pudimos darnos una idea de cuán devastada esta esta región a partir de esta comparación tan clara.


Luego de la reserva  el paisaje cambió completamente, no solo había menos árboles, sino que en área simplemente no los había.  No solo vimos el cambio en el escenario, sino que también sentimos el cambio de temperatura, pasamos del frescor  selvático a un tremendo calor.

Kilómetros mas delante llegamos al ecuador, recordamos cuando en marzo de 2013 llegamos por primera vez a esta latitud pero en el país ecuatoriano, ahora lo hicimos en Brasil J


Llegamos a Boa Vista, una ciudad muy ordenada y bien planeada, las calles giran en torno a una gran plaza en la que pareciera que se concentra todas las actividades recreativas al aire libre de la ciudad. Aquí los precios son un tanto más altos y la verdad es que no hay mucho por hacer o conocer, así que no nos quedaremos mucho tiempo.


Por ahora nos vamos a quedar en Paraça das Aguas que es donde se concentra todo –parece que habrá un recital de ballet y villancicos–hay muchos puestos de churro y helados  y cada vez llega más gente a pasear.


Probablemente mañana mismo hagamos camino hacia la frontera que esta ya bastante cerca de aquí.


Andrea

 

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jue

04

dic

2014

Agüita pa' la calor!!!

En estos días estábamos hablando de la suerte que hemos tenido en conocer la Amazonía en sus dos  versiones. En el 2013, en Ecuador, estuvimos unos días durante la época de lluvias y ahora en Brasil nos ha tocada la época seca y la diferencia se nota en… el calor! Desde bien temprano el día empieza a calentar y a mediodía no hay quien pare en toda la solana, menos mal que llegamos a Presidente Figueiredo.

Esta pequeña ciudad se encuentra a poco más de 100 kilómetros de Manaus yendo hacia Boa Vista y para nosotros fue como un pequeño oasis con muuuucha agua. La localidad no es muy grande y su atractivo son la gran cantidad de cascadas que se encuentran alrededor, creo recordar que en el punto de información turística nos dijeron que hay más de cien. En esta época del año Figueiredo está muy tranquilo, prácticamente no vimos a ningún turista salvo un grupo de argentinos que estaban mochileando y otra pareja, también argentina, que ya llevaba 8 meses aquí porque estaban arreglando su vehículo.

De entre todos lugares a los que podíamos ir a darnos un baño, elegimos la corredeira de Urubuí, el lugar preferido por la gente local debido a su cercanía (prácticamente dentro de la ciudad) y que no tiene cobro de entrada. El sitio es fantástico, un pequeño arroyo con algunas pequeñas caídas de agua rodeado de vegetación y agua muy limpia y fresca. Llegamos aquí con la intención de quedarnos solo una noche pero nos gustó tanto que al final nos quedamos un día más. Hacía mucho tiempo que noestábamos en un enclave así y hay que disfrutarlo ;)


David 

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mar

02

dic

2014

Video-Travesía por el río Amazonas

La selva amazónica impone su ley en Brasil y para llegar desde Belem a Manaus la forma más efectiva es utilizar el río Amazonas como autopista. Utilizamos una naviera para transportar la Zaigua y recorrimos 1500 kilómetros en 150 horas hasta llegar a nuestro destino.

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lun

01

dic

2014

Manaos

A pesar de que llegamos a las 3:00am no fue hasta las 8:00 que desembarcamos. Lucio se haría ido y no pudimos despedirnos de él, fue una pena.  El resto nos quedamos en la balsa,  tomamos café y algunas últimas fotos de despedida.


Pareciera que los días se fueron volando, el viaje al que le habíamos dedicado tantas horas de pensamiento se acabó y fue completamente diferente a lo que habíamos imaginado. 


Más allá de que el viaje en la balsa no fuera nada malo, nosotros creíamos que un viaje en el Río Amazonas de siete días, forzosamente implicaría algún encuentro con un animal salvaje y la naturaleza en sí, que estaríamos rodeados de una selva invasiva, bajo una lluvia intermitente.  Por decirlo de alguna manera: pesamos  que sería más “extremo” y emocionante, probablemente las películas y documentales que hemos visto tengan todo que ver con este imaginario nuestro –y muchas personas comparten.


Ahora, lo que nos quedó más que claro es que para eso uno tiene que salir del río e internarse en la selva, no basta con estar en el Río Amazonas. Desde el agua los árboles se ven pequeños, las aves son puntos obscuros y no se perciben siquiera esos fuertes ruidos de la selva que hemos podido escuchar en otras ocasiones. 


Desde que comenzamos el viaje traemos con nosotros medicamento contra la malaria, por aquello de que en esta región el “riesgo es alto”. Teníamos pensado comenzar el tratamiento preventivo antes de comenzar el viaje sobre el río, pero decidimos que actuaríamos solo en caso de enfermarnos, para no tener que estar tomando las pastillas por un tiempo tan prolongado (fase de prevención, tratamiento y recuperación).  En fin, eso era totalmente innecesario y ese tratamiento–por suerte–sigue intacto.

Al llegar aquí a  Manaos nos dimos cuenta de que el puerto no tiene tanto espacio como el de Belem, no vimos que tuviese cocina o sitio donde esperar como lo hicimos allá, así que definitivamente nos tocó esperar en el lugar correcto.   Lo que sí, es que pudimos tomar un baño apenas llegamos.

 

 

Esperamos un rato a  que hicieran la liberación de los vehículos en el sistema y unas dos horas después estábamos yéndonos hacia la ciudad.


Manaos es una ciudad un tanto caótica… Su época de oro quedó muy atrás en el pasado y hoy por hoy da la impresión de una ciudad con muchos problemas, tanto sociales como urbanos.  El calor es muy intenso y húmedo, quita todas las energías y te deja desganado.


Más allá de sus detalles no tan favorables, también hay una que otra curiosidad que puede ser llamativa para quien no es la amazonia. El mercado y la feria de la banana son dos de esos sitios.  También hay varios museos y algunas galerías de arte; tuvimos la mala suerte de estar aquí en lunes, ya que muchos de eso sitios solo abren de martes a domingo.  

En el mercado hay artesanías, más que nada suvenires para turistas entre  ellos identificamos mucha artesanía colombiana del área de la Guajira, también artesanía Venezolana –que nos aclararon que se compra en la frontera–y algunas otras piezas hechas con piedra idénticas a las que vimos en Puerto Iguazú, Argentina, pero con un costo mucho más alto; y también, claro, artesanías locales como pirañas disecadas y bolsos pintados a mano. 

La feria de la banana es más bien impresionante por la cantidad y variedad de plátanos que hay en ese lugar.  Aunque parece ser que es para compras al mayoreo.


Fuimos al Museo Amazónico, pero no fue muy ilustrativo... Para alguien que conoce cosas básicas de la amazonia puede resultar falto de información y redundante. Nos dio la impresión de que está dirigido a niños.


Caminamos bastante entre las calles llenas de gente–no importaba la hora que fuese, las calle siempre están abarrotadas. Al final el cansancio y el calor nos vencieron y optamos por ir hacia uno de los shoppings para conectarnos un rato a internet.


Hoy es también el cumpleaños de David, así que nos daremos una vuelta al supermercado para ver qué se le antoja para festejar J 

Más tarde tenemos planeado salir un poco de la ciudad, rumbo al aeropuerto, para mañana a primera hora seguir camino hacia Presidente Figueiredo, un sitio que nos han recomendado mucho por sus cascadas y ríos.

Andrea

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dom

30

nov

2014

Navegando el río Amazonas (segunda parte)

Después de casi 1500 kilómetros subiendo el río Amazonas en aproximadamente 150 horas esta madrugada llegaremos a nuestro destino: Manaus. Si fuera por nosotros podríamos seguir una semana más río arriba, siempre y cuando viajáramos con nuestro cocinero Lucio y nuestros amigos camioneros.

En total hemos sido 16 personas en la balsa, 7 tripulantes y 9 pasajeros y poco a poco hemos ido entablando una relación que nos ha unido a nuestros hermanos de la carretera. En todo Brasil hemos sufrido la pésima educación vial que tienen la mayoría de los conductores, en varias ocasiones los camiones nos han echado de la vía y puesto en peligro, por esta razón al principio no me sentía con muchas ganas de entablar ningún tipo de relación con ellos. Sin embargo, con los días me olvidé de su profesión y pude conocerlos personalmente. Me llamó la atención que enseguida te hablan de sus hijos y/o esposas con bastante añoranza y siempre estaban bien atentos a su celular para ver si agarraban señal y podían hablar unos minutos con sus familias. Algunos nos contaban que normalmente pasaban unos 3-4 días al mes en casa y el resto transcurría de un lado para otro en la carretera. Todas las tardes después de cenar (cenar a las 17:00 por cierto) nos juntábamos al frente de la balsa para disfrutar del atardecer y comenzábamos a charlar y compartir experiencias. Ha sido nuestro examen final de portugués porque cada uno tiene un acento diferente dependiendo del estado que venga, creo que lo pasamos, no con nota pero lo pasamos J

 Hoy la rutina cambió un poco, tuvimos nuestra fiesta de despedida. Por la mañana los camioneros se aprovisionaron de cachaça y cerveza y después de comer comenzó nuestra fiesta particular en el Amazonas. En un espacio de la balsa, la tripulación nos ayudó a poner una manguera y comenzó el jolgorio, quien nos iba a decir que nuestra mejor fiesta en Brasil sería aquí. El chico que venía transportando un barco desde Florianápolis prendió la música y todo se transformó. Todo el mundo bailaba, y con bastante buen ritmo por cierto, a mí me trataron de enseñar un par de pasos pero creo que necesito algo más de cachaça para mejorar… Los vamos a echar de menos cuando lleguemos.

En cuanto al Amazonas ahora lo veo con otra perspectiva. El río Amazonas es una gran autopista fluvial que sirve de nexo de unión para miles de personas en Brasil y también en el extranjero. Hemos visto barcos de todo tipo, desde pequeñas canoas que se acercaban a vender pescado u otro producto de la zona hasta grandes buques que transportan mercancía hacia el exterior (de aquí sale la soya que se consume en muchos países del mundo) pasando por los barcos de pasajeros llenos de hamacas o los barquitos que se ataban al nuestro y “hacían dedo”. Parece un mundo paralelo.

Fauna tiene que haber mucha pero no hemos visto casi nada. Muchos animales son nocturnos por lo que es imposible verlos. Nos decían que en el río hay muchos jacarés (como cocodrilos) pero durante el día están sumergidos y solo se pueden ver de noche en las orillas. También hay bastantes onzas (jaguares) pero también son nocturnos. El animal que hemos visto con mayor frecuencia es el boto, una especie de delfín que se ve frecuentemente cerca de la balsa, los hay de dos colores, grises y rosas.


Peces hay muchos y de todos los tamaños, vimos fotos de algunos del tamaño de un hombre. Quizás el que más se tenga en mente es la piraña y aunque nos comentaron que hay un buen número de ellas tampoco observamos ninguna.

El río es impresionante y lo que más me llamó la atención fue su caudal, hicimos varios cientos de kilómetros y parecía que en vez de estrecharse se ensanchaba. El agua es turbia y aunque no lo parezca debe de tener un grado de contaminación considerable. Son muchos barcos los que lo navegan y casi todos sus desechos van a parar al agua, eso sin contar con lo que la gente que habita en las orillas también arroja.

Hablando de las personas que viven al borde del río para nada son indígenas con plumas y taparrabos como alguien pudiera pensar. Es cierto que tienen rasgos faciales que revelan su pasado indígena pero se visten como cualquiera de nosotros y su lengua principal es el portugués. Entre ellos solo hay diferencias  en el tipo de viviendas que moran. Todas las construcciones son de madera pero hay algunas muy sencillas rodeadas de muchísima vegetación y otras más amplias con más espacio alrededor. Estas últimas están más hacia Manaus en donde se ve bastante ganado como búfalos.

En fin, que ha sido un viaje totalmente diferente  al que nos imaginábamos pero como nos decían nuestros amigos camioneros no siempre es así de placentero. El nuestro resultó de esta manera porque teníamos una tripulación muy condescendiente con nosotros (especialmente Lucio que nos ha estado mimando todos los días con su comida) y porque la balsa no iba con carga completa y había espacio para relajarse un poco. Ahora ya nos toca cambiar de chip y mañana volver a la carretera aunque si por nosotros fuera no nos bajábamos del barco!


David

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jue

27

nov

2014

Navegando el Río Amazonas (Primera Parte)

El lunes logramos embarcar y salir de Belém, mucho más tarde de lo acordado pero salimos. Ya era de noche cuando subimos a la plancha, nos acomodaron no muy lejos de barco.

 

La parte que rodeaba la plancha ya estaba ocupada por trailers, se suponía que al final todo quedaría ocupado pero algunos camioneros se retrasaron en la carretera y hubo que salir sin ellos; lo cual en todo sentido fue mejor para nosotros, empezando porque hay más espacio para caminar en la plancha y también para que corra el viento. 

Hoy es el cuarto día de navegación, ayer por la noche pasamos al lado de Santarem, la ciudad más grande entre Belem y Manaos, pero no vimos nada porque ya estábamos acostados.

Las cosas han sido muy diferentes de lo que las esperábamos. Nos habían contado que esta era una plancha de calor infernal e insoportable, cada vez que le mencionábamos a alguien que haríamos este viaja hacia una cara de pesar y se lamentaba por nosotros por el calor que tendríamos.


La verdad es que ha sido mucho más llevadero de lo que pensábamos: aquí hace el mismo calor que hacía en Belém y seguramente un calor muy parecido al que hará en Manaos–lo cual sí es muy caliente–la ventaja que tenemos aquí es que podemos dejar la camioneta abierta de par en par durante el día, solo cerrándola cuando vamos a estar lejos de ella; y por la noche podemos dormir con las ventanas abiertas, lo cual jamás sucede en las ciudades–o ningún otro lugar.  Así que en nuestro caso, la “plancha infernal” ha resultado mejor que la ciudad misma. 

Otro de nuestros miedos eran los mosquitos, nos habían hablado–en el puerto–de que la primera mitad del viaje era bastante llevable en cuanto a eso, pero que a partir de la mitad del trayecto los mosquitos eran insufribles.

 

Desde que subimos a la balsa nos dijeron que el tercer día entraríamos en una zona infestada por mosquitos, que ese día tendríamos que usar mucho repelente y dormir con todo cerrado ya que los bichos aparecían apenas se iba el sol.  Solo de pensarlo me picaba la piel y me  asfixiaba el calor que pasaríamos esa noche.  

 

Llegó el tercer día,  mientras veíamos el atardecer comenzamos a bañarnos en repelente, cerramos la camioneta y encendimos un raidolito y palo santo–había tanto humo en la Zaigua que ardían los ojos.  Poco antes de la media noche ya no podía más con el calor que teníamos dentro de la camioneta y decidí salir: no había un solo bicho.  Decidimos abrir la camioneta de par de par, si para esa hora no habían llegado los mosquitos, lo más probable es que nunca llegaran. Así fue.  Nos pasó por la mente que eso podía ser alguna broma para novatos, pero según nos dijeron al día siguiente, fue cuestión de la luna… Bendita sea. 

No sabemos si ha sido cuestión de suerte, o si esta empresa siempre se maneja así, pero la mejor parte del viaje–además de los atardeceres–ha sido la comida. 

 

Lucio es el cocinero, es un hombre mayor que cree fervientemente en la igualdad del hombre, sin importar su condición social, color de piel, nacionalidad, etc.  Así que a la hora de distribuir la comida, es igual para todos.

 

De vez en cuando repite su mantra para la tripulación y luego nos invita a comer todo lo que queramos. Por ahora, hemos  comido más carne en este barco de lo que comimos en todo Brasil.

 

El desayuno se sirve  a las seis de mañana–logré estar en la cocina a esa hora solo el primer día. Lucio deja las cosas en la mesa así que a pesar de llegar tarde aún encuentro desayuno–me da la impresión  que siempre soy la última en desayunar–tomo mi café, pastel de coco/arroz con leche/pan recién horneado dependiendo de lo que Lucio se haya inspirado en hacer y entonces comienza el día. 

Lucio cocinando
Lucio cocinando

La hora del almuerzo llega poco después del desayuno, para las 11:30am ya estamos todos de regreso en el comedor. 

 

Lucio acomoda la comida tipo buffet sobre la barra, cada quien pasa y se sirve lo que quiere y cuanto quiere, igual repite cuantas veces quiera. Nadie sale de la cocina de Lucio con hambre.

 

David dice que estamos en engorda, comemos como si no parasemos de hacer actividad física todo el día.

Así que ese es otro gran punto a favor de este viaje, nos estamos dando vacaciones de cocinar y preocuparnos por qué es lo que vamos a comer y dónde vamos a parar para hacerlo.


Ya que en un principio no teníamos claro lo de las comidas–y lo cual recomendamos a cualquiera que vaya a hacer este viaje–nos preparamos trayendo nuestra propia comida y mucha agua.


En cuanto al agua todo perfecto, además del agua que llevamos en el barco hay garrafones de agua de los que podemos beber cuanto queramos, además podemos ponerlo en la heladera para que este fría–Lucio siempre tiene agua fría para quien quiera–, la comida se la dimos a Lucio para que la agregara a sus platillos, estamos felices comiendo lo que él prepara.

Los días han pasado rápido, los primeros dos fueron como un fin de semana en un nuevo lugar: estábamos conociendo a los otros tripulantes, los movimientos de la balsa, las comidas de Lucio, los paisajes…. El tercero ya comenzamos a sentir la monotonía de estar en una plancha de fierro que va a velocidad constante sobre el agua, el calor y la falta de actividad. 

Debajo de un trailer
Debajo de un trailer

Durante el día nos metemos a nuestra guarida: debajo de tres trailers pusimos nuestra hamaca y dos sillas; ahí pasamos las  horas de más calor, a la sombra de la carga, leyendo, haciendo ejercicio, tomando café, haciendo artesanías, escribiendo. Por las tardes nos reunimos todos al frente la balsa para ver el sol ponerse y al Amazonas cambiar de color, platicamos un poco y disfrutamos del viento.  Es una verdadera rutina, pareciera que hemos estado aquí mucho tiempo…

El paisaje cambia constantemente, el rio se ensancha o se hace más angosto; se acercan niños en sus canoas a la balsa y hacen ruidos como si cantaran, por lo que nos dijeron aquí en el barco, se acostumbra lanzarles bolsas con ropa o comida. Algunos otros vienen con sus mamás y se acercan al barco a vender açaí o pescado.

 

Hay casitas esporádicamente, algunas más sencillas que otras, rodeadas completamente por el verdor de la selva y el agua. 

Hoy comienza la segunda mitad del viaje, ya veremos qué nos espera; la verdad es que nos han hablado tanto del insufrible calor de Manaos que estamos disfrutando estar aun en la balsa.


Andrea

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dom

23

nov

2014

Pues tampoco va a ser este finde

Parece que el calor pegajoso de Belem no nos deja marchar, de nuevo ayer todo estaba preparado para comenzar a navegar hacia Manaus por el Amazonas pero el barco sufrió otro retraso, ahora fueron dos días más.


Antes de las 11 de la mañana llegamos hasta las instalaciones de TCD (la naviera que nos va a transportar) en Icoaraci, a unos 30 minutos de Belem. Fuimos a formalizar el último trámite (te piden fotocopia del pasaporte y título de propiedad del vehículo) cuando enseguida volvimos a tener el mismo presentimiento que ayer.


El chico encargado nos dijo todavía estaban esperando a más camiones y que si no llegaban en unas horas entonces la salida se demoraría hasta el lunes. Enseguida comprendimos que nos tocaba quedarnos el fin de semana en el puerto y así fue, pero lo hemos disfrutamos bastante.

Después de una semana en la ciudad de Belem teniéndonos que mover constantemente de lugar para pasar la noche, sin poder prácticamente cocinar y batallando para encontrar un baño o ducha (todo esto a una temperatura cercana a los 40ºC durante el día) llegar a un lugar en donde tenemos sanitarios, lugar con sombra, internet, cocina y nadie que te moleste es como si te dijeran que te dan unas pequeñas vacaciones.

 

La verdad que no nos importó que el barco se atrasara ya que hemos podido aprovechar para descansar, trabajar en la computadora, cocinar nuestras comidas que tanto añorábamos e incluso desdentar una mandíbula de tiburón para nuestras artesanías. Eso sí, vamos a ver si ya mañana a la tercera es la definitiva y salimos de Belem.

 

David

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vie

21

nov

2014

Cambio de planes

Teníamos todo en la lista: comida extra, hamaca nueva, agua suficiente y sobre todo mucha paciencia. Todo estaba preparado para que esta tarde comenzara nuestra travesía por el río Amazonas hasta Manaus, bueno todo, todo, no. Faltaba un pequeño detalle: el barco.


Nos presentamos a la hora acordada en la agencia pero nada más ver la cara de Josias, el dueño, presentimos que algo no marchaba de acuerdo a lo planeado, efectivamente así fue. Nos comunicó que nuestro barco todavía no tenía la carga necesaria para que el viaje resultara rentable (el viaje de ida y vuelta cuesta alrededor de R$80,000 en gastos para la empresa) y que se había retrasado un día hasta mañana. Nos dijo que no nos preocupáramos que mañana salíamos con certeza. En fin, que nos tocaba quedarnos otro día más en Belem.


En otras situaciones esto no hubiera sido un inconveniente pero la verdad es que ya estamos cansados de estar aquí, principalmente por el calor y por la inseguridad que se siente en el ambiente (hoy leímos que durante el último mes hubo una media de 12 asesinatos diarios en todo el estado). Pero bueno así eran las cosas y había que buscar soluciones en vez de quejarse.


Durante los últimos días habíamos querido ir al Museo Emilio Goeldi y al parque zoo-botánico y aquí estaba nuestra oportunidad, como dicen “no hay mal que por bien no venga”.

 Dejamos la Zaigua estacionada en una calle segura y nos fuimos caminando hacia el parque que es allí donde también se encuentra el museo. La entrada cuesta menos de USD$1 y no hacen diferencia en la tarifa entre extranjeros y nacionales, ya con esto nuestra primera impresión fue muy positiva, verdaderamente quieren difundir cultura y no recaudar dinero.


El museo albergaba diferentes exposiciones temporales pero a nosotros nos resultaron especialmente interesantes dos. Una fue la de la comunidad indígena Ka’apor, nativos originarios de Brasil. Aprendimos cuales eran sus vestimentas, ritos de iniciación, festejos y su vida cotidiana en general. Muy interesante porque ya nos estamos marchando de uno de los países con mayor historia indígena y todavía no habíamos acudido a un lugar donde pudiéramos aprender un poquito de ellos.

La otra exposición se llamaba “O Soldado da Borracha” y eran las obras de un ex-militar que con 90 años comenzó a crear diferentes obras sobre un tema que desconocíamos por completo. Durante la II Guerra Mundial hubo una escasez de caucho ya que Japón se apoderó de las plantaciones asiáticas y no proveía de este recurso tan necesario para los militares en esa época a los países aliados. Entonces los países aliados llegaron a un acuerdo con Brasil para que les proporcionara el caucho, fue el segundo boom del caucho en Brasil. El gobierno prometió a 100,000 de sus militares una serie de beneficios para que se internaran en la selva amazónica y recolectaran ese material tan codiciado. 30,000 de esos militares murieron debido a las enfermedades y condiciones adversas de la selva. El resto tuvo que contentarse con sobrevivir porque a muy pocos le dieron lo prometido y además muchos años después.


El artista Paulo Sampaio fue uno de esos “Soldados del Caucho” y antes de morir quiso transmitir sus vivencias en esa época  a través del arte para dejar un legado a las generaciones venideras y lo hizo con 90 años! Lamentablemente murió recientemente a los 92 años.

Fuera del museo se encuentra el parque zoo-botánico con una colección de plantas y animales de la selva amazónica. A nosotros lo que más nos gustó fueron los gigantescos árboles que había ya que los animales no parecían muy contentos de estar ahí. Al fin y al cabo un zoológico es una cárcel para ellos y se nota que están estresados y aburridos por estar todas sus vidas en cautiverio en un espacio tan reducido. Un ejemplo de ello son los monos que se esconden de las cámaras de los visitantes o los felinos que no dejan de dar vueltas en sus jaulas como si buscaran la libertad en algún rincón.

En fin, que como decimos muchas veces “todo pasa por algo”, no pudimos embarcarnos hoy pero tampoco desaprovechamos el día. Eso sí, ojalá que ya mañana podamos salir de Belem, ya es hora de seguir la ruta, digo subir el río J


David

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jue

20

nov

2014

A la espera en Belém

Río Amazonas, vista desde la costanera "Portal do Amazonas" en Belém
Río Amazonas, vista desde la costanera "Portal do Amazonas" en Belém

 La vida en Belém en definitiva no es fácil para un viajero por varias razones, las que más nos han afectado a nosotros han sido: el calor sofocante que hace durante todo el día y la noche –todo el tiempo estamos a una temperatura que ronda los 38ºC.

 

Otra es la inseguridad, la gente parece asustada, es muy recelosa y no les gusta que nadie se les acerque, así que pedir información se nos complica; en las tiendas siempre hay alguien vigilándote con desconfianza, lo cual es infinitamente incómodo y molesto.

 

Nos han dicho que es por el alto índice de criminalidad y los robos parecen estar a la orden del día. Aunque todo parece bastante normal para nosotros, mejor le hacemos caso a la gente y andamos con cuidado.

 

Encontramos un espacio en la costanera del río, un área que se recuperó de las favelas y fue rehabiitada.
Encontramos un espacio en la costanera del río, un área que se recuperó de las favelas y fue rehabiitada.

 Belem no tiene campings ni áreas para que un viajero estacione. Justo hoy, en el sitio que nos estacionamos nos pidieron que nos fuéramos ya que la kombi estorbaba e impedía que la gente viera la tienda que estaba detrás… En el parque nos pidieron varias veces que la moviéramos ya que impedía que el camión de la basura viera los contenedores y se los llevara, también le estorbaba a la gente ¿? y otras excusas de ese tipo.  Parece ser que a nadie le gusta tener una kombi cerca en estos rumbos…

 

 Es difícil encontrar internet en la ciudad, son poquitísimos los sitios que tienen wifi, y de los que tienen solo hemos encontrado uno que realmente funciona.  También hay internet en la plaza pero nos han dicho que en cualquier momento puede pasar alguien a arrebatarnos la laptop, así que por sentido común ni hemos hecho el intento.

 

 Descubrimos una buena cosa: en el Cinema Olympia–que se encuentra en la ciudad vieja, Cidade Velha–presentan películas cada tarde y la entrada es gratis. El cine tiene una gran sala antigua en la que proyectan las películas. Todo iba bien hasta que no dejaron ingresar a David por vestir camiseta sin mangas–la verdad es que cuando fuimos a preguntar por las entradas nadie nos mencionó que había código de vestimenta, aunque tampoco preguntamos ya que ni siquiera nos pasó por la cabeza que existiera esa posibilidad–, eso nos tomó completamente por sorpresa; por suerte el chico de la entrada ofreció prestarle su camiseta a David… nos salvó la noche.

 

En fin, no dudo que Belem tiene buenos puntos, pero es complicado verlos desde una kombi. Esperamos poder avanzar pronto y continuar nuestro camino hacia el norte. 

Hoy conocimos a otra pareja que viaja en vehículo y seremos vecinos esta noche y quizá mañana. Ellos viajan en un “pequeño” camión que al lado de la Zaigua es enorme… Ali y Henrique, se conocieron viajando, se enamoraron y se casaron al poco tiempo. Ahora siguen de luna miel recorriendo Latinoamérica.

 

Es muy bueno tener “vecinos”, poder compartir anécdotas y cuidarnos uno al otro. Ya nos hacía falta… es extraño llegar a un lugar en el que nadie te dirige la palabra.  En fin, cruzamos los dedos porque esta etapa continúe su ciclo y podamos seguir adelante lo antes posible!


Mañana nos toca ir al puerto por la mañana para abordar el barco que se supone estará listo desde las 7:00am. Apesar de que abordamos por la mañana, no es hasta por la noche que estaremos saliendo por cuestiónes de marea y carga.  Listos ya estamos, hoy compramos comida para tener nuestra reserva; rellenamos nuestras garrafas de agua y hasta me compré una revista para leer en el camino... :)

 

Andrea

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mar

18

nov

2014

Como cruzar el Amazonas con un vehículo

Cruzar la selva amazónica desde Belem hasta Manaus por el río más caudaloso del mundo durante casi una semana con tu vehículo suena a aventura ¿no? La realidad es bastante distinta por lo que hemos podido comprobar en los últimos días, lo malo es que es nuestra única opción para continuar nuestra ruta.


Nuestra brújula sigue apuntando al norte de Sudamérica y una vez llegados a Belem no hay muchas opciones para seguir en esa dirección. Una posibilidad es ir desde Belem a Manaos por carretera pero esta vía ni esta asfaltada ni tiene las condiciones necesarias para que nuestra combi pueda circular por ella, de hecho solo algunos 4x4 y moteros experimentados se atreven a recorrerla, obviamente esta opción la descartamos enseguida.


Otra posibilidad es cruzar la desembocadura del río Amazonas desde Belem hasta Macapá (también en Brasil), de ahí llegar hasta la Guyana Francesa y atravesar Suriname y la Guyana para llegar a Boa Vista en Brasil. De nuevo el principal inconveniente es la carretera, en el último tramo para llegar hasta Boa Vista hay que recorrer unos cuantos cientos de kilómetros que son intransitables para nuestra Zaigua, otra opción que descartamos.


Por último, y por la que nos hemos decidido, es embarcarse desde Belem hasta Manaos durante seis días (mínimo) y después continuar de nuevo por tierra firme, incluso si quisiéramos pudiéramos continuar hasta Perú o Colombia por agua.


Como nuestra principal preocupación era el costo decidimos prescindir de los intermediarios y fuimos directamente al puerto a hablar con capitanes y compañías navieras. El transporte fluvial es muy importante en esta región y hay que saber llegar al puerto adecuado ya que algunos son solo de pasajeros y otros de mercancías. En nuestro caso nos dirigimos al puerto de Icoaraci que es de donde salen los navíos de mercancías. Una vez allí tuvimos que buscar las compañías que viajan hasta Manaos ya que algunas solo lo hacen hasta Santarem (a mitad del camino) o Maracapá (en la otra orilla).

Preguntando y preguntado contactamos con 5 empresas pero ninguna tenía muchas ganas de transportarnos. Según la normativa vigente está prohibido que las empresas de transporte de mercancías lleven pasajeros (a no ser que sea un ferry y solo hay uno que cubre la ruta Belem-Manaos y lo hace una vez al  mes) y en caso de saltarse la ley solo llevarían al conductor, no a los dos. Incluso una empresa nos dijo que nadie nos iba a llevar porque éramos una pareja, no lo entendíamos.


La mejor tarifa que encontramos fue de 2000 reales (USD$ 795), por encima de los 1500 reales que teníamos en mente (hace poco unos amigos colombianos cruzaron con su vehículo por esa cantidad). Visto que en el puerto no íbamos a conseguir nada más, decidimos probar en una agencia para ver si podíamos reducir el precio.


Regresamos a la ciudad y en el centro nos acercamos hasta la agencia Macamazon, especialistas en transporte fluvial. Josias, uno de los dueños, se hizo cargo de nuestra situación y comenzó a llamar a algunas compañías con no muy buenas noticias. Una aceptaba llevarnos por R$2400, otra por R$2200 y la última por R$2100, todavía incluso más de lo que habíamos averiguado nosotros.


Josias nos contó que durante los últimos años se habían dado con demasiada frecuencia casos de camioneros que se habían pasado con el alcohol durante el trayecto y se habían caído por la borda ahogándose. El gobierno tomó cartas en el asunto y prohibió el transporte de vehículos junto con sus pasajeros en los barcos a no ser que fueran ferris. Esta era la razón por la que no nos querían llevar ya que se arriesgaban a una cuantiosa multa, nos proponían que el vehículo viajara por un lado y nosotros por otro (ya sea vía área o fluvial), posibilidad que no estábamos dispuestos a valorar.


 Josias se contagió de nuestro viaje y comenzó a regatear por teléfono con un capitán de barco con el que pudo llegar a R$2000. Parecía que no íbamos a bajar de ahí pero de nuevo lo volvió a llamar y esta vez incluso estuvimos conversando nosotros con él y pudimos concretar un precio de R$1800, R$1500 por el vehículo y R$300 por nosotros con todas las comidas incluidas.


Todavía el precio se nos hace algo elevado pero como no hay más opciones, el próximo viernes por la tarde pondremos rumbo a Manaus en un carguero, cambiamos la carretera por el agua. Vamos a ver qué tal nos va porque ya nos han avisado que va a ser todo lo contrario a un crucero de placer…


David

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dom

16

nov

2014

Jericoacoara - Belém

Salir de playa Preá nos costó mucho más de lo que nos costó entrar…  Antes de –siquiera–salir de la posada la camioneta se atascó en la arena. Aquello parecían arenas movedizas: bastaba hacer un pequeño movimiento para que viéramos hundirse buena parte de las llantas bajo la arena.


Entre David y yo intentamos sacarla aplicando todos los trucos que nos funcionaron en el fango selvático-aquella tierra roja que parece que succiona– pero nada funcionó, las cosas solo empeoraban.


Luego de un buen rato y muchos intentos David encontró tres hombres en una barraca y los trajo al estacionamiento de la posada para que nos ayudaran.  Lo primero que hicieron–y que ya habíamos oído mencionar en caso de atorarse en la arena, pero nunca recordamos–fue desinflar los neumáticos: les bajaron entre 10 y 15 libras a los dos de atrás que eran los atorados. Solo eso bastó para que la camioneta saliera del hoyo en el que estaba. Luego la seguimos rodando así hasta que llegamos al pavimento y buscamos una borracharia–la desponchadora–para que nos los inflaran de nuevo.

Salimos del área de Jijoca de Jericoacoara bastante cansados: de la arena, el viento, el polvo que deja la arena y los precios para turistas. 

 

Comenzamos la ruta rumbo a Belém y no hemos salido de ella en los últimos cinco días, sin lograr aun llegar a nuestro destino. 

Hemos hecho algunas paradas en puestos de servicio para trabajar un poco en internet e investigar acerca del barco que debemos tomar en el Amazonas rumbo a Manaos, pero nada más.   A decir verdad, han sido días tortuosos…

 

 No solo es que la carretera parezca interminable, sino que el calor es cada vez más severo.  Atravesamos ya la región que se conoce como el punto más caliente de Brasil: Teresina, en el estado de Piauí.  Y comprobadísimo nos quedó que hace honor a su fama. Literalmente, nos sudaban hasta las rodillas. El aire es muy denso y caliente y no hay viento que circule; pareciera que estamos en una burbuja de calor en la que se dificulta hasta respirar–ni mencionemos lo que es dormir dentro de la camioneta.

Lo bueno del asunto es que hoy dejamos atrás la sequía y regresamos a una carretera rodeada de verde–al menos hay árboles y pasto.  Con eso se quedaron atrás también los incendios al lado del camino, el humo y el calor del fuego. Así que se puede decir que hemos tenido un día más fresco J

Algo que nos ha venido de maravilla es que  en esta región cada estación de servicio/gasolinera en la que hemos parado tiene duchas, nos hemos estado bañando casi religiosamente cada día–como no lo hacíamos desde que salimos de Guadalajara–y eso nos ha ayudado a no volvernos locos de calor.


Además es común ver máquinas de agua fría en las que puedes ir a llenar tus garrafas sin costo alguno. Otra cosa que nos ha salvado del calor!


Esta noche vamos a llegar a Belem–por fin–y  mañana comenzaremos la búsqueda del barco–y del mejor precio–para llegar hasta Manaos.  Ahora sí es seguro: no más playa brasilera para nosotros L


Andrea

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mar

11

nov

2014

Relax para lo que se viene

Hay días que lo único que quieres hacer es… nada! y eso fue lo que hicimos hoy, únicamente aprovechamos las comodidades a las que nos estamos acostumbrados y nos cargamos de energía para lo que se nos viene los próximos días.

 Hacía mucho tiempo que no dormíamos en una tienda de campaña y la verdad que se extrañó nuestra camita, es muy lindo dormir en la tienda pero donde esté una combi… Como nos levantamos sin ganas de hacer mucha cosa dimos un paseo por Jeri y en cuanto nos comenzó a molestar el sol regresamos al camping. Allí estuvimos disfrutando de lo que es tener una sandwichera, una cocina a gas, una licuadora y sobre todo muuuucho espacio. Como cambian las cosas al cocinar cuando no tienes el espacio reducido de un metro cuadrado, es increíble lo que hemos aprendido a valorar estas cosas durante el viaje.

A mediodía salimos del Flaco Camping y un buggy de Trip Jeri nos vino a recoger para llevarnos hasta nuestra Zaigua en la playa de Preá. Esta vez el viaje se nos hizo más rápido y como ya no era la primera vez comenzamos a  hacer tonterías aunque todo tiene gracias hasta que alguien pierde la gorra jejejeje.

En la playa de Preá nos recibió Sergio, dueño de la posada La Tartaruga y en donde estaba estacionada la kombi. Nos dijo que deberíamos aprovechar a descansar el resto del día y ya mañana salíamos como nuevos. La verdad que viendo el plan para los próximos días y que nos volvía a ofrecer un cuarto para seguir con nuestras minivaciones no lo dudamos.


Y eso es lo que hicimos hoy, nada, eso sí, los próximos días ya serán otra cosa: se acabó la playa, 4 días (mínimo) en ruta para llegar a Belem y luego viaje de 6 días en barco por el Amazonas para llegar a Manaus, pero bueno, ya nos preocuparemos de eso mañana ;)


David

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lun

10

nov

2014

Jericoacoara

Esta mañana  a las ocho en punto  llegó un buggy de Trip Jeri a recogernos en  Playa Preá, íbamos camino a la muy famosa playa Jericoacoara, de la cual nos han hablado literalmente hasta el cansancio. Tomamos nuestras mochilas y la tienda de campaña y nos “montamos” al buggy.

Trip Jeri-Viagens & Turismo
Trip Jeri-Viagens & Turismo

 Hace 20 años Jericoacoara no era más que una hermosa villa de pescadores en el norte de Ceará. La playa enmarcada por las dunas, el hecho de que no hubiese electricidad y su lejanía de las urbes la hicieron un lugar deseado por aventureros, amantes de la naturaleza  y personas buscando algo de paz.  En 1984 fue declarada una zona de protección ambiental y en 2002 se convirtió en un parque nacional.  

 

Hoy en día, la cantidad de buggies yendo y viniendo de Jericoacoara, todo el merchandising –camisetas, gorras, sandalias, etc. con el nombre de Jeri por todas lados–mas la cantidad de tours y pousadas que hay en el pueblo, te permiten hacerte una idea de que aquel tiempo en el que Jeri–como se le llama–era  una pequeña y tranquila villa de pescadores han quedado muy atrás…

Por lo visto, Jeri se ha puesto de moda y no todos quieren admitirlo. 

 El paseo en buggy –de unos 20 minutos–fue divertido y nos hizo agradecer profundamente no habernos arriesgado a tratar de meter la Zaigua por estos caminos de arena–en los que seguramente nos hubiésemos quedado atorados.   

Trip Jeri
Trip Jeri

Luego de un tramo al lado de la playa el buggy fue internándose en las lomadas de arena hasta que llegamos a Jeri; si bien el buggy es rápido y efectivo, yo no lo recomendaría a alguien que tiene problemas en la espalda a menos que quiera terminar molido.

 

 

Recorrimos con el conductor el pueblo en busca del camping en el que nos quedamos–algo importante es ir con la  información completa del lugar en el que se van a hospedar, ya que a pesar de no ser un pueblo muy grande, hay muchas posadas y nunca está de más llevar la dirección exacta para evitarse pérdidas de tiempo. 

 Llegamos a Flaco Camping y apenas entrar nos pareció el sitio ideal para mochileros, cualquier persona que guste de acampar y/ o que busque precios más bajos.

 

Ya que no teníamos la dirección del camping no teníamos idea de dónde estaría, así que cuando dimos con él nos llevamos la grata sorpresa de que se encuentra en la calle principal, a muy poca distancia de todas las tiendas y restaurantes, pero al mismo tiempo en un lugar que deja fuera el barullo de los buggies, motos y el ruido de la gente.

 

El Flaco es un camping pequeño, acogedor y con todo lo que podíamos necesitar: cocina, guarda equipaje, hamacas bajo la sombra y tranquilidad. Ah! Y también un prensa italiana de café que disfruté por la tarde y la mañana J

Luego de instalarnos fuimos a conocer el pueblo y la playa. En cuanto al pueblo: nos pareció que no es tan caro como nos lo habían dicho; si bien hay restaurantes y tiendas caras, también tienes opciones económicas, puestitos callejeros, panaderías baratas, artesanos que parchan en la calle, y mini-mercados con los mismos precios que en la ciudad.

 

Las calles de arena se extienden hasta llegar a la playa, que es extensa y tupida de colores por la gran cantidad de personas practicando kite y wind-surf, es impresionante.  

Llegamos cuando la marea estaba muy baja, así que el agua nos llegaba si acaso a las rodillas, no importa cuánto caminásemos mar adentro nunca nos llegó a la cadera. El viento es fuerte y constante–tanto así que se te puede dificultar oír a la persona que tienes al lado–no por nada Jeri fue calificado como el mejor sitio para practicar deportes de viento en Sudamérica.  

 

 

A pesar de la falta de profundidad nos quedamos a chapotear un buen rato en el agua.  El calor es tan intenso que hace que te olvides de lo molesto que puede ser el viento y disfrutes la temperatura fresca que te deja en el cuerpo cuando estas mojado. 

Mientras estábamos en la playa comenzamos a ver que para ser lunes, el flujo de gente era mucho.  Un hostelero ya nos había mencionado que en Jericoacoara siempre es temporada alta y después de hoy no tenemos la menor duda de que nos dijo la verdad.

 

El recorrido obligatorio en la playa te lleva a la cima de la Duna del Sol para ver el atardecer, así que por la tarde salimos del agua y nos pusimos en marcha rumbo a la duna. Conforme íbamos caminando veíamos cada vez más gente frente y por detrás de nosotros, tanto así que comenzamos a preguntarnos de dónde estaban saliendo todas esas personas. Parecía imposible que en un pueblo tan pequeño cupiesen tantos visitantes. 

 En la duna el viento se sintió más fuerte que nunca, para mí era algo realmente molesto y hasta doloroso por la arena. A pesar de eso, debo admitir que las vistas eran lindas y aunque éramos tantos allá arriba, pudimos disfrutar de un atardecer tranquilo y observar cómo iban cambiando los  colores del mar y del cielo.

 

Al bajar de la duna encontramos un grupo de capoeira–que por lo que hemos escuchado siempre están ahí luego del atardecer–animando a la gente con su danza y música, me gustó mucho. 

 

Al lado, en la calle que conecta la playa con el pueblo,  comenzaban a abrir los chiringuitos de bebidas y empezaban a rolar las caipirinhas, caipiroskas y demás. 

Nos fuimos directo al camping a darnos un baño para quitarnos los kilos de arena y sal que traíamos encima. Disfrutamos un rato de la tranquilidad del Flaco, me preparé un cafecito y con las pilas llenas de nuevo salimos a dar nuestra ronda nocturna.


Jericoacoara se activa notablemente al caer la noche: los bares, tiendas y restaurantes abren sus puertas, ponen algo de música para amenizar el ambiente y encienden luces que le dan algo de chispa al pueblo.  Recorrimos las callecitas hasta cansarnos…


Lo mejor es saber que podemos descansar en un lugar tranquilo–a pesar de no ser nuestra Zaigua–para descansar de nuestro muy turístico día y mañana seguiremos con  nuestras rodas en Jeri.


Andrea

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dom

09

nov

2014

Minivacaciones

Buena parte del viaje surge de la improvisación pero también hay una parte significativa que hay que planear con antelación si queremos cumplir nuestros objetivos. Un buen ejemplo de ello es nuestra visita a la playa de Jericoacoara en los próximos días. Este lugar no estaba dentro de nuestra planificación inicial en Brasil pero durante las últimas semanas nos habían hablado tanto de esa playa que al final decidimos visitarla. El problema radica en que no se puede llegar en nuestra combi ya que hay un tramo de 12 km que transcurre únicamente por la playa, solo apto para vehículos 4x4 y autos ligeros, nosotros nos salimos de los parámetros. Los últimos días estuvimos haciendo varias gestiones y hoy llegamos a una posada con mucho encanto que será nuestro campamento base en la zona.

En Aquiraz nos despedimos de Margarete y Lucas, hicimos una parada rápida en Fortaleza para aprovisionarnos de comida y salimos rápido de la ciudad ya que el tráfico nos comía.

Jericoacoara se encuentra a unos 300 km de Fortaleza pero nosotros no hemos llegamos ahí, sino que nos hemos quedado en la playa de Preá, puerta del Parque Nacional y último lugar al que podíamos llegar con la Zaigua (para mañana ya solo nos quedan los 12 km de playa). Aquí nos encontramos con Sergio, un italiano afincado hace muchos años en Brasil dueño de la posada La Tartaruga.

Le explicamos nuestra situación a Sergio por internet y nos dijo que no teníamos que preocuparnos por nada ya que la combi se podía quedar en el estacionamiento y él nos invitaba a quedarnos en una de sus suites.


La posada es increíble, se encuentra a 10 metros escasos de la orilla de la playa con un living diseñado para descansar, sin puertas ni ventanas que obstaculice la continua brisa del Atlántico.


Asi que esta noche vamos a dormir fuera de nuestra casa por primera vez en varios meses, es como si nos fuéramos de vacaciones ;)


David 

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vie

07

nov

2014

Aquiraz

Luego de muchos kilómetros en un escenario casi completamente seco llegamos a una pequeña ciudad llamada Aquiraz, aun dentro del estado de Ceará.  El paisaje ha cambiado radicalmente, ya no vemos más verde ni copas de árboles tupidas; ahora lo que nos rodea son matorrales secos, palmeras sin hojas, y la huella de varios pequeños, y no tan pequeños, incendios que van acabando hasta con los arbustos ya secos.

Aquiraz es un lugar sorprendentemente tranquilo, tomando en cuenta su cercanía a Fortaleza, la capital del estado–poco más de 20 kilómetros de distancia. Tiene mucho comercio local, calles pequeñas y muchos comedores;  pareciera que el movimiento solo cesa un poco a la hora del almuerzo, que es también cuando hace más calor.


Nosotros paramos en la plaza principal que además tiene wifi gratuito. En la plaza hay un museo sacro, que nos llamó la atención y entramos a conocer. Ahí el guía nos dio un sinfín de detalles del sitio y de Aquiraz, entre ellos, el hecho de que esta pequeña ciudad fue la primera capital de Ceará y es una de las más antiguas del estado.  

Entre los objetos del museo se encuentran rastros de la época colonial, del comercio y la propiedad de esclavos –como el periódico de la fotografía en la que se informaba a la comunidad que un esclavo, un chico de 16 años, había escapado de su dueño.  Algunas imágenes religiosas muestran la fusión entre las creencias africanas disimuladas bajo imágenes católicas: como la de un santo pintado de negro.  Por otro lado, también descubrimos que desde siempre Ceará ha sido azotado por fuertes sequias –la actual lleva ya tres años consecutivos– y el santo Sao José de Ribamar a quien se le atribuía el poder de enviar lluvia, tiene un sitio especial desde la época de la colonia.


Luego de nuestra visita al museo nos estacionamos frente a la estación de policía, ya que los arboles nos daban sombra  y podíamos descansar un poco del calor y el sol; al poco rato salió un oficial con dos cafés, uno para mí y otro para David, además nos ofreció la ducha de la comisaria para que nos refrescáramos un poco. No nos creíamos el detalle.


Mas tarde nos fuimos a la plaza de nuevo y ahí estábamos sentados en un banquito cuando se nos acercó una mujer: Margarete. Comenzamos a charlar un poco con ella y nos enteramos de que se había do la luz, por eso no lográbamos conectarnos al wifi; entonces nos ofreció ir a su casa a descasar un rato, tomar un café y pasar allá la noche.  Ya que el calor hacia que la Zaigua fuese un infierno y estábamos ya cansados del calor, la oferta de Margarete nos pareció un sueño… Así que nos fuimos  con ella a su casa. 

Margarete y Lucas–su marido–tienen una casona a las afueras de Aquiraz. Además tienen dos perros–ambos han sido rescatados–y si bien recuerdo, nueve gatos. Margarete dedica mucho de su esfuerzo y tiempo a todos estos integrantes de la familia, cuando uno lo ve es casi sorprendente pero rápidamente te das cuenta de que ellos son su pasión. 

Compartimos la tarde con Margarete y Lucas, pronto se hizo de noche y pasamos de la mesa del café al comedor para cenar, mientras escuchábamos historias de esta pareja y contábamos las nuestras.


La verdad es que nuestra estancia en Aquiraz ha sido muy buena y nos ha traído muy buenas sorpresas con la gente J Una vez más comprobamos que buenas personas las hay en todos lados, y viajar pareciera que te acerca a ellas.


Pasaremos la noche aquí y ya mañana Margarete nos acercará a Fortaleza para que sigamos nuestras rutas…


Hasta mañana!


Andrea

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mar

04

nov

2014

Canoa Quebrada

Si escuchas “Canoa Quebrada”, ¿qué es lo primero que se te viene a  la cabeza? A nosotros una de las playas con mayor encanto de Brasil, no solo por la belleza del lugar sino por la amabilidad de su gente.


Ayer salimos del estado de Rio Grande do Norte y nos adentramos poco más de 50 kilómetros en el estado de Ceará para llegar a Canoa Quebrada. Nuestra primera impresión fue la de un pueblo que se había desarrollado rápidamente gracias al turismo y no nos equivocamos mucho.


Hasta los años 70 del siglo pasado, Canoa Quebrada era un pequeño poblado que se dedicaba exclusivamente a la pesca artesanal. Sin embargo, en ese tiempo empezaron a llegar visitantes que se quedaron maravillados por el enclave y poco a poco Canoa Quebrado se fue haciendo un hueco dentro de las playas con más renombre en Brasil. Después de esa época también ayudó a su alzamiento turístico el hecho de aparecer en algunas producciones cinematográficas y sobre todo al convertirse en uno de los lugares de referencia mundial para la práctica del kitesurf.

Nada más llegar a la costa un viento moderado nos recibió. Según nos contaron después, si no fuera por este viento que sopla constantemente, aunque durante los primeros meses del año baja su intensidad, la vida sería muy difícil debido al calor.


En el mirador conocimos a Jerónimo, un suizo afincado en Brasil ya hace algunas décadas y pionero del parapente en el país. Estuvimos conversando un buen rato con él y nos recomendó que nos instaláramos en la Vila do Estevão, la aldea de los pescadores. Los mismos chicos de su empresa que viven allí nos acompañaron y nos ubicaron. Entramos con un poco de recelo porque las calles están cubiertas totalmente por la arena y temíamos quedarnos atorados para salir pero nos dijeron que no nos preocupáramos ya que si eso ocurría ellos nos echaban la mano.


El día se pasó rápido y fuimos a ver el atardecer a lo alto de la duna del sol, uno de los atractivos de los alrededores. El viento soplaba bastante fuerte y nos fuimos antes de lo planeado, aun así estuvimos tonteando un buen rato en la arena. 

Por la noche fuimos a pasear a la calle principal, la Broadway. Esta calle peatonal está repleta de lugares para comer y tiendas de artesanías. Aunque todo está preparado para el turismo en ningún momento se siente el agobio que hemos notado en otros muchos lugares turísticos. Aquí nadie te aborda en la calle para llevarte a su restaurante o te atosigan para que compres artesanías, el ambiente es muy relajado y da gusto pasear sin que nadie te venga a molestar solo porque seas turista. Ojalá que esto no cambie en el futuro ya que en la actualidad todavía están creciendo, esta es la primera generación que se dedica al turismo y no a la pesca como sus progenitores, por eso creemos que todavía tienen unos valores muy fuertes que no han sido corrompidos por el dinero del turismo y de la inversión extranjera.

 Hoy después de desayunar con los chicos de la villa nos dedicamos a disfrutar de la playa. Con la marea baja se puede pasear a lo largo de los acantilados y bañarte en las piscinas naturales que se forman. En uno de los acantilados está esculpido el símbolo de Canoa Quebrada: la media luna y la estrella. Para los amantes de la velocidad se puede contratar un paseo en buggy que te lleva a conocer los alrededores mientras que los más tranquilos pueden dar un paseo en burro ;) Cuando la marea sube se puede ver a los kitesurfistas navegar a toda velocidad o animarse a volar en parapente con Jerónimo.

 Nos hubiera encantado quedarnos algún día más en el pueblo, sobre todo porque ya nos sentíamos bastante integrados en la Vila do Estevão con nuestros vecinos pero hay que seguir rumbo hacia el norte. La Zaigua se quería quedar allí y tuvieron que venir nuestros amigos al rescate, quizás teníamos que haber seguido su ejemplo y habernos quedado algún día más, ganas no nos faltaban.


David

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dom

02

nov

2014

Genipabu: entre dunas y playa!

Esta mañana, a poco de haber despertado comenzamos ruta hacia Genipabu, un destino que nos habían recomendado por su playa de agua azul y las dunas que la rodean.  Cuando llegamos al pueblito que da acceso a la playa no nos dio muy buena impresión, ya que en sí, pareciera que el pueblo es una sola calle llena de estacionamientos para ambos lados. 


Cada estacionamiento tiene a uno o dos chicos llamando a la gente en la calle para atraer la atención.  Nosotros nos fuimos directo hasta el final de la calle y ahí encontramos un par de espacios para estacionar en la vía pública.


Frente a nosotros estaba el bar-restaurante Cana-dance,  al cual, el chico que lo promocionaba, nos dio paso para poder acceder a la playa sin problema, y al final de nuestra nadada en el mar hasta nos dimos una ducha ahí con agua dulce sin tener que pagar absolutamente nada.  Muy buena onda.


La playa de Genipabu es linda, aun mas si la ves desde lo alto de la duna que la rodea.  La subida cansa, pero es bastante sencilla; aunque para aquellos que no puedan hacer mucho esfuerzo físico también está la opción de hacer un paseo en buggy que te lleva por lo alto de las dunas y después te regresa a la playa. 

Las dunas de Genipabu son bastante extensas, de un lado tienen la bella vista del agua azul contrastando con lo claro de la arena, y del otro, se alcanzan a ver los rascacielos de Natal.  


La actividad que más nos llamó la atención es la de pasear en dromedario.  Pudimos ver unos seis ejemplares de dromedario, algunos ya con gente en sus lomos. Cuando tomas el paseo hasta te dan accesorios para que quedes ad hoc con tu transporte. El paseo no es muy barato–al menos no para nosotros–25 dólares por persona por 15 minutos de paseo. Auch.

Nosotros nos divertimos lo suficiente viendo a los demás tratar de sostenerse en los sillines de madera que ponen sobre los animales, mientras caminaban a paso muy lento bajo el sol que quemaba…


Otra opción es la de hacer sandboard, pero la verdad nos pareció más una actividad para niños, ya que la duna en la que te permiten usar las tablas es más bien una pequeña colina.

Cuando bajamos a la playa disfrutamos mucho del agua fresca y de que el mar nos quitase de encima toda la arena que acarreamos de la duna.

 

También se puede ir  a la laguna de Genipabu, de la cual hemos escuchado que también es bastante linda y al igual que la playa esta rodeada por las dunas; nosotros no la visitamos porque optamos por quedarnos en la playa…

Hoy además de disfrutar del sol y la arena nos toca un día de ruta bastante largo, rodeados por el paisaje desértico que comienza en esta zona y también mucho calor.  Así que mejor que lo vayamos empezando!


Andrea

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dom

02

nov

2014

Entre fanáticos del motor y los viajes

Frecuentemente la gente nos pregunta cuál es el país que más nos ha gustado o qué lugar elegiríamos para vivir. Son preguntas difíciles de contestar por una razón que a veces se obvia, lo mejor de un lugar no es su playa, montaña, actividad cultural, fiestas etc. sino la gente con la que vas a convivir. En nuestro caso nos hemos encontrado con tanta gente con la que hemos sintonizado que nos sería imposible elegir un solo lugar, es mejor vivir en la Zaigua e ir conociendo más gente y lugares ;)


La mayoría de las veces esas amistades surgen espontáneamente, estar en el lugar adecuado en el momento adecuado; otras veces son amigos o familiares de otras personas que conocimos con anterioridad; y en otras ocasiones es la Zaigua quien nos ayuda a relacionarnos.


Sergio, un miembro del Club de Fuscas de Natal, nos contactó para invitarnos al encuentro mensual de escarabajos y coches antiguos para conocernos y charlar un poco de nuestras experiencias. Obviamente no nos pudimos negar y pasamos una tarde muy agradable entre fanáticos del motor y los viajes.

La verdad que la bienvenida fue toda una sorpresa ya que en un pequeño acto nos obsequiaron con una placa conmemorativa de nuestro paso por Natal y una camiseta para cada uno, son esos momentos en los que nos ponemos rojos y vemos que todo el mundo nos comienza a sacar fotos sin que nosotros sepamos muy bien como posar. 

Lo mejor viene cuando ya se ha roto el hielo y puedes comenzar a charlar individualmente con las personas. Hay historias de todo tipo: el médico militar que ha viajado en varias ocasiones a México y te cuenta sus experiencias, el psicólogo que nos hace una evaluación sobre nuestra personalidad, la persona de seguridad que nos compra una artesanía para ayudarnos, el personaje que quiere que vayamos a fotografiar su carro y así diferentes personas con muchas preguntas sobre nuestro viaje.

Y luego está el viajante por excelencia que está entusiasmado con nuestro viaje y tiene que presentarnos a su esposa para que la conozcamos. Así fue como conocimos a Oswaldo y a Carla. Cuando ya nos íbamos a ir, Oswaldo nos invitó a su casa a cenar y a tomar una ducha. Allí estuvimos charlando un buen rato con ellos y dos de sus amigos sobre nuestras experiencias en la carretera y nos ayudaron a planificar nuestra ruta para el resto del viaje en Brasil.

Hubo un tema que les sorprendía mucho y era nuestra planificación. Bien es cierto que planeamos algunas cosas a corto plazo pero la mayor parte del tiempo dejamos que todo fluya como tenga que ir, porque, ¿quién nos iba a decir que esta noche íbamos a estar cenando y conversando animadamente en casa de Oswaldo cuando apenas nos acabábamos de conocer? Es la magia del viaje, estar en el momento adecuado y en el lugar adecuado sin nosotros saberlo.


David

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vie

31

oct

2014

Ponta Negra, Natal

Natal es una ciudad tranquila, grande y bastante moderna en comparación con sus vecinas ciudades aquí en el noreste.  Hoy pasamos el día en una de sus playas más famosas: Ponta Negra.


La playa es  una bahía extensa; sin embargo, el espacio de playa es bastante reducido.  Había mucha gente en Ponta Negra, pero lo que más nos sorprendió fue la cantidad de vendedores que hay paseando por la playa, es más, pareciera que los vendedores son los únicos que pasean en la playa ya que la mayoría de la gente renta una silla bajo la sombra y no se mueve mucho de ahí excepto para nadar un rato.  

Casi como de broma comenzamos a contar la variedad de cosas que venden en la playa, ya que realmente son muchas las opciones! –camarones, acaí, crepas, licor, helados, cigarrillos, elotes, queso asado, brochetas de carne,  vestidos de playa, gorras, lentes, trajes de baño, protector solar, chalinas, sandalias, cintos de cuero, artesanías, bisutería, pinturas en óleo, llaveros, hamacas, papalotes, juguetes de plástico, y un muy largo etcétera… impresionante no? 


Ahora imaginen a todos esos vendedores, más los turistas, en una playa muy pequeña. No suena a una buena combinación, pero por suerte es mucho mejor de lo que parece si logras enfocarte en algo que no sea la gente: como ir a probar las muestras gratis de castañas de cajú que tienen las tiendas del malecón, o darte un baño en la playa. 

Una de las características más sobresalientes de Ponta Negra es una lengua de duna que divide un cerro, llamado Morro do Careca; desde lejos puede verse el contraste entre la arena y la vegetación que la rodea, sin embargo ya no es posible subir al morro ya que lo han vedado debido a la afluencia de turistas.


La verdad es que a pesar de la cantidad de gente que había en la playa, tuvimos una tarde bastante tranquila. Ponta Negra es definitivamente para aquellos a quienes les gusta ir a la playa, tomarse una cervecita bajo una sombrilla y dejar que el desfile de gente comience.  

Para ver el atardecer fuimos al fuerte de los Reyes Magos, una fortaleza colonial que forma parte de los atractivos históricos de la ciudad. Lo malo es que llegamos demasiado tarde y ya estaba cerrado, lo bueno es que nos quedamos con vistas de la ciudad y el mar al atardecer.

Antes de que cayera la noche regresamos a la ciudad, más bronceaditos que antes J a buscar un lugar donde aparcar para pasar la noche, se nos ocurrió quedarnos en frente del reloj solar que hay en la avenida del malecón–con mucho tráfico pero también con bastante seguridad–y todo indica que hicimos una buena elección. Hasta mañana!


Andrea

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jue

30

oct

2014

La Oficina de Márcio

Ya hace unos días que la Zaigua venía quejándose y estábamos esperando el lugar adecuado para “hospitalizarla”. Así han pasado los días (y los estados) hasta que ayer llegamos a Natal y por fin la pudimos “internar” en un lugar de confianza: la Oficina de Márcio.

 

 

Como ya había escrito en el blog con anterioridad, hemos tenido bastantes experiencias desagradables en diferentes talleres mecánicos y nos arriesgamos a exigirle un poco a la kombi para poder llegar a un taller en el que pudiéramos confiar. Por internet, nos estuvo ayudando nuestro amigo Alberto desde Argentina que nos iba orientado en la posible falla y desde Maceió, Felipe, del Clube do Fuscas, nos contactó con el club homólogo en Natal y ellos con Márcio, la vida es una rueda, y en este caso de kombi ;)

Lo que ocurría era que cuando la Zaigua necesitaba más potencia y se le pisaba el acelerador rápidamente, se tironeaba y el motor hacia unas explosiones. Teníamos diferentes teorías: una era que el distribuidor nos estuviera dando problemas otra vez; otra que el carburador estuviera sucio; y la última y que no queríamos ni pensar en ella, que tuviéramos dañado un pistón.

Márcio comenzó a examinar el motor y observó que el distribuidor estaba funcionando correctamente. Para eliminar otro posible problema sacó el carburador y lo limpió a conciencia, incluso reemplazó algunas piezas para evitar molestias en el futuro. Sin embargo el verdadero problema no estaba ahí, sino en el 2º pistón. Ese pistón no estaba funcionando correctamente y estábamos circulando con la kombi al 75% de su capacidad y por eso realizaba explosiones cuando se le exigía más.

Márcio nos dijo que no nos preocupáramos ya que el entendía nuestra urgencia y aunque tenía completo el taller, él mismo se iba a encargar personalmente de reparárnosla en un solo día.

 

Hoy estuvimos todo el día en su taller y, aunque no nos lo creíamos, efectivamente la reparó. Tuvo que sacar el cabezal del motor, reemplazar la válvula que estaba desgastada por el uso y volver a colocar todo en su sitio, antes del anochecer la Zaigua ya estaba lista.

 

En verdad que tenemos que felicitar a Márcio por su dedicación y trabajo, gracias a él ahora la Zaigua ya está al 100% para seguir recorriendo Latinoamérica!

 

PD: como profesional Márcio es muy bueno pero como persona es todavía mejor, quiso colaborar con nuestro proyecto y no nos quiso cobrar nada ni por su trabajo ni por las piezas nuevas, nos dijo que él quería poner su granito de arena para que nosotros pudiéramos completar uno de sus sueños.

 

David

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mar

28

oct

2014

Pipa: nadando con delfines!!

Nuestra llegada a Pipa no fue tan benévola como la esperábamos: la camioneta está fallando cada vez más, no tiene potencia, y eso combinado con las tantas cuestas arriba que hay en el camino hacia Pipa y dentro del pueblo mismo, dan como resultado mucho estrés.

 

Llegamos poco antes del atardecer, así que debíamos encontrar un lugar donde estacionar para pasar la noche tan pronto como fuese posible. 

Pipa es un pueblo pequeñito, montado entre laderas; con calles adoquinadas en extremo angostas, que suben y bajan conforme avanzas.

 

A pesar de lo pequeño, el pueblo está saturado de posadas, tiendas, restaurantes y cualquier cosa que se pueda relacionar con turismo. 

Avanzar por esas calles en vehículo es un reto: esquivando gente, baches y otros autos, entre colinas, topes y curvas demasiado cerradas.

 

Lo que nos complicó mucho la existencia fue el hecho de que en gran parte del pueblo–digamos, todas las calles que ves al llegar y que parecen ser el pueblo entero– está prohibido estacionar; así que dimos vueltas y vueltas por los recovecos de calles hasta dar con un chico que nos recomendó La Playa del Amor, el sitio de surf de Pipa. Dijo que fuéramos allá, sería el único lugar en que tuviésemos espacio para aparcar sin tener que pagar, “Allá es a donde van las casillas, ahí es a donde llegan los argentinos”.  Cuando mencionó a los argentinos supimos que estaba hablando del sitio que buscábamos.

 

Pero Playa del Amor no fue tan romántica como suena.  La tarde estaba cayendo y al mismo tiempo los mosquitos comenzaban a  llenar el aire. La playa es muy linda, pero con grandes olas y rocas, además de que queda debajo del cerro sobre el cual está el estacionamiento….y el pueblo., así que la veíamos a distancia. No había un solo argentino allí, ninguna casilla rodante, no había nadie excepto los surfers que se estaban yendo.

 

A pesar de que teníamos un buen espacio que nos garantizaba sombra por la mañana, decidimos regresar al pueblo, ya que la idea de quedarnos en completa oscuridad, sin corriente de aire y llenos de mosquitos a las 6 de la tarde no sonaba demasiado tentadora.

 

Al salir de Playa del Amor optamos por al lado contrario del pueblo, como dirigiéndonos  a las afueras, y a las pocas cuadras encontramos nuestro lugar detrás de un tráiler, en una calle que da a una privada.  Más hacia donde vive la gente de Pipa. 

 

 

Salimos a pasear un rato pero terminamos agotados de lo que había sido el día, y la verdad, sin muchas expectativas de lo que ofrecería Pipa. Pero esta mañana definitivamente despertamos con el pie derecho. 

Bahia Golfinho
Bahia Golfinho

Además de Playa del Amor, al pueblo lo rodean la playa del centro y dos bahías.  Lo que más se conoce de Pipa es que a sus aguas llegan delfines todos los días y puedes nadar con ellos de manera totalmente libre!

 

Hoy preguntamos a un hombre cómo llegar a donde estaban los delfines pero nos dijo que solo era posible verlos si tomábamos un tour en bote.

 

Recordamos que nos habían dicho que los delfines llegaban a la playa y no hacía falta pagar nada a nadie y tampoco tomar ningún tour.  Así que preguntamos a alguien más y entonces obtuvimos una respuesta más honesta: nos indicó cómo llegar y a qué hora debíamos ir.

 

 

Los delfines llegan a las bahías con la marea baja, así que apenas comenzó a bajar  la marea comenzamos a caminar hacia allá.  El camino es un tanto accidentado porque está lleno de rocas, pero es totalmente transitable siempre y cuando se tenga en cuenta la marea, ya que al subir ésta hace que sea imposible el paso. 

Hicimos una caminata–lenta y relajada–de unos 30 minutos hasta llegar a la bahía. Dejamos nuestras cosas a la sombra de la roca que rodea la bahía y nos metimos al agua por un buen rato. Cada vez llegaba más gente, pero aun así las cosas se mantuvieron bastante tranquilas.

 

De pronto vimos en el agua muy cerca de la orilla una aleta, luego otra; asemejaban las de un tiburón, pero cuando arqueaban el dorso y salían poco más del agua podía verse perfectamente que eran delfines. Habían llegado!

 

Entramos al agua y pudimos nadar a muy poca distancia de ellos–a diferencia de quienes tomaron el tour y que solo podían verlos desde el bote. Aparecían y desaparecían, a veces cerca, a veces lejos. Daban vueltas y saltos mientras pescaban a poca distancia de todos los que los observábamos.

 

Fue algo emocionante y muy lindo, verlos en libertad yendo y viendo a su antojo. Llevarse la sorpresa de que un delfín salga del agua a poca distancia de ti cuando menos lo esperas, es una sensación incomparable.

Nos quedamos ahí hasta poco antes de que comenzara a caer la tarde y regresamos felices de la vida y muy cansados por todo el tiempo que pasamos en el agua.

 

Por la camioneta nadie nos ha molestado, así que definitivamente encontramos el sitio adecuado.

 

Ahora vamos a regresar al pueblo a conectarnos un rato en una cafetería que encontramos con wifi, vamos a pasear un poco y a llamar a un contacto que nos dio Felipe de Club VW de Maceió, de un mecánico en Natal que nos puede ayudar con la Zaigua–crucemos los dedos.

 

Hemos terminado nuestro día más que satisfechos con nuestra nadada al lado delfines, eso ha hecho que se nos olvide hasta lo complicado de las callesitas de Pipa!

 

Andrea

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lun

27

oct

2014

Renovación de pasaporte

Llegamos a Joao Pessoa, la capital del estado de Paraíba. Habíamos leído que si ben, las playas de este lugar son lindas, no son tan remarcables como otras que hay no muy lejos de aquí–como Pipa, por ejemplo–y ya que el tiempo de nuestra estadía en Brasil se va acabando rápidamente habíamos decidido saltarnos Joao Pessoa.  Pero no fue así...

 

Estamos a una semana de que venza nuestro permiso para estar en Brasil y ya que nos han mencionado varias veces que el pasaporte se debe renovar con la Policía  Federal en aeropuertos internaciones–además de que otros viajeros ya lo han hecho así–planeamos renovar mi estadía en el aeropuerto de Joao Pessoa.

 

Como ya habíamos mencionado anteriormente, David no puede acceder a una extensión de visa aquí debido a que entre Europa y Brasil no se ha llegado a ningún acuerdo que indique lo contrario.

 

En el caso de México, tuve la suerte de que el año pasado en Marzo se firmara un acuerdo de reciprocidad entre los dos países con el cual otorgan un tránsito más libre a sus  ciudadanos.  Según lo que leí en el informe del evento y lo que me dijeron en el consulado brasileño, un mexicano ya no necesita de carta de invitación para visitar Brasil, así como tampoco un registro de cuenta bancaria que avale que tiene el dinero “suficiente” para permanecer en el país. Además de que pude permanecer en Brasil por 180 días. Lo mismo para brasileros que visiten México.

 

Fuimos al aeropuerto internacional –ya con el recibo de pago en el banco por el trámite–y me dirigí a la oficina de Policía Federal, ahí el oficial me dijo que estaba en el lugar equivocado, que los pasaportes nunca se renuevan en el aeropuerto… y me envió a Cabedelo, una población que se encuentra a las afueras de Joao Pessoa, a unos 40 kilómetros del aeropuerto.  

 

Por ser sábado no nos pudieron atender, me dijeron que regresase el lunes a las 7:00am. El oficial con quien hablamos nos recomendó unas playas cercanas para pasar el fin de semana, y ya que había que quedarse aquí hasta el lunes, optamos por seguir su consejo. 

 

 

Para renovar el pasaporte hay que pagar una taza de 67 reales, en el recibo indica el estado para el cual pagaste y es en ese estado en el que se debe hacer el trámite, es por eso que tuvimos que quedarnos en Joao Pessoa en lugar de continuar ruta hasta el lunes y renovar en otro departamento de Policía Federal. 

El fin de semana lo pasamos en playa Bessa, en el estacionamiento público.  Nos llevamos la muy grata sorpresa de que la gente aquí es muy amable. Fueron varias las personas que se acercaron a  conocernos, a ofrecernos “lo que necesitáramos”,  a platicar un buen rato y a desearnos buen viaje; hasta nos regalaron coco, mariscos y una copita de cachaza.  Pasamos el fin de semana tranquilos, pero un tanto desesperados por seguir avanzando.

 

Hoy lunes  estuvimos en la dependencia de Policía Federal poco después de las 7:00am. La primera persona cn la que hablamos fue una guardia que me preguntó si había agendado mi cita. En nuestro mal portugués intentamos explicarle que el sitio web–en el que se imrime la ficha de pago y se llena un formulario– por ningún lugar vimos que agendar una cita era necesario.  Ella parecía algo exasperada e inmediatamente me dijo que no me iban a atender hoy, que regresara pasado mañana–ya que mañana es feriado.

 

Tratamos de explicar de nuevo nuestra situación, entonces ella nos dijo que podíamos esperar en la sala pero que probablemente no nos atenderían.  Ya que cada día dan 10 lugares, tenia de mi lado el hecho de que solo había 8 personas esperando ser atendidas.

 

Pasaron todos los que tenían cita y un rato después la secretaria me llamó para que yo también pasara.  El agente que me atendió revisó mi pasaporte   me preguntó que si cuánto tiempo necesitaba para dejar el país, cuando pedí los otros 90 días me dijo que eso no era posible, que no tenía derecho siquiera a un día más luego del vencimiento de los primeros 90.

 

Me mostro una tabla en la computadora en la que aprecian las clausulas para cada país, y en ella decía que un mexicano solo puede pasar 90 días en Brasil.  Le hablé de la información que me dieron en el consulado brasileño, sonrió y me dijo “ellos no saben nada”. Traté explicarle que el año pasado se firmó un acuerdo entre México y Brasil y que por ende esa tabla que él me estaba mostrando era obsoleta, pero ¿quién soy yo para explicarle de normativas a un agente de migración cierto? Eso fue exactamente lo que él pensó y me pidió que esperara a que su superior se desocupara y pudiera atenderme. 

 

La mujer que me atendió a continuación buscó directamente mi registro en la computadora y se sorprendió al ver que a la entrada al país me otorgaron 180 días de estadía–y no 90 como ellos aseguraban.   A pesar de que en el sistema estaba escrito que me podían dar otros 90 días para completar mis 180, me dijo que no estaba segura de que eso fuera lo correcto. Y me puso a esperar un rato más.

 

Cuando me llamó de nuevo me informó que para que pudiese permanecer en Brasil necesitaba llevarles una carta de invitación y mi estado de cuenta–el cual debía tener al menos 4,500 reales (más de 2,000 dólares), 50 por día–también debía llevarles la reservación de un hotel y un billete de avión o autobús que demostrara que tenía forma de salir del país. De no ser así no podían renovarme el pasaporte. 

 

Para ese punto ya no sabía si llorar o reír. Antes de llegar a Brasil me informé acerca de mi trámite migratorio en este país y nada de lo que mencionaban eran requisitos que tuviese que cumplir, además de que no cumplo con ninguno.   Entonces le explique a la agente que nos dedicamos a escribir artículos por internet, a vender artesanía y que estamos haciendo un proyecto documental; también le explique que vivimos en una kombi y que es por ello que no tengo reserva en ningún hotel y tampoco un vuelo, ya que pienso dejar el país en ella.  Entonces me dijo que lo sentía, que esperara a que su jefe se desocupara y quizá él podía hacer algo por mi caso.

 

Luego de un rato en la sala de espera me llamaron, habían “liberado” mi estadía y podían renovarme el pasaporte. No explicaron qué fue lo que cambió en mi situación, así que supongo que el jefe les informó de la existencia del tratado que firmaron Peña Nieto y Rousseff el año pasado. 

 

Sea lo que fuere, me renovaron el pasaporte y eso me va permitir salir del país sin ninguna multa–por cada día que permanezcas ilegalmente en el país debes pagar 8 reales.  Ya solo nos quedará cubrir la multa que genere la estadía  extemporánea de David.

 

En cuanto a la estadía de la camioneta–y esto es información importante para cualquier viajero con vehículo–la normativa cambió en 2013, pero muchos agentes y oficiales no conocen la nueva reglamentación.

 

En nuestro caso, al entrar al país, el agente aduanero que nos atendió nos dio una hoja que explica las cláusulas de la nueva normativa (IN-1361|2013) y nos indicó que debíamos mostrarle esa hoja a los oficiales de policía que nos pidiesen cualquier otro documento–más allá de la tarjeta de circulación y la licencia.

 

En esta hoja dice que mientras la persona a nombre de la cual estén los papeles del vehículo–el propietario–se encuentre de forma legal en el país, automáticamente el vehículo lo está también. Por ende si el dueño esta de manera ilegal en Brasil, el vehículo lo está también. 

 

Hoy le mostramos esa hoja al agente de migración para preguntarle qué pasa con el vehículo luego de que se dueño permanece en el país de forma ilegal, él agente nos dijo que por lo que dice la nueva normativa solo es necesario que la persona pague su multa y de esa manera tanto la persona como el vehículo regularizan su situación.

 

Salimos felices de haber terminado con cuestiones burocráticas y poder seguir la ruta. Hoy ya no tenemos tanto tiempo como nos gustaría pero seguro alcanzamos a llegar a Pipa, la playita que tanto nos han recomendado para recargar energías.

 

 

Andrea

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dom

26

oct

2014

Esas explosiones no son normales...

Ya hace unos días que la Zaigua se ha “constipado” y nos tiene algo preocupados. Todo comenzó en la ruta, íbamos tan tranquilos cuando de repente en una pendiente, al acelerar un poco, el motor provocó una explosión. Después del susto inicial y tras tratar de convencernos de que había sido algo pasajero lo volvió a hacer en otro par de ocasiones.

 

La cosa no pintaba bien pero como lo hacía en momentos muy puntuales (solo cuando se precisaba de un poquito más de potencia) decidimos irlo dejando hasta llegar con algún mecánico que nos diera confianza. Ya hemos tenido algunas experiencias negativas en las que llegamos con la necesidad de arreglar nuestra casa rodante y nos hacen una chapuza terrible que no solo no arregla el desperfecto sino que además lo empeora. Por esta razón, viendo que la Zaigua podía seguir en la ruta medianamente bien decidimos continuar camino hasta llegar con alguien que nos diera confianza.

 

 

Así llegamos a Porto Galhinas y de ahí a Recife. En Recife incluso fuimos a la concesionaria oficial de Volkswagen a ver si nos podían echar una mano. Nos recibieron muy amablemente, pero como nuestra kombi es muy antigua y ellos no trabajan con motores con carburador no nos pudieron ayudar.

Decidimos seguir camino y, hablando de trabajos mal hechos, en plena ruta se nos salió un tornillo de un amortiguador, otro ruido más para la colección. Ayer, ya de noche y bastante cansados y estresados llegamos hasta Goiana y conocimos a un motero que nos ayudó con lo del tornillo. Esta mañana lo primero que hizo después de salir de su trabajo (había estado trabajando toda la noche en su tienda de coxinhas y todavía no se había ido a dormir) fue venir a buscarnos para ir a buscar un tornillo nuevo y poder así continuar.

 

Nos impresionó que a pesar de su cansancio todavía tuviera ganas de arreglar una combi. Nos dijo que él también había viajado durante un tiempo por Sudamérica en su moto y que la gente le había ayudado mucho, por eso ahora era su turno de ayudar a quien lo necesitaba.

 

Con esa buena vibra dejamos la ciudad rumbo al norte, la Zaigua sigue con su problema y no sabemos en donde la podremos arreglar, pero la ruta nos pondrá a la persona adecuada en nuestro camino.

 

 

David

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vie

24

oct

2014

Olinda, una ciudad de otro siglo

Ya llevamos unos cuantos kilómetros de litoral brasileño y aunque parece que últimamente nos estamos centrando en sus playas, también las ciudades tienen su encanto, no en vano Olinda fue declarada Patrimonio Histórico y Cultural de la Humanidad por la UNESCO.

 

 

Dejamos atrás la famosa Costa de los Corales y a menos de una hora de Porto Galhinas nos encontramos con Recife, la capital de Pernambuco. Nos habían comentado que si teníamos poco tiempo en el estado (como es nuestro caso) nos saltáramos Recife y no dirigiéramos hacia Olinda.

Iglesia do Senhor Salvador do Mundo
Iglesia do Senhor Salvador do Mundo

Lo primero que nos llamó la atención fue la gran cantidad de iglesias que existen, de hecho el recorrido turístico transcurre de templo en templo. En una hora y media visitamos los puntos turísticos más interesantes como: la Iglesia do Senhor Salvador do Mundo, con una decoración interna de azulejos muy vistosa; el monasterio de São Sebastião, con una imponente capilla; o el mercado de Ribeira, con vistosas artesanías de la región.

En nuestra caminata pudimos observar como el barrio se preparaba para uno de los eventos más importantes del año: el carnaval. Algo que hemos aprendido en Brasil es que el carnaval ni solo se celebra en Rio de Janeiro ni solo se baila al son de la samba, hay otros carnavales como el de Salvador o el de Olinda que si bien pueden ser no tan conocidos internacionalmente también atraen a miles de visitantes cada año.

La peculiaridad del carnaval de Olinda son sus bonecos gigantes. Estas esculturas humanas gigantes, que pesan alrededor de 30 kilos, se pasean por las calles de la ciudad al ritmo del frevo. Ahora estaban dando los últimos retoques para que queden listas para el próximo carnaval, a mi gustó particularmente una…

 

Es una maravilla disfrutar de las playas de Brasil como lo hemos estado haciendo hasta ahora, pero también hay que dedicarle un tiempo a sus ciudades ;)

 

 

David

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jue

23

oct

2014

Puerto de Gallinas

Viajar a contratiempo es un enorme obstáculo, más cuando se viaja en kombi, sin mencionar que estamos en una de las zonas más lindas de playa de nuestro recorrido y quisiéramos permanecer por más tiempo.  Ya que la visa de David está a punto de expirar y la mía aún no ha sido renovada, no podemos quedarnos tanto tiempo como quisiéramos en algunos lugares, como ahora nos ha sucedido con Praia dos Carneiros.

 

En fin, comenzamos ruta después darnos un baño en la playa, que disfrute enormemente.  En el camino la Zaigua se jaloneó un par de veces y dio una explosión, eso nos dejó bastante nerviosos, pensamos que podía pararse en cualquier momento…

 

Por suerte logramos llegar hasta Porto de Galhinas–Puerto de gallinas–una pequeña ciudad costera que tiene fama de ser una de las mejores playas de Brasil–aunque desde nuestro punto de vista hay otras mucho más lindas y tranquilas. Esa fama la adquirió gracias a su cercanía con la barrera de coral, las piscinas naturales que se forman gracias a ello y el agua cristalina de su mar, lo cual la hace perfecta para hacer snorkel–incluso de noche– o buceo.  

 

A diferencia de las playas en las que habíamos estado anteriormente, aquí se ve mucha más infraestructura hotelera, muchos restaurantes y un sinfín de tiendas. El ambiente aquí nos recordó al de Buzios en Cabo Frio, aunque las cosas son un tanto más caras acá.  

 

 

El característico nombre de Puerto de Gallinas lo recibió durante la época de auge de la esclavitud en el país, ya que era el principal puerto de arribo de esclavos ilegales.  Se dice que en muchas ocasiones  los esclavos tenían que esconderse bajo cajas de gallinas de Angola, lo cual dio pie a que en el puerto se utilizara la frase “hay gallina nueva en el puerto” para anunciar la llegada del navío en que venían los esclavos. 

El pueblo está decorado con gallinas por todos lados, es algo bastante pintoresco: desde versiones gallinescas de Michael Jackson, Frida Khalo, Dalí y Chaplin, hasta las que adornan las casetas telefónicas en la calle.  

 

Lo que nos pareció mas llamativo e interesante es que para realizar las esculturas que adornan las calles se han usado los troncos de palmeras "caídas". De hecho se puede ver el mazo de raíces en la parte inferior de la escultura, es genial. 

Fuimos hacia la playa para conocer sus piscinas naturales, y en efecto están muy cerca de la orilla, uno puede llegar nadando o caminando–ya que el agua está muy baja cuando no hay marea alta.  Hay mucha gente ofreciendo sillas para tomar el sol, cocos, equipo para hacer snorkel, tours, paseos, etc.  Así como también hay mucha gente en el agua relajándose y haciendo snorkel.  Por ende, ver peces puede ser un tanto más complicado que en playas con las mismas características pero con mucha menos gente–como las que hay a pocos kilómetros de aquí.

 

 

Ya que entrar al agua no parecía tan tentador optamos por ir al centro de investigación del Hippocampus–o comúnmente conocido como caballito de mar–que se encuentra a pocas cuadras del centro.  El Projeto Hippocampus funciona desde 1995 y entre sus principales objetivos están el de estudiar la biología de la especie y promover su conservación. 

 

En mi opinión, visitar este lugar es una de las mejores opciones que se tienen al estar en Porto de Galhinas.  Nunca en mi vida había visto  un caballito de mar vivo, mucho menos nadando o escondiéndose entre las algas.

 

Entre las curiosidades del Caballito de mar está el hecho de que en esta especie, es el macho quien se embaraza y no la hembra.  La hembra deposita sus óvulos en una “bolsa” en el cuerpo del macho para que este los fecunde e  incube, dando a luz entre 600 y 1000 crías.

 

 

Desde el momento en que nacen las crías son independientes, saben nadar y cazar, por ende no necesitan al padre ni a la madre. Al ser monógamos, la pareja de Hippocampus se mantiene unida hasta que la muerte­ los separe, y cuando eso sucede, raramente el que queda vivo encuentra otra pareja. 

Regina
Regina

Nuestra guía fue Regina, una chica muy agradable y sonriente que nos hizo el favor de hablar despacio y con mímica para que entendiésemos los detalles que nos daba en portugués.  La verdad es que esta visita fue un placer.

 

 

Estacionamos a la Zaigua frente a una posada–Recanto do Cajá–y al poco rato salió la dueña del lugar a ofrecernos una ducha–probablemente nos vio muy necesitados–así que este día lo terminamos frescos y limpios. Ya solo nos queda resolver la falla de la Zaigua que es lo más importante, parece que ya le pesan todos los kilómetros que ha andado…

Tendremos que consentirla un poco con buenos cuidados.

 

 

Andrea

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mar

21

oct

2014

A snorkelear!!!

Praia Dos Carneiros
Praia Dos Carneiros

Maragogi es sin lugar a dudas el destino más turístico que hemos encontrado hasta ahora en nuestro recorrido por la Costa de los Corales. La verdad no es que sea algo excesivo, pero pasar de una playa rodeados de palmeras sin apenas gente, como en la última que estuvimos, a que nos estén pasando buggies constantemente mientras paseamos por la playa es un cambio considerable.

La población que se dedica al turismo convive en armonía con la gente para la que todavía la pesca es su fuente de ingreso principal, por lo menos así lo vimos. Nuestro objetivo era hacer snorkel pero para ello había que salir en barco hasta la barrera de coral y como los precios no se ajustaban a nuestro presupuesto decidimos buscar un lugar en el que la barrera estuviera más cerca de la costa, así cambiamos de localidad y estado.

En poco más de una hora llegamos hasta la playa Dos Carneiros cerca de Tamandaré en el estado de Pernambuco. En un principio nos costó un poco encontrar un espacio para nuestra casa móvil ya que casi todas las entradas a la playa eran privadas pero buscando un poquito conseguimos llegar hasta un acceso público. Con la marea alta la playa no parecía muy diferente a otras playas que habíamos visto con anterioridad pero cuando la marea bajó, nos sorprendimos de lo cerca que estaba la barrera de coral formando piscinas naturales que invitaban al baño.

Desempolvamos nuestro equipo de bucear (esta Zaigua tiene más cosas que un Walmart) y nos sumergimos en las piscinas recién formadas. Nos gustaría mostrar el espectáculo marino con el que fuimos obsequiados, peces de todos los colores y tamaños, pero nuestra cámara nos está dando problemas con el agua. 

Lo mejor es que apenas había gente y los molestos buggies se habían transformado en taxis a tracción animal. Ahora sí, llegamos a la playa que estábamos buscando ;)

 

 

David

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lun

20

oct

2014

Rutina viajera

Si escuchas la palabra rutina ¿qué es lo que te viene a la mente? ¿algo positivo o negativo? Es muy común escuchar frases como “Ya quiero salir de la rutina” o “No quiero volver a la rutina”. Entonces, parece que la rutina es algo maligno de lo que se quiere escapar ya que la rutina te envuelve, te organiza y te planifica, te ata a un horario y unas normas de las que solo te puedes evadir en algunos momentos. Que distinto de la rutina viajera en la que todo gira en torno a la incertidumbre, no saber qué te va a pasar durante el día pero sabiendo que de una manera u otro casi siempre pasa algo positivo, salvo algunos momentos difíciles que se toman como un aprendizaje.

Dicho esto,  ¿cómo fue nuestra rutina viajera del día? Levantarse a las 6:00 para hacer ejercicio, amanece a las 5:00 y si uno no se levanta temprano de la cama, la Zaigua pasar de ser una casa muy agradable a convertirse en un horno horrible. Desayunar lo que nos quedé en nuestra alacena, como ya hace unos días que no hacemos compra tuvimos que inventar algo con lo que teníamos. La receta de hoy fue sopa rápida con huevo, cebolla, ajo y queso provolone, una delicia a las 8 de la mañana. En eso estábamos cuando un ruido nos sacó de nuestra rutina, un coco se desprendió con la mala suerte de caer encima de la antena de la combi y doblarla por completo. Pero bueno, eso es lo que tiene dormir rodeado de palmeras y además dentro de lo malo fue algo positivo ¿y si nos hubiera caído en la cabeza? (el aprendizaje del día: recordar no aparcar debajo de los cocos).

Después de desayunar comienza la hora del trabajo, Andrea se quedó en la combi-oficina trabajando en la computadora y yo me fui a caminar por la playa a buscar materiales para nuestras artesanías. A media mañana decidimos cambiar el porche de nuestra casa y nos pusimos en ruta sin saber muy bien a donde dirigirnos, la única certeza era que había que seguir hacia el norte.

 

En Porto de Pedras, la carretera se corta al llegar al río Manguaba pero no hay mal que por bien no venga : fuimos “obligados” a dar un pequeño paseo por el río hasta llegar a Japaratinga, ya del otro lado. El hambre empieza a aparecer y toca ir de compras, no siempre se puede elegir que comer, hay que adaptarse a la economía viajera y lo que hay disponible, hoy tocó bocadillos de pollo, uhmm deliciosos!!!

 

 

Una de nuestras necesidades es conseguir internet y siempre vamos a las gasolineras a tratar de conectarnos (además hay baño). Si no es en una ya conseguiremos en otra, así llegamos hasta Maragogi con sorpresa incluida: nos encontramos con nuestro amigo Juan, un mochilero argentino que lleva nuestra misma ruta y a quien conocimos en Salvador. En la gasolinera nos instalamos y como buenos anfitriones preparamos unos mates para conversar un buen rato con Juan.

Y así fue nuestra rutina de hoy, ¿cómo será mañana?, no lo sabemos, lo único cierto es que nosotros no queremos salir de la rutina.

 

 

David

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dom

19

oct

2014

La Costa de los Corales

Pasear por la playa es muy relajante, caminar por la orilla mientras el agua refresca tus pies. Sin embargo, andar mar adentro durante unos cientos de metros sin que el agua no pase de tus rodillas dejando atrás la arena y las palmeras es un sueño que se hace realidad en la costa de los corales.

 

 

Dormimos en una rotonda de São Miguel Dos Milagres, casi el único lugar con espacio para nuestra Zaigua en este pueblito costero. Como de costumbre nos levantamos temprano (aquí amanece a las 5) y aprovechando que la marea estaba baja dimos uno de los mejores paseos de las últimas semanas. 

Esta región se caracteriza por tener una barrera de coral a menos de un kilómetro de la costa y cuando la marea está baja se puede llegar hasta allá caminando. Es una sensación rara ir dejando atrás la playa y que el nivel del agua no te sobrepase las rodillas. Cuando llegamos hasta la barrera el espectáculo natural era fantástico: peces, estrellas de mar, erizos… y de fondo la playa custodiada por cientos de palmeras.

Al regresar a la playa no queríamos ni subirnos a la Zaigua, solo queríamos seguir conociendo más y más. Los pescadores locales nos comentaron que a unos 3 kilómetros hacia el norte se encontraba la desembocadura del río Tatuamunha y que merecía la pena acercarse, dicho y hecho.

 

 

En el río Tatuamunha vive una pequeña colonia de manatíes que atrae a muchos turistas, nosotros no vimos a los manatíes, pero si un oasis perfecto para pasar la noche. Del otro lado del río se veía un lugar muy lindo para pasar el resto de la tarde y quedarnos a dormir.

Regresamos a la Zaigua y preguntando y preguntando conseguimos llegar a nuestro nuevo porche. El sitio es uno de los más frecuentados por la gente local y nosotros nos incluimos como uno más. Había la gente suficiente para estar relajado pero al mismo tiempo la música brasileña que no paraba de sonar te animaba.

 

Según se fue ocultando el sol, la gente fue desapareciendo hasta que solo quedamos nosotros en nuestro inmenso jardín. El anochecer fue espectacular, el cielo tomó unos tonos rojizos que contrastaban a la perfección con el resto del ambiente, ¿qué más se puede pedir?

 

 

David

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sáb

18

oct

2014

Vacaciones nada convencionales

¿Qué te parecería encargarte de limpiar una playa  durante tus vacaciones? ¿Recoger basura de entre la arena mientras pudieras estar tomando el sol? Probablemente dejarías de llamarles vacaciones  verdad...?

 

Por increíble que parezca hay personas que lo hacen. Personas que por un par de horas optan por olvidarse del “relax” para trabajar por un bien común: la conservación ambiental.

 

Hoy conocimos a Alexandre y Tatjana, una joven pareja de Sao Paulo. Nos encontramos con ellos en la playa en la que despertamos hoy.  Alex y Tatjana estaban ahí junto con otra pareja y su hijo para ayudar a limpiar la playa. Entonces conocimos a Tzahi–quien iba liderando el grupo–, un joven empresario israelí que vive aquí en Brasil y forma parte de proyectos como Cidade Verde en el cual participan varias ONG’s, empresarios y miembros de la comunidad, todos con el fin de preservar el medio ambiente y fomentar la educación respecto al tema. 

Alex y Tatjana
Alex y Tatjana

 El grupo fue creciendo conforme llegaban personas de la comunidad: niños, adolescentes y adultos. Tzahi nos explicó lo que estaban haciendo y nos invitó a unirnos, así que tomamos nuestro guante y nuestra bolsa y comenzamos la caminata con ellos.

 

Alex y Tatjana están de vacaciones celebrando su segundo aniversario de matrimonio, disfrutando de la tranquilidad y belleza del litoral en Praia do Toque.  Hoy decidieron hacer algo diferente: ayudar a limpiar la playa.

Algo tan sencillo como caminar por la orilla del mar y recoger pedazos de plástico y de vidrio, trozos de cuerdas o de redes para pescar, etc. tiene un impacto muy positivo en la naturaleza, y al igual que Tatjana y Alex, todo mundo puede usar un poco de tiempo de sus vacaciones–o si les es posible, de su vida diaria– para hacer su contribución. 

 

El cuidado del mundo depende de nosotros mismos, no importa que no estemos en nuestra ciudad, en nuestro país o continente, si tenemos la posibilidad de ayudar debemos hacerlo.  Y aún más importante que limpiar, es no ensuciar; si comenzáramos por ahí, nos ahorraríamos muchos de los problemas ambientales que padecemos hoy en día.

Luego de la colecta de basura, Thzahi nos invitó a pasarnos a su posada –La Almendoeira-para almorzar con Alex y Tatjana, que se hospedan ahí.  Al llegar nos sorprendieron con una delicia de almuerzo que acompañamos con unas caipirinhas bastante originales–la mía era de mandarla, jengibre y limón–mientras compartíamos más experiencias con los chicos. Fue un almuerzo muy ameno y además riquísimo. 

Vimos el atardecer con Alex y Tatjana en La Almendoiera, disfrutando los últimos de rayos de sol junto al mar.  Nos despedimos de ellos y continuamos nuestro camino hacia la siguiente playa, sorprendidos por las coincidencias de la vida y las sorpresas que te va dando.

 

Una vez más nos encontramos con gente haciendo un esfuerzo por mejorar las condiciones de vida, quizá no del mundo, pero sí de su localidad, del sitio en el que viven o donde vacacionan.  Todo comienza dentro de uno mismo, una vez que tenemos claro que es lo que debemos hacer para contribuir, podemos comenzar a dar el ejemplo a otros.

 

 

Andrea

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jue

16

oct

2014

Los giros que da la vida (y la ruta): La Zaigua se descompuso

Nos preparamos para dos o tres días de playa: compramos la comida necesaria para no molestarnos en movernos de donde quisiera que estuviésemos, planeamos el trabajo que haríamos y nos emocionamos por tener una playa para descansar de la ciudad.

 

Pero la realidad ha sido completamente distinta. Ayer llegamos a Maceió, una ciudad linda con una playa súper antojable, en la cual optamos por no parar ya que queríamos quedarnos en un lugar más tranquilo. A la salida de la ciudad la Zaigua no aceptó el cambió de marcha, después, al ponerla en primera simplemente la botó. De pronto un jaloneo; la camioneta no aceptó ninguna marcha, escuchamos un ruido muy fuerte y la Zaigua dejo de avanzar.

 

Nuestra suerte fue que nos detuvimos justo frente a una desponchadora en la que se encontraban dos hombres tratando de echar a andar un carro.

 

A la camioneta se le habían roto tres de seis tornillos de la junta homocinética, la misma que habíamos arreglado en Sao Paulo. La homocinética estaba aún como nueva, pero los tornillos quebrados quedaron atrapados en la pieza que va en la rueda. Los hombres de la desponchadora trataron de arreglarla por un rato, pero al final aceptaron que no sabían cómo hacerlo.

 

El calor era casi insoportable, y el sol aun peor. Se estaba haciendo tarde-tomando en cuenta que aquí el sol se mete poco antes de las seis de la tarde- y no teníamos idea de cómo íbamos a solucionar el problema.

La gente que nos estaba ayudando, aunque muy bien intencionada, no tenían idea de lo que estaban haciendo y eso hacia parecer todo mucho más grave y difícil de lo que era.